Consumo de drogas en el Centro Educativo Inmaculada Concepción de Caaguazú
Marco Antonio Peralta Miltos - pág 81 - 101
según provoquen comportamientos similares en quien las consume, estos pueden
ser depresoras, estimulantes o alucinógenas.
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Depresoras: Son aquellas que reducen o vuelven más lento el funcionamiento
del sistema nervioso central SNC. Provocan cambios en la concentración y en
ocasiones del juicio; reducen la apreciación de los estímulos externos; relajación;
sensación de bienestar, apatía; disminución de la tensión; desaparición de la angustia.
Entre estas se pueden citar el alcohol, el opio y sus derivados: morfina, codeína,
heroína, metadona, los barbitúricos y los tranquilizantes. La administración se
realiza por vía intravenosa, oral ya sea por ingestión o fumándoles.
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Estimulantes: Son drogas que incrementan la actividad del SNC provocando
alegría, desinhibición, poco control emocional, irritabilidad, agresividad, menor
fatiga, disminución del sueño, excitación motora, inquietud. Dentro de este grupo
se encuentra la cocaína, pasta base, crack, anfetaminas, cafeína, éxtasis. La forma
de administración es variada, ingestión, inyectada por vía intravenosa o aspirada.
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Alucinógenos: Actúan sobre el sistema nervioso central produciendo visiones
falsas o ilusiones, alteran la percepción por parte de los órganos de los sentidos, en
especial de la vista y el oído. Alteran el sueño, la noción de tiempo y espacio. En
este grupo se incluye la marihuana, hachis, L.S.D., hongos, inhalables, entre otros.
Factores de riesgo y protección: En lo referente al consumo de SPA se
han identificado diferentes factores de riesgo y protección, se entiende entonces
los factores de riesgo como: “cualquier rasgo, característica o exposición de un
individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión” (OMS).
En base a esto diferentes variables sociodemográficas y económicas influyen en el
comienzo y evolución del consumo de estas sustancias, el crecimiento demográfico
por ejemplo en los países en vía de desarrollo indican aumento sustancial en la
tasa de consumidores, así mismo la equidad de género probablemente disminuya la
brecha de consumo entre hombres y mujeres; en cuanto a lo económico el desempleo
aumenta la propensión al consumo de drogas de aquellos afectados, al igual que el
ingreso disponible ya que, a mayor disponibilidad de dinero hay mayor facilidad a
la hora de obtener dichas sustancias (Oficina contra la droga y el delito, 2012). Otros
factores de riesgo son: marginalidad, exclusión social, falta de comunicación, o
poca tolerancia a la frustración (PMC, 2004).
Según Martin, (2009), se diferencian dos grandes grupos como factores de
riesgo, los relacionados con las características individuales y los relacionados con
el contexto social. Los primeros vinculados con todo lo asociado a la personalidad,
carácter, autoestima, concepto de sí mismo. El segundo grupo tiene en cuenta el
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