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Del crimen organizado a la crimilegalidad
José Vicente Caballero Quiñónez - pág. 49 - 66
la penalización y las políticas de reducción de daños, analizados desde una
perspectiva que confronta lo que ha sido del modelo de prevención liderado
por los Estados Unidos (2013, Pág. 26).
En lo que hace al panorama local, el crimen organizado en su notable expresión
se sintetiza ciertamente en el mercado de – grandes oportunidades – de la triple
frontera en donde se refugian y dinamizan sus actividades ilícitas grupos ligados al
terrorismo yihadista, la maa libanesa y Hezbollah, así como las agrupaciones de
“delincuencia indígena”9 , y los clanes de Chile, Colombia, Córcega, Ghana, Libia,
Italia, Costa de Marl, Corea, Líbano, Nigeria, Rusia y Taiwán que operan en una
escala menor.
No obstante, la - condecoración - internacional que reciben zonas como Ciudad
del Este o Amambay se circunscriben a la alta producción y comercialización de
drogas y la industria de la falsicación, sin dejar de lado el lavado de dinero, dado
que en este modelo de negocio transnacional la ciudad esteña recibe el tercer puesto
del podio mundial, superada solamente por Hong Kong y Miami (Chaya, 2018)
Desde esta perspectiva, no es un detalle menor la cuestión de la visión que
se disponga acerca del crimen –organizado– porque de ella se derivan iniciativas
en términos de políticas estatales en los que resulta clave, entre otras cuestiones,
resolver un desafío: “hoy, el principal desafío para los regímenes democráticos y las
políticas de defensa es la superposición de funciones entre las Fuerzas Armadas y la
policía, en el contexto de una aún débil conducción civil” (Aravena, 2008).
Precisamente Aravena señala que las tareas de defensa deben focalizarse,
profesionalizarse y adaptarse a las demandas del presente.
Aunque América Latina vive el momento de menor amenaza militar en su
historia, no está exenta de un conjunto de crecientes amenazas internas. Pero
la necesidad de reforma es más amplia y no se limita a la modernización de
los sistemas de defensa. Se requiere una reforma global del área de justicia y
seguridad, que incluya los tribunales, las cárceles, la defensa, la policía y la
inteligencia, además de la seguridad privada (2008. pág. 40.).
Esta reforma global se vincula con la denominada nueva violencia que es
9El autor del artículo citado -George Chaya- con esta expresión “delincuencia indígena” -tal vez demasiado castiza según
el autor- se reera a grupos maosos integrados por habitantes autóctonos o nativos de la zona en contraposición a ello se
debe colegir que la delincuencia no indígena remite a elementos y delincuentes que opera en suelo paraguayo pero proviene
del exterior : “…Los grupos de delincuencia indígena que operan en la zona incluyen a la Argentina, Brasil y a las maas
paraguayas. No obstante, fuentes policiales han indicado que organizaciones criminales no indígenas que operan en la zona
de la Triple Frontera incluyen a grupos delictivos de Chile, Colombia, Córcega, Ghana, Libia, Italia, Costa de Marl, Corea,
Líbano, Nigeria, Rusia y Taiwán…”