Violencia familiar. Estudio de casos de la Unidad Especializada de la Fiscaa regional de Ciudad del Este.
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Artículo original
Violencia familiar. Estudio de casos de la Unidad Especializada de la
Fiscalía regional de Ciudad del Este.
Domestic violence. A case study in the Specialized Division of the Public
Ministry in Ciudad del Este.
Ñorãirõ ogapy rupigua. Ohesa’ỹijo heta kaso Unidad Especializada
Fiscalía Regional oĩva Ciudad del Este-pe.
Rocío Celeste González Alvarenga
*
Ministerio Público. Ciudad del Este, Paraguay
Resumen
La presente investigación hace referencia a casos de violencia familiar
denunciados ante el Ministerio Público del área de Alto Paraná, siendo un tipo
de maltrato que va aumentando paulatinamente, En ese sentido, este trabajo tiene
el objetivo de identificar el nivel de avance de este hecho punible a partir de los
datos obtenidos del registro del Ministerio Público que van de enero a junio 2020
y que dan cuenta de un total de 1574 casos, durante ese periodo. La metodología
aplicada para dejar registro de la situación casi pandémica también de la violencia
familiar es la del enfoque cuantitativo, de nivel descriptivo. Como muestra fueron
utilizadas las carpetas de denuncias de la unidad especializada en la lucha contra la
violencia familiar n.° 2 de la fiscalía regional de Ciudad del Este. Como técnica se
aplicó la observación de documentos, se deja constancia del aumento de los casos,
que con los resultados obtenidos permite establecer numéricamente la población
evaluada al considerar las variables tales como: casos en la unidad especializada,
casos nacionales según distribución departamental, casos de violencia antes de la
pandemia y casos después de la declaración en el país de pandemia de COVID-19,
indicando además si se ha dado aumento de la violencia psíquica o la física dentro
del periodo de estudio.
Recibido: 03.09.20 Aceptado: 15.10.20
*
Agente Fiscal especializada en la lucha contra la violencia familiar. Ministerio Público. Ciudad del Este, Paraguay.
Email: celesteglez81@gmail.com
Abogada por la Universidad Nacional del Este, Licenciada en Criminalística por la Universidad del Chaco, especialista en
ciencias jurídicas con énfasis en lo Penal, especialista en Investigación científica, especialista en didáctica universitaria,
docente universitaria.
ISSN 2415-5063 Versión impresa ISSN 2415-5071 Versión en línea
https://ojs.ministeriopublico.gov.py Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py
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Palabras clave: violencia familiar, víctima, pandemia.
Abstract
The present investigation covers the domestic violence cases reported at the
Public Ministry in the department of Alto Paraná, which are progressively increasing.
In this sense, this paper aims to identify the cases that, according to information
provided by the Public Ministry correspond from january to june 2020, that registers
1574 cases in the mentioned department, that points the level of progress of this type
of violence with a very high population. The applied methodology to leave a record
of the nearly pandemic situation is the quantitative approach of descriptive level. The
samples were the complaint files of the Unit number 2 of the Specialized Division
against Domestic Violence of the Public Ministry in Ciudad del Este. The applied
technique was the interpretation of documents, which proves the increase of cases.
This enables to establish numerically the evaluated population after considering
the variables such as: cases in the specialized division, cases nationwide, number
of cases before and after the COVID-19 pandemic, indicating if there has been an
increase of psychological or physical violence within the period of study.
Key words: domestic violence, victim, pandemic.
Ñemombyky
Ko jehapykuerereka omombe’u heta káso oikóva ogapýpe ñorãirõ rehegua
oñemoguahẽ va’ekue guive Ministerio Público-pe oĩva Alto Paranáme, omombe’u
heta hetaveha koãga rupi opaichagua jejahéivai. Upeicha rupi ko tembiapo
oiporavo umi káso oñemoguahẽ va’ekue Ministerio Público-pe enero guive junio
2020 peve, oñembokuatia 1574 káso ojehu vaekue Alto Paranáme, kóva ohechauka
heta hetaveha ohóvo ogapy pegua ñorãirõ. Pe metodología ojeporu va’ekue ko
tembiapópe oñeñongatu haguã ko’ã mba’e ñande aho’íva ohóvo ko ogapýpe ñorãirõ
ningo héra enfoque cuantitativo, ha upéva omoñe’ẽmbaite, descriptivo. Muestra-rã
ojeporavo kuri umi carpeta denuncia ryru oĩva unidad especializada ohapejokóva
ani haguã oikove ñorãirõ ogapýpe, no 2 fiscalía regional va Ciudad del Este-pe.
Umi técnica oiporúva katu héra kuatiáre jesareko, upépe ojepapa ha ojejuhu umi
káso heta hetaveha, ha péicha ojeguerekopa rire número rupive umi káso ojeporavóva
oñemohenda ha oñembohysýi jey péicha: kasokuéra unidad especializada pegua,
ko’ã so ojehu tetã tuichakue javeve ojehecháva departamento ryepýpe, káso
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oikova’ekue pandemia mboyve ha avei umi káso ojedeclara rire Mba’asyguasu
COVID-19 ko tetãme ha upéicha avei ojeporavo ha ojapapa hetavépa avei pe
violencia psíquica térã física ko estudiope guarã.
Ñe’ẽ tee: Ñorãirõ ogapýpe, víctima, mba’asyguasu.
Introducción
La violencia familiar es un fenómeno que se da desde hace muchos años
en todas las sociedades y culturas, en cualquier clase social. El departamento de
Alto Paraná, no se halla exento de padecer este problema, inclusive por los datos
estadísticos del Ministerio Público es una de las zonas que ha experimentado un
significativo aumento de este tipo de casos. La unidad especializada en la lucha
contra la violencia familiar fue creada por la Fiscalía General del Estado, investiga
los casos tipificada en el código penal y sus modificatorias, como así también
reglamentada a través de la Ley n.° 5777/16, de Protección Integral a las Mujeres
contra toda forma de Violencia.
La violencia dentro del ámbito familiar o de convivencia ha comenzado a
tener una prevalencia muy elevada en esta región del país.
Surge un debate importante a partir del aumento de los casos de violencia
familiar, donde en particular la discusión se centra en la mujer. Se busca determinar
las causas que favorecen este tipo de conductas, donde se visibiliza que en algunos
casos responden a estructuras sociales intolerantes, creando situaciones que
permiten en la mayoría de los casos ocultar y facilitar que los agresores sigan en
dichas estructuras. Se diseñan programas que permitan soluciones para modificar
patrones que generan este tipo de violencia. De igual manera se han sancionado
leyes y adoptado normas internacionales para prevenir, sancionar y erradicar la
violencia familiar.
Sin embargo, no existe aún una definición universalmente aceptada, por
tanto, la construcción de métodos de acercamiento, de detección, de atención y de
prevención, aun no se encuentra plenamente elaborada a pesar de que se cuenta con
una declaración universal y una convención interamericana cuyos objetivos han sido
siempre el combate y la erradicación de la violencia familiar, de forma específica la
violencia contra la mujer, considerando que en las cumbres internacionales tal como
la Conferencia sobre Derechos Humanos, Viena 1993 y conferencia mundial sobre
la mujer que se desarrolló en Pekín en 1995, se ha reconocido que toda mujer tiene
derecho a una vida sin violencia.
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Existen varias formas de acercamiento al problema, y múltiples esfuerzos
para acotar los fenómenos que se esconden tras el término violencia doméstica o
violencia contra la mujer, así como varios intentos de encontrar un denominador
común que sea aceptado por todos, y que sea entendido, tanto por las víctimas como
por los funcionarios públicos encargados de prevenir, sancionar y erradicar estas
prácticas. (Cárdenas, E. J. 1999).
Solo por citarlos se encuentran conceptos tan amplios que abarcan los actos
de violencia estructural, es decir aquella proveniente de las estructuras sociales, las
desigualdades, por otra parte el concepto de violencia comprende un amplio margen
de actos y omisiones, en los que se incluyen los asesinatos, las violaciones y otras
agresiones sexuales, agresiones físicas, abuso emocional, golpes, prostitución y
pornografía forzada, mutilaciones genitales, asesinatos en nombre del honor, entre
otros. (Cárdenas, E. J. 1999).
Aunque esta problemática por lo general se mantiene dentro del ámbito privado,
no observable de forma evidente por la sociedad y de las unidades especializadas
en los casos que se dan en este departamento, sin embargo, existe una cifra negra
totalmente desconocida sobre las situaciones que sufren las víctimas en el ámbito
doméstico, por lo cual es necesario sacarlo a la luz y combatirlo frontalmente. Por
ello, nada mejor que conocer esas estadísticas y tomar contacto con la realidad
para analizarla, interpretarla y reconocerla como problema que exige una urgente
solución.
Violencia familiar conceptualizada por los organismos internacionales
Según la declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer,
resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de febrero de 1993, la
violencia doméstica o familiar es una de las variables que ocurre, principalmente en
el ámbito de la vida privada y es definida como:
La violencia física, sexual y psicológica que se produce en la familia, incluidos
los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con
la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas
tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por miembros
de la familia y la violencia relacionada con la explotación.
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Marco normativo sobre la violencia familiar
Constitución Nacional del Paraguay
La Constitución Nacional en su art. 60 establece la obligación del Estado de
promover “políticas que tengan por objeto evitar la violencia en el ámbito familiar
y otras causas que atenten contra su solidaridad”.
La familia es el fundamento de la sociedad. Se promovey se garantizará su
protección integral. Esta incluye a la unión estable del hombre y de la mujer, a los
hijos y a la comunidad que se constituya con cualquiera de los progenitores y sus
descendientes (art. 49).
Convenciones internacionales ratificadas referentes a la familia
Ley n.º 1215/1986, que aprueba la Convención internacional sobre la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW)
Ley n.º 1/1989, que aprueba el Pacto San José de Costa Rica
Ley n.º 57/1990, que aprueba la Convención de los Derechos del Niño
Ley n.º 605/1995, que aprueba la Convención Interamericana para prevenir,
sancionar y erradicar la violencia contra la mujer - Convención Bem do Parä
Ley n.º 1663/2001, que aprueba el Estatuto de Roma de la Corte Internacional
Ley n.º 1.683/2001, que aprueba el Protocolo de la CEDAW
Legislación nacional
La Ley n1.160, Código penal, modificado por Ley n.º 5.378/14 en su art.
229 establece:
1°. -El que, aprovechándose del ámbito familiar o de convivencia, ejerciera
violencia física o psíquica sobre otro con quien convive o no, será castigado con
pena privativa de libertad de uno a seis años. 2°. -Cuando el hecho de violencia
provocara los resultados de la Lesión Grave, se aplicará la sanción prevista en el
art. 112 del Código Penal.
Violencia contra las Mujeres. La Ley n.º 5.777/2016, hace referencia a la
protección integral de mujeres y tiene por finalidad garantizar el derecho de las
mujeres a una vida libre de violencia, como condición para el ejercicio pleno de
los derechos reconocidos por la Constitución Nacional, y por los instrumentos
internacionales de derechos de las mujeres aprobados y ratificados por la ley.
La situación en el Alto Paraná es que la violencia que se desarrolla en el
mismo hogar ha tenido un crecimiento sin precedentes en las últimas dos décadas
sin poder identificar las causas del significativo aumento.
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En algunos casos la conducta violenta en casa supone un intento de control de
la relación y es reflejo de una situacn de abuso de poder. Resulta por ello, explicable
que el maltrato lo protagonicen los hombres y se descargue en las mujeres, los niños
y los ancianos, que son los sujetos más vulnerables en el seno del hogar (Corsi, 1994).
El hogar que ha sido por largo tiempo el espacio adecuado para el cariño,
la compañía y para el logro de la satisfacción de necesidades básicas para todo
ser humano, puede ser actualmente un sitio de amplio riesgo para las conductas
violentas. Las familias al constituirse en muchos casos en una institución cerrada
es caldo de cultivo, casi apropiado para todo tipo de agresiones que por lo general
son repetidas y prolongadas.
No deja de ser llamativo que las diferencias de sexo condicionen el tipo de
violencia experimentada. Cuando un hombre sufre una agresión, ésta tiene lugar
habitualmente en la calle y suele estar asociada a un robo, una pelea, un ajuste
de cuentas o un problema de celos. Las mujeres, por el contrario, al menos en la
mayoría de los casos cuando son víctimas de actos violentos, suelen sufrirlos en el
hogar y por parte de su pareja.
Normalmente cuando se dan estos casos las víctimas se sienten incapaces de
escapar del control del agresor, por lo cual se hallan sujetas al victimario en razón
de la fuerza física que poseen, también por otra parte por la dependencia emocional,
sustentada también en muchos casos por el aislamiento social al que es sometida,
agravada en ciertos casos por los diversos tipos de vínculos económicos, legales y
sociales que ligan peligrosamente a ambas partes en un escenario propicio para la
violencia. (Bolaños, I, (2000).
En lo que respecta a las diversas formas que presenta la violencia familiar se
habla de maltrato físico cuando las conductas implicadas tales como: puñetazos,
golpes, patadas, amagos de estrangulamiento, etc. son reflejo de un abuso sico. La
situación de máximo riesgo para la integridad de la mujer puede ser el momento de
la separación, cuando el agresor se da cuenta de que la pérdida es algo inevitable.
En el maltrato psicológico son frecuentes desvalorizaciones como son las:
críticas y humillaciones permanentes, posturas y gestos amenazantes como son:
amenazas de violencia, de suicidio o de llevarse a los niños, además de las conductas
de restricción: control de las amistades, limitación del dinero o restricción de las
salidas de casa, y otras destructivas referidas a objetos de valor económico o afectivo
o al maltrato de animales domésticos y, por último, culpabilizarían a ella de las
conductas violentas de él (Caño, 1995).
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Este tipo de maltrato puede ser reflejo de diversas actitudes por parte del
maltratador: hostilidad, que se manifiesta en forma de reproches, insultos y
amenazas; desvalorización, que supone un desprecio de las opiniones, de las tareas
o incluso del propio cuerpo de la víctima; e indiferencia, que representa una falta
total de atención a las necesidades afectivas y los estados de ánimo de la mujer. Por
último, el maltrato sexual está referido al establecimiento forzado de relaciones
eróticas, sin la más mínima contrapartida afectiva, o a la imposición de conductas
percibidas como degradantes por la víctima (Corsi, 1995).
De hecho, la búsqueda tardía de ayuda terapéutica se explica por razones
económicas dependencia del marido, sociales como es la opinión de los demás,
familiares en lo que refiere a la protección de los hijos y psicológicas referidas a
la minimización del problema, la vergüenza, el miedo, la indefensión generada, la
resistencia a reconocer el fracaso de la relación, etc., así como por el temor ante el
futuro, lo que implica la precariedad económica, problemas de vivienda, porvenir
incierto de los hijos, enfrentamiento en solitario ante la vida, etc..
En este sentido, resulta importante indicar que de las denuncias realizadas sólo
un 10 a 30% de los casos son denunciados o el recurso a los servicios asistenciales
coincidan con algún momento crítico en el seno de la familia, por ejemplo, la
separación o la extensión de la violencia a los hijos (Rojas Marcos, 1995).
Los estereotipos sociales desempeñan un papel importante en la ocultación de
la violencia en el hogar. En concreto, la consideración de que la violencia familiar
atañe sólo al ámbito de lo privado los trapos sucios se lavan en casa− y la relativa
aceptación social de las conductas de maltrato han contribuido a inhibir la aparición
del problema en sus justas dimensiones, así como a mantener una serie de creencias
erróneas al respecto.
El mantenimiento o la ruptura de la relación de pareja por parte de la mujer
dependen de la edad, el nivel cultural, la existencia de trabajo extra doméstico y el
apoyo social, así como de las expectativas previas en relación con la pareja.
Las investigaciones señalan aspectos entrelazados con el ámbito social y
cultural en el que se producen los actos de violencia familiar, en la cuarentena
sanitaria como consecuencia de la pandemia del covid-19, se registran elevados
números de casos.
Metodología
Mediante la aplicación de un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo
se ha buscado conocer en el nivel de prevalencia del problema conforme a los
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casos estudiados, es de carácter retrospectivo puesto que la fuente es secundaria,
mediante revisión documental, la evaluación de esos datos corresponde a un corte
longitudinal puesto que las informaciones que se toman en este trabajo se refieren
de forma exclusiva a los meses de enero a junio del año 2020. Se orienta al contexto
jurídico-forense, la fuente de información se encuentra en los registros de violencia
familiar propias de la unidad especializada en la lucha contra la violencia familiar,
con sede en Ciudad del Este, de los primeros seis meses del corriente año.
Para responder a los objetivos de la investigación y hacer una evaluación de los
casos y sus particularidades se ha tomado como base las denuncias realizadas sobre
el hecho mediante la revisión documental, en la que se han establecidos las variables
utilizadas en el trabajo que corresponden a casos: de la unidad especializada, casos
nacionales según distribución departamental, disparadores de violencia, y durante la
pandemia de COVID-19 en el país, se identifica también el aumento de la violencia
psíquica o la física dentro del periodo de estudio en las unidades penales donde se
ha procedido a la investigación.
Para el estudio se han tenido en cuenta los siguientes tipos penales: violencia
familiar, delitos conexos como la tentativa de feminicidio, desacato, resistencia,
produccn de riesgos comunes con armas de fuego, artefactos explosivos e incendios,
abuso sexual y violacn, coacción entre ex parejas, novios u otro tipo de relación
afectiva, recibidas durante el periodo de enero de 2020 a junio del presente o.
No se incluyen, en este trabajo los casos de feminicidio- en vista a que dichos
hechos son atendidos por las unidades penales ordinarias.
Cantidad de casos denunciados ante el Ministerio Público
Tabla 1:
Casos denunciados ante la Unidad Especializada de Violencia Familiar
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Figura 1
Casos de denunciados recibidas por la Unidad Especializada de violencia
familiar en el periodo de enero a junio de 2020.
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos publicados por el Ministerio Público.
Se ha observado el total de casos denunciados y atendidos en las tres unidades
especializadas de violencia familiar. Notándose que de enero a marzo hubo un mayor
número de denuncias. En abril disminuye, considerando las campañas “quédate en
casa” establecidas durante por la cuarentena total.
Con la cuarentena inteligente se ha observado que en mayo y en junio
aumentaron el número de denuncias en comparación con abril.
Denuncias de violencia familiar por Departamentos
Tabla 2.
Denuncia de violencia familiar de enero a junio 2020 según departamentos.
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Figura 2
Denuncias de violencia familiar por departamento.
Fuente: Elaboración propia a partir de los datos existente en los registros consultados del Ministerio Público.
En cuanto a la distribución y frecuencia de los casos recibidos mes a mes
se puede percibir un crecimiento significativo de la población que sufre violencia
familiar, esto tiene implicancias sumamente graves básicamente para aquellas
personas que han sufrido daño físico y psicológico.
El total de denuncias del primer semestre del año 2020 asciende a 12.353, las
denuncias de violencia familiar acumuladas en todas las unidades penales según
el Ministerio Público. Si consideramos los departamentos donde se registran más
denuncias son: Central, Asunción, Alto Paraná, Itapúa y Cordillera.
En el 2019, de enero a diciembre, solo en central hubo 11.192 casos de violencia
familiar, según la Corte Suprema de Justicia.
Cantidad de casos de violencia familiar en tiempos de Covid-19
Tabla 3.
Violencia familiar en tiempos de Covid-19. Impacto en la gestión fiscal.
Fuente: elaboración propia conforme a datos obtenidos del Ministerio Público.
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Disparadores de violencia familiar
Tabla 4.
Principales disparadores de la violencia familiar en tiempos de Covid-19.
Fuente: elaboración propia conforme a datos obtenidos del Ministerio Publico
Se observan que los disparadores de violencia en la mayoría de los casos son
las drogas y el alcohol puesto que desinhiben, y en un bajo porcentaje dispara por la
depresión a causa del encierro.
Tipos de violencia antes del COVID-19
Tabla 5.
Tipos de violencia antes del covid-19 (enero-febrero 2020).
Fuente: elaboración propia conforme a datos obtenidos del Ministerio Público.
Figura 5
Tipos de violencia antes del covid-19 enero-febrero 2020).
Fuente: elaboración propia conforme a datos obtenidos del Ministerio Público
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Se observan que antes de la pandemia prevalecía la violencia psíquica frente a
la física. Referente a este punto tanto el ministerio público como otras instituciones
estatales informaron públicamente que, durante la cuarentena dispuesta por el gobierno
nacional, hubo un aumento de los casos de violencia intrafamiliar, la mayoría de los
cuales corresponden al tipo penal referido a adultos, que afecta principalmente a las
mujeres. El hospital del trauma a través de su dirección ha informado que disminuyo
la cantidad de traumas por accidentes de tránsito durante el periodo de cuarentena,
y aumento en alrededor del 10% la cantidad de atenciones por casos de violencia
intrafamiliar. Por su parte la dirección de relaciones públicas de la polia nacional
informó a fines del mes de marzo que se produjo un aumento de más del 10% en las
llamadas al sistema 911 por casos de violencia familiar. Por su parte el ministerio de
salud de Paraguay confirmo el aumento de casos de violencia durante la cuarentena.
Tipos de violencia durante el COVID-19
Tabla 6.
Tipos de violencia durante el covid-19 en el periodo de marzo a julio de 2020.
Fuente: elaboración propia conforme a datos obtenidos del Ministerio Publico.
Figura 5
Tipos de violencia antes del covid-19 enero-febrero 2020).
Fuente: elaboración propia conforme a datos obtenidos del Ministerio Público.
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Se observa un aumento de denuncias de violencia de carácter físico en
proporción con las realizadas antes de la declaración de pandemia. Las distintas
formas de violencia familiar, sexual y de género tienen efectos para la salud, como
ansiedad, depresión, suicidio, embarazo no deseado, infecciones de transmisión
sexual, abuso de bebidas alcohólicas, entre otras.
Victimas usuarias durante el COVID-19
Tabla 7
Fuente: elaboración propia en base a los datos existente en los registros consultados
Figura 5
Víctimas usuarias durante el covid.19, en el periodo de marzo a julio de 2020.
Fuente: elaboración propia en base a los datos existente en los registros consultados
Se observa la proporción referente a las víctimas durante la declaración de
pandemia del COVID-19. El ministerio publico reporta un promedio de 80 casos
nuevos de violencia familiar por día, por su parte el poder judicial ha informado que
se dieron 118 casos de violencia familiar como hecho punible cometido solamente
del 12 al 27 de marzo que ha sido la primera semana de la restricción y aislamiento en
el periodo de pandemia. Por su parte el ministerio de la mujer recibió 558 llamadas
sobre violencia contra mujeres en el periodo del 1 al 29 de marzo de 2020.
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Conclusión
Conforme a los datos obtenidos y analizados respecto a la violencia familiar,
el panorama no es necesariamente desalentador, debido a la denuncia por parte de
las victimas que permite conocer lo que ocurre dentro de la intimidad del hogar.
Es posible sin embargo que en el futuro se mejore esta situación, agregando el
dato que en las sociedades modernas duran menos la relación de pareja, e inclusive
ya no está sometida a una presión tan extrema. Sin lugar a dudas las relaciones de
pareja actuales están basadas en expectativas de igualdad que permiten inhibir las
conductas violentas, sin embargo, aún persisten ciertas conductas agresivas que
probablemente tardaran en irse.
Los resultados del estudio indicaron que solo en el primer semestre del presente
año se dieron 1574 casos de violencia familiar denunciadas ante el Ministerio
Publico con un pico muy significativo en los dos primeros meses.
Por su parte a nivel país, también en el primer semestre los departamentos del
país de Central seguido muy de cerca por Alto Paraná, los que llevaron la delantera
en la denuncia de casos de violencia familiar ante el Ministerio Público.
Al evaluar los casos de violencia familiar en tiempo de covid-19 se ha
constatado que la cantidad de causas disminuyeron, así también los aprehendidos,
respecto al método de abordaje relacionado a la atención a las ctimas, el estudio
indica que fueron s dinámicos, rápidos e integrales, identificando a la violencia
psíquica que correspondieron a un 80% de los casos denunciados y un 20% a la
violencia física los tipos de violencia más frecuentes.
Al analizar los disparadores de la violencia familiar se ha constatado que
han sido el uso de drogas ilícitas, como el crack la marihuana y la cocaína, por su
parte en referencia a las drogas licitas se ha encontrado que ha sido el alcohol, así
como el estado de depresión, altos niveles de stress por falta de trabajo y situación
de encierro.
En consecuencia, surgen las interrogantes: ¿Cuál es la posibilidad de
prevenir la violencia en el ámbito familiar? ¿Cuál será el momento en el que las
comunidades locales, tengan una percepción real y social del problema? Pues se
percibe que dentro la investigación científica sobre el tema y la voluntad política
de cada Estado ya es posible formular políticas globales de prevención que
abarquen de forma obligatoria sectores, como la educación, la salud, la justicia y el
compromiso de las entidades de acción social, este es el camino de la prevención,
permitiendo inclusive salvar vidas humanas.
Es visible desde este breve estudio que el tema no consiste en una simple
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discusión técnica o metodológica referente a la forma de implementar programas de
prevención, que de hecho las hay y en algunos casos son muy buenos.
Presumiblemente haya que escarbar en las raíces históricas y culturales que
tienen la violencia en el contexto doméstico, parece inclusive que esto debe implicar
cuestionar las bases mismas de la cultura patriarcal en la que todos nosotros hemos
nacido. Sin embargo, lo esencial es dar los pasos posibles hacia la dirección apuntada
desde la labor que cada persona hace, con la conciencia de que ningún sector en
forma aislada podrá llevar adelante esta compleja tarea.
Sin embargo, el país cuenta con un marco legal adecuado para dar respuesta a
estas situaciones, tomando en cuenta las disposiciones establecidas en la constitución
nacional, el código de la niñez y la adolescencia y otras leyes especiales. Y debe
recordarse la plena vigencia de la Ley n 6.202/2018, que adopta normas para la
prevención del abuso sexual y la atención integral a niños, niñas y adolescentes
víctimas de violencia sexual, y la Ley n 5.777/2016, de protección integral a
la mujer contra toda forma de violencia. Y en palabras de representantes de las
Naciones Unidas: el coronavirus golpea tres veces a las mujeres: por la salud, por la
violencia doméstica y por cuidar de los otros. Estas tres vertientes requieren de una
estrategia para hacer frente a la situación.
Referencias
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desde la paz. Buenos Aires, Granica, P. 43-52.
Caño, X, (1995), maltratadas, el infierno de la violencia sobre las mujeres, editorial
Desclée de Brower. P. 57-85.
Corsi, J. (1992), abuso y victimización de la mujer en el contexto conyugal editorial
Paidos. P. 36-58.
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última visita. México.
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