Primer Comando Capital, telecriminología y sub registro delictivo.  
Juan A. Martens, Rodrigo Estigarribia, Roque A. Orrego - pág 121-144  
Artículo original  
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Primer Comando Capital, telecriminología y sub registro delictivo:  
Principales desafíos para la gestión de la seguridad pública en Paraguay  
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018-20232  
Primer Comando Capital, telecriminology and the criminal sub-records: Main  
challenges of public security management in Paraguay, from 2018 to 2023  
Primer Comando Capital, telecriminología ha tembiapovai ñongatu renda:  
Tembiapo ñemboguatarã Paraguái-pe tavaygua ñeñangarekorã 2018 -2013  
*
Juan A. Martens  
Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales. Asunción Paraguay  
*
Rodrigo Estigarribia  
Ministerio Público. Asunción, Paraguay  
*
Roque A. Orrego  
Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales.Asunción, Paraguay  
Recibido: 18.10.18  
Aceptado: 6.11.18  
1
Termino utilizado por los autores en el contexto de la investigación, no reconocido por la Real Académica Española.  
Este artículo recoge algunos datos de las investigaciones “Desafíos al Desarrollo en contextos de grupos  
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armados” y de la “Inseguridad en Paraguay. Una mirada desde las víctimas”, financiadas por el CONACYT,  
ejecutados por el INECIP-Paraguay, en alianza con la Universidad Nacional de Pilar (UNP).  
⃰D irector Ejecutivo del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales. Asunción, Paraguay.  
Email: j.martemo@gmail.com  
Doctor por la Universidad de Barcelona (UB). Máster en Criminología, Política Criminal y Seguridad (UB).  
Investigador categorizado Nivel I, Consejo Nacional de Ciencias y Tecnologías (CONACYT). Profesor  
investigador de la Facultad de Ciencias, Tecnologías y Artes (FCTA) de la Universidad Nacional de Pilar  
(
⃰
UNP). Investiga y publica en las áreas de criminología y seguridad.  
Agente fiscal. Ministerio Público. Asunción, Paraguay. Email: ro_estigarribia@hotmail.com  
Abogado. Especialista en Ciencias Penales. Egresado de la Maestría en Garantismo Pneal y Derecho Procesal  
INECIP-UNP). Investiga y publica en el área del sistema penal. Docente del CEMP.  
Profesor investigador de la Facultad de Ciencias, Tecnologías y Artes (FCTA) de la Universidad Nacional de  
Pilar (UNP) y el INECIP-Paraguay. Asunción, Paraguay. Email: roqueorrego@hotmail.com  
(
⃰
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Resumen  
Los candidatos y presidentes electos en los últimos años, de distintos partidos  
políticos y orientaciones ideológicas coincidieron en la promesa electoral de mejorar  
la seguridad en el país; además, es un tema que ocupa la atención ciudadana, de los  
tomadores de decisión, y de los medios de comunicación de manera cotidiana; sin  
embargo, sigue siendo escasa la producción científica que aporte datos sobre la  
dimensión del fenómeno y sus principales características, priorizándose aún en su  
abordaje, decisiones basadas en percepciones antes que en evidencias empíricas.  
Tal vez por ello, el 97% de la población cree que aumentó la delincuencia cuando  
los homicidios disminuyeron en un 40% entre 2010 y 2018. En este contexto, este  
artículo reflexiona sobre los principales desafíos para la gestión de la seguridad  
pública en el quinquenio 2018-2023, a partir de la presentación y análisis de los  
datos objetivos de la Policía Nacional, los resultados de la Encuesta Nacional  
de Victimización 2017, y del trabajo de campo realizado en regiones fronterizas  
con Brasil. Los hallazgos indican que es preciso avanzar hacia la formulación  
e implementación de una política de seguridad, que procure la disminución del  
delito y el miedo al mismo; que aliente la denuncia y cree canales eficaces de  
comunicación de la gestión institucional en el combate a la delincuencia; y así  
mismo, un abordaje multidisciplinario, interinstitucional y profesional del crimen  
organizado transnacional que encuentra en la debilidad institucional de nuestro país  
una oportunidad de afianzamiento y expansión, siendo el Primer Comando de la  
Capital, en adelante PCC, el de mayor presencia y crecimiento.  
Palabras clave: políticas de seguridad, crimen organizado, Primer Comando de la  
Capital, telecriminología, sub registro delictivo.  
Abstract  
The candidates for President, and the Presidents elected in the last years, from  
the various political parties and ideological orientations, have shared a campaign  
promise, namely to improve national security, this topic also occupies a great place  
in public debate, in decision-makers and in the media, however, the scientific  
output that adds information on the dimensions of the phenomenon and its main  
characteristics, is still little, given the fact that the approach of the topic, prioritizes  
perception-based decisions, over empirical evidence. This might be the reason why  
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7% of the population thinks that delinquency rose, while homicides decreased  
by 40% between 2010 and 2018. In this context, the present article reflects on the  
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main challenges of public security management for the five-year term 2018-2023,  
taking as starting points the presentation and analysis of objective information provided  
by the National Police, the results of the National Victimization Survey 2017, and the  
fieldwork conducted in the border area with Brazil. The findings indicate the need to  
move towards a drafting and implementation of a security policy, that procures the  
reduction of crime, and the fear of it, a policy that encourages the crime report, and  
enables effective communication channels of institutional management concerning the  
fight against crime, the mentioned findings also indicate the need to a multidisciplinary,  
interinstitutional and professional approach of the fight against transnational organized  
crime, that profits from the institutional wickness of our country, and sees in that  
wickness the opportunity for anchoring and expansion. The criminal organization of  
largest presence and fastest growth is the Primer Comando Capital, PCC onwards.  
Key words: security policy, organized crime, Primer Comando Capital,  
telecriminology, criminal sub-record.  
Ñemombyky  
Ko’ãgarupi, oĩvéva guive candidato oñemomburuvichaséva taha’eha’éva  
partido político ha oĩvéva ideología-gua ojojoguapa guasu ipromesakuéra elección  
mboyve, ojepytasose oĩve haguã seguridad ko tetãme; hi’arive, ko mba’e oipy’apy  
añetete maymave ciudadánope, tetã sambyhyhárape, marandu apohakuérape  
ko’ẽko’ẽre; upevéreko sa’i gueteri ojeheka pypuku ojekuaa porã haguã ko mba’e  
pyahuoguahẽvahamba’éichaguápatojekuaañepyrũntejepe,ojehekaojehapejokóvo  
oñeimo’ã haichante ha ndojeporekái raẽi mba’épa oiko añetetehápe. Oiméne opa  
umívagui, 97% tapicha oimo’ã hetave la delincuencia, ha tapicha jeporojuka rehegua  
katu 40% 2010 ha 2018 pa’ũme. Upéva rekávo, ko jehaipyrépe ojepy’amongeta  
mba’émba’épa ojejapo va’erã oñeñangareko haguã tavayguáre ko’ã po´ary’aty  
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018-2023, ojehechaukapa rire, oñehesa’ỹijopa rire datokuéra ombohasáva Policía  
Nacional, umi oguenohẽva’ekue Encuesta Nacional de Victimización 2017-pe, ha  
tembiapo tendaháitérupi ojejapóva Brasil rembe’ýpe. Umi mba’e ojejuhu va’ekue  
ohechauka tekotevẽha ojehai ha ojejapo peteĩ política de seguridad, oñeha’ãva  
omboguejyve delito apo ha ani ojekyhyje ichugui; toñedenunciave, ha toñembohape  
hekópe porã opaichagua marandu institución guive oñembohapéva ohapejoko  
haguã tembaipovai; upéichaiténte avei, toñehesa’ỹijo ko mba’ére arandukuéra  
opaichagua, instituciónkuéra guive ha tapicha ikatupyrýva tembiapo vai joajúpe,  
ambue tetãpyregua guive, ojuhuha ko tetãme institución kangy jehapejokorã ha  
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pévagui ijuruja ichupekuéra oñemombaretévo, tenonderã ha’ékuri Comando de la  
Capital ha uperire PCC pe okakuaavéva.  
Ñe’ẽ tee: política de seguridad, mba’evai apoha joaju rehegua, Primer Comando  
Capital, mba’e vai apoha mombyry guive ha tembiapo vai ñongatu renda.  
Introducción  
Los distintos candidatos y presidentes de la república electos en los últimos 20  
años, sin distinción de partidos políticos ni orientaciones ideológicas, coincidieron  
en la promesa de mejorar la seguridad en el país. En esta línea, Mario Abdo Benítez,  
afiliado a la Asociación Nacional Republicana - ANR, designado presidente para el  
periodo 2018-2013, empieza el primer punto de su Plan Estratégico por el eje de  
Seguridad y Defensa (p. 8), en el que establece nueve puntos de intervención que  
serán priorizados.  
En lo que concierne a la seguridad y el control de la delincuencia menciona  
que fortalecerá la inteligencia estratégica, que unirá varias instituciones en la lucha  
contra el narcotráfico, que reorientará la Fuerza de Tarea Conjunta en adelante  
FTC, y que combatirá frontalmente al Ejercito de Pueblo Paraguaya, en adelante  
EPP; y con relación a la Policía Nacional, sostiene que potenciará sus capacidades,  
reformándola, y que estará al servicio de la gente.  
Sin embargo, una vez más y como las anteriores propuestas, no parte de  
un análisis empírico de los principales problemas de seguridad que afectan a la  
población, a las regiones, o a los grupos sociales. Ni siquiera contiene una línea de  
base que contenga datos de inseguridad que permita evaluar a través de los años el  
éxito o fracaso de las políticas implementadas durante sus cinco años de gestión.  
Ciertamente, algunas de las principales debilidades en el abordaje de  
la violencia e inseguridad en el país, en los últimos años han sido: 1) la escasa  
información científica sobre los problemas de la delincuencia; 2) la inexistencia de  
datos sistematizados y analizados por las instituciones con responsabilidades en el  
tema, que permitan dimensionar la dinámica delictiva por regiones y sectores de  
afectación; 3) la incipiente participación de la academia y centros de investigación  
en el análisis del fenómeno; 4) la ausencia de una política de seguridad subjetiva; y,  
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) la poca utilización de estrategias científicas en la medición del delito y el miedo,  
generándose por tanto, la formulación e implementación de políticas de seguridad y  
la promoción de reformas legislativas sustentada en percepciones y/o alentadas por  
los medios de comunicación, desconectadas de la realidad criminal.  
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Hace ocho años, el entonces ministro del interior, Rafael Filizzola, ya había  
mencionado algunos de estos elementos como obstáculos para la construcción de  
políticas sostenibles de combate a la criminalidad, manifestó que es escasa la  
producción intelectual sobre el fenómeno de la inseguridad, no obstante, y a pesar  
de ocupar un amplio espacio en todos los medios masivos de comunicación. “…muy  
pocos académicos, organizaciones, universidades u ONG’s se ocuparon de estudiar y  
analizar este problema utilizando metodologías y técnicas de medición que tengan el  
suficiente rigor científico” (Ministerio del Interior, 2010, p. 4).  
Sobre la base de este diagnóstico, en 2009, se realizó la Primera Encuesta  
Nacional de Seguridad Ciudadana, siguiendo los lineamientos internacionales de  
una encuesta de victimización, cuyos resultados se publicaron en septiembre de  
2
010 aportando por primera vez índices oficiales de victimización, cifras ocultas  
de criminalidad y principales problemas de seguridad por sectores. La encuesta se  
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replicó en 2010 pero no se publicó, a pesar de haberse concluido .  
Un análisis retrospectivo sobre los estudios de la inseguridad promovidos  
desde el estado ubica a esta encuesta como un hecho aislado, ya que, a pesar de su  
trascendencia metodológica y los hallazgos obtenidos, no logró constituirse en la  
base de la política de seguridad, que desde entonces viene siendo implementada,  
aunque esta contenga en su formulación elementos innovadores y aspectos de un  
enfoque integral y actualizado.  
Tanto es así que se sigue privilegiando la implementación de políticas  
de mano dura y el encierro en masa de jóvenes, hombres y mujeres, excluidos  
socioeconómicamente o provenientes de los sectores más vulnerabilizados de la  
sociedad, como la principal y única repuesta ante la delincuencia; así como la  
?
militarización? de la práctica policial; la participación de militares en tareas de  
seguridad interna; y, el fortalecimiento de un derecho penal del enemigo (INECIP,  
017; MNP, 2016; 2017); dejando de lado una intervención multidisciplinaria e  
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interinstitucional como el que propone la perspectiva de la seguridad humana, y  
desconociendo que cuestiones como la buena iluminación de las calles, los ómnibus  
en horarios, el respeto de las reglas de tránsito, el control para el ortorgamiento de  
los registros de conducción deben formar parte de un plan de seguridad, es decir,  
que instituciones como la Administración Nacional de la Electricidad (ANDE), y  
los gobiernos municipales tienen responsabilidades que deben ser cumplidas.  
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No se localizó ningún documento que explique la decisión de la no publicación, sin bien puede conjeturarse diversas  
hipótesis, algunas relacionadas al proceso de elaboración de la misma, y otras con relación a los resultados obtenidos.  
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De este modo, a pesar de la existencia de una Estrategia Nacional de Seguridad  
Ciudadana en adelante ENSC, que recoge elementos del concepto de seguridad  
humana, su configuración se centra aún en una visión reducida, desconociendo que el  
delito según lo expresa Shearing y Wood: “no sirve como categoría de pensamiento,  
como modo central de enmarcar el problema de seguridad” (2011, p. 11).  
A partir de la descripción de este contexto; de los resultados de dos proyectos  
de investigación ejecutados por el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias  
Penales y Sociales, en adelante INECIP en coordinación con la Universidad  
Nacional de Pilar en adelante UNP, y de los trabajos de campo realizados en la  
frontera con Brasil, en el segundo semestre de 2018, se delinean a continuación los  
principales desafíos de la política de seguridad para el quinquenio 2018-2023.  
El marco legal y teórico de referencia de estas recomendaciones es la  
Constitución Nacional y el enfoque de seguridad humana propuesto por las Naciones  
Unidas, en 1994. Ciertamente, el artículo 9 de la Carta Maga, inserto en el Capítulo  
II de la Libertad, establece que: “…toda persona tiene derecho a ser protegida en  
su libertad y seguridad…”, y que “…nadie está obligado a hacer lo que la ley no  
ordena, ni privado de lo que ella no prohíbe”.  
En el ámbito académico, así como en el político coexisten distintas  
definiciones y caracterizaciones del concepto de seguridad ya que, por su naturaleza  
eminentemente ideológica, es polisémica. Con relación a la seguridad humana,  
RodríguezAlcázar (2012) explica que la rápida extensión de este término se produce  
tras su adaptación por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo,  
en adelante PNUD en su Informe sobre Desarrollo Humano de 1994, titulado  
justamente Nuevas dimensiones de la seguridad humana.  
En este informe de 1994, el PNUD considera muy restringido el concepto de  
seguridad que prevaleció en las últimas décadas, que la entiende como seguridad del  
territorio frente a la agresión exterior, como protección de los intereses nacionales o,  
en el mejor de los casos, como seguridad global ante a la amenaza de un holocausto  
nuclear. Por estos motivos, el nuevo concepto propuesto incluye otras dimensiones  
y aspectos como la seguridad frente a las amenazas crónicas como la enfermedad  
y la represión; y la protección frente a crisis puntuales de diversos tipos. Entre  
sus nuevos componentes aparecen: 1) la seguridad económica, 2) la seguridad  
alimentaria, 3) la seguridad sanitaria, 4) la seguridad ambiental, 5) la seguridad de  
la comunidad, y 6) la seguridad política (PNUD, 1994).  
Como metodología para su concreción, el PNUD propone que no sean las  
armas ni los ejércitos el instrumento fundamental empleado, sino el desarrollo  
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humano sostenible. Esta reivindicación de que la seguridad se centre más en las  
personas y menos en los estados fue rápidamente adoptada por distintos organismos y  
agencias del sistema de Naciones Unidas, incluido su propio Secretario General, Kofi  
Annan, quien en su Informe del Milenio habla de la necesidad de “un acercamiento a  
la seguridad más centrado en los seres humanos” (Rodríguez Alcázar, 2012).  
El crimen organizado. El Primer Comando de la Capital - PCC  
Elcrimenorganizadoseconstituyóenlosúltimosañosenunadelasprincipales  
amenazas para la seguridad de las personas, más aún en aquellos países con altos  
índices de corrupción y debilidad institucional, ya que de esta manera desarrolla sus  
actividades en connivencia con funcionarios corruptos, y aprovechando las escasas  
infraestructuras de prevención, control y represión, conforme a los hallazgos de  
los trabajos de campo realizados y de la investigación Desafíos al Desarrollo en  
contextos de grupos armados, ejecutado por el INECIP y la UNP.  
Siguiendo la definición de la Convención de Naciones Unidas contra la  
Delincuencia Organizada Transnacional, convertida en legislación interna por Ley  
n.º 2298, de 25 de noviembre de 2003ꢀ, se entiende por grupo delictivo organizado:  
grupo estructurado de tres o más personas que exista durante cierto tiempo  
y que actúe concertadamente con el propósito de cometer uno o más delitos  
graves o delitos tipificados con arreglo a la presente Convención con miras a  
obtener, directa o indirectamente, un beneficio económico u otro beneficio de  
orden material (art. 2).  
EnParaguayoperandistintosgruposdecriminalidadorganizadatransnacional,  
pero especialmente los vinculados a la trata de seres humanos, el tráfico de drogas:  
marihuana y cocaína, principalmente, el tráfico de armas, el contrabando de  
cigarrillos, mercaderías y de automóviles o sus piezas. Los principales destinos de  
estos productos son los países vecinos Brasil y Argentina, aunque también existen  
redes que negocian con Europa y otros países de Asia y Oriente medio según detalla  
la Secretaría Nacional Antidrogas en adelante SENAD, (2017).  
Los esfuerzos institucionales de combate a estas redes se concentraron hasta  
el momento en la adopción y ratificación de los instrumentos internacionales  
del sistemas universal y americano, que determinan un ámbito de actuación con  
posibilidades de resultados exitosos; pero las escasas partidas presupuestarias  
asignadas a las instituciones responsables repercuten en un menguado personal e  
ꢀAdoptada en Nueva York, el 15 de noviembre de 2000 y suscrita por Paraguay el 12 de diciembre de ese mismo año.  
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infraestructuras deficientes, que no no pudieron impactar de manera eficaz para  
desalentar la instalación y actuación de estos grupos en el país.  
Es probable que el PCC sea el mayor grupo criminal que opera en Paraguay,  
por la cantidad de personas, infraestructuras, capital y armas que moviliza, así como  
por el volumen de dinero que genera las actividades en las que está involucrado.  
1
Está presente en el país de manera orgánica desde al menos diez años, creciendo y  
consolidándose cada vez más, ya que actualmente tiene adeptos en prácticamente  
todas las cárceles.  
Las penitenciarías regionales de Concepción, Pedro Juan Caballero y Ciudad  
del Este son las que tienen mayor número de -hermanos-, como se conoce a sus  
miembrosbautizados,aunquetambiénestánenCoronelOviedo,Tacumbú,Misiones,  
San Pedro y Emboscada. Uno de los objetivos de su presencia en Paraguay sería el  
desplazamiento de los intermediarios del comercio de la marihuana (Feltran, 2018).  
2
Uno de estos hermanos , que cumplió pena durante cuatro años en Ciudad del  
Este, y llegó a integrar la estructura jerárquica al poco tiempo de bautizarse en 2016,  
reconoció que ya están controlando pabellones en algunos centros de detención, como  
se nota en el siguiente relato: “De los cuatro pabellones que son de los normales en  
Ciudad del Este, tres ya están bajo las reglas del Comando. Solo uno nos falta. Por  
3
ejemplo, ya no hay crack y hay respeto y cooperación entre los internos ”.  
Según la versión más instalada, el PCC nació en el Centro de Detención de  
Taubaté, interior paulista, el 31 de agosto de 1993, un año después de los sucesos  
de Carandirú, cuando la policía aplacó un motín con una violenta represión que  
produjo 111 muertes. Veinticinco años después, domina al menos el 90% de las  
cárceles paulistas; está presente en presidios de los 27 estados brasileños, además  
de Paraguay y otros países vecinos. Al menos unas treinta mil personas hoy forman  
parte de la organización. En Taubaté, comenzó a tener visibilidad cuando decapitó  
al líder de una facción rival y jugaron futbol con su cabeza (Feltran, 2018; Jozino,  
2017; Paes Manso y Nunes Dias, 2018).  
1
Una de las complejidades del PCC radica en que sus miembros pueden actuar como persona física (haciendo  
negocios personales) y como persona jurídica (actuando en nombre del Partido o facción). Además, tiene  
personas contratadas que se encargan de determinados asuntos, actuando como administradores de una empresa  
(
Paes Manso y Nunes Dias, 2018).  
2
Entrevista realizada por uno de los autores fuera del recinto penitenciario, a finales de 2018.  
3
Tal vez su perfil no sea el más común entre los paraguayos bautizados. Es trilingüe nativo. Habla sin acento  
castellano, guaraní y portugués. Creció en una zona de frontera y uno de sus progenitores tiene ascendencia  
brasileña.  
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Juan A. Martens, Rodrigo Estigarribia, Roque A. Orrego - pág 121-144  
Es una compleja estructura criminal paulista, nacida a principios de los años  
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0, en una penitenciaria estatal del interior del estado, diseminado actualmente en  
presidios de los 27 estados, algunos bajo su control, imponiendo sus reglas tanto  
fuera como dentro de los muros, que tiene como uno de sus principales objetivos “el  
progreso material de sus miembros, a través del crimen” (Feltrán, 2018, p. 81), bajo  
el lema de paz, justicia, libertad, igualdad y unión, entre los criminales, porque la  
guerra es contra el sistema estatal (Paes Manso y Nunes Dias, 2018; Feltrán, 2018).  
Sin embargo, algunas autoras como Biondi (2018) sostienen que la categoría de  
crimen organizado es inapropiada para referirse al PCC, y lo define más bien como  
movimiento, teniendo en cuenta sus características y formas de actuación y las  
adhesiones que provoca.  
“Según estimaciones del Ministerio Público brasileño, en 2018, tendría más de 30  
mil integrantes bautizados en todos los estados de la Federación; y al menos otros dos  
millones de hombres, mujeres, adolescentes, bautizados o no, son funcionarios de bajo  
escalón de los mercados ilegales en el Brasil y están involucrados con el Comando en  
los barrios populares, calles y favelas de todo el país (Feltrán, 2018, p. 17; 91), aunque  
sea difícil confirmar estos datos porque pueden existir presos citados en las acusaciones  
que no sean hermanos, y otros que no aparecen (Feltrán, 2018, p. 91).  
Nació y se fortaleció en los presidios con un discurso de reivindicación  
de derechos de los presos por las malas condiciones de cumplimiento; pronto  
extendió sus dominios en los barrios de donde provienen o habitan sus miembros,  
las quebradas, y en los países de producción de la principal materia prima de su  
negocio: la cocaína y la marihuana, principalmente, Paraguay y Bolivia.  
Desde 1998, su fortaleza reside en su capacidad de movilización a través de  
teléfonos celulares (Jozino, 2017), la incorporación constante de nuevos adeptos, su  
organización fraternal, y el reclamo de los derechos de los reclusos ante las pésimas  
condiciones penitenciarias, caracterizadas por el abuso, la tortura y el hacinamiento  
(Orrego, Martens, Molinas, Cabañas y Troche, 2018). De esta manera, las políticas  
de encierro masivo que aplica Brasil y viene haciendo Paraguay generan potenciales  
nuevos miembros; los traslados de sus jefes a otras unidades penitenciarias o estados  
es aprovechado para captar nuevos miembros, y las malas condiciones de encierro y  
los abusos es el argumento de la necesidad de una organización de criminosos para  
defenderse de la máquina estatal opresora.  
Otra fuente de su poder es que funciona como fraternidad, como una sociedad  
secreta, −nadie es más que nadie−, antes que como una organización militar, como  
lo presenta generalmente la prensa o algunas autoridades. Este igualitarismo es  
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una obra de uno de sus máximos líderes y reorganizadores, Marcos Willians Herbas  
Camacho, Marcola, con un objetivo muy claro: el progreso material de sus miembros  
a través del crimen. Para ello deben adaptarse a la ética del crimen, pero bajo el lema  
de −Paz, Justicia, Libertad, Igualdad, y Unión− entre los criminales (Feltrán, 2017).  
En todo el territorio fronterizo con Brasil, pero principalmente en la frontera  
seca, que se extiende desde Saltos del Guairá hasta el Río Apa, al norte de Bella  
Vista, hay extensos cultivos de marihuana del PCC, así como pistas clandestinas  
de aterrizaje que utiliza para la recepción de la cocaína que proviene de los países  
andinos; aún así no es el único actor del comercio ilegal en esta región, sino que  
comparte territorio con otras facciones o emprendedores nacionales. Así como  
explica Feltran (2018) el monopolio no es su intención, sino más bien la regulación  
del mercado del crimen.  
Desarrolla sus actividades con absoluta tranquilidad debido a la connivencia  
de funcionarios de distintas instituciones a quienes retribuyen con pagos semanales  
o mensuales para realizar estas actividades ilícitas. Un miembro de las públicas,  
cuya institución y lugar de trabajo se omiten para resguardar su identidad detalló el  
siguiente esquema de cooperación:  
Cada institución recibe su parte. La Armada, Puertos y los de Aduana son  
las que más reciben porque tienen mayor responsabilidad en el control de  
la frontera. Después la policía, los que están en los puestos, incluso en las  
comisarías reciben. De esa manera, nadie les molesta y pueden pasar drogas,  
cigarrillos, cultivar su marihuana… en síntesis dedicarse a sus actividades…  
Ellos no nos dicen yo son del PCC y quiero trabajar… sólo vienen y pagan su  
parte. Incluso hay gente del Brasil que pasa para hacer los pagos. Y algunos  
soldados cuentan la mercadería para establecer los montosꢀ.  
En 2018, el PCC ya estaba operando desde Asunciónꢁ. Así mismo, varios  
testimonios recogidos para esta investigación confirman que cumplió con su objetivo  
inicial de eliminar a los intermediarios en la producción de la marihuana, tratando  
directamente con los productores, o financiando cultivos en Canindeju y Amambay,  
principalmente y en la franja del Departamento de San Pedro que linda con estos,  
especialmente, los distritos de General Resquín, San Vicente, y Nueva Germania.  
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Entrevista realizada por uno de los autores en el segundo semestre de 2018, en Asunción.  
Eduardo de Almeida, un encargado de logística del transporte de mercancías entre Bolivia y Brasil, por  
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territorio paraguayo, fue detenido el 18 de julio en una mansión de un barrio de clase alta en Asunción. Tenía  
como custodio a un policía en actividad.  
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Una persona que trabajó para ellos, y era tratado como primo por sus integrantes  
manifestó:  
A ellos no les gusta la vida del campo… no les gusta estar en la zona de  
producción. Entonces tienen a un letradito con ellos, es alguien que conoce  
la zona, que conoce a los policías, que tiene contacto en la zona, y con ese  
coordinan todo… Ese letradito trabaja para ellos. Ellos se instalan en los centros  
urbanos más cercanos a la zona de producción...ꢀ.  
Con relación a la reducción de los costos de producción, otro testimonio indica  
lo siguiente:  
Es mucho lo que se ahorra cuando ya se financia desde la producción. El  
esquema es el siguiente. El patrón te dice, necesito 10 mil kilos para esta temporada.  
Entonces ya te vas junto al productor, organizás el cultivo y le financiás todo durante  
ese tiempo. Le tenés que mantener al productor. Cuando está la cosecha, retirás tu  
parte y les pagas a 50 mil guaraníes el kilo (unos 9 USD), por decirte. Sin embargo,  
si vas a comprar en la frontera ya te sale a 150 o a 200 mil guaraníes (entre 25 y 35  
2
USD). Es mucha la diferencia .  
Los departamentos fronterizos con Brasil, pero principalmente, Concepción, San  
Pedro y Amambay son los que concentran la mayor actuación del crimen organizado  
y negocios vinculados a la producción y tráfico de drogas (SENAD, 2017), pero el  
PCC no es el único grupo que actúa en esta zona, ni los relacionados a la marihuana las  
facciones que operan. Esta región concentra el 85,30% (913.519 kg) de la marihuana  
incautada a nivel nacional y el 90,11% (1.312 has) de la plantación destruida, en 2017.  
Por su parte, solamente en el departamento de Amambay estas cifras corresponden al  
71,96% (770.607 kg) y al 73,01% (1063 has) respectivamente (SENAD, 2017).  
En Concepción y San Pedro también actúa el Ejército del Pueblo Paraguayo en  
adelante EPP:  
Un grupo armado integrado mayormente por hombres y mujeres de extracción  
rural, con formación teórica de izquierda, cuyo líderes refieren antecedentes de  
militancia cristiana, que adhieren o postulan el uso de la violencia revolucionaria  
como estrategia para el cambio político y social, según expresan en sus  
1
Entrevista realizada por miembro del equipo de investigación, en San Pedro, en diciembre de 2018.  
2
Para una idea acabada sobre el EPP se recomienda la lectura íntegra del artículo, ya que existen autores como  
Hugo Pereira, que vienen difundiendo la idea que el EPP es un invento de la oligarquía para profundizar la  
2
criminalización de la pobreza campesina, basándose en datos secundarios desactualizados y/o recogidos con  
estrategias metodológicas impropias para lugares con presencia de grupos armados, que vienen realizando de  
manera sistemática homicidios, secuestros y extorsiones de diversos tipos (Pereira, 2017).  
1
31  
Rev. jurid.  
Investigación en ciencias jurídicas y social 2018; 8  
comunicados y proclamas, a través de la realización de actividades propias de  
grupos insurgentes, que conforme a la definición del derecho penal paraguayo  
2
son delitos y crímenes (Martens, 2017, p. 50) .  
En el afán de controlar esta problemática, el Plan del nuevo gobierno incluye  
la coordinación de instituciones para la lucha contra el narcotráfico, involucrando  
a la Policía Nacional, la Secretaría Nacional Antidrogas, en adelante SENAD y el  
Ministerio Público de manera a asestar golpes estratégicos, desarticular a los grupos  
y poner a sus miembros a disposición de la justicia.  
Sin embargo, este plan deja de lado una de las actuales corrientes en torno  
al fenómeno del narcotráfico que se refiere a la posibilidad de legalización de la  
marihuana, aunque el ministro de la Senad, Arnaldo Giuzzio, reconoció que no  
están cerrados a discutir esta vía de solución.  
La telecriminología y el pánico moral  
La política criminal no lo deciden los expertos sino los −telecriminólogos−.  
Con esta expresión y partiendo del concepto de criminología mediática propuesto  
por Zaffaroni (2011), aquí se utiliza la telecriminología46 para definir al fenómeno  
por el cual los formadores de opinión y comunicadores, utilizando las pantallas de  
televisión difunden e instalan en el imaginario colectivo y en el de los operadores  
políticos una determinada imagen del delito y de los delincuentes, como los únicos  
existentes en la sociedad, provocando reformas penales y cambios legislativos que  
no guardan relación con la realidad delincuencial.  
Esta simbiosis entre medios de comunicación y clase política, que viene  
operando distintos cambios legislativos sin base empírica se convirtió en un  
fenómeno global, con características locales propias, que afecta a países centrales  
y periféricos, y cuya principal consecuencia es la utilización de la prisión como el  
principal instrumento ante cualquier modalidad delictiva, y en el caso paraguayo el  
abuso de la prisión preventiva y penas cada vez más largas.  
Como advierte Pozuelo Pérez, (2013) las reformas penales no se deciden  
atendiendo a la base empírica de la realidad delincuencial, sino sobre determinado  
tipo de noticias que en un momento concreto tienen impacto, tanto en la sociedad  
como, sobre todo, en los operadores políticos, que atienden más a los titulares  
de los periódicos que a las estadísticas. Se adoptan así decisiones institucionales  
fuertemente influidas por determinados medios de comunicación, que presentan de  
forma sesgada y descontextualizada las noticias sobre la delincuencia, planteando  
un debate que en pocas ocasiones tiene un sustrato real.  
1
32  
Primer Comando Capital, telecriminología y sub registro delictivo.  
Juan A. Martens, Rodrigo Estigarribia, Roque A. Orrego - pág 121-144  
En Paraguay, prácticamente la totalidad de las personas utilizan la televisión  
para recibir información sobre delincuencia, por lo que su influencia sobre la realidad  
delictiva sentida por la población y los operadores políticos debe ser profundizada,  
ya que la misma presenta una realidad criminal sesgada, sobre representando  
algunos delitos e invisibilizando otros, conforme a sus intereses comerciales y las  
presiones del rating. El siguiente gráfico n.º 1 muestra los medios utilizados por la  
población para recibir información sobre delitos.  
Gráfico n.º 1  
Medios a través del cual la población se informa sobre delincuencia  
9
1,40%  
1
2,90%  
9
,10%  
8,50%  
Radio  
2
,70%  
Boca en Boca  
Televisión  
Diario  
Redes Sociales  
Fuente: Encuesta Nacional de Victimización INECIP-UNP – 2017  
Por otro lado, la periodicidad y el horario en el que se asiste a la televisión  
como fuente de información criminal da cuenta que las personas se despiertan o  
duermen recibiendo noticias sobre delitos en la TV, con una frecuencia casi diaria.  
El gráfico 2 muestra la frecuencia con que se asiste noticias sobre delitos.  
1
33  
Rev. jurid.  
Investigación en ciencias jurídicas y social 2018; 8  
Gráfico n.º ꢀ  
Frecuencia con que se informan sobre delincuencia  
9
3,40%  
5
,70%  
0
,30%  
0,60%  
Otro  
Casi todos los días Al menos una vez a  
la semana  
Una vez al mes  
Fuente: Encuesta Nacional de Victimización INECIP-UNP – 2017  
Estos datos sobre la telecriminología en Paraguay evidencian la necesidad de la  
formulación de una política de seguridad subjetiva, que además de ofrecer información  
institucional veraz sobre las distintas modalidades delictivas existentes y las actuaciones  
institucionales al respecto, tienda a la disminución de los efectos de la propagación de  
información sesgada y motivada por las reglas del mercado.  
Sibienelmiedoaldelitonopuedeserexplicadoúnicamenteenlasobreexposición  
mediáticayrecepcióncontinuadenoticiassobreelcrimen, tampocosepuededesconocer  
el impacto que tiene la telecriminología en el temor y el pánico moral.  
Así mismo, el pánico moral guarda relación con el miedo desproporcionado de  
la población con relación a los índices objetivos de criminalidad y la victimización,  
es decir, más allá de las posibilidades reales de afectación por la cantidad de delitos  
y crímenes que ocurren y se registran, en un tiempo y lugar determinados, existe una  
percepción generalizada de aumento de la delincuencia, miedo al delito y sensación de  
afectación futura de algún tipo de delincuencia (Young, 2011).  
En el caso paraguayo, los índices de criminalidad registrados muestran que la  
violencia medida a través de las tasas de homicidios cada cien mil habitantes vienen  
disminuyendo sostenidamente, y que entre 2010 y 2018 hubo un descenso del 40% de  
asesinatos. A su vez, los hechos punibles contra la propiedad se mantuvieron estables  
con tendencia a un leve ascenso; con relación a la victimización, la misma afectó al 36%  
de la población entre octubre de 2016 y octubre de 2017; sin embargo, el 97,1%  
1
34  
Primer Comando Capital, telecriminología y sub registro delictivo.  
Juan A. Martens, Rodrigo Estigarribia, Roque A. Orrego - pág 121-144  
cree que la delincuencia aumentó bastante o mucho; y sólo un 2,80% que nada o  
poco por ciento de las personas cree que aumentó la delincuencia. Los gráficos  
números 3 y 4 ilustran estas aseveraciones.  
Gráfico n.º 3  
Tasa de homicidios por cada 100 mil hab. 2010-2018  
Fuente: Elaboración propia con base a datos de la Policía Nacional 2010-2018.  
Gráfico n.º 4.  
Tasa de hechos punibles contra la propiedad cada 100 mil habitantes  
Fuente: Elaboración propia con base a datos de la Policía Nacional 2010-2018  
1
35  
Rev. jurid.  
Investigación en ciencias jurídicas y social 2018; 8  
Algunos autores advierten también sobre la comercialización de los distintos  
miedos del ser humano como una de las características del sistema de producción  
actual, así como la proliferación de riesgos (Beck, 2006; Bauman, 2007; Castel,  
2
008); la explotación comercial del miedo al delito es una de esas industrias.  
Por otro lado, el miedo es utilizado políticamente para la instalación o  
profundización de un modelo penal de resolución de la conflictividad social, que  
solo apunta a calmar los síntomas, evitando ocuparse de la raíz del problema  
(
Ruíz García, 2012; Simon, 2011; Wacquant, 2009), pero que genera rentabilidad  
electoral a quienes lo proponen. Es que como dice Bauman (2007), el capital del  
miedo puede ser transformado en cualquier forma de rentabilidad, ya sea comercial  
o política, como así ocurre en la práctica. Del mismo modo, Binder (2005) y Ruíz  
García (2012) coinciden que esta industria no se agota en la producción social del  
riesgo y la incertidumbre, sino también en el aprovechamiento y la rentabilidad  
comercial y política que el mercado hace de la inseguridad existencial de los  
individuos.  
Por otra parte, el miedo al delito no sólo afecta y modifica las rutinas de los  
ciudadanos, sino que ocasiona gastos para la adopción de concretas medidas de  
seguridad físicas. En este sentido, la ENV 2017 documentó que el 92,4% de la  
población paraguaya adoptó alguna medida de seguridad en los últimos 12 meses,  
con un costo de al menos mil trescientos millones de dólares, en dispositivos  
tales como puertas blindadas (13,4%), rejas en las ventanas (63,6%); cerraduras  
especiales en las puertas (37,2%); muros más altos (42,3%); alarmas contra robo  
(
15,9%); armas de fuego (10,9%); e incluso perro guardián (15,1%) (Martens,  
Pérez, Molinas, Ramos y Orrego, 2018). Estos gastos variaron entre los diez y  
más de dos mil dólares, siendo cien a quinientos dólares la cifra que en mayor  
porcentaje fue declarada, por un 63,5% de la población.  
Confianza en las instituciones. El sub registro delictivo  
En el ámbito criminológico, la confianza en las instituciones del sector  
justicia guarda relación, entre otras cuestiones, con las posibilidades de denuncia  
de los hechos punibles, es decir, con el sub registro (Torrente, 2001); así como con  
las posibilidades del control del espacio público (Vilalta, 2012), y la reducción  
del miedo al delito y la sensación de inseguridad (Grijalva & Fernández, 2017).  
Los resultados de la ENV 2017 muestran que no existe una gran distinción  
en cuanto a la valoración institucional por parte de la población a las instituciones  
1
36  
Primer Comando Capital, telecriminología y sub registro delictivo.  
Juan A. Martens, Rodrigo Estigarribia, Roque A. Orrego - pág 121-144  
del sector justicia, aunque la Policía Nacional supera por algunos puntos al  
Ministerio Público, con índices de confianza del 49,9% y 47,6%, respectivamente  
en estas reparticiones. El Poder Judicial queda en tercer lugar con un 43,2% de  
confianza en su gestión. Atendiendo estos datos, la fiscal general del estado,  
Sandra Quiñonez, electa para el periodo 2018-2023, anunció y puso en práctica  
algunas medidas con la intención de aumentar la credibilidad institucional, tales  
como un afianzamiento de la lucha contra el crimen organizado y la persecución  
penal de delitos de los poderosos.  
La confianza en la policía es un factor clave para la seguridad, ya que  
esta precisa del apoyo ciudadano para el cumplimiento eficaz de sus tareas. En  
este sentido, su desempeño es uno de los factores determinantes, como lo han  
documentado en distintos contextos Bergman y Flom (2012), y tanto la corrupción  
percibida como la desconfianza son variables que explican también el miedo al  
delito (Grijalva & Fernández, 2017). El alto índice del sub registro (72,7%) del  
delito contra el hogar con mayor prevalencia (robo en viviendas, 16,5%), así como  
el elevado nivel de insatisfacción con la denuncia realizada (78,8%), se insertarían  
en esta línea argumental, ya que entre los principales motivos de disconformidad  
expresada se encuentran las siguientes causas: no se interesaron en mi denuncia  
(
23,72%), no recuperaron lo robado (21,53%), no hicieron lo suficiente pudiendo  
hacerlo (20,44%), no encontraron o no detuvieron al autor (17,52%).  
Sin embargo, en el caso paraguayo, a pesar de ser la Policía Nacional, la  
señalada en mayor medida como perpetradora de actos de corrupción, que afectó  
al 42,2% de quienes indicaron que pagaron alguna coima en el año anterior, es al  
mismo tiempo, la que genera mayor confianza en sus labores. La explicación de  
esta paradoja debe ser objeto de futuras investigaciones, aunque podría guardar  
relación con la percepción de eficiencia, el mayor contacto de la misma con la  
ciudadanía, pero también con la normalización de la corrupción.  
Ciertamente, en los últimos tiempos, la Policía Nacional no solo se ha  
involucrado en hechos de corrupción, sino que sus efectivos vienen siendo  
señalados como autores de diversos tipos de delitos violentos y/o vinculados  
al crimen organizado. Concretamente como se indicó más arriba, el 42,2% de  
quienes declararon haber pagado coima el año anterior lo hicieron a la Policía  
Nacional, conforme la ENV 2017.  
En este sentido, las publicaciones de diarios nacionales y regionales  
muestran de manera permanente a policías en actividad que participan y/o son  
1
37  
Rev. jurid.  
Investigación en ciencias jurídicas y social 2018; 8  
1
acusados formalmente y condenados por distintos delitos como robos en domicilios ,  
2
extorsión a turistas, privación ilegítima de libertad, asociación criminal, hurto ,  
3
4
narcotráfico , protección de miembros del crimen organizado , y fuga de internos  
5
vinculados también al Primer Comando Capital .  
Entre las condenas impuestas a policías resaltan la dictada por un Tribunal  
Penal de Ciudad del Este al ex comisario Rubén DuarteAyala a 15 años de privación de  
libertad. Duarte Ayala escoltó un cargamento de 10.230 kilos de marihuana prensada  
que fue retenido en junio de 2007 en un puesto de control policial ubicado sobre la  
Supercarretera de la Itaipú, a la altura de la localidad de Kumandakái, departamento  
de Canindeyú. Testigos dijeron que el oficial intentó negociar con los intervinientes  
6
la liberación de la droga .  
Además de la corrupción, la violencia y uso desproporcionado de la fuerza  
son otras malas prácticas de la Policía Nacional que merecen ser corregidos, ya que  
han producido muertes y dejado discapacitado a varios ciudadanos. Uno de los casos  
más recientes y de gran repercusión se refiere al caso de Richard Pereira (26), quien el  
13 de agosto de 2016 recibió un disparo en la nuca luego de ser detenido y puesto de  
rodillas. Los uniformados Jhonie Osvaldo Orihuela y el comisario Jorge Zárate están  
acusados y a la espera de un juicio oral y público, ya que el joven perdió la movilidad  
1
https://www.hoy.com.py/nacionales/detienen-a-tres-policias-por-asalto-domiciliario, publicado el 21 de agosto  
de 2018.  
2
https://www.extra.com.py/actualidad/cuatro-policias-detenidos-extorsionar-turista-brasileno-n2701911.html,  
publicado el 16 de agosto de 2018.  
3
Los acusados son el subcomisario Edgardo Daniel Acosta, el suboficial mayor Roberto Lezcano Martínez, el  
suboficial inspector Francisco Díaz Ibarrola, el oficial Hugo César Ortiz, el oficial Darío Bernardo Pimienta  
Estigarribia y el suboficial Osmar Eustaquio Zaracho Garvinni. Junto a Joel Leiva Acosta y José Manuel Sugo  
Dafonte. Los mismos fueron detenidos al intentar extorsionar a otro agente más y dos civiles, quienes transportaban  
8.621 kilos de marihuana prensada el pasado 11 de mayo. La megacarga de droga iba en un camión Scania que  
salió de la compañía Isla Alta, Departamento de San Pedro, con destino a Pilar. https://www.ultimahora.com/  
acusan-policias-detenidos-caso-narcotrafico-n1118581.html, publicado el 12 de noviembre de 2017.  
4
El encargado de logística del PCC, Eduardo Aparecido de Almeida, detenido el 18 de julio de 2018, en una lujosa  
vivienda en Asunción, contaba con resguardo del policía Carlos Alfredo Mendoza. https://www.ultimahora.com/  
lider-del-pcc-rodeado-lujos-asuncion-y-custodio-policial-n1700179.html, consultado el 12 de diciembre de 2018.  
5
El 16 de diciembre de 2018, los miembros del PCC, Thiago Ximenes y Reinaldo de Araujo se fugaron de la  
Agrupación Especializada, cuartel de Policía utilizado como prisión de máxima seguridad, aunque no cumpla los  
requisitos para ser considerado como tal. El fiscal Marcelo Pecci imputó a altos jefes policiales por la fuga: Se  
trata del oficial Cristian David Fariña Soler, el comisario Enrique Darío Benítez, el subcomisario Carlos Raúl Vera  
Cáceres, el suboficial Juan Pío Gregorio Rojas Mendoza. https://www.ultimahora.com/seis-imputados-liberacion-  
miembros-del-pcc-n2786325.html, consultado el 30 de diciembre de 2018.  
6
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/policiales/condenan-a-ex-jefe-policial-por-narcotrafico-1160583.html,  
publicado el 2 de abril de 2009.  
1
38  
Primer Comando Capital, telecriminología y sub registro delictivo.  
Juan A. Martens, Rodrigo Estigarribia, Roque A. Orrego - pág 121-144  
de gran parte de su cuerpo a raíz de una herida de bala. Pereira ya había bajado del  
auto y puesto las manos arriba cuando recibió el disparo, según el video de circuito  
1
cerrado presentado como prueba en el caso .  
Reflexiones finales  
La política de seguridad como parte de la política nacional debe apuntar a la  
satisfacción de las necesidades de bienestar de la población paraguaya garantizando  
la vigencia del estado social de derecho establecido en la Constitución Nacional de  
1
992. En este sentido, debe partir del diagnóstico permanente de las necesidades de  
seguridad de cada grupo, sector social o región, superando el concepto restringido  
que lo ha marcado en los últimos años, y adecuándose al de seguridad humana,  
propuesto por el sistema de Naciones Unidas, en su Informe sobre Desarrollo  
Humano 1994.  
Así mismo, los datos empíricos sobre violencia e inseguridad en Paraguay  
confirman la premisa criminológica que sostiene que la inseguridad no es  
democrática, ni que afecta a todos por igual, y en reconocimiento de esta realidad,  
se deben establecer planes de prevención y represión sectorizados, para abordar los  
concretos problemas de cada una de las zonas y grupos afectados.  
Concretamente, los principales problemas que deben ser abordados en el  
próximo quinquenio 2018-2023, coincidente con el mandato del presidente Mario  
Abdo Benítez (ANR), conforme a los datos recogidos y analizados en este trabajo  
son el crimen organizado, la telecriminología y sus consecuencias, especialmente,  
la política criminal sin base empírica, el pánico moral y el miedo al delito que  
ponen en riesgo la gobernabilidad democrática y los valores constitucionales; así  
como el sub registro delictivo, producto, entre otras cosas, de la desconfianza en  
la instituciones del sector justicia; la corrupción y violencia policiales, así como la  
militarización de los cuerpos de seguridad; y la impunidad por los abusos cometidos  
por estos efectivos. De este modo, el gran reto del periodo es la formulación e  
implementación de una política de seguridad, tanto objetiva como subjetiva, basada  
en estadísticas y no en titulares de los diarios capitalinos, ni en la percepción de los  
operadores de turno.  
Así también, es preciso trabajar en una cultura de respeto a la legalidad y  
confianza en las instituciones del sector político criminal de manera a bajar los altos  
1
Diario Última Hora. https://www.ultimahora.com/gatillo-facil-ratifican-juicio-policias-2019-n1301065.html,  
publicado 19 de junio de 2018. Tirada a nivel nacional.  
1
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Rev. jurid.  
Investigación en ciencias jurídicas y social 2018; 8  
índices de sub registro o cifra oculta de la criminalidad que deja fuera del sistema a  
más del 70 por ciento de la mayoría de los delitos, que por lo tanto, queda impunes,  
sin siquiera ser registrados, ni contabilizados.  
Con relación al crimen organizado, más que el Ejército del Pueblo Paraguayo  
(EPP), con mucha presencia mediática, la gran amenaza para la seguridad es el  
Primer Comando de la Capital (PCC), el mayor grupo criminal que opera en el  
país por la cantidad de infraestructura que posee y el volumen de sus operaciones y  
ganancias, así como el nivel de letatidad de sus conflictos.  
Con relación al mismo, la primera medida debe ser la expulsión rápida de  
sus miembros brasileños detenidos en territorio nacional, impidiendo que sigan  
echando raíces en el país; y un tratamiento penitenciario eficaz de los paraguayos  
que han sido bautizados por la facción. Igualmente, se debe iniciar, de una vez  
por todas, una profunda reforma del sistema penitenciario, si el estado quiere  
seguir manejándolo; ya que si continúan el abuso de la prisión preventiva, la  
no separación de condenados y prevenidos, la falta de profesionalización de los  
agentes penitenciarios, el hacinamiento, los malos tratos, la privación de alimentos  
dignos, la falta de tratamiento penitenciario, espacios de diversión, formación y  
trabajo, el PCC y otras facciones que surjan aprovecharán para seguir creciendo  
y dominar desde allí el mundo del crimen, y trasladar su poder más allá de los  
muros penitenciarios como ya logró en la tercera ciudad más grande del mundo y  
su área metropolitana, San Pablo, en donde debido a su legitimidad social, algunos  
ciudadanos hasta prefieren recurrir al Comando para dirimir conflictos familiares  
y hasta escolares; además de imponer penas de muerte y mutilaciones, luego de  
celebrar “juicios telefónicos”.  
Finalmente, toda política criminal y de seguridad deben partir de una base  
empírica para lo cual es imprescindible la sistematización y análisis de los datos  
objetivos producidos por las instituciones y el empleo sistemático de las técnicas  
científicas desarrolladas por la criminología para la medición de la violencia, el  
delito y el impacto que genera el temor al crimen en los distintos aspectos de la vida  
social.  
1
40  
Primer Comando Capital, telecriminología y sub registro delictivo.  
Juan A. Martens, Rodrigo Estigarribia, Roque A. Orrego - pág 121-144  
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