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vol. 2 núm. 12 (2022) Rev. juríd.

jul. - dic.

ISSN 2415-5063 (impreso)

ISSN 2415-5071 (en línea)

Ciberseguridad

DERECHO PENAL

DERECHO PROCESAL PE

NAL

CRIMINOLOGÍA

CIBERSEGURIDAD

DELITOS ECONÓMICOS

DERECHO COMPARADO

DERECHOS HUMANOS

REVISTA JURÍDICA

INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES

CENTRO DE ENTRENAMIENTO DEL MINISTERIO PÚBLICO


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

           

Revista jurídica

Investigación en ciencias jurídicas y sociales

Centro de Entrenamiento del Ministerio Público

           

           

Derecho Penal

Derecho Procesal Penal
Derecho Constitucional 

Derecho Internacional

Derechos Humanos

n.º  12

Red. juríd.

2022; jul-dic 12 (2)

ISSN 2415-5063 (impreso)

ISSN 2415-5071 (en línea)


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Revista jurídica

Investigación en ciencias jurídicas y sociales

Centro de Entrenamiento

Ministerio Público

Avda. Ygatimi esq. Alberdi

Teléfono: (+595-21) 443693/4

dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

https://ojs.ministeriopublico.gov.py/index.php/rjmp/issue/archive

Asunción, Paraguay

Año 2021


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

           

           

           

  

Sandra Raquel Quiñónez Astigarraga

Fiscal General del Estado

Matilde Elena Moreno Irigoitia 

Fiscal Adjunta Centro de Entrenamiento

Ministerio Público


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

CENTRO DE ENTRENAMIENTO
EDITOR JEFE

Mg. Sara Mariel Sosa Villalba

EQUIPO EDITOR

Mg. Sara Mariel Sosa Villalba

Directora de Análisis y Evaluación Curricular

Abg. Liz Carla Escobar Franco

Asistente Fiscal. Análisis y Evaluación Curricular.

DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN

Ana Díaz de Vivar Mayor

Dirección de Análisis y Evaluación Curricular

SOPORTE DIGITAL - OJS

Mg. Sara Mariel Sosa Villalba

EQUIPO DE CORRECCIÓN DE ESTILO

Mg. Sara Mariel Sosa Villalba

Directora de Análisis y Evaluación Curricular

Abg. Liz Carla Escobar Franco

Asistente Fiscal. Análisis y Evaluación Curricular.

TRADUCCIONES

Lic. Hugo Guanes. Traducción al Inglés

Lic. Esteban Ortega. Traducción al Guaraní

Editorial Centro de Entrenamiento

ISSN 2415-5063 Versión impresa

ISSN 2415-5071 Versión en línea
Periodicidad – Semestral

Los ejemplares son gratuitos. Disponibles en versión digital e impresa

El contenido de la Revista Jurídica es de libre acceso. La reproducción total o parcial 

de esta publicación podrá ser hecha siempre que se cite la fuente. Las opiniones 

contenidas en los artículos son de exclusiva responsabilidad de los autores.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

CONSEJO EDITORIAL EXTERNO

Dr. Jorge Alejandro Amaya − Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Dr. Alberto Martín Binder – Jurista Internacional, Argentina

Dra. Mónica María Bustamante Rúa − Universidad de Medellín, Colombia

Abg. María Cecilia Ocampos Benedetti–Poder Judicial. Asunción, Paraguay

Mg. José Ángel Dos Santos Melgarejo - Universidad Columbia, Paraguay

Abg. Rubén Darío Riquelme Ramírez – Poder Judicial. Asunción, Paraguay

Dr. Diego Manuel Luzón Peña – Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares, 

España

Dr. Alberto Romero Ania – Universidad Rey Juan Carlos, Madrid, España

Dr. Jesús María Silva Sánchez − Universidad Pompeu Fabra, Barcelona, España

Abg. Néstor Alfredo Cafferatta – Universidad de Buenos Aires, Argentina

Dr. Norberto Javier de la Matta Barranco – Universidad del País Vasco. Bilbao, 

España


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

AUTORES

Rossana Diana Raquel Carvallo Estigarribia

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta

Francisco Javier Martínez Paiva

Yeruti Alderete Ortega

Rossana Maldonado Núñez

Rossana Diana Raquel Carvallo Estigarribia

Simeona Solís Múñoz

Carlos Aníbal Peris Castiglioni


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

INDICE

CONTENIDO / CONTENTS / KUA APYRÁ

PRESENTACIÓN / PRESENTATION / JEHECHAUKA ..................................................... 14

La recusación de los agentes fiscales en el proceso penal

Análisis de la modificación del art. 57 por Ley n.° 4685/12

The recusal of prosecutors in criminal proceedings

Analysis of the amendment of Art. 57 by Act n.° 4685/12F

iscal-kuérape ojehapejoko proceso penal-pe. 

Oñehesa’ỹijo oñemyengoviáva art. 57, Léi n.° 4685/12-pe

ROQUELINA ELIZABETH OCAMPOS PERALTA.......................................................... 16

Artículo original

Efectos de la criminología mediática en la política legislativa paraguaya

Effects of media criminology in Paraguayan legislative politics

Criminología mediática rapykuere omoambue ñane retã paraguái léi

YERUTI B. ALDERETE ORTEGA........................................................................................37

Artículo original

Derecho penal del enemigo y legislaciones de Estados democráticos 

Criminal law of the enemy and laws of democratic States

Enemigo mba’éva derecho penal ha Estado democrático-kuera mba’éva léi

ROSSANA DIANA RAQUEL CARVALLO ESTIGARRIBIA...........................................59

Artículo original

Los cyberdelitos y su incorporación al derecho penal paraguayo

Cybercrimes and their incorporation into Paraguayan criminal law

Ciberdelito kuéra ha ijegueroike ñande derecho penal -pe

ROSSANA MALDONADO NÚÑEZ.......................................................................................77

Artículo original

El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

The abbreviated procedure in national legislation

Analysis with comparative legislation

Pe procedimiento oñemboguejýva legislación nacional-pe

Análisis orekóva legislación comparativa

FRANCISCO JAVIER MARTÍNEZ PAIVA...........................................................................92

Artículo original


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Legitimate defense in domestic violence cases

Ogapype oñeñorairõ jave ojeporúrõ Legítima defensa

SIMEONA SOLÍS MÚÑOZ....................................................................................................114

Artículo original

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso sexual en niños

Complicity by omission in the punishable act of sexual abuse of children

Ñeporomo’ã ha ñemokirirĩ mba’e apovai mitãnguéra jejapyhy rehegua

YENNIFER IVONNE MARCHUK GAONA ......................................................................137

Artículo original

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Demystifying:  State  presence  in  relation  to  the  increase  of  drug  trafficking  in  Paraguay.

Ñemyesakãrã: Estado rembiapo oñembojovake narcotráfico jekakuare Paraguáipe

CARLOS ANÍBAL PERIS CASTIGLIONI.........................................................................151

Artículo original

Normas de Publicación

Publication rules

Ñe'ẽmyasãi kotee.........................................................................................................................167


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

PRESENTACIÓN

 

El Centro de Entrenamiento del Ministerio Público tiene la satisfacción de presentar la 

Revista jurídica Investigación en ciencias jurídicas y sociales, vol. 2 núm. 12 (2022), que busca 
contribuir a la comunidad jurídica con la producción científica-académica de los miembros de la 
institución.

En la actualidad la revista esta indexada en sitios como REDIB, DOAJ, ROAD, LatinREV, 

LATINDEX Directorio y Catalogo 2.0 para revistas en línea, Miar, Dianet y Google Académico, 
mientras realiza gestiones para lograr otras indexaciones y de esa manera ofrecer mayor calidad, 
acordes a los criterios internacionales vigentes.

En cuanto a los temas abordados en este número se enmarcan en el ámbito de las tareas 

encomendadas por la carta magna al Ministerio Público. Así, en este volumen se encuentran 
artículos  que  refieren  al  derecho  penal  y  procesal  penal,  derecho  internacional,  criminología, 
política criminal entre otros, producto de los aportes de autores nacionales e internacional.

En ese entendimiento, en el ámbito del derecho penal se desarrolla el artículo titulado: 

«Derecho penal del enemigo y legislaciones de Estados democráticos» el cual describe los 
rasgos característicos de la teoría del derecho penal del enemigo, propuesta por el jurista aleman 
Günther Jakobs (1985), para luego realizar un examen de las notas distintivas de esta teoría con 
las legislaciones de los Estado democráticos.

De la misma manera, se encuentra el trabajo denominado: «La legítima defensa en los 

casos de violencia familiar» que versa respecto al tipo penal de violencia familiar y el elemento 
objetivo de la proporcionalidad en la legitima defensa, por medio de indicios fácticos o hechos 
relevantes, así como los instrumentos jurídicos vigentes que permitan considerarla.

Igualmente, el texto rotulado como «Complicidad por omisión en el hecho punible de 

abuso sexual en niños» describe un análisis de la complicidad con relación a la figura de la omisión 
impropia en el hecho punible de abuso sexual en niños, en función a quién tenga la posición de 
garante respecto al bien jurídico tutelado. 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

En lo que refiere a la esfera del derecho procesal penal se ubica el tema «La recusación de 

los agentes fiscales en el proceso penal» en este aspecto se hace un estudio de la actual redacción 
de las causales del art. 57 del C.P.P. y su incidencia en la interposición como un medio temerario 
en el curso del proceso penal.

También, se expone el «El procedimiento abreviado en la legislación nacional. Análisis con 

las legislaciones comparadas» que desarrolla los beneficios de la utilización del procedimiento 
abreviado en relación a la imputado, la víctima y el Estado y a su vez describe la regulación de 
esta forma de terminación del proceso en países latinoamericanos y europeos. 

Por su parte, en materia de derecho internacional el artículo «Los cyberdelitos y su 

incorporación al derecho penal paraguayo» refiere a los avances en la legislación penal y procesal 
penal paraguaya a partir de la firma del Convenio de Budapest por el Estado paraguayo, del que 
surge la obligación de combatir a la ciberdelincuencia en el ámbito punitivo. 

En lo que concierne a la criminología y política criminal se esboza el trabajo «Efectos 

de  la  criminología  mediática  en  la  política  legislativa  paraguaya»  relativo  a  la  influencia  de 
la criminología mediática en la política legislativa del Estado paraguayo, en atención a las 
modificaciones realizadas al art. 245 de la Ley n.° 1.286/98 «Código Procesal Penal», y del art. 
126 de la Ley n.° 1.160/97 «Código Penal». 

 
Finalmente, el texto «Desmitificando: Presencia del Estado en relación al crecimiento del 

narcotráfico en Paraguay» realiza un análisis de la presencia del Estado en los departamentos 
Amambay, Canindeyú y Concepción a través de las fuerzas públicas y su incidencia en la lucha 
contra el narcotráfico.  

Es así que con base en los trabajos referenciados se desea resaltar la constante colaboración 

de las autoridades de la institución para incentivar a los miembros del Ministerio Público en la 
formación y desarrollo de profesionales con pensamiento crítico y creativo, capaces de generar 
nuevos conocimientos acordes a las necesidades de la sociedad y los desafíos actuales que enfrenta 
el sistema de justica. 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Artículo original 

La recusación de los agentes fiscales en el proceso penal

Análisis de la modificación del art. 57 por Ley n.° 4685/12

The recusal of prosecutors in criminal proceedings

Analysis of the amendment of Art. 57 by Act n.° 4685/12

Fiscal-kuérape ojehapejoko proceso penal-pe. 

Oñehesa’ỹijo oñemyengoviáva art. 57, Léi n.° 4685/12-pe

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta*

https://orcid.org/0000-0003-0154-4459

Ministerio Público, Asunción, Paraguay

Resumen
 

La recusación de agentes fiscales es una facultad que la ley otorga a los litigantes en el 

proceso penal, regulado por el art. 57 ‒recusaciones e inhibiciones‒ del C.P.P. En tal sentido, a 

través de la Ley n.° 4685/12, se realizó modificaciones al mencionado artículo lo cual merece un 

estudio para facilitar su interpretación y aplicación en el curso del proceso penal. Este trabajo se 

dirige al estudio del sentido y alcance de las causales de recusación previstas en la ley y el análisis 

comparativo con los argumentos utilizados por los litigantes para interponerlos. En ese contexto, 

se debe tener presente que el Ministerio Público es parte esencial en el proceso penal, por lo que 

la interposición de una recusación contra sus integrantes afecta el desarrollo del proceso en curso. 

Recibido:  01/08/2022                            Aprobado: 22/09/2022

*Relatora Fiscal, coordinadora del área de Recusaciones, inhibiciones y otros, Asunción, Paraguay. Email: 

eliocampos83@gmail.com

Abogada, por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, de la Universidad Nacional de Asunción, 2009. 

Egresada de la Escuela Judicial Promoción XIII, 2014. Notaria y escribana pública de la Universidad Nacional 

de Pilar, 2017. Especialista en Ciencias Penales, por el Instituto de Ciencias Penales y Política Criminal, 2017. 

Docencia Superior Universitaria, de la Universidad Nacional de Asunción, 2018. Funcionaria del Ministerio 

Público desde el año 2006 como auxiliar fiscal, asistente fiscal (2009), relator fiscal (2015) y actualmente 

Coordinadora de recusaciones, inhibiciones y otros (desde el 2019).
ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

 

Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

16 - 36

Por esa razón, el abordaje de este instituto reviste importancia para el sistema penal. En cuanto 
al método, la investigación es documental, con enfoque cualitativo, de tipo no experimental. El 
instrumento utilizado es la ficha bibliográfica. Para llegar al resultado como técnicas se realizó 
la lectura comparación y análisis de normas vigentes del ámbito nacional, tanto del fuero penal 
como del fuero civil, referentes al tema. Además, realizó un estudio de las resoluciones de la Corte 
Suprema de Justicia y del Ministerio Público en materia de recusaciones de agentes fiscales del año 
2021. Con el resultado se espera contribuir al conocimiento y mejor utilización de este instituto, 
cuya finalidad es asegurar la actuación objetiva en el ejercicio de las funciones.

Palabras clave: recusación, inconstitucionalidad, agentes fiscales, acción penal pública, proceso 
penal, obstrucción.

Abstract
 

The recusal of prosecutors is a power granted by law to litigants in criminal proceedings, 

regulated by art. 57 -recusals and inhibitions- of the Code of Criminal Procedure. In this regard, 
Law  No.  4685/12  amended  the  aforementioned  article,  which  merits  a  study  to  facilitate  its 
interpretation and application in the course of criminal proceedings. This work is aimed at the 
study of the meaning and scope of the grounds for recusal provided by law and the comparative 
analysis with the arguments used by the litigants to interpose them. In this context, it should be 
borne in mind that the Public Prosecutor’s Office is an essential party in the criminal proceeding, 
so that the filing of a challenge against its members affects the development of the proceeding in 
progress. For this reason, the approach to this institute is important for the criminal justice system. 
As for the method, the research is documentary, with a qualitative, non-experimental approach. 
The instrument used was the bibliographic record. In order to arrive at the results as techniques, the 
reading, comparison and analysis of national regulations in force, criminal and civil, referring to the 
subject were carried out. In addition, this paper includes a study of the resolutions of the Supreme 
Court of Justice and the Public Prosecutor’s Office regarding recusals of public prosecutors in 
2021. The result is expected to contribute to the knowledge and better use of this institute, to ensure 
objective application in the exercise of its functions. 

Key words: recusal, unconstitutionality, prosecutors, public prosecution, criminal proceedings, 
obstruction.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Ñemombyky 

 

Pe  recusación  ningo  peteĩ  pu’aka  oguerekóva  litigantekuéra    orrekusa  haguã, 

kóva  oĩ  voi  léipe  proceso  penal-ryepýpe,    omohendápa  art.  57  hérava  -recusaciones  e 

inhibiciones – CCP, mba’éva.  Upéicha rupi, Léi n.° 4685/12 omoambue ko artículo ha 

péva tekotevẽ oñehesa’ỹijo porã ikatu haguãicha oñeikũmby porã ha ojejapo hapérupi 

porã  pe  proceso  penal.  Ko  tembiapo  ohesa’ỹijo  pypuku  mba’emba’érepa  ojejapo  pe 

recusación oĩva léipe ha ohesa’ỹijo  ombojovakévo umi argumento oiporuva’ekue umi 

litigante  ohapejoko  haguã.  Kóva  ko  mba’e  ryepýpe,  tekotevẽ  hesakã  porã  Ministerio 

Público rembiapo teeha hína pe proceso penal,  ha umi ohapejokóva guive recusación 

rupi ohapejoko upe proceso oñemoguatáva hína.  Upéicha rupi,  ko mba’e kóva tekotevẽ 

ojehecha ha oñemyesakã porã opokógui pe sistema penal rehe.  Pe método oiporúva ko 

invistigación-  pe  héra  documental,  con  enfoque  cualitativo,  tipo  no  experimental.  Ha 

tembiporu katu ficha bibliográfica.  Oñeguahẽ haguã pe oñeguahẽsehápe katu ojeporu 

heta  kuatia  oñemoñe’ẽ  ha  avei  oñembojovake  umi  léi  oĩva  voi    ñane  retãpýpe,  taha’e 

fuero  penal  téra  fuero  civil  pegua,  oñe’ẽva  ko  mba’ére.    Upéicha  avei  oñehesa’ỹijo  

umi resolución kuéra Corte Suprema de Justicia ha avei Ministerio público pegua umi 

fiscal  oguerekóva  recusación  oikova’ekue  2021-pe.  Ko’ãmba’e  ojejuhúva  ojekuaávo 

hi’ãite oipytyvõ hesakã porãve ha ojeporu hendaitépe ko’ã temimoĩmbýpe, ha péichape 

tojejapo añetehápe  hembiapo tee. 

Ñe’ẽ tee: ojerrekusa, ndojerahái, constituciónre, agente fiscal-kuéra, acción penal pública, proceso 

penal, Jehapejoko.

Introducción

 

La Ley n.° 1286/98 «Código Procesal Penal», en adelante C.P.P., ‒originalmente‒ en su 

art. 57 regulaba la inhibición y recusación de los funcionarios del Ministerio Público, en adelante 

M.P.,  este  es  el  único  artículo  dedicado  a  la  regulación  de  esta  figura  procesal  con  relación  a 

los integrantes de la citada institución. En este aspecto, se establece las causales de inhibición y 

recusación aplicables a los agentes fiscales, mientras que para el trámite de resolución, se aplicaba 

lo dispuesto para los jueces, por una expresa remisión del artículo en cuestión.

 

En  este  sentido,  su  redacción  original  fue  modificada  posteriormente,  por  la  Ley  n.° 

4685/12, a través de la cual se reemplaza por un nuevo texto que, en lo sustancial difiere en algunos 

aspectos  de  la  redacción  original. Además,  esta  ley  modificatoria  fue  objeto  de  una  acción  de 

inconstitucionalidad promovida por el M. P., debido ‒precisamente‒ a las nuevas incorporaciones 

de esta ley, todo ello es abordado en este trabajo a fin de establecer la base normativa vigente 

actualmente.

 

Ahora bien, en el contexto de las recusaciones de los miembros del M. P. se analiza 

también a esta institución, ya que es la encargada de representar a la sociedad ante los órganos 

jurisdiccionales y promover la acción penal, en los hechos punibles de acción penal pública, por 


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

16 - 36

tanto, este trabajo investigativo se enfoca en el análisis de la norma que rige las inhibiciones y 

recusaciones de los agentes fiscales y su incidencia en el proceso penal.

 

Además, basado en el estudio de los planteamientos de la recusación de agentes fiscales 

por parte de los intervinientes en el proceso, según los registros documentales de la institución, 

por lo que, este trabajo pretende determinar si la utilización del mecanismo, constituye o no una 

obstrucción al ejercicio de la acción penal pública.

 

En ese entendimiento, el ejercicio de un derecho por parte de los litigantes debe observar 

‒siempre‒ las reglas de la buena fe establecida en el art. 112 del C.P.P., por lo que la selección del 

tema propuesto en este trabajo se da por la importancia del instituto de la recusación en el curso del 

proceso penal y pretende ser un aporte para la utilización adecuada de este mecanismo, que debe 

responder a los fines previstos en la ley, sin que su interposición en una causa en trámite represente 

una impacto negativo o un desvío de los fines propios del proceso penal.

Contextualización

 

El M.P. cuenta con el rol constitucional de representar a la sociedad ante los órganos 

jurisdiccionales del Estado, según lo previsto en el art. 266 de la Constitución Nacional y, por la 

importancia de las funciones que le asigna la ley, ese ejercicio debe desarrollarse en el marco de la 

legalidad y libre de toda circunstancia que ponga en duda su actuación.

 

En ese contexto, el art. 54 del C.P.P. establece que el M.P. debe regir su actuación por un 

criterio objetivo. Así mismo, a fin de resguardar esa actuación objetiva, el mismo código prevé 

ciertos motivos o causales ante las cuales el propio agente fiscal, a través de la inhibición, y los 

demás intervinientes en el proceso, a través de la recusación, pueden solicitar la separación del 

agente fiscal de la causa.

Método 

 

El  presente  trabajo  tiene  un  enfoque  cualitativo,  con  diseño  no  experimental,  de  tipo 

documental. Para llegar al resultado como técnica, se ha recurrido a la lectura y análisis de 

normas vigentes del ámbito nacional, tanto del fuero penal como del fuero civil, referentes al tema 

abordado. Además, se ha realizado un estudio de resoluciones de la Corte Suprema de Justicia y 

del Ministerio Público en materia de recusaciones de agentes fiscales correspondientes al año 2021 

y como instrumento se utilizado el ficha bibliográfica.

Resultado

El art. 57 del Código Procesal Penal y su Ley modificatoria n.º 4685/12

 

La recusación contra los agentes fiscales es un mecanismo legal previsto en el art. 57 del 

C.P.P., que faculta a los intervinientes en un proceso penal a solicitar su apartamiento de la causa 

en la que interviene, cuando se da alguna de las causales previstas en la citada norma.


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Ahora bien, el citado artículo acorde a la modificación incorporada por Ley n.° 4685/12, 

ha sido objeto de una acción de inconstitucionalidad promovida por el M.P., por lo que se debe 

realizar las precisiones correspondientes a los efectos de entender la conformación de la norma 

actualmente vigente.

En tal sentido, la redacción original del art. 57 del C.P.P. establecía: 

Los  funcionarios  del  Ministerio  Público  se  inhibirán  y  podrán  ser  recusados  en  los 

procedimientos  donde  intervenga  o  sea  defensor  su  cónyuge,  conviviente  o  pariente 

dentro del cuarto grado de consanguinidad o por adopción, o segundo de afinidad; o sus 

amigos íntimos o enemigos manifiestos. En los demás casos no podrá inhibirse y será 

irrecusable. 

La recusación será resuelta por el superior inmediato. 

La  resolución  podrá  ser  impugnada  dentro  de  los  tres  días  ante  la  Sala  Penal  de  la 

Corte  Suprema  de  Justicia.  En  cuanto  al  trámite  serán  aplicables,  análogamente,  las 

disposiciones referentes a los jueces.

Cuando la recusación se refiera al fiscal general del Estado, lo resolverá la Sala Penal de 

la Corte Suprema de Justicia (1998).

 

A este respecto, las notas características a resaltar de esta redacción original son que la 

norma establecía un catálogo cerrado de causales aplicables a los agentes fiscales, por lo que era 

considerado un sistema de númerus clausus y las causales previstas eran interpretadas como las 

únicas capaces de incidir en la objetividad del fiscal. Además, estaba prevista la impugnación de las 

resoluciones ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, en adelante C. S. J. que se erigía 

entonces en una suerte de contralor judicial en dichas recusaciones. Finalmente, la norma original 

instituía que era aplicable análogamente, el trámite establecido para la recusación de los jueces, 

esto en cuanto a los requisitos de forma, tiempo, efectos de la interposición, trámite, resolución, 

etc.

 

Posteriormente, fue promulgada la Ley n.° 4685/12, que modifica el art. 57 del C.P.P., 

según la cual la citada norma queda redactada como sigue:

Los funcionarios del Ministerio Público no podrán inhibirse ni ser recusados, salvo de 

manera fundada y únicamente en los siguientes casos:

a) Procedimientos donde intervenga o sea defensor su cónyuge, conviviente o pariente 

dentro del cuarto grado de consanguinidad o por adopción, o segundo de afinidad; o sus 

amigos íntimos o enemigos manifiestos. 

b) Cuando existan circunstancias específicas que comprometan gravemente los criterios 

de actuación establecidos en este Código.

La  recusación  será  resuelta  por  el  superior  inmediato,  sin  perjuicio  de  las  facultades 

conferidas  al  Fiscal  General  del  Estado,  en  relación  con  la  organización  interna  del 

Ministerio Público.


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

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La resolución que rechaza la recusación podrá ser impugnada ante el Juez Penal de Garantías 

que entiende la causa, dentro de los tres días de haberse dictado. El Juzgado deberá expedirse 

en el perentorio plazo de diez días y su resolución será inapelable.

Cuando la recusación se refiera al fiscal general del Estado, lo resolverá la Sala Penal de la 

Corte Suprema de Justicia (art. 1). 

 

Las características relevantes de la norma consisten en la incorporación de la nueva causal 

que refiere a: «Circunstancias específicas que comprometan gravemente los criterios de actuación», 

la cual se presenta como una causal flexible, diferente al catálogo taxativo y cerrado previsto en la 

redacción original, por lo que ya no se puede considerar a la recusación de agentes fiscales como 

un sistema de númerus clausus, pues, ahora tiene prevista una causal abierta, asimilable a la causal 

de recusación de los jueces, prevista en el art. 50 del C.P.P., en su inc. 13, que prevé: «cualquier 

otra causa, fundada en motivos graves que afecten su imparcialidad e independencia» (1998).

 

Igualmente,  otra  nota  relevante  de  la  ley  modificatoria  es  que  deja  de  contemplar  la 

aplicación análoga de las disposiciones referente a los jueces; no obstante, dichas disposiciones 

constituyen  siempre  una  fuente  de  referencia  para  establecer  el  trámite  aplicable,  ya  que  la 

recusación de agentes fiscales no se halla regulada en ningún otro artículo del C.P.P.

 

Por último, de singular importancia es la incorporación que trae la ley en cuanto al órgano 

competente para intervenir en las impugnaciones de la resolución en materia de recusaciones. 

En ese sentido, reemplaza a la Sala Penal de la C. S. J por el Juzgado Penal de Garantías, al cual 

faculta para entender en las impugnaciones de la resolución, que rechaza una recusación y torna su 

decisión inapelable, es decir, no procede contra ella ningún otro recurso.

 

La acción de inconstitucionalidad promovida por el Ministerio Público contra la Ley 

4685/12, que modifica el art. 57 del Código Procesal Penal

 

Establecidos  los  términos  de  la  ley  modificatoria,  con  sus  características  principales 

y distintivas de la norma original, se debe señalar que el M. P. interpuso una acción de 

inconstitucionalidad en contra de la Ley n.° 4685/12, inmediatamente a su entrada en vigencia.

 

Ante la interposición de la citada acción, la Sala Constitucional de la C. S. J, dictó el A. I. 

n.° 3156, de fecha 03 de octubre de 2012, por el cual dispuso como medida cautelar la suspensión 

de los efectos de dicha ley, por lo que la redacción original del art. 57 del C.P.P. ‒en cuanto a las 

causales y al trámite de las recusaciones‒ siguió vigente.

 

En tal sentido, el M. P., a través de la acción de inconstitucionalidad promovida, cuestionó 

la inclusión del juez penal de garantías como órgano revisor de las decisiones del fiscal general del 

Estado y la creación de una nueva causal sumamente abierta, como motivo adicional de recusación 

e inhibición de agentes fiscales. 

 

Además, cabe mencionar que la acción promovida fue resuelta por la Sala Constitucional 

C. S. J. integrada por los ministros Dra. Miryam Peña Candia, Dra. Gladys Bareiro de Módica y 


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Dr. Antonio Fretes, a través del Acuerdo y Sentencia n.° 120 de fecha 12 de marzo de 2019, por el 

cual resolvió la Acción de Inconstitucionalidad identificada como: «Francisco Díaz Verón, Fiscal 

General del Estado c/ La Ley n.° 4685/2012».

 

A través del mencionado acuerdo, esta instancia resolvió hacer lugar parcialmente a la 

acción de inconstitucionalidad y declarar la inaplicabilidad, respecto del mismo, del párrafo que 

dice: 

La resolución que rechaza la recusación podrá ser impugnada ante el Juez Penal de 

Garantías que entiende en la causa, dentro de los tres días de haberse dictado. El Juzgado 

deberá expedirse en el perentorio plazo de diez días y su resolución será inapelable (2019). 

 

Asimismo, mediante el acuerdo dictado, la Sala Constitucional ordenó el levantamiento 

de la medida de suspensión de efectos de la ley dispuesta por A. I. n.° 3156 del 03 de octubre de 

2012, por lo que el texto modificado por la Ley n.° 4685/12 adquirió vigencia.

 

Con la vigencia de la ley modificatoria entró a regir la nueva causal de recusación que 

no se hallaba prevista en el texto original del art. 57, relativo a la causal establecida en el inc. b 

que se refiere a circunstancias específicas que comprometen gravemente los criterios de actuación 

establecidos en el código procesal penal. Sin embargo, la Sala Constitucional que declaró inaplicable 

el trámite de impugnación ante el Juzgado Penal de Garantías, no se expidió expresamente respecto 

al órgano que debe entender en la impugnación en materia de recusaciones.

 

Como consecuencia de la situación suscitada, se tiene la parte del texto vigente de la Ley 

n.° 4586/12 que establece: 

…La recusación será resuelta por el superior inmediato, sin perjuicio de las facultades 

conferidas  al  Fiscal  General  del  Estado,  en  relación  con  la  organización  interna  del 

Ministerio Público… (art. 1). 

 

En tal sentido, el M. P. aplica el trámite interno para la resolución de las recusaciones de 

los agentes fiscales, sin intervención de ningún órgano judicial fuera de la institución.

 

Vale señalar que, la inaplicabilidad de la norma declarada por la corte a causa de la citada 

acción de inconstitucional rige con relación a todos los agentes fiscales, pues, fue promovido por 

el fiscal general en su carácter de representante de la institución y no a título personal, por lo que 

no se requiere la declaración de inaplicabilidad en cada caso.

 

En estas condiciones, la Sala Penal ampliada de la C. S. J., integrada entonces por los 

ministros Dr. Luis María Benítez Riera, Dr. Manuel de Jesús Ramírez Candia, Dr. Antonio Fretes, 

Dr. Alberto Martínez Simón, Dr. Eugenio Jiménez Rolón, Dra. Gladys Bareiro de Módica, Dra. 

Miryam Peña y Dr. César Antonio Garay, dictó el A. I. n.° 775, de fecha 18 de junio de 2019, a 

través del cual la Sala Penal se declaró incompetente para el estudio de la impugnación planteada 

por la Abg. Ana María Rodríguez, en contra de la Resolución F. A. A. VII n.° 85, de fecha 19 

de marzo de 2019, dictada por el fiscal adjunto Roberto Zacarías, en el marco de la causa n.° 

364/2015, caratulada: «MP c/ Rubén María Correa Melgarejo s/ hecho punible de Estafa».


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

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Cabe destacar que el argumento de la Sala Penal ampliada ‒con voto en mayoría‒consistió 

en  que  la  Sala  Constitucional,  por  el Acuerdo  y  Sentencia  n.°  120,  del  12  de  marzo  de  2019, 

declaró inaplicable el trámite de la impugnación ante el Juzgado Penal de Garantías, mientras que 

la Ley n.° 4685/12 sustituyó íntegramente el art. 57 del C.P.P., con lo cual derogó el texto original 

que establecía la competencia de la Sala Penal en el trámite de impugnación de las resoluciones 

dictadas por el M. P.

 

En ese contexto, el auto interlocutorio refiere que al ser la competencia una cuestión de 

orden público, solo puede ser asignada por la ley, por lo que ni el Juzgado Penal de Garantías ni la 

Sala Penal de la C. S. J. puede intervenir en el trámite de impugnaciones en materia de recusaciones 

de agentes fiscales.

 

Con esto quedó sentada la postura de la Fiscalía General del Estado de erigirse en instancia 

final de las decisiones en materia de recusación de sus agentes fiscales.

 

Interpretación de las causales de recusación e inhibición de agentes fiscales

 

Definida la norma vigente, corresponde señalar que la facultad de plantear recusación 

contra un agente fiscal ‒o inhibición por parte del propio agente fiscal‒ se halla limitada a los casos 

previstos en el art. 57 del C.P.P., modificado por la Ley n.° 4685/12, que como quedó establecido 

son las siguientes: 

a) Procedimientos donde intervenga o sea defensor su cónyuge, conviviente o pariente 

dentro del cuarto grado de consanguinidad o por adopción, o segundo de afinidad; o sus 

amigos íntimos o enemigos manifiestos; y 

b) Cuando existan circunstancias específicas que comprometan gravemente los criterios 

de actuación establecidos en el código… (art. 1).

 

Ahora bien, tal como se puede apreciar, la norma no trae una definición de las causales, 

por lo que, para avanzar en el análisis de la problemática planteada, debemos determinar el alcance 

de cada causal y para ello debemos recurrir a otras fuentes a fin de complementar la norma y 

facilitar su aplicación a los casos concretos. Esto debido a que, como ya se hizo mención, en la 

legislación procesal penal no hay otro artículo que regule las recusaciones de los agentes fiscales.

 

En ese sentido, para definir la condición de cónyuge o conviviente y parientes se debe 

recurrir a las definiciones previstas en el Código Civil, en adelante C.C., y la Ley n.° 1/92 «De 

reforma parcial del Código Civil». 

 

Así, el C.C. otorga la calidad de cónyuge a los esposos, es decir, se requiere que exista 

matrimonio. Al respecto, el art. 4 de la ley de reforma mencionada establece que el matrimonio es 

la unión voluntaria entre un varón y una mujer legalmente aptos para ello, formalizada conforme a 

la ley.

 

De igual manera, el conviviente, se encuentra regulado también el C.C. y en la Ley n.° 

1/92 como unión de hecho o concubinato. En efecto, el art. 83 de esta última dispone que la unión 

de hecho está constituida por un varón y una mujer que voluntariamente hacen vida en común, en 

forma estable, pública y singular, teniendo la edad mínima para contraer matrimonio y no estando 

afectados por impedimentos dirimentes. 


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No obstante lo mencionado por la ley, debemos agregar que la convivencia también podría 

darse en otras condiciones, en cuyo caso debe analizarse según cada caso.

En cuanto a la definición de parientes, si bien es cierto, el art. 14 en su inc. 12 del C.P.  establece las 

características de este concepto, igualmente se debe recurrir a la regulación del C.C. para clasificar 

los tipos de pariente y los grados de parentesco. 

 

En  este  aspecto,  el  art.  249  del  C.C.  dispone  que:  «el  parentesco  puede  ser  por 

consanguinidad, afinidad o por adopción». 

Además, el art. 250 del citado cuerpo normativo dispone que: 

El parentesco por consanguinidad es la relación que existe entre las personas unidas 

por el vínculo de sangre. La proximidad del parentesco se determina por el número de 

generaciones. Cada generación forma un grado y la serie de grados forma la línea. 

Así mismo, en cuanto a las líneas de parentesco, el art. 251 del C.C. establece que:

Es línea recta la serie de grados entre personas que descienden una de otra.

Línea colateral es la serie de grados entre personas que tienen una ascendiente común, sin 

descender una de otra.

La línea recta es descendente o ascendente. La descendente liga al ascendiente con los 

que descienden de él. La ascendente une a una persona con aquellas de quienes desciende.

El art. 252 de la misma ley dispone que: 

En ambas líneas hay tantos grados como personas, menos una. En la línea recta se sube 

hasta el ascendiente. En la colateral se sube desde una de las personas hasta el ascendiente 

común, y luego se baja hasta la otra persona con la que se quiere establecer el grado de 

parentesco.

 

El art. 253 del C.C., en cuanto a la afinidad, establece que: «La afinidad es el vínculo entre 

un cónyuge y los parientes consanguíneos del otro. El grado y la línea de afinidad se determinan 

según el grado y la línea de la consanguinidad».

 

Además, respecto al parentesco por afinidad, el art. 254 del C.C. establece, por un lado, 

que este no se extingue por la disolución del matrimonio que lo originó y, por otro lado, que la 

afinidad no crea parentesco entre los consanguíneos de uno de los cónyuges y los del otro.

 

Finalmente, el art. 255 del C.C. dispone que: «La adopción establece parentesco entre el 

adoptado y el adoptante y con la familia de éste...».

 

Como surge del análisis de las causales mencionadas ‒cónyuge, conviviente y pariente‒, 

la  delimitación  de  estas  causales  no  reviste  mayores  inconvenientes  y  tampoco  dificultad  de 

comprobación, es decir, confirmar o descartar su existencia con respecto al agente fiscal, ya que son 

condiciones personales que se hallan asentados en registros públicos y verificables por cualquier 

medio.

 

Ahora  bien,  lo  contrario  sucede  con  las  demás  causales:  Amistad  íntima,  enemistad 

manifiesta y el inciso b); pues su definición y comprobación se dificulta, ya que la norma carece de 

definición al respecto para  precisar el alcance de dichas causales.


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

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Primeramente,  se  analiza  el  alcance  de  la  causal  ‒amigos  íntimos‒.  Para  este  efecto, 

se recurre a la causal de amistad establecida en el art. 50 del C.P.P., que establece las causales 

de recusación e inhibición de los jueces, por lo que refiere en su inc. 11 «tener amistad que se 

manifieste por gran familiaridad o frecuencia de trato». 

 

Asimismo, el Diccionario de la Real Academia Española, en adelante RAE (2022), define 

la amistad como: «Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y 

se fortalece con el trato». 

 

De ello se razona que para configurar la causal de amistad íntima se precisa comprobar la 

existencia de cierta familiaridad, frecuencia de trato, afecto recíproco, entre el agente fiscal y una 

parte interviniente en el proceso.

 

Análogamente, para determinar el alcance de la causal de ‒enemigos manifiestos‒, se pude 

recurrir al mismo artículo de recusación de jueces, que en su inc. 12, perceptúa: «tener enemistad, 

odio o resentimiento que resulte de hechos conocidos».  A su vez, también la RAE (2022) define la 

enemistad como: «Aversión u odio entre dos o más personas». 

 

De lo antes dicho, se desprende que para evidenciar esta causal se debe demostrar la 

existencia de sentimientos negativos recíprocos entre el agente fiscal y una parte interviniente en el 

proceso, por medio de elementos objetivos. 

 

En esta instancia, queda razonar la última causal del inc. b relativa a las: «circunstancias 

específicas  que  comprometan  gravemente  los  criterios  de  actuación»  añadida  por  la  ley 

modificatoria. Esta condición resulta más compleja delimitar respecto a su alcance, al tratarse de 

una causal abierta, genérica, flexible, que hace referencia a ‒criterios de actuación‒ sin definirla, 

que a su vez tampoco establece los parámetros para calificar una circunstancia como ‒específica‒ o 

que comprometa ‒gravemente‒ la actuación fiscal.

 

Es preciso señalar que la fuente para interpretar el sentido de esta causal es el Acuerdo 

y Sentencia n.°120, por la cual la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia resolvió 

la acción de inconstitucionalidad promovida por el Ministerio Público en contra de la Ley n.° 

4685/12. En dicha resolución los ministros integrantes de la referida sala realizaron un análisis de 

la causal en cuestión.

 

Así, en el acuerdo citado, la Dra. Miryam Peña Candia argumentó que: «…al referirse a 

los criterios de actuación establecidos en este Código, se está refiriendo al art. 54 del CPP...», con 

esto tenemos una primera limitación en cuanto a los criterios de actuación y queda establecido que 

la norma se refiere específicamente al «criterio de objetividad». 

 

Asimismo,  la  referida  ministra  expresó  que:  «…debe  entenderse  que  se  refiere  a 

circunstancias fácticas específicas de las cuales surja un temor fundado de falta de objetividad del 

agente fiscal»; esto es otro límite al alcance de la norma, que indica que la circunstancia alegada 

con relación al agente fiscal debe denotar circunstancias fácticas o ‒hechos‒ que pueden afectar su 

actuación objetiva, es decir, una situación de hecho que permite suponer ex ante la afectación de la 

objetividad del fiscal, no así la actividad procesal propia de la tarea del órgano acusador. 


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Finalmente, la ministra sostuvo que: «…debe tratarse de una situación de la cual surja 

un temor que se equipare al nivel de gravedad de las causales ya previstas taxativamente en el 
mismo  artículo...».  Por  consiguiente,  la  entidad  requerida  para  ser  considerada  ‒gravemente 
comprometido‒ indica que la situación atribuida al representante del M. P. debe equipararse al 
nivel  de  gravedad  de  la  intervención  de  un  cónyuge,  conviviente,  pariente,  amigos  íntimos  o 
enemigos manifiestos, que si bien no se adecuan a estas causales, son tan graves como si fuera una 
de ellas  ‒Ejemplo: la pareja sentimental de larga data‒.
 

De igual manera, otra fuente que se puede citar con respecto a la interpretación del inc. b 

es el A. I. n.° 115, de fecha 09 de marzo de 2022, dictado por la Sala Penal de la Corte Suprema, por 
el cual se rechazó la recusación promovida en contra de la fiscal general del Estado, Abg. Sandra 
Quiñonez, en el marco de la causa: «Por enriquecimiento ilícito y otros» y en el cual se esbozó un 
análisis de la causal en cuestión.
 

En tal sentido, la Sala Penal, a través de la mencionada resolución, expuso: «La norma, 

claro está, refiere al criterio de objetividad previsto en el art. 54 del Código Procesal Penal… De 
este modo, solo una circunstancia que afecte gravemente dicho criterio sería capaz de fundar la 
separación del funcionario fiscal». 

Se continúa fundamentando:
…la recusación se basa en especulaciones de la parte recusante, que surgen a partir de 
un supuesto pronunciamiento de la fiscala general del Estado sobre la posición asumida 
por el Ministerio Público en el juicio penal en el cual los recusantes se hallan imputados. 

 

Debido a esto, la Sala Penal agrega que a tenor del art. 18 del C.P.P. el M. P. está obligado 

a promover la acción penal pública de los hechos que lleguen a su conocimiento, por lo que en 
definitiva el pronunciamiento atribuido a la dicha titular no se apartaría de lo que es una obligación 
legal de esta institución.
 

Con estos argumentos, tanto de la Sala Constitucional como de la Sala Penal de la Corte 

Suprema de Justicia, quedó expuesto el alcance de la causal prevista en el inc. b de la Ley n.° 
4685/12, que se refiere a circunstancias fácticas personales, que por la importancia del vínculo o 
relacionamiento permite establecer que el representante fiscal no podría actuar de manera objetiva 
en el proceso separado de la condición subjetiva que le es atribuida.
 

Así mismo, la incorporación de esta causal abierta encuentra lógica ante la imposibilidad 

de prever todas las circunstancias personales que pudieran afectar a un agente fiscal en el ejercicio 
de  sus  funciones;  sin  embargo,  también  surge  de  dicho  análisis,  que  la  situación  atribuida  al 
representante del M. P. no puede fundarse en actuaciones propias derivadas del ejercicio de la 
acción penal, pues estas tienen su ámbito propio de discusión dentro del proceso.


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

16 - 36

Sujeto pasivo de recusación: agente fiscal penal

 

Con respecto al sujeto pasible de ser recusado, si bien el art. 57 del C.P.P., modificado por 

la Ley n.° 4685/12, refiere a «Los funcionarios del Ministerio Público...», teniendo en cuenta el 
objeto de la recusación, se puede afirmar que únicamente los agentes fiscales son susceptibles de 
ser separados de las causas en las que intervienen, por medio del instituto de la recusación, en caso 
de que se hallen comprendidos entre las causales establecidas en la ley. Esto con la salvedad de que 
los fiscales adjuntos y el fiscal general también se hallan afectados por el artículo de referencia.
 

Lo afirmado es así debido a que son los agentes fiscales los que ejercen la acción penal 

pública y les corresponde dirigir la investigación de los hechos punibles, según el art. 52 del C.P.P. 
Además, el art. 266 de la Constitución Nacional establece que el M. P. representa a la sociedad 
ante los órganos jurisdiccionales del Estado y lo ejercen el fiscal general del Estado y los agentes 
fiscales.
 

Los  demás  funcionarios  asignados  a  la  unidad  penal  prestan  un  auxilio  a  la  tarea  del 

fiscal y se hallan en relación de dependencia de este, quien asume la responsabilidad del control 
respectivo. Al respecto, el art. 6 de la ley orgánica de la institución establece: «El Ministerio Público 
se organiza jerárquicamente. Cada funcionario superior controlará el desempeño de quienes lo 
asistan y será responsable por la gestión de los funcionarios a su cargo» (2000).
 

En  consecuencia,  los  funcionarios  dependientes  del  fiscal  no  son  susceptibles  de  ser 

separados de una causa por aplicación del instituto de la recusación, pues la dirección de la causa 
y el ejercicio de la acción penal le corresponden al agente fiscal. No obstante, en caso de existir 
mérito para separar a un funcionario del conocimiento de una causa, el superior se halla facultado 
a disponer lo necesario a fin de asegurar la investigación mediante la organización y distribución 
interna del trabajo.
 

Además, corresponde referir brevemente acerca de los peritos del Laboratorio Forense 

del M.P. y, al respecto, se tiene que si bien los profesionales de esta dependencia forman parte del 
plantel de funcionarios de la institución, los peritos en particular se hallan sometidos a otras reglas, 
distintas a la de los demás funcionarios. Así, el art. 214 del C.P.P. establece que: «La prueba pericial 
deberá ser practicada por expertos imparciales, objetivos e independientes», lo cual se contrapone 
a la relación de dependencia jerárquica establecida en la ley orgánica para los funcionarios fiscales.
 

Otra nota distintiva es que la recusación de los peritos se halla establecida en el art. 220 

del C.P.P. que establece las causales de inhibición y recusación de los peritos son las mismas que 
las establecidas para los jueces, es decir, las previstas en el art. 50 C.P.P. En cuanto al trámite 
también rige lo establecido para la recusación de los jueces, ello es así debido a que no se puede 
aplicar en forma conjunta los artículos 50 y 57 del C.P.P., en razón de la particular intervención que 
el proceso penal reserva al perito.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

 

Por último, se debe indicar que el art. 57 del C.P.P. debe restringirse al área penal ya que la 

recusación de los fiscales civiles es tramitada conforme al procedimiento establecido en el Código 

Procesal Civil que a partir de su art. 40 regula todo lo concerniente a la intervención del M.P. en los 

procesos civiles. En ese contexto, el art. 42 establece: «Los representantes del Ministerio Público 

podrán ser recusados y deberán excusarse por las causas previstas en este Código para los jueces. 

El trámite será el previsto para la recusación de los jueces».

Sujetos activos: víctima, querellante adhesivo, imputado y defensor del imputado

 

La calidad de la víctima se rige conforme lo dispuesto en el art. 67 del C.P.P. que establece 

las personas que son consideradas víctimas dentro del proceso penal.

 

La víctima puede intervenir en el proceso, de acuerdo con lo establecido en el art. 68 del 

citado cuerpo normativo, por tanto se halla facultada a promover recusaciones, en observancia de 

los demás requisitos legales previstos para ese efecto. Sin embargo, los denunciantes que no sean 

a la vez víctima no pueden intervenir en el proceso, ya que el art. 288 del C.P.P. establece: «El 

denunciante no será parte del procedimiento...».

 

En cuanto a la querella adhesiva, todos los requisitos para su promoción en los hechos 

punibles de acción pública se hallan establecidos en los arts. 69, 70 y 71 del C.P.P. y su admisión 

corresponden al juez. En ese contexto, para que la víctima intervenga en el proceso a través de un 

representante convencional, se requiere poder especial que cumpla con los requisitos legales. 

 

Por tanto, un abogado que recurre en representación de la víctima, pero no cuenta con la 

calidad de querellante, no puede plantear recusación, a menos que cuente con poder especial según 

lo establecido en el C.P.P. para el ejercicio de la querella.

 

En cuanto al imputado y al defensor, estos son partes intervinientes en el proceso por tanto 

se hallan facultados a plantear recusación. 

 

En ese sentido, se tiene que según el art. 75 del C.P.P. el imputado es la persona sindicada 

como  autor  del  hecho  punible  y,  en  particular,  el  mencionado  en  el  acta  de  imputación.  Con 

respecto al defensor se debe tener en cuenta que no se exige formalidad alguna para su designación 

e intervención en el proceso, conforme el art. 99 C.P.P.

 

Ahora bien, no puede plantear recusación el imputado que cuenta con declaración de 

rebeldía vigente dictada por el Juzgado Penal de Garantías, ya sea que lo presente por derecho 

propio o por medio de su abogado defensor. Esto debido a que el art. 83 del C.P.P. establece que 

el procedimiento se suspende con respecto al rebelde, por tanto no se puede dar trámite a ningún 
incidente durante su vigencia.

 

Argumentos utilizados por los litigantes para formular recusación contra los agentes 

fiscales

 

Conforme los datos recabados de la coordinación de recusaciones e inhibiciones y otros, 

encargada del estudio de las recusaciones planteadas contra los agentes fiscales que dependen en 

forma directa de la Fiscalía General del Estado ‒y que conforman el Área I del M. P.‒, además de 


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

16 - 36

las recusaciones promovidas en causas donde también es recusado el fiscal adjunto, los argumentos 

para formular recusación por parte de los litigantes se basan mayormente en cuestionamientos a un 

acto investigativo realizado por el agente fiscal o a la oposición a un requerimiento presentado por 

el representante fiscal ante el Juzgado Penal de Garantías o ante el Tribunal de Sentencia.

 

Al respecto, conforme la normativa legal antes señalada, podemos afirmar que los actos 

investigativos y los requerimientos fiscales constituyen expresiones del ejercicio de la acción penal 

pública por parte de los agentes fiscales. 

 

Además, la pertinencia de dichas actuaciones se halla sometida al control del órgano 

jurisdiccional, ante el cual las partes deberán controvertir en caso de tener argumento para oponerse 

a su realización u otorgamiento; por ejemplo, si el abogado defensor alega que no existen elementos 

acerca de la existencia del hecho punible y que a pesar de ello el agente fiscal formuló acusación, 

dicho argumento debe ser objeto de debate en la audiencia preliminar respectiva o, eventualmente, 

en el juicio oral y público y no utilizado para intentar justificar una recusación contra el agente 

fiscal interviniente.

 

En efecto, la finalidad misma del proceso penal es la de verificar la existencia del hecho 

punible y la participación del sindicado, a los efectos de la aplicación de la sanción legal prevista 

para el caso. En ese contexto, la ley procesal otorga facultades investigativas y requirentes a los 

agentes fiscales y establece una serie de derechos a favor de los procesados, cuya finalidad consiste 

en controlar el ejercicio de la acción penal por parte del órgano acusador.

 

Dado que la ley procesal penal erige al órgano jurisdiccional como contralor del proceso 

penal, así, el art. 42 establece: «Los jueces penales serán competentes para actuar como juez de 

garantías y del control de la investigación».

 

Asimismo, el C.P.P. regula todo lo concerniente a las etapas del proceso penal y establece 

la finalidad de cada etapa así como las facultades y obligaciones de los intervinientes. En ese 

sentido, se puede mencionar que el art. 279 que dispone: 

La etapa preparatoria tendrá por objeto comprobar, mediante las diligencias conducentes 

al descubrimiento de la verdad, la existencia del hecho delictuoso, individualizar a los 

autores y participantes, recolectar los elementos probatorios… y verificar las condiciones 

personales, antecedentes y estado psíquico del imputado. 

 

Respecto a la etapa intermedia, el art. 352 establece que presentada la acusación u otras 

solicitudes del M. P. y del querellante, el juez debe poner a disposición de las partes las actuaciones 

y evidencias reunidas y convocar a una audiencia oral y pública; además, el art. 353 establece una 

serie de facultades y deberes de las partes para esta etapa que consiste en la posibilidad de señalar 

vicios formales de la acusación, objetar las solicitudes de sobreseimiento, oponer excepciones, 

solicitar sobreseimientos, etc., todo lo cual deberá sustanciarse posteriormente en la audiencia 

fijada por el juez, en donde cada parte podrá fundamentar sus pretensiones, conforme lo establece 

el art. 354..


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Argumento de recusaciones, inhibiciones y otros

1

Falta de objetividad por imputar sin contar con suficientes elementos.

2

Falta de objetividad por no imputar a pesar de contar con suficientes elementos.

3

Falta de objetividad por formular imputación solo contra su defendido y no contra los otros involucrados 

en el hecho.

4

Falta de objetividad por no ampliar la imputación contra los denunciados.

5

Falta de objetividad por imputar por hechos punibles fuera de su competencia material ‒el fiscal es de 

delitos ambientales y la causa es sobre delitos informáticos‒.

6

Falta de objetividad por falta de competencia territorial del fiscal.

7

Enemistad  porque  su  parte  solicitó  la  suspensión  de  la  indagatoria  y  a  pesar  de  ello  el  fiscal  formuló 

imputación en su contra.

8

Falta de objetividad por acusar sin tener elementos suficientes.

9

Falta de objetividad por oponerse a la excepción de prescripción planteada en el juicio oral.

10

Falta de objetividad por haber solicitado la absolución de los procesados en el juicio oral.

11

Falta de objetividad por requerir la suspensión condicional del procedimiento sin reparación del daño.

12

Enemistad por solicitar la prisión preventiva en su contra.

13

Falta de objetividad por disponer la libertad del sindicado.

14

Enemistad por solicitar la revocatoria de las medidas alternativas de los imputados.

15

Falta de objetividad por realizar solo las diligencias solicitadas por la querella.

16

Falta de objetividad por no realizar las diligencias solicitadas por su parte ‒defensa‒.

17

Falta de objetividad por realizar diligencias sin comunicarle previamente a la víctima.

18

Amistad con los denunciados por no realizar las diligencias solicitadas por su parte – víctima. 

19

Falta de objetividad por no notificarle del inicio de las investigaciones.

20

Falta de objetividad por citarlo a declaración indagatoria sin comunicarle previamente los hechos atribuidos.

21

Amistad con la víctima por citarla a una declaración testimonial ampliatoria.

22

Falta de objetividad por no requerir al Juzgado la desestimación de la causa.

23

Falta de objetividad por rectificar la desestimación solicitada por el anterior fiscal.

24

Falta de objetividad por haber solicitado el sobreseimiento provisional del imputado.

25

Enemistad hacia la víctima por solicitar el sobreseimiento definitivo del imputado.

26

Amistad con el imputado por haber requerido el sobreseimiento definitivo.

27

Falta de objetividad por no realizar un allanamiento solicitado por su parte.

28

Falta de objetividad por realizar un allanamiento.

29

Falta de objetividad por ordenar una pericia caligráfica.

30

Enemistad por haber denunciado al fiscal ante el JEM.

Fuente: Registro de la coordinación de recusaciones, inhibiciones y otros de la Fiscalía General del Estado.

Tabla 1  

Argumento de recusaciones, inhibiciones y otros


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

16 - 36

 

Finalmente, se refiere brevemente a la etapa de juicio oral y público, etapa en la cual se 

verifica y se debate sobre la existencia del hecho y la reprochabilidad del acusado e, igualmente, 

se determina la sanción aplicable, en su caso, todo esto conforme a los elementos probatorios 

ofrecidos por las partes y controvertidos ante el Tribunal de Sentencia durante el desarrollo de la 

audiencia respectiva. En este sentido, C.P.P. también prevé la posibilidad de interponer excepciones 

en esta etapa, conforme lo establece el art. 365 y, además, dicho cuerpo normativo regula todo lo 

referente a la sustanciación de esta etapa y las facultades de las partes.

 

Esbozado el diseño del proceso penal vigente, cuyas etapas no se agotan en las mencionadas 

ya que se reconocen otras etapas como la de recursos y la de ejecución, sin embargo, la referencia 

vale para contrastar con algunos de los argumentos expuestos en las recusaciones promovidas 

contra los agentes fiscales del Área I, que como se tiene dicho es el área que agrupa a los fiscales 

que dependen de forma directa de la Fiscalía General del Estado. 

 

Así, conforme a los registros de la Coordinación de recusaciones, inhibiciones y otros, 

algunos de los argumentos expuestos por las partes como causal de recusación, en el año 2021, son 

fueron:

 

De lo detallado surge que los argumentos alegados como causales de recusación se 

refieren ‒mayormente‒ a actuaciones investigativas o actos procesales realizados por el fiscal y 

que el recusante considera que no corresponde. 

 

Sin embargo, las causales de recusación según lo previsto en la norma y las definiciones 

expuestas más arriba, se refieren a circunstancias personales relacionadas con el agente fiscal, que 

son independientes del proceso mismo y que, por tratarse de un vínculo personal o afectivo entre el 

fiscal y un interviniente en el proceso, tales como: ‒cónyuge, conviviente, pariente, amigo íntimo, 

enemigo manifiesto y otras circunstancias específicas‒ por lo que la norma exige que sea separado 

del caso.

 

Además, como ya se indicó, la ley procesal otorga facultades a las partes para solicitar 

el  control  judicial  de  las  actuaciones  de  los  agentes  fiscales  y  controvertir  los  requerimientos 

planteados por ellos en todas las etapas del proceso.

Momento procesal para plantear la recusación

 

Siguiendo con el análisis de la utilización de la recusación por parte de los litigantes, la 

estudiada disposición normativa no establece un plazo para interponer la recusación contra un agente 

fiscal, sin embargo, de una interpretación lógica surge que el recusante debe plantear la recusación 

al momento de tomar conocimiento de la existencia de la causal que afecta al agente fiscal, es decir, 

su derecho nace desde que, en el procedimiento interviene o es defensor del acusador su cónyuge, 

conviviente o pariente dentro del grado previsto; o su amigo íntimo o enemigo manifiesto o que 

existe alguna otra circunstancia específica que comprometa gravemente los criterios de actuación.

 

Sin embargo, tal como quedó ilustrado con la reseña de argumentos utilizados por los 

litigantes, la recusación se basa generalmente en la oposición del recusante a una postura asumida 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

por el agente fiscal y, en muchos casos, la recusación se plantea cuando el agente fiscal presenta su 

requerimiento conclusivo, cuando está próxima la fecha para presentar el requerimiento conclusivo, 

cuando se acerca la fecha fijada por el juez para sustanciarse la audiencia preliminar o incluso 

durante el juicio oral y público. 

 

Ante estos casos, se debe reafirmar que el momento en que se debe formular la recusación 

respectiva es cuando se toma conocimiento de la existencia de la causal, por lo que difícilmente se 

pueda justificar una recusación promovida por la defensa que cuestiona la imputación días antes 

del vencimiento de la fecha fijada para la presentación del requerimiento conclusivo. Es decir, 

si el agente fiscal es el mismo que llevó adelante todo el proceso y la parte recusante ha tenido 

intervención con antelación, no resulta lógico que recién en dichas instancias ‒seis meses después 

de la imputación‒ plantee su recusación.

 

Además, como quedó sentado el momento para controvertir un requerimiento fiscal es 

al sustanciarse la audiencia ante el órgano jurisdiccional competente. Igualmente, es ante el juez 

penal, en cualquiera de las etapas, que se pueden objetar las actuaciones desarrolladas por el fiscal.
Finalidad de la recusación

 

Lo relevante en el planteamiento de una recusación es tener en claro que la finalidad de 

este mecanismo es la de separar al agente fiscal de una causa en que interviene, cuando se da alguna 

de las causales legales previstas para ello. Por tanto, la recusación debe versar sobre la pertinencia 

o no de la intervención del agente fiscal y no sobre la pertinencia o no de los actos investigativos o 

el requerimiento conclusivo realizado por el fiscal.

 

Los litigantes utilizan el mecanismo de la recusación, por lo general, para exponer su 

teoría del caso respecto al hecho investigado en la causa, ya sea desde el punto de vista de la 

víctima ‒cuando recusa la víctima o la querella adhesiva‒ o de la defensa ‒cuando recusa la defensa 

técnica o el imputado‒, o para hacer conocer al superior jerárquico sobre ciertas circunstancias que 

considera irregulares en el trámite de la causa ‒como la falta de realización de diligencias, falta de 

imputación, etc.‒, que son catalogados como causal de recusación y muchas veces calificados de 

mal desempeño de funciones de los agentes fiscales.

 

Sobre el punto, se debe señalar que el desempeño de los agentes fiscal se halla sometido 

al control judicial que se realiza desde el inicio mismo de su intervención. Esto a tenor del art. 290 

del C.P.P. que obliga al Ministerio Público a informar al juez el inicio de las investigaciones dentro 

de las seis horas de dar inicio a la investigación. Igualmente, como ya se señaló, todas las etapas 

del proceso cuentan con la intervención del órgano jurisdiccional que se erige en contralor de las 

actuaciones del representante fiscal y de las demás partes.

 

En esa línea de pensamiento, dentro del Ministerio Público, además de las funciones de 

contralor que compete al fiscal general del Estado como autoridad máxima de la institución, los 

fiscales adjuntos cuentan con funciones de control respecto a la actuación de los agentes fiscales de 

su área. Así, el art. 55 de la Ley n.° 1562/00 «Orgánica del Ministerio Público» establece que los 


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

16 - 36

fiscales adjuntos: «...serán los responsables del buen funcionamiento de las áreas de su cargo y de 

la supervisión del trabajo de las distintas fiscalías». 

 

Además, la Resolución F. G. E. n.° 2248/08 «Por la que se aprueba la estructura orgánica 

y el manual de funciones de las fiscalías adjuntas y las fiscalías delegadas del Ministerio Público», 

establece entre las funciones de los fiscales adjuntos: Coordinar y realizar el control de línea de 

la gestión de los agentes fiscales del área a su cargo. El control de línea es realizado desde la 

perspectiva jerárquica y consiste en las inspecciones de tareas realizadas por parte de los fiscales 

adjuntos respecto de las actuaciones de los agentes fiscales y demás funcionarios de las áreas a su 

cargo.

 

En  el  mismo  sentido,  la  Resolución  F.  G.  E.  n.°  5231/13  «Por  la  que  se  modifican 

los manuales de funciones de las fiscalías adjuntas y se establecen criterios para la asignación 

y reasignación de causas penales por parte de los fiscales adjuntos» establece como uno de los 

criterios para reasignar la causa: «Cuando, en el marco del control de línea de la gestión del agente 

fiscal, surja la falta de diligencia y se presuma una gestión poco eficaz y eficiente» (2013).

 

En cuanto al desempeño de estos, se cuenta con una dependencia encargada de verificar 

la actuación fiscal a través de la Unidad de Control de Gestión Fiscal y, además, se cuenta con una 

Inspectoría General, encargada de la investigación administrativa de cualquier irregularidad en el 

ejercicio de las funciones de los representantes del M. P. y demás funcionarios de la institución, 

conforme a las funciones reguladas en el art.70 la carta orgánica del M.P.

 

Finalmente, el órgano extra poder encargado del control del desempeño de los agentes 

fiscales es el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, ante el cual los litigantes también pueden 

recurrir en caso de que observen alguna actuación que pueda constituir mal desempeño de funciones, 

según lo establecido en la Ley n.° 6814 «Que regula el procedimiento para el enjuiciamiento y 

remoción de magistrados judiciales, agentes fiscales, defensores públicos, síndicos de quiebra».
Otras modalidades de planteamiento de las recusaciones

 

En ocasiones se plantean recusaciones en contra de  un  mismo  agente  fiscal  en  forma 

reiterada, bajo un mismo argumento, en distintas causas o incluso varias veces en la misma causa.

Al respecto, se puede indicar que la modalidad señalada se contrapone a lo establecido en el art. 

343 del C.P.P. que trata de la interposición de recusaciones manifiestamente infundadas o de modo 

repetitivo y si bien se trata de una regulación respecto a la recusación de jueces, como ya se ha 

indicado, esta normativa constituye fuente de referencia ya que regula la misma materia.

 

Otra forma utilizada por los litigantes es plantear recusación contra todos los agentes 

fiscales  de  una  misma  sede,  atribuyendo  en  forma  genérica  un  mismo  argumento  a  todos  los 

representantes fiscales. A continuación se puede citar la causa n.º 8692/19, en la cual se formuló 

recusación, bajo un mismo argumento, contra todos los fiscales de la Unidad Especializada de 

lucha contra el Narcotráfico ‒la causa era tramitada ante la unidad a cargo del agente fiscal Carlos 

Alcaraz‒; la causa n.º 473/21, en la cual se formuló recusación, bajo un mismo argumento, contra 

todos los fiscales de la Fiscalía Zonal de Luque ‒la causa se hallaba a cargo de la agente fiscal 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Sandra Ledesma‒; y la causa n.º 6770/08, recusación formulada bajo un mismo argumento, en 

contra de todos los fiscales de la unidad de Ejecución ‒la causa se hallaba a cargo de la agente fiscal 

Carolina Romero‒. 

 

En otros casos se formula recusación contra varios representantes fiscales, como sucedió 

en la causa n.° 4253/22, en la cual se recusó un total: 1 agente fiscal, 8 fiscales adjuntos y la propia 

fiscal general del Estado; y la causa n.° 7388/18, en la que se formuló recusación contra 24 agentes 

fiscales de distintas sedes, 17 fiscales adjuntos y contra la propia fiscal general del Estado.

 

Estas modalidades de recusación contrastan con la interpretación de la disposición legal 

del art. 57 del C.P.P., ya que ‒según el análisis realizado‒ cada una de las causales se refieren 

a condiciones particulares relacionadas con el agente fiscal interviniente. Resulta entonces poco 

lógico atribuir un mismo argumento a varios agentes fiscales, e incluso extender dichos argumentos 

a sus superiores ‒fiscal adjunto y fiscal general del Estado‒.

 

Así mismo, es sabido que cada investigación es asignada ‒por lo general‒ a un solo agente 

fiscal ‒salvo las excepciones de equipo de trabajo o coadyuvantes‒. Entonces, si la finalidad del 

instituto en estudio es separar al agente fiscal de una causa por la existencia de una causal de 

recusación, la interposición de este mecanismo se justifica en tanto ese representante fiscal tenga 

intervención en la causa afectada. En consecuencia, no corresponde formular recusación contra 

uno o varios representantes del M. P. que no intervienen en la investigación.

Conclusión

 

Si  los  argumentos  para  plantear  recusación  son mayormente cuestionamientos a la 

actuación investigativa o a un requerimiento fiscal, podemos afirmar que su planteamiento implica 

cuanto menos alterar el transcurso normal del procedimiento, pues, si bien por la unidad de criterio 

puede otorgarse intervención a otro agente fiscal mientras se resuelve la recusación planteada, 

es probable que el acto procesal previsto deba dilatarse, es decir, tanto los actos investigativos 

así como las audiencias preliminares y los juicios orales, requerirán necesariamente una nueva 

calendarización.

 

De lo señalado, surge la relevancia de la utilización de la recusación, la cual se halla 

reservada únicamente para los casos previstos en la norma y debe ser promovido ante la concurrencia 

de indicios reales de la existencia de alguna de las causales previstas.

 

En ese entendimiento, si se considera que las actuaciones o requerimientos presentados 

por el agente fiscal en el marco de una causa no corresponden, las partes deben propiciar el uso de 

los mecanismos legales de impugnación de los actos procesales previstos en el C.P.P. ya que es al 

órgano jurisdiccional a quien corresponde el conocimiento y decisión sobre las cuestiones de fondo 

de la causa. 

 

Además, con respecto a las irregularidades que las partes consideren que se dan en 

el trámite de la causa, los litigantes cuentan con organismo internos y externos ante los cuales 

pueden recurrir a reclamar el control de la actuación del agente fiscal, tal como quedó expuesto al 

mencionar las funciones del fiscal adjunto y de las dependencias dentro del Ministerio Público y 

fuera de la institución.


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La recusación de los agentes fiscales 

en el proceso penal

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta;

16 - 36

 

Con relación a las denuncias que eventualmente las partes interponen en contra de los 

fiscales por supuestas irregularidades en su gestión, se debe mencionar que la promoción de dichas 

denuncias constituye una potestad de las partes e incluso puede ser promovido de oficio por las 

autoridades de control, por tanto, el ejercicio de una facultad legal no puede constituir argumento 

válido  para  fundar  una  recusación  contra  un  agente  fiscal,  principalmente  cuando  la  denuncia 

formulada ante cualquiera de los estamentos administrativos, requerirá de un procedimiento para 

verificar la existencia o no de los hechos atribuidos al agente fiscal.

 

Tampoco se puede dejar de señalar que las causales de recusación son personales, es decir, 

afectan y se relacionan con un agente fiscal en particular: ‒cónyuge, conviviente, pariente, amigos 

íntimos, enemigos manifiestos y otras circunstancias específicas‒, según deriva de la propia norma, 

por tanto, los argumentos deben ser compatibles con dichas previsiones y no pretender que se 

generalicen los argumentos basados en posturas del litigante contrarias a las asumidas por el o los 

representantes fiscales.

 

En definitiva, la interposición de una recusación –en las condiciones actuales– obstruye 

el normal ejercicio de la acción penal pública y requiere de una revisión por parte de los litigantes 

al momento de su utilización, a fin de que su interposición no se contraponga al desarrollo y a 

los fines del proceso penal, que en definitiva busca la administración de justicia en el marco de la 

regulación legal y el respeto de los principios normativos previstos para ese efecto.

 

Se  considera  este  trabajo  una  oportunidad  para  el  inicio  de  la  discusión  sobre  las 

recusaciones de los representantes del M. P. y, ante la falta de espacios académicos de debate 

sobre el tema, se espera que los conceptos y la interpretación de las causales propuestas en esta 

investigación contribuyan al conocimiento y mejor utilización de este instituto, cuya finalidad es la 

de asegurar la actuación objetiva del representante estatal en el ejercicio de sus funciones.

Recomendaciones

 

Con la elaboración de este trabajo han quedado expuestas las circunstancias en que se 

plantean las recusaciones de los agentes fiscales y su implicancia en el desarrollo de un proceso 

penal,  por  lo  que  se  impone  realizar  algunas  recomendaciones  que  puedan  propiciar  la  mejor 

utilización de esta herramienta legal como mecanismo concebido para asegurar la actuación 

objetiva de los agentes fiscales:

 

1. Limitar la interposición de las recusaciones de agentes fiscales a las causales previstas 

en el art. 57 del C.P.P., modificado art. 1 de la Ley n.° 4685/12.

 

2.  Utilizar  los  mecanismos  previstos  para  el  control  de  los  actos  investigativos  o 

la  oposición  a  los  requerimientos  fiscales,  cuando  haya  mérito  para  el  efecto,  ante  el  órgano 

jurisdiccional competente y en el momento procesal oportuno.

 

3. Recurrir a las dependencias o estamentos administrativos encargados de realizar el 

control de la actuación de los agentes fiscales, tanto dentro del M. P. como fuera de la institución, 

cuando las partes así lo consideren.

 

4. Propiciar el desarrollo del proceso penal observando los principios de oralidad, 

publicidad,  inmediatez,  contradicción,  economía,  concentración  y,  sobre  todo,  respetando  el  

principio de la buena fe en el uso de las facultades otorgadas por la ley.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Referencias

Constitución Nacional de la República del Paraguay, año 1992
Ley n.º 1286/98 «Código Procesal Penal Paraguayo».
Ley n.º 4685/12 «Que modifica el artículo 57 del Código Procesal Penal».
Ley n.° 1562/00 «Orgánica del Ministerio Público».
Ley n.° 6814 «Que regula el procedimiento para el enjuiciamiento y remoción de magistrados 

 

judiciales,  agentes  fiscales  defensores  públicos,  síndicos  de  quiebra».

Código Civil y la Ley n.° 1/92 «De reforma parcial del Código Civil»
A. I. n.° 3156, de fecha 03 de octubre de 2012, que otorga medida cautelar de suspensión de los        

 

efectos de la Ley 4685/12.

Acuerdo y Sentencia n.° 120, de fecha 12 de marzo de 2019, de la Sala Constitucional de la Corte 

 

Suprema de Justicia.

A.I. n.° 775, de fecha 18 de junio de 2019, de la Sala Penal ampliada de la Corte Suprema de 

 Justicia.
Resolución F.G.E. n.° 2248/08, Por la que se aprueba la estructura orgánica y el manual de funciones 

 

de las fiscalías adjuntas y las fiscalías delegadas del Ministerio Público.

Resolución F.G.E. n.° 5231/13, Por la que se modifican los manuales de funciones de las fiscalías 

 

adjuntas y se establecen criterios para la asignación y reasignación de causas penales por 

 

parte de los fiscales adjuntos.

Resolución F.G.E. n.° 1080/08, Por la que se aprueba el manual de procedimientos del sistema 

 

integrado de control interno de la gestión fiscal y se rectifica parcialmente la Resolución 

 

F.G.E. n.° 533, de fecha 05 de marzo de 2008 por la que se aprueba la estructura orgánica 

 

y el  manual de funciones de la unidad de control de la gestión fiscal del Ministerio 

 Público.
Base de datos del año 2021 de la Coordinación de recusaciones, inhibiciones y otros, dependiente 

 

de la Dirección de Gabinete Fiscal del Ministerio Público.

Diccionario de la Real Academia Española. http://dle.rae.es/amistad?m=from, última consulta el 

 

01 de agosto de 2022.

Diccionario de la Real Academia Española. http://dle.rae.es/enemistad?m=from consultado el 01  

 

de agosto de 2022


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Efectos de la criminología mediática en la política 

legislativa paraguaya

Yeruti B. Alderete Ortega

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Artículo original 

Efectos de la criminología mediática en la política legislativa paraguaya

Effects of media criminology in Paraguayan legislative politics

Criminología mediática rapykuere omoambue ñane retã paraguái léi

Yeruti B. Alderete Ortega*

ID http: //orcid.org/0000-0001-8458-8830 

Corte Suprema de Justicia, Asunción, Paraguay

Resumen
 

La criminología mediática consiste en el fenómeno que, a través de los medios de 

comunicación crea la realidad de la cuestión criminal, basada en estereotipos criminales y ciertos 
delitos realizados con gran violencia, generando la percepción de inseguridad en la población, 
así como el miedo al delito. En tal sentido, este trabajo analiza la influencia de la criminología 
mediática en la política legislativa del Estado paraguayo, en atención a la modificación del art. 
245 de la Ley n.° 1286/98 «Código Procesal Penal», y del art. 126 de la Ley n.° 1160/97 «Código 
Penal ». Para este efecto, como método de la investigación se utilizó un enfoque cualitativo, de 
nivel descriptivo, con diseño no experimental. En cuanto a la técnica para la recolección de datos, 
se aplicó la revisión bibliográfica y el análisis documental, así también el instrumento utilizado es 
el fichaje. Los resultados demuestran que la creación del miedo, y la percepción de inseguridad 
en  la  población,  ‒elementos  de  esta  forma  de  criminalidad‒  generaron  una  conmoción  social, 
que influyó en la modificación de las citadas leyes penales de fondo y de forma sin embargo, no 
redujo la sensación de inseguridad, así como el índice de criminalidad existente. Más bien, con 
el aumento de las penas en ciertos tipos legales como el de secuestro se produjo la violación del 

Recibido:  23/08/2022                   Aprobado: 23/09/2022

*Relatora de la Sala Penal. Corte Suprema de Justicia. Asunción, Paraguay. Email: yeruti.alderete@gmail.

com  Abogada, Escribana y Notaria Pública. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (UNA). Especialista 

en Ciencias Penales.  Magíster en Ciencias Penales por el Centro de Ciencias Penales y Política Criminal. 

Alumna de la Maestría en Garantismo Penal y Derecho Procesal Penal (INECIP-UNP).

ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

  

Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

principio de proporcionalidad el cual dispone claramente que la pena impuesta no excederá los 
límites de la gravedad del reproche penal y la inobservancia de la dignidad humana reconocida en 
la Constitución Nacional.

Palabras claves: criminología mediática, influencia, modificación, leyes penales. 

Abstract
 

Media criminology consists of the phenomenon that, through the media, creates the 

reality of the criminal issue, based on criminal stereotypes and certain crimes carried out with 
great violence, generating the perception of insecurity in the population, as well as the fear of 
crime. In this sense, this work analyzes the influence of media criminology in the legislative policy 
of the Paraguayan State, in attention to the modification of art. 245 of Law No. 1286/98 «Criminal 
Procedure Code», and art. 126 of Law No. 1160/97 «Criminal Code». For this purpose, a qualitative 
approach was used as a research method, at a descriptive level, with a non-experimental design. 
Regarding the technique for data collection, the bibliographic review and documentary analysis 
were applied, as well as the instrument used is the signing. The results show that the creation of 
fear, and the perception of insecurity in the population, ‒elements of this form of criminality‒ 
generated a social commotion, which influenced the modification of the aforementioned criminal 
laws in substance and form, however, not reduced the feeling of insecurity, as well as the existing 
crime rate. Rather, with the increase in penalties in certain legal types such as kidnapping, there 
was a violation of the principle of proportionality, which clearly provides that the penalty imposed 
shall not exceed the limits of the seriousness of the criminal reproach and the non-observance of 
human dignity. recognized in the National Constitution.

Key words: media criminology, influence, modification, penal laws.

Ñemombyky
 

 Pe criminología mediática ningo he’ise medio-kuéra rupive oñemboja reínteva tapicháre 

hembiapovaiha, omopu’ã hikuái tata ivaietereiha oikóva ha oiporavo umi mba’evai oikóva 
oporomondýiva violencia-pe, ha upéva ohechauka jo’ajo’a omoinge peve tetãygua akãme kyhyje 
upe  mba’e  vaígui.  Upeicha  rupi  ko  tembiapo  ohesa’ỹijo  mba’éichapa  ojopy  pe  criminología 
mediática ojapouka léi pyahu Estado ryepýpe, ojejesarekórõ ojejuhu omoambue hague upe art. 245 
Léi n.° 1286/98 «Código Procesal Penal», ha avei art. 126 Léi n.°1160/97 «Código Penal ».  Kovarã, 
ko investigación oiporu pe método hérava enfoque cualitativo, nivel descriptivo, ha hendive diseño 
no experimental. Ha ombytypa haguã umi mba’e oikotevẽva katu ojesareko paite umi ojehaíma 


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Efectos de la criminología mediática en la política 

legislativa paraguaya

Yeruti B. Alderete Ortega

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va’ekue ko mba’ére -revisión bibligráfica-, ko’ã mba’e ojapo kuatia’imimi rupive.  Oñembyapu’ávo 
ojejuhu pe ñemongyhyje ojeikoha inseguridad pa’ũme ombokuchupaiteha oĩvéva ñane retãyguápe, 
ha  péichape  ojopy  oñemoambue  pypuku  haguã  umi  léi  penal-kuéra  oĩva.  upeichavéramo  jepe 
nomboguejýi pe kyhyje guasu inseguridad rehegua ha upéicha avei omongakuaave pe criminalidad 
oĩmava voi. Ko’ýte voi katu ohupivévo umi pena-kuéra mba’e apo vai rehegua ha’éva secuestro, 
upépe ojejepohýi ñande ley guasúpe oĩva pe hérava principio de proporcionalidad rehe, upépe 
omyesakã porãiterei pe he’íva upe pena oñemoĩva tapicha ári ndohasái va’erãha ipohykue upe 
hembiapo vaikuépe, ha ojejesareko va’era yvypóra rekove marangatúre ojehai haguéicha ñande 
Léi Guasúpe.  
Ñe’ẽ tee: criminología mediática, porojopy, ñemoambue, léi penal rehegua.

Introducción

 

Desde fines del siglo XIX, los sociólogos han detectado la influencia de la criminología 

mediática y en tal sentido, fue Gabriel Tarde, quien expresó el año 1900, la existencia del poderío 

de los medios masivos de comunicación, que demostraban su fuerza extorsiva respecto a la 

ingenuidad pública, para gobernar a la población, a través de los diarios de su época. Inclusive, 

G. Tarde, descubrió que la construcción de la realidad social, se basaba en todo lo que los diarios 

afirmaban (Zaffaroni E. , 2012).

 

De la misma forma, en los inicios de la historia se puede apreciar la fascinación hacia lo 

criminal, un fenómeno complejo que abarca sentimientos encontrados y ambivalentes, como el asco 

y el miedo, o la admiración y la atracción en el observador hacia un caso criminal. Antiguamente, 

las personas se reunían en las plazas públicas para observar el espectáculo punitivo, pero en las 

sociedades actuales las plazas públicas fueron sustituidas por los medios de comunicación de 

masas, quienes informan sobre cuestiones relacionadas a crímenes, criminales, víctimas y castigo, 

captando de esa forma  el interés de sus destinatarios ‒espectadores o lectores‒ aunque sea a costa 

de desvirtuar la realidad criminal y la labor de la justicia (Fuentes Osorio, 2005; Hassemer, 1989). 

 

Hay que mencionar además, los medios de comunicación al ser los encargados de 

informar sobre hechos que suceden a diario, se constituyen también, en agentes de control social 

que reconocen y delimitan el problema social, y como cuestión principal de la que se ocupan se 

encuentra el fenómeno criminal. Asimismo, al trasmitir hechos delictivos los medios individualizan 

los acontecimientos imprimiendo una fuerte dosis de dramatismo y emocionalidad a la narración 

noticiosa (Bustos Ramírez, 1983; Cerbino, 2005; Fuentes Osorio, 2005). 

 

En  efecto,  para  Zaffaroni  (2012),  la  criminología  mediática  actual  tiene  sus  propias 

características, y el discurso tiende a un neopunitivismo que se extiende por todas partes por la 

globalización existente. Agrega, que la característica principal emana del medio empleado, que 

en la actualidad es la televisión, así como las redes sociales, donde se imponen las imágenes, que 


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hacen referencia a cuestiones concretas, y al repetirse la comunicación permanentemente, debilita 

el pensamiento abstracto de las personas, e impacta en su ámbito emocional.   

 

Se debe agregar que los medios de comunicación, además de ser fabricantes de noticias, 

son actores poderosos que han legitimado con su influencia en el campo político y económico, 

debido a la profundización de la crisis política imperante. En tal sentido, para una sociedad 

crecidamente mediatizada, la información de los medios construye la actualidad y realidad social, 

que ingresa a su vez en la percepción de la colectividad, como dato para la construcción de la 

opinión y el imaginario social (Gaibor Iza, 2020).     

 

Por otra parte, a nivel mundial, América Latina es tratada como una región que ha 

experimentado varios períodos de graves problemas de inseguridad, ocupando incluso según los 

datos estadísticos los primeros puestos, por los altos índices de violencia y delincuencia, llegando 

inclusive a tener un alto impacto en el desarrollo de los derechos fundamentales de las personas, y 

el desarrollo de las naciones que las conforman (PNUD, 2020).

 

En lo que refiere a Paraguay, los medios masivos de comunicación son la principal fuente 

de acceso a la información respecto a delitos y crímenes. La televisión y las redes sociales son los 

medios más utilizados por la población, para informarse sobre los hechos delictivos ocurridos. Tal 

es así, que estos medios de comunicación han generado la constante sensación de inseguridad en 

las personas, y la creencia de que los crímenes van incrementándose día a día (Martens, Pérez, 

Molinas, Ramos, & Orrego, 2018).

 

Justamente, la inseguridad es una de las preocupaciones de mayor relevancia en la 

población paraguaya, a pesar de que las tasas de homicidio han disminuido en un 40 %, entre los 

años 2010 al 2018.  De igual manera, en el citado período de tiempo, los hechos punibles contra la 

propiedad no han presentado variantes importantes. Sin embargo, los habitantes de siguen siendo 

lo más temerosos de la región (Molinas Delvalle, 2021). 

 

En vista de que, la construcción del miedo y la percepción de inseguridad en las personas, en 

la mayoría de las veces se realiza sobre una base irracional, que nace de una percepción desfigurada 

o desproporcionada de la realidad, y puede verse afectada por los medios de comunicación (Molinas 

Delvalle, 2021).

 

Ahora bien, de acuerdo al informe de Latinobarómetro (2018), en el país la población 

manifestó que, generalmente se tiene temor a ser víctima de un delito, pero los datos demuestran 

que la percepción de este fenómeno, no tiene relación con la ocurrencia del mismo, sino que 

depende más bien de la posición que ocupa la persona respecto al mismo.

Al mismo tiempo, el incremento del miedo y la sensación de inseguridad en la población, por la 

emisión diaria de noticias respecto a la violencia y la criminalidad por los medios de comunicación, 

ocasiona que el Estado reaccione concretando la modificación de las leyes penales de fondo y de 

forma, como una respuesta rápida a la sociedad, que no soluciona el problema, sino más bien 

conlleva al desborde del poder punitivo (Martens & Estigarribia, 2017). 


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Por tanto, esta investigación se plantea realizar un análisis del impacto que ejerció la 

criminología mediática a nivel nacional en lo que respecta a la modificación de los arts. 245 de la 

Ley n.° 1286/98 «Código Procesal Penal», y 126 de la Ley n.°1160/97 «Código Penal», dictadas 

por el Congreso Nacional. Además, tiene como justificación desde el punto de vista académico, 

percibir y examinar el mensaje que dan los medios de comunicación referente al crimen, y sus 

consecuencias respecto a la construcción de la realidad en la sociedad, que generó a su vez la 

modificación de leyes penales de fondo y de forma en la legislación nacional. 

 

La delimitación espacial de la presente investigación, se da con el art. 245 de la Ley 

n.° 1286/98, y el art. 126 de la Ley n.°1160/97, que constituirán las unidades de análisis, y la 

delimitación temporal se da por los años en que las citadas leyes penales fueron modificadas, las 

que ocurrieron entre los años 1997 al 2003.

Criminología Mediática. Consideraciones generales 

 

Al abordar la cuestión criminal y de los medios de comunicación, se origina el concepto de 

la criminología mediática, que responde a «la creación de la realidad por medio de la información, 

sub información y desinformación mediática creando perjuicios y creencias en las personas» 

(Zaffaroni E. , 2011, pág. 365).  

 

En esa línea, el relato criminal hace referencia a los temores y anhelos del sentir social. El 

suceso criminal en la prensa de masas ofrece un espacio de difusión de ideas en torno al crimen, y 

se desempeña como una herramienta que moviliza y orquesta el sentir social (Barata, 2003).

 

Igualmente, se observa que la realidad criminal se construye a través de los mensajes, de 

las historias e imágenes que se emiten por sobre todo en la televisión, dando la perspectiva de un 

mundo de personas decentes que deben ser protegidas y amparadas, frente a un grupo de personas 

criminales que son diferentes y malvadas, y que en cualquier momento atacarán a su próxima 

víctima (Zaffaroni E. , 2011). 

 

Indiscutiblemente, la criminología mediática elabora estereotipos de las personas 

que cometen delitos, presentándolos como enemigos de la sociedad, creando altos prejuicios 

discriminantes hacia ellos por parte de las demás personas. Además, impulsa una política criminal 

que facilita un control, neutraliza políticamente a las personas que cometen delitos o crímenes, al 

ser excluidas o marginadas (Bernal Sarmiento, 2012; Zaffaroni E. , 2011).

 

En este punto conviene remarcar, que en Paraguay se da una creciente criminología 

mediática sustentada en verdades a medias, y en ciertos hechos punibles que ocurren en determinadas 

zonas o regiones del país, que se consideran peligrosas. Dichas circunstancias desfiguran la realidad 

criminal a través de la generalización y la creación del delincuente peligroso como estereotipo, que 

se asocia a la delincuencia callejera de zonas periféricas y excluidas de la sociedad, siendo ellas el 

principal contenido de las noticias emitidas por los medios masivos de comunicación (Martens & 

Orrego, 2016).


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En efecto, en el país actualmente se describe a la telecriminología, como fenómeno por el 

cual a través de una pantalla de televisión, los formadores de opinión y comunicadores trasmiten y 

sitúan en la imaginación de la población y en los operadores políticos, un perfil del delito y de los 

delincuentes como únicos existentes en la sociedad. 

 

Esto se debe a que, la gran mayoría de la población utiliza la televisión para recibir 

informaciones relativas a la delincuencia, acrecentándose la imagen de la criminalidad que no se 

condice con la realidad, ya que se representan algunos delitos y se invisibilizan otros, de acuerdo 

al interés comercial y la necesidad del aumento del rating, originando además, reformas penales 

y leyes de emergencia que no son consecuencia de la realidad criminal (Martens, Estigarribia, & 

Orrego, 2018).  

Elementos o factores determinantes en la criminología mediática 

 

Creación del miedo y pánico social

 

El miedo es un sentimiento que puede tener una base irracional, en consideración a que 

en ocasiones surge de una percepción deformada de la realidad o es desproporcional respecto al 

riesgo. Así, el miedo y la sensación de inseguridad tienen importancia en la vida colectiva, y se 

construye socialmente (Torrente, 2001).

 

Ahora se pude decir, que los medios de comunicación y las industrias del control del 

miedo tienen mucha responsabilidad en el excesivo miedo y la alarma social. Al respecto, las 

empresas del control del miedo tienen como materia prima, justamente, el miedo de la población, y 

entre ellas se encuentran las empresas que proveen servicios de seguridad privada, las empresas de 

seguros, los bancos y las que venden armas, entre otras, a quienes les conviene una población con 

miedo ya que esta circunstancia implica un aumento en sus ganancias (Martens & Orrego, 2016).

 

A partir de la década de 1970 hasta la actualidad, la idea del pánico moral fue 

desarrollándose con caracterizaciones particulares. Al respecto, Jock Young y Stanley Cohen, 

fueron los primeros en hacer mención respecto a la emergencia de amenazas a ciertos valores 

de la sociedad y de cómo estas amenazas son construidas de acuerdo al peligro social. Luego, 

Erich Goode y Ben-Yehuda a través de investigaciones posteriores intentaron matizar el concepto 

de pánico moral proponiendo que no es necesario un alto nivel de consenso social para que este 

fenómeno se fortalezca (Kostenwein, 2019).

 

Igualmente para Goode y Ben Yehuda, todo pánico moral supone la existencia de 

ciertos factores como: 1. Un alto nivel de preocupación de amplios sectores de la sociedad muy 

intranquilos por el problema en cuestión, en términos de intensidad como extensión de la misma; 

2. Un creciente nivel de hostilidad hacia las personas a las que se le atribuye responsabilidad en el 

asunto; 3. Presencia de un fuerte consenso en sectores o grupos de la sociedad acerca del problema 

y sus responsables; 4. Los pánicos morales suelen tener también un componente de volatilidad, en 

el sentido de que aparecen y desaparecen repentinamente de forma más o menos abrupta; 5. Existe 


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una gran desproporcionalidad en el grado de preocupación pública en relación con el hecho que 

magnifica las consecuencias del problema (Morales, 2013, págs. 73,74).

 

De la misma forma, no se puede dejar de destacar que el pánico moral está vinculado 

con el miedo desmedido de las personas, respecto a los índices objetivos de la criminalidad y la 

victimización. En ese sentido, se genera una percepción de forma general sobre el aumento de la 

delincuencia, miedo al delito y sensación futura de ser afectado por algún tipo de delito (Young, 

2011).

 

En este entendimiento, la creación del miedo a través de los mensajes emitidos por los 

medios de comunicación, con noticias referentes a ‒en la mayoría de los casos‒ delitos violentos 

tiene un impacto negativo en la población, ya que genera un sentimiento constante de zozobra 

en las personas. En contrapartida, se observa un beneficio económico a ciertos sectores de élite 

(Martens, Estigarribia, & Orrego, 2018).

 

Creación de la percepción de inseguridad social

 

Los medios de comunicación, por el efecto multiplicador que poseen al trasmitir 

reiterativamente algunas noticias referentes a violencia, delincuentes y crímenes, crean una 

sensación de inseguridad y de impotencia en la población. La inseguridad ciudadana es la que se 

produce a consecuencia del incremento televisivo y radio difusivos de noticias relacionadas a la 

delincuencia, lo que produce también el terror y la ansiedad en la población (Toribio, 2020).

 

A este respecto, los términos sensación, sentimiento y percepción, son aquellos 

utilizados para señalar el accionar de los medios masivos como causa eficiente de la creación de 

las «atmósferas de inseguridad», o como imágenes desfiguradas de una realidad criminal, cuyos 

índices no se condicen con la perspectiva real (Morales, 2014).

 

En efecto, la dificultad que se presenta para delimitar el concepto seguridad/inseguridad es 

que como tal posee varios significados, que se modifica conforme a la posición ideológica de quién 

lo defina. Por esa razón, existen diversas caracterizaciones que incluyen o excluyen determinados 

aspectos de la vida social (Martens, Pérez, Molinas, Ramos, & Orrego, 2018). 

 

En tanto que, algunas teorías indican un concepto restringido e incorporan solo lo referido 

a la protección de la vida, de la integridad física y de los bienes de las personas. Sin embargo, 

otras teorías, refieren como concepto amplio además de estos bienes jurídicos, la protección de 

las condiciones que posibilitan la vida de las personas. Entonces, la diferencia primordial entre 

el concepto amplio y restringido radica en que el restringido se ocupa solamente del problema 

del delito o la violencia, y el amplio además de ocuparse del delito, busca dar soluciones a otros 

problemas vitales, como: la salud, la educación y el trabajo (Martens, Pérez, Molinas, Ramos, & 

Orrego, 2018).


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En esa línea de pensamiento, en la Constitución Nacional de 1992, la seguridad es un 

derecho fundamental, ya que se establece que toda persona sea protegida en su libertad y en su 

seguridad.  Este bien jurídico, se encuentra regulado en el Capítulo de la «Libertad», y con ello 

pareciera ser que la carta magna se inclina hacia un concepto restringido. En cambio, tras la 

realización de una interpretación sistemática, se permite identificar elementos del concepto amplio, 

ya que también están protegidas; la salud ‒art. 68‒, la educación integral y permanente ‒art. 73‒, el 

trabajo ‒art. 86‒, la vivienda ‒art. 100‒ y el ambiente saludable ‒art. 7‒ (Martens, Pérez, Molinas, 

Ramos, & Orrego, 2018).

 

Ahora bien, otro de los impedimentos que surge al tratar el tema de la seguridad, es que 

el concepto restringido es el dominante, ya sea en los medios de comunicación, quienes tienen en 

su poder la facultad de decidir, e incluso en un sector de la academia, por lo que se deja de lado 

elementos que son importantes para entender el fenómeno, tales como la seguridad habitacional, la 

seguridad alimentaria, la seguridad medioambiental, entre otros (Martens, Pérez, Molinas, Ramos, 

& Orrego, 2018).

 

Además, para comprender el fenómeno de la inseguridad, se realiza una distinción entre 

inseguridad objetiva y subjetiva. La primera consiste en «la probabilidad de que una persona pueda 

ser víctima de un delito, que depende de ciertas variables como: edad, género, vivienda, trabajo, 

rutinas personales o pertenencia a una clase social», y la segunda se caracteriza por «la sensación 

del miedo a ser víctima de un delito que expresan los entrevistados en estudios criminógenos» 

(Martens & Orrego, 2016; Morales, 2014; Toribio, 2020).

 

Al mismo tiempo, a nivel iberoamericano, existen tres elementos que caracterizan la 

comunicación periodística relativa a los asuntos relacionados con la seguridad. Primero, lo que 

se  refiere  a  la  visualización  desproporcionada  de  los  asuntos  relacionados  con  la  inseguridad 

ciudadana. El segundo, que consiste en la utilización de un estilo narrativo sensacionalista; 

finalmente, el tercero, condensa la globalización de la experiencia en relación al delito. Entonces, 

la representación de los asuntos relacionados con la seguridad ciudadana está vinculada con la 

cultura periodística y la sociedad en su sentir colectivo. Además, la imagen se impuso a la palabra 

con la llegada de la información en directo, como una herramienta para trasmitir sensaciones y 

cautivar la mirada (Pontón Cevallos, 2008). 

 

Precisamente, se debe resaltar que la Encuesta Nacional de Victimización, en adelante 

ENV realizada en Paraguay en el año 2017, entregó como resultado que los niveles de violencia 

e inseguridad, son comparativamente bajos con los de otros países vecinos, además se concentran 

en determinados lugares, siendo el desafío principal de las políticas de seguridad, la disminución 

de los niveles de pánico moral que amenazan la democracia como sistema de gobierno, así como 

la vigencia de los derechos constitucionales y legales (Martens, Pérez, Molinas, Ramos, & Orrego, 

2018).  


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Los empresarios morales

 

Los empresarios morales son grupos de poder que gestionan determinadas conductas, 

llegan a ser tipificadas como desviadas, criminales o delincuenciales, por lo que a su vez consiguen 

que obtengan una sanción y etiqueta. Estos empresarios morales alcanzan un reconocimiento 

dentro de la sociedad al constituirse como representantes, y los desviados son el resto minoritario 

sobre los que recae el rechazo de la sociedad  (Wael Hikal, 2017).

 

En tal sentido, las características de los empresarios morales son: a. Desarrollan una 

actividad empresarial, ya que un solo individuo no califica conductas e influye en que los demás 

lo hagan notar como desviados, b. Incluye un hecho público, salvo que ese mismo grupo de poder 

etiquete determinada información como confidencial, c. Tal actividad trae beneficios de poder y 

prestigio; y hace que se consoliden como autoridades guías del pueblo, y éste debe someterse a sus 

mandatos decisiones e imposiciones (Wael Hikal, 2017).

 

Además, se destaca que las observaciones de otras sociedades, se originó el concepto de 

«empresario moral», sin embargo, en la sociedad industrial se dio ese rol a un comunicador social, 

en procura de audiencia, como a un político en busca de clientela, así también a un grupo religioso 

en pos de notoriedad, o a un policía en búsqueda de poder frente a políticos. En estos casos o en 

cualquiera, la empresa moral termina en un fenómeno comunicativo, no importando lo que se haga 

sino cómo se lo comunica. En la mayoría de las veces no buscan la resolución de un problema 

a través de la punición efectiva, sino más bien urgencias punitivas que calmen el reclamo de la 

comunicación, o que el tiempo permita perder la centralidad comunicativa (Zaffaroni E. A., 2002).

 

Asimismo, los empresarios morales siempre poseen material para sus emprendimientos, 

y  la  empresa  de  la  criminalización  está  guiada  por  ellos,  ya  que  influyen  en  las  etapas  de  la 

criminalización. Por un lado, sin un empresario moral las agencias políticas no sancionan una 

nueva ley penal, por el otro, las agencias secundarias no seleccionan a nuevas categorías de 
personas (Zaffaroni E. A., 2002).   
 
 

La  influencia  de  la  criminología  mediática  en  Latinoamérica,  con  relación  a  la 

formulación, y modificación de leyes penales

 

En base a las consideraciones que anteceden, se debe señalar en primer lugar, que existe 

una relación estrecha entre los medios de comunicación y el sistema penal latinoamericano, 

como característica del capitalismo tardío, cuyos aspectos primordiales son la sustitución de 

editoriales y opiniones inexpertas con presunción de especialidad en materia penal. Las agencias 

de comunicación social tienen una mayor pretensión ejecutiva sobre el sistema penal (Batista, 

2006). 

 

Es así que en la actualidad, en Latinoamérica, la jurisdicción penal es objeto de una creciente 

cobertura mediática, pues los noticieros televisivos y la prensa escrita con mayor frecuencia, 

brinda importancia a los «sucesos», a las noticias «judiciales» y a la llamada nota «roja». Este 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

contexto no es accidental, sino que viene determinada por fenómenos contemporáneos, tales como: 

La concentración de los más media en monopolios cada vez más poderosos, los sesgos ideológicos, 

orientaciones políticas, así como el simple interés económico o comercial. Esta circunstancia, 

provoca que sean altamente rentables la dramatización y la exageración en la cobertura mediática 

de los fenómenos sociales, y que sea particularmente muy provechoso la transmisión de los hechos 

criminosos, en una sociedad de riesgos (Hernández García, 2001; Porter Aguilar, 2010). 

 

Se puede afirmar entonces que, el juicio paralelo creado por los medios de comunicación, 

promueven la culpabilidad y de esta forma expresar un resultado condenatorio hacia las personas 

que se encuentran sobrellevando un proceso penal, y esto trasgrede varios principios y derechos 

procesales como: El principio de inocencia, derecho de abstención, in dubio pro reo, derecho de  

defensa, principios de imparcialidad e independencia de los jueces, porque en la mayoría de las 

veces, se presenta como culpable a la persona imputada, y se trata de imponer este criterio en la 

medida que el medio de comunicación ejerza presión sobre la opinión pública. Entonces, esta 

intención de los medios vulnera varios derechos como; el derecho al honor, reputación, derecho a 

la imagen, derecho a la intimidad, entre otros, derivados todos de los derechos de la personalidad 

y ‒particularmente‒ del principio de dignidad de la persona humana (Porter Aguilar, 2010).

 

Definitivamente, en América Latina en las últimas décadas, la inseguridad y la violencia 

delictiva han alcanzado extensiones de problema estructural, que constituyen un punto clave para la 

convivencia democrática que puede incidir en la gobernabilidad de un país. Las políticas aplicadas 

en seguridad revelan situaciones coyunturales como el populismo punitivo. La gobernabilidad 

democrática  requiere  legitimidad  y  eficacia,  además  de  una  sociedad  sólida,  lo  cual  resulta 

impracticable en contextos donde existe alta inseguridad y criminalidad (Espín, 2010).   

 

Así por ejemplo, en Ecuador, la criminología mediática ha conducido al fortalecimiento de 

las agencias de control, constituyendo un riesgo para el mismo Estado constitucional de derechos 

y justicia (Rivera, 2010). Es por ello, las agencias de poder que se potencian en defensa de la 

seguridad estatal, finalmente conducen a su propia destrucción (Rivera Vélez, 2012). 

 

En el caso de Perú, luego de la transmisión constante de noticias criminales desde el 

año 2011 al 2014, se produjo la promulgación de tres leyes penales, como consecuencia de la 

difusión sistemática de dos hechos violentos y otro que atentaba contra la moral y las buenas 

costumbres, por lo que se puede comprobar que la criminología mediática también se establece en 

la criminalización primaria. En ese sentido, se promulgaron leyes penales redundantes, como los 

siguientes tipos penales: Feminicidio ‒año 2013‒, del sicariato, y acosos sexuales callejeros ‒año 

2015‒. Sin embargo, estas no redujeron los niveles de victimización, sino más bien, ocasionaron el 

hacinamiento en las penitenciarias  (Portillo Acosta, 2016).  

 

En efecto, la criminología mediática acrecienta un derecho penal máximo, incondicionado 

e ilimitado donde la excesiva severidad, la incertidumbre y la imprevisibilidad de las condenas 

y  las  penas  es  su  característica. Además,  se  configura  un  sistema  de  poder  no  controlable  por 

ausencia de parámetros ciertos y racionales de convalidación y anulación (Ferrajoli, 2011).


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Efectos de la criminología mediática en la política 

legislativa paraguaya

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El impacto de la criminología mediática en Paraguay, con relación a la formulación 

y modificación de las leyes penales de fondo y de forma

 

En Paraguay, existe una progresiva criminología mediática, que conforme a las 

manifestaciones antes dichas, acrecienta el miedo al delito y a ser víctima de él, ocasionando que la 

población del país sea una de las más temerosas de la región, debido a la percepción de inseguridad 

que provocan y que va en aumento a pesar de que, la violencia medida a través de las tasas de los 

homicidios hayan disminuido sostenidamente, y que sea un país con seguridad –media baja, con 

relación a los demás de América Latina‒ (Martens J. A., 2017; Martens, Estigarribia, & Orrego, 

2018).

 

En este punto, la unión existente entre los medios de comunicación y la clase política, 

que manipula diferentes cambios legislativos sin base empírica, cuya práctica se transformó  en 

un fenómeno global, con características peculiares en cada lugar, que afecta a varios países, y que 

tiene como primordial consecuencia, la utilización de la prisión como instrumento ante cualquier 

forma delictiva, más aún en el Estado paraguayo,  ya que se da abuso en la utilización de la prisión 

preventiva, así como la implementación de penas cada vez más extensas (Martens, Estigarribia, & 

Orrego, 2018). 

 

En este aspecto, la reacción estatal en relación a la violencia y el delito se establece de 

acuerdo a percepciones, antes que en la evidencia empírica, o de conformidad a los datos de la 

criminalidad real, lo que origina políticas de seguridad con soluciones centradas en políticas de 

mano dura, dictándose leyes que posibilitan el ingreso más rápido de las personas sospechadas de 

un delito a prisión, y dificultando su salida (Martens & Estigarribia, 2017; Martens J. A., 2017). 

 

En  este  entendimiento,  la  continua  modificación  normativa  limita  garantías  penales  y 

procesales, que se aprueban con características de leyes de emergencia, luego de sucesos con gran 

cobertura mediática, que se da de acuerdo a las circunstancias en que ocurrió el delito o crimen, 

de las características de los autores del hecho punible, o de las víctimas. Sin embargo, no tienen 

un efecto en la disminución del crimen, sino que actúan sólo como un calmante social ante las 

peticiones de mayor seguridad  (Martens J. A., 2017; Martens & Estigarribia, 2017).

 

Ahora bien, con la promulgación de leyes de emergencia, que reducen las garantías del 

proceso, y deterioran junto a éstas los fundamentos axiológicos de la jurisdicción, ha sido el camino 

por el cual los gobiernos han tratado de subsanar la crisis del principio de legalidad a la propia 

jurisdicción, y de involucrar también a la magistratura en la pérdida de legitimación por el que se 

han visto afectados (Ferrajoli, 2011).

 

La modificación del art. 245 de la Ley n.° 1286/98 y el art. 126 de la Ley n.° 1160/97, 

como causa de la criminología mediática

 

En la legislación nacional entre los cambios normativos más significativos, se encuentran 

las  modificaciones  efectuadas  al  Código  Penal  y  Procesal  Penal  en  relación  ‒por  ejemplo‒  al 

aumento de las penas en ciertos tipos penales. Además, se originó la creación de leyes especiales 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

como la de antisecuestros y terrorismo. Estos cambios se dan por la supuesta alarma social ante 

crímenes, aumento de la inseguridad, y debido a las malas aplicaciones normativas (Martens J. A., 

2017).

 

 Por otro lado, estas leyes de emergencias dictadas de acuerdo a las circunstancias, 

tienen en común en su exposición de motivos la referencia de una criminalidad en aumento 

como fundamento de su existencia, pero ninguna de ellas hace referencia a datos empíricos que 

comprueben tales supuestos (Martens J. A., 2017).

Conviene subrayar que, entre los principales cambios normativos realizados en la Ley n° 

1286/1998 «Código Procesal Penal», se puede mencionar la Ley n.° 2493, del 20 de octubre de 

2004, que modifica el art. 245. Con esta modificación, la ley prohíbe el otorgamiento de medidas 

alternativas y/o sustitutivas a la prisión preventiva en ciertos casos, contraposición a lo dispuesto 

en la Constitución Nacional vigente, de la cual deriva el sistema de garantías como la presunción 

de inocencia, el juicio previo, excepcionalidad a la prisión preventiva, así como es donde se refleja 

que la regla en el proceso penal es la libertad de la persona (Martens & Estigarribia, 2017).

 

 Asimismo, con la promulgación de la Ley n.° 4431, del 15 de septiembre de 2011, se 

vuelve a modificar el art. 245, y con ello se entorpeció más aún el otorgamiento de las medidas 

alternativas a la prisión preventiva en los distintos procesos penales. Esta modificación se efectuó, 

por la supuesta cantidad de hechos y casos que ocurrían a diario y que no podían ser atendidos por la 

insuficiente legislación existente, y ante la supuesta necesidad de atender la creciente criminalidad 

y la falta seguridad presente (Martens & Estigarribia, 2017). 

 

En esa línea, en la exposición de motivos de esta última se mencionó la inseguridad 

existente en el país y la delincuencia realizada con extremos actos de violencia, como fundamento 

y justificación principal para la nueva modificación del art. 245 de la ley procesal, y se resaltó que 

su promulgación constituía un mecanismo de urgencia para reducir los índices de criminalidad 

(Poder Legislativo, 2010).

 

En definitiva, las reformas realizadas al mencionado artículo se dieron a consecuencia 

de la presión social, fenómeno denominado por la Comisión Internacional de Derechos Humanos 

como «alarma social», que se produce por las libertades concedidas a procesados reincidentes y a 

la desconfianza existente en los órganos que forman parte de la administración de justicia (Vergara 

Mattio, 2017).

 

Sin embargo, lo que este cambio normativo ocasionó fue la obligatoriedad de la imposición 

de la prisión preventiva, en los casos de las personas que hayan tenido otras causas penales con 

anterioridad, o hayan sido beneficiadas con medidas sustitutivas a la prisión que, posteriormente 

fueron revocadas. Lo que a su vez tuvo como resultado lógico el incremento de las personas 

privadas de libertad en el sistema penal (Martens & Estigarribia, 2017).

 

Por otra parte, se verifica que el tipo legal de secuestro, descripto en el art. 126 de la Ley 

n.° 1160/97 «Código Penal», fue el que mayores reformas registró. En ese entendimiento, primero 


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fue modificado por la Ley n.° 2212/03, en la cual se aumentó la expectativa de pena privativa de 

libertad, estableciéndose una mínima de siete años y como máxima la de 25 años (Segovia Cabrera, 

2005).

 

Este aumento considerable de las penas se produjo por la conmoción social, y como 

supuesta  medida  para  contener  el  acrecentamiento  de  secuestros,  que  se  realizaron  con  fines 

extorsivos y para la obtención de provechos económicos por parte de los autores del hecho. Sin 

embargo, no ayudó a la disminución de los hechos de esta naturaleza en esa época (Segovia 

Cabrera, 2005).

 

Posteriormente, por Ley n.° 2849, el 26 de diciembre de 2005 se sanciona la «Ley Especial 

de Antisecuestro», donde se describió en el art. 1° la definición legal de secuestro, y en el art. 2° 

se establecieron las circunstancias agravantes. En tal sentido, contiene 16 artículos (Ministerio 

Público, 2022).

 

A su vez, la Ley n.° 3440/08 derogó parcialmente la citada ley especial, y en su art. 1°, 

vuelve a modificar lo dispuesto en el art. 126 del Código Penal que refiere respecto al secuestro, 

incorporando circunstancias agravantes y atenuantes, y marcos penales diferentes para dichos casos. 

Así también, la referida Ley n.° 3440/08 fue ampliada por la Ley n.° 4005/2010 de «Aseguramiento 

de Bienes» (Ministerio Público, 2022).

 

Precisamente, en la exposición de motivos de la Ley n.° 3440/08, se observa que en el 

punto II. B) referente al aumento de la pena máxima, se identifica el problema y el reclamo de la 

sociedad, respecto a la sensación de inseguridad de la ciudadanía por el aumento de la delincuencia, 

y la indignación por la impunidad, se reclama un aumento drástico de las penas, así como el 

consentimiento de la población por una política de mano dura (Poder Legislativo, 2010).

 

Además, en el punto II. B) 3, que señala la decisión final de aumentar la pena, que la 

subcomisión penal decide satisfacer el reclamo ciudadano del castigo ejemplar para ciertos hechos 

de mucha susceptibilidad social, por tanto, resolvió un aumento moderado de la pena máxima, 

elevándola a 30 años de privación de libertad y también con el mismo criterio, dispuso el aumento 

del castigo para ciertos hechos punibles como el secuestro (Poder Legislativo, 2010).

 

Por  último,  se  produjo  la  creación  de  una  nueva  ley  especial,  bajo  la  influencia  del 

gobierno de los Estados Unidos de América, la cual fue la Ley n.° 4024 del 23 de junio de 2010, que 

«Castiga los hechos punibles de terrorismo, asociación terrorista y financiamiento del terrorismo». 

Esta normativa, no cumple con el principio de estricta legalidad penal y facilita las interpretaciones 

interesadas. 

 

El 03 de septiembre de 2012, fue aplicada esta normativa en el Azote, Departamento 

de Concepción, al norte de la capital de la República del Paraguay, cuando integrantes del grupo 

criminal denominado Ejército del Pueblo Paraguayo, en adelante EPP, habrían asesinado a la tía 

de dos integrantes de dicho grupo armada, al accionar una bomba en su boca por colaborar con la 

policía (Martens J. A., 2017).    


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

             Método

 

La presente investigación tiene un enfoque cualitativo, debido a que está orientada a la 

descripción y la comprensión de un fenómeno (Nizama Valladolid & Nizama Chávez, 2020), en 

este caso la criminología mediática. Este enfoque, también ayuda a conocer el impacto que tiene 

dicho fenómeno, en la modificación de las normas penales de fondo y de forma en el país. 

 

Asimismo, la investigación es descriptiva porque describe algunas características 

fundamentales de conjuntos homogéneos de fenómenos, en atención a que se emplea criterios 

sistemáticos que permiten poner de manifiesto la estructura o el comportamiento de los fenómenos 

en estudio, en este caso de la criminología mediática, proporcionando de ese modo información 

sistemática y comparable con la de otras fuentes (Sabino, 2000).  

 

El abordaje o perspectiva de la investigación es formulativa o normativa, en atención a 

que se analizaron el art. 245 de la Ley n.° 1286/88 y el art. 126 de la Ley n.° 1160/97, así como las 

diversas reformas que obtuvieron ambas normativas legales, en las cuales la criminología mediática 

tuvo gran influencia, en consideración a la exposición de motivos descriptas en el proyecto de ley 

resaltó la palabra impacto social, y no otro tipo de motivación.

 

La elección de ambas normativas legales como unidades de análisis, se realizó sobre la 

base al criterio de selección voluntaria, porque fueron las que más modificaciones obtuvieron en 

un corto periodo de tiempo en la legislación nacional, incentivándose la privación de libertad de 

las personas, así como el aumento de las penas.  

 

Por otro lado, se utilizó la dogmática penal como herramienta, ya que estudia íntegramente 

las  instituciones  jurídicas,  pero  de  forma  abstracta,  teniendo  en  cuenta  que  no  verifica  la 

materialización de las referidas instituciones con la realidad, en otras palabras, se estudiaron las 

normas jurídicas en abstracto (Tantaleán Odar, 2016).

 

Las estrategias y técnicas de acceso a datos se basaron en el análisis de fuentes secundarias 

abiertas, debido a que los datos empleados ya se encuentran recolectadas en otras investigaciones, 

y fueron elaboradas y procesadas de acuerdo al fin inicial de quienes las adquirieron y manejaron 

(Sabino, 2000).

 

Para  la  recolección  de  datos,  se  utilizó  la  bibliográfica  amplia,  de  revistas  científicas, 

informes, monografías, libros de autores clásicos de derecho penal y criminología, y artículos de 

revistas científicas indexadas que se obtuvieron a través de Google académico, de la red internet 

(Sabino, 2000), los cuales fueron clasificados y organizadas en fichas. Así también, el acceso a las 

leyes analizadas y sus modificaciones se realizó a través del portal oficial del sitio web del Poder 

Legislativo paraguayo. 

Análisis de los resultados

 

En este apartado, bajo seis categorías analíticas se presentan los resultados, discusión y 

análisis del presente trabajo de investigación. Estas categorías fueron construidas sobre la base a la 

literatura revisada que tiene como sustento el garantismo penal y son las siguientes: 1. El fenómeno 


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criminal construido por los medios de comunicación social, 2. La creación de estereotipos 

criminales y la selectividad punitiva, 3. La promulgación de leyes penales de emergencia como 

supuesta solución, 4. La alarma o conmoción social como fundamento para la modificación de las 

leyes penales de fondo y de forma, 5. El uso de la prisión preventiva como pena anticipada, y 6. 

Aumento injustificado del marco penal mínimo en el tipo legal de secuestro.   

  

El fenómeno criminal construido por los medios de comunicación

 

Los medios de comunicación social son los que construyen la realidad social, a través 

del fenómeno criminal, a su vez puede afirmarse que los medios de comunicación son los que 

informan respecto a algún tipo de hecho delictivo que produce el interés de la población. Además, 

sub informan debido a que seleccionan las noticias que emitirán y las que no, buscando de esa 

forma captar la atención de la ciudadanía y, por último desinforman en consideración a que en 

ocasiones, modifican un hecho delictivo ampliando o minimizándolo, tal como lo señala Zaffaroni 

E. (2011).

 

En tal sentido, los medios de comunicación social más utilizados por la población para 

acceder a la información referente a hechos delictivos son: La televisión y las redes sociales. Por 

medio de ellos se ha generado la percepción de inseguridad en la ciudadanía y el supuesto aumento 

de la delincuencia, creándose de esta forma verdades a medias, de acuerdo con lo referido por 

Martens J. y Orrego R. (2016).

 

Así también, debe señalarse que existe una visión incompleta y distorsionada de la 

realidad social percibida por la ciudadanía, siendo los medios de comunicación, la única fuente 

de información respecto a los hechos delictivos violentos y la inseguridad, que afecta la calidad 

de vida de las personas y patrocinan las políticas de mano dura, así como lo expresan Martens J., 

Pérez, Molinas y  Orrego R. (2018).

 

Cabe agregar, que las opiniones de diversos periodistas de medios televisivos a nivel 

nacional se encuentran justificadas socialmente, y sin saberlo crean la realidad criminal que influye 

en el colectivo social y, además, en la modificación de leyes penales, como lo refiere Molinas 

(2021).

La creación de estereotipos criminales y la selectividad punitiva

 

Los estereotipos criminales son elaborados por la criminología mediática, al presentar 

un tipo de persona como enemigo de la sociedad, al cual también discrimina, excluye y atribuye 

prejuicios, generando a su vez una política criminal inapropiada, porque facilita un control 

neutralizante hacia a las personas que realizan delitos y crímenes como lo manifiesta Zaffaroni E. 

(2011).

 

Ahora bien, al difundirse ciertos hechos delictivos en los medios de comunicación que 

ocurren en determinados lugares del país, los cuales se presentan como peligrosos, se altera 

la realidad criminal, a través de la generalización y la creación del estereotipo del delincuente 

peligroso, que a su vez es asociado a los barrios de personas de escasos recursos tildados como 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

marginales, como lo sostienen Martens y Orrego (2016).

 

En ese sentido, en el sistema penal paraguayo la selectividad punitiva responde a los 

estereotipos criminales creados por los medios de comunicación social, siendo la televisión el 

medio más utilizado para ello. A diario, se resaltan los delitos o crímenes cometidos por jóvenes de 

escasos recursos y de barrios marginados, reforzando las ideas sobre los estereotipos, siendo una 

constante el mensaje sobre la relación delito – pobreza, coincidente con lo referido por Molinas 

(2021),  Martens, Estigarribia y Orrego (2018).

La promulgación de leyes penales de emergencia

 

En Paraguay se han promulgado varias leyes penales de emergencia constituyéndose en 

una constante en la modificación normativa de la jurisdicción penal, con el argumento de disminuir 

dos cuestiones específicas, primero, la percepción de inseguridad en la población, y segundo, el 

aumento de la criminalidad, esto lo afirman Martens y Estigarribia (2017).

 

Debe resaltarse que, estos cambios legislativos en el ámbito penal, se dieron luego de 

ciertos hechos delictivos, que tuvieron gran impacto mediático a nivel nacional, según lo señalado 

por Martens y Estigarribia (2017).

 

Como ejemplo de ello, se puede mencionar la ola de secuestros de varias personas 

de un nivel social y económico elevado

1

, ocurrido en nuestro país entre los años 2001 al 2011, 

circunstancia que produjo la modificación del tipo legal de secuestro en cuatro oportunidades. Sin 

embargo, dichas reformas legislativas no ayudó a la reducción de los hechos de esa naturaleza en 

el período de tiempo en que se produjeron, como lo afirma Segovia (2005).  

La alarma o conmoción social como fundamento para la modificación de las leyes penales de 

fondo y de forma

 

Las diversas modificaciones realizadas al art. 245 de la Ley n.° 1286/98, hacen referencia 

a la viabilidad o no del otorgamiento de medidas alternativas y/o sustitutivas a la prisión preventiva, 

tuvieron como fundamento la alarma o conmoción social, producto de la percepción de inseguridad 

en la población, el supuesto aumento de los crímenes violentos, y la incorrecta aplicación de la ley, 

sin datos empíricos que lo sustenten, de acuerdo a lo expresado por Martens y Estigarribia (2017).

Misma situación se dio respecto a los cambios producidos en el art. 126 de la Ley n.° 1160/97, en 

el tipo legal de secuestro, en el cual también se tuvo como base de la reforma legislativa penal, el 

1

Tal es el caso del secuestro emblemático de la Srta. Cecilia Cubas, hija del ex Presidente del Paraguay 

que gobernó entre el año 1998 al 1999. La misma, fue secuestrada el 21 de setiembre del año 2004, y fue 

encontrada en el 16 de febrero del 2005, sin vida (Datos extraídos de los periódicos ABC Color, La Nación, 

Última Hora).


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Efectos de la criminología mediática en la política 

legislativa paraguaya

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reclamo popular por la inseguridad de la ciudadanía, el aumento de la criminalidad y la indignación 

a la impunidad, según surge de la exposición de motivos de la Ley n.° 3440/98, (Poder Legislativo, 

2010).

El uso de la prisión preventiva como pena anticipada

 

Con las diversas reformas en el ámbito penal y procesal penal, la prisión preventiva  

adquirió la naturaleza de pena anticipada, contraponiéndose a lo establecido en la Constitución 

Nacional de 1992, en la cual se establece que la regla en el proceso penal, es la libertad de la persona 

y que la prisión preventiva sólo será dictada en forma excepcional, y con límites específicos de 

acuerdo a los establecido en el art. 19, conforme a lo expuesto por Martens y Estigarribia (2017), 

y Vergara (2017).  

 

Además, al ser utilizada la prisión preventiva como pena anticipada, se vulnera el sistema 

de garantías como la presunción de inocencia y juicio previo, de acuerdo a lo referido por Martens 

y Estigarribia (2017).

 

Cabe resaltar que, el principio de presunción inocencia implica que toda persona debe 

ser considerada inocente, hasta que se demuestre su culpabilidad, a través de una sentencia firme 

obtenida de un juicio (Binder, 2006). La legislación paraguaya recoge este principio en el art. 17, 

inc. 1° de la CN, y en el art. 6 del CPP.

 

La revisión legislativa realizada respecto a las modificaciones del art. 245 del CPP, revela 

la discordancia existente entre el principio de presunción inocencia dispuesto en la constitución 

y la ley procesal penal, ya que al modificarse en varias oportunidades no se tomó en cuenta la 

naturaleza jurídica de la prisión preventiva. 

 

Por otra parte, la garantía de juicio previo asegura que a una persona no se le imponga una 

sanción sin que antes sea sometida a un juicio o proceso, llevado a cabo por un juez independiente, 

representando la máxima eficacia y punto de concentración de todas las demás garantías procesales 

y el límite objetivo al poder penal del Estado (Binder, 2006). 

 

Sin embargo, con los cambios legislativos que se dieron en el ámbito penal y procesal 

penal, se viola este principio al momento de dictarse prisión preventiva en determinados hechos de 

relevancia mediática ‒secuestros‒, constituyéndose la privación de libertad, en una verdadera pena 

anticipada sin que se respeten todas las garantías establecidas en la carta magna y en el código de 

procedimientos penales, ocasionando el hacinamiento carcelario

2

2

  Con  la  Ley  n.°  6350/19,  como  última  modificación  del  art.  245  del  CPP,  se  expuso  justamente  como 

fundamento en la exposición de motivos la superpoblación crítica y el hacinamiento carcelario por el abuso 

en la aplicación de la prisión preventiva.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Aumento injustificado del marco penal en el tipo legal de secuestro

 

De la revisión legislativa realizada, a la Ley n.° 1160/97, en su art. 126, referente al tipo 

penal de secuestro, se dio un aumento considerable del marco penal, que en su redacción original 

contemplaba la pena privativa de libertad de seis meses hasta ocho años. Posteriormente, con la 

última modificación introducida con la Ley n.° 3440/08, quedó establecido el marco penal en cinco 

hasta quince años, pudiendo elevarse la pena inclusive a veinte años, si la muerte de la persona 

secuestrada se produjo por medio de una acción culposa.  

 

En efecto, se corrobora que este aumento del marco penal mínimo en el tipo legal de 

secuestro ha sido injustificado, y se dio sólo como supuesta medida para reducir este tipo de hechos 

secuestros en el país y a consecuencia del estremecimiento o alarma social presente en ese periodo 

de tiempo, sin que sea una solución porque ni siquiera sirvió para reducir los hechos de este tipo, 

de conformidad a lo sostenido por Segovia,(2005).

 

En  la  Ley  n.°  3440/08,  en  su  exposición  de  motivos  como  problema  se  identificó  la 

sensación de inseguridad y la indignación por la impunidad, así como el reclamo por parte de la 

ciudadanía de penas más elevadas, y la implementación de políticas de mano dura. 

 

Como consecuencia de ello, para lograr la satisfacción del mencionado reclamo popular, 

se resolvió el aumento del castigo para ciertos hechos punibles como en el secuestro, lo que denota 

que el aumento de la pena se realizó sin sustento en una política criminal adecuada, inobservando 

el principio de proporcionalidad dispuesto en el art. 2 del CP, y la dignidad humana reconocida en 

nuestra constitución.   

Conclusión

 

En base a los datos recabados y analizados, se puede afirmar que se logró responder a la 

pregunta de investigación formulada y al objetivo propuesto. 

 

En ese sentido, luego de la confrontación de los hallazgos con los fundamentos teóricos 

y dogmáticos de la criminología, el derecho penal y procesal penal, se puede concluir que, 

efectivamente la criminología mediática, tuvo gran influencia en la modificación del art. 245 de la 

Ley n.° 1286/98, y del art. 126 de la Ley n.° 1160/97.  

 

Esta afirmación, se sustenta por medio del análisis de los elementos de la criminología 

mediática, de los cuales se infiere que, los medios de comunicación a través de los discursos y 

noticias sobre hechos violentos que trasmiten de manera repetitiva, construyen el fenómeno de la 

criminalidad, creando estereotipos criminales respecto a ciertos tipos de personas de un nivel social 

bajo, resaltando sólo determinados hechos punibles violentos para instalar en la población la idea 

de un país violento y peligroso. 

 

Sin embargo, los hechos violentos que difunden los medios de comunicación ‒si bien 

transmiten noticias relacionadas a la criminalidad‒ no se corresponden a la realidad criminal de 

Paraguay, debido a que la sensación de inseguridad se crea en base a dichos hechos y no a los 
peligros reales que amenazan a la población.      


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Efectos de la criminología mediática en la política 

legislativa paraguaya

Yeruti B. Alderete Ortega

37-58

 

Por otra parte, al instalarse en la población la percepción de inseguridad y miedo  por la 

presión mediática existente, esta ha provocado la constante conmoción social que ocasionó, a su 
vez la modificación de las leyes penales de fondo y de forma. Estas modificaciones legislativas 
realizadas no redujeron la sensación de inseguridad en la ciudadanía y tampoco ayudaron a 
disminuir los crímenes, sino, que produjeron el hacinamiento en las cárceles por el abuso de  
la prisión preventiva, que fue utilizada en la mayoría de los casos como una pena anticipada 
vulnerándose las garantías constitucionales de juicio previo y presunción de inocencia.    
 

Ahora bien, se puede afirmar que las diversas modificaciones realizadas a los artículos 

estudiados, responden a factores como el impacto de la noticia, el nivel de violencia trasmitido, la 
incertidumbre creada en la población y el miedo, todo esto generado por los medios de comunicación 
en especial la televisión, siendo esta un instrumento ventajoso para el Estado para controlar a la 
población.  
 

Por último, debe señalarse que con el aumento de las penas en ciertos tipos legales como 

el de secuestro, con el argumento de que la sensación de inseguridad de la población disminuiría, 
se produjo más bien la violación del principio de proporcionalidad establecido en el art. 2 del C. P., 
que dispone claramente que la pena impuesta no excederá los límites de la gravedad del reproche 
penal y la inobservancia de la dignidad humana reconocida en la constitución.  

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Derecho penal del enemigo y legislaciones 

de Estados democráticos

Rossana Diana Raquel Carvallo Estigarribia

59-76

Artículo original 

Derecho penal del enemigo y legislaciones de Estados democráticos

Cybercrimes and their incorporation into Paraguayan criminal law 

Enemigo mba’éva derecho penal ha Estado democrático-kuera mba’éva léi

Rossana Diana Raquel Carvallo Estigarribia*

https://orcid.org/0000-0003-2169-7321

Poder Judicial. Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales.

Asunción, Paraguay

Resumen
 

En el presente artículo de revisión se realizó un análisis de la teoría del derecho penal del 

enemigo, elaborada por el jurista alemán Günther Jakobs (1985), a partir de la óptica de varios 

autores estudiosos del tema. De manera que, se abordaron los fundamentos teóricos, características 

principales, la diferencia del significado del concepto de persona y no persona para esta teoría; la 

finalidad de la pena, en lo que este autor denominó derecho penal del ciudadano y del enemigo. En 

ese contexto, se tomó como referencia estos rasgos y realizó un examen acerca de la existencia de 

normas con las notas distintivas realizadas por su propulsor en las distintas legislaciones de estados 

democráticos como: Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Brasil y Paraguay. Para este efecto, 

se utilizó un enfoque cualitativo con nivel descriptivo, así también como técnica de recolección de 

datos se aplicó la revisión bibliográfica y el instrumento utilizado fue la ficha bibliográfica. Sobre 

la base a de los estados estudiados, se concluyó que a pesar de los resguardos a principios liberales 

centrados en la dignidad humana y los valores de libertad, justicia e igualdad, han incorporado 

en sus legislaciones algunas normativas que reúnen las características formuladas por este jurista 

Recibido: 23/08/2022                    Aprobado: 27/09/2022

*Relatora de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. Asunción, Paraguay. 

Email: dianitagumarela@hotmail.com

Abogada, egresada de la Universidad Católica Nuestra de la Asunción. Notaria. Especialista en Derecho 

Procesal Penal. Especialista en Didáctica Universitaria. Egresada de la Escuela Judicial del Paraguay. Alumna 

de la Maestría en Garantismo Penal y Derecho procesal Penal (INECIP-UNP).

ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

 

 Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

alemán respecto a la concepción normativa de ciudadanos y no ciudadanos. 

Palabras claves: derecho penal del enemigo, ciudadano, enemigo, persona en derecho, legislación.

Abstract

 

This article analyzes the theory of the criminal law of the enemy, elaborated by the German 

jurist Günther Jakobs (1985), from the point of view of several authors who have studied the subject. 

Thus, the following topics were addressed: the theoretical foundations, main characteristics, the 

difference in the meaning of the concept of person and non-person for this theory, the purpose of 

punishment, in what this author called criminal law of the citizen and of the enemy. In this context, 

these features were taken as a reference and an examination was made of the existence of norms 

with the distinctive notes made by their proponent in the different legislations of democratic states 

such as the United States, Mexico, Colombia, Peru, Brazil and Paraguay: United States, Mexico, 

Colombia, Peru, Brazil and Paraguay. For this purpose, a qualitative approach with a descriptive 

level was used, as well as a bibliographic review as a data collection technique and the instrument 

used was the bibliographic record. On the basis of the states studied, it was concluded that despite 

the safeguards to liberal principles centered on human dignity and the values of freedom, justice and 

equality, they have incorporated in their legislation some regulations that meet the characteristics 

formulated by this German jurist with respect to the normative conception of citizens and non-

citizens.

Key words: Criminal law of the enemy, enemy, citizen, enemy, person at law, legislation.

Ñemombyky

 

Ko kuatiañe’ẽ ojehecha jeyva’ekuépe oñehesa’ỹijókuri pe teoría hérava derecho penal 

del enemigo, ohai ñepyrũva’ekue upe jurista alemán hérava Günther Jakobs (1985), oñembyaty 

paite mba’éichapa ohecha heta tapicha arandu oikuaa pypukúva ko mba’e. Upéicha rupi, oñeñe’ẽ 

ha ojehecha mba’e mba’épa ompyenda iteoría-kuéra, mba’emba’épa oguereko, mamópa ojoajy 

ojoehegui mba’épa ichupekuéra guarã yvypóra ha yvypora’ỹva ko teoría-pe guarã; maerãpa ojejapo 

la  pena,  ko  karai  ombohéra  “derecho  penal  del  ciudadano  y  del  enemigo.  Upéva  upe  pa’ũme, 

ojemoĩ jesarekopyrã ko’ã mba’eta ha ohesa’ỹijo peteĩteĩ umi normakuéra ha omombe’u umi mba’e 

ohecharamovéva ipype omoñepyrũ ha ohejava’ekue léi opaichaguápe oiporúva estado democrático 

kuéra. Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Brasil ha Paraguay. Kovarã oiporúkuri enfoque 

cualitativo con nivel descriptivo, ha upeicha avei ombyatypa haguã umi dato kuéra ojeheka heta 

aranduka ha umi tembiporu katu: ficha bibliográfica. Umi estado-kuéra ojestudiapa rire, oñeguahẽ 

peteĩ ñe’ẽme: oñeñangarekóramo jepe umi pyenda omoĩva mbytetépa yvypóra rekove, umi mba’e 

porã: liberta, tekojoja, teko peteĩchapa, oñemoinge ra’e ileikuéra apytépe ko karai jurista alemán 

rembiecha he’íva he’íva tekotevẽa léi léi ciudadano ha ciudadano’ỹme guarã.

Ñe’ẽ tee: Derecho pena enemigo mba’éva, tavaygua, enemígo, yvypóra derécho,, lleikuera.


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Derecho penal del enemigo y legislaciones 

de Estados democráticos

Rossana Diana Raquel Carvallo Estigarribia

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Introducción

 

Ante el fenómeno de la globalización, que trajo consigo el siglo XXI, los sistemas penales 

de la región occidental han comenzado a experimentar cambios frente a la praxis político criminal, 

que pueden resumirse en el concepto de expansión del derecho penal. En ese sentido, el derecho 

penal se ha transformado en el instrumento más utilizado para resolver todo tipo de conflictos a 

través del castigo (Borja, 2017; Cancio, 2003; Silva, 2001).

 

Al respecto, la política penal de los Estados ha oscilado entre la utilización mínima del 

derecho penal como ultima ratio, ciñéndose para ello a unos principios, derechos y garantías como 

fundamentos de sus ordenamientos jurídicos; y, una utilización máxima que va más allá de lo que 

permiten esos principios y derechos, al punto de dejarlos de lado, propugnando su derogación y 

su sustitución por principios de eficiencia en la lucha contra la criminalidad y de defensa social 

(Muñoz, 2011); por lo que, se encuentra con una diversidad de tendencias que rigen la actuación 

del Estado en materia de combate de la delincuencia (Polaino Navarrete, 2011).

 

En ese entendimiento, el contexto social e histórico de la política criminal se relaciona 

a su vez, con una concreta dogmática penal, que constituye su instrumento teórico y repercute en 

el derecho penal positivo de una determinada sociedad a la que sirve y en la cual se configura y 

desarrolla (Polaino Navarrete, 2011). Ahora bien, la teoría dogmática que ha servido de fundamento 

para justificar la tendencia legislativa al endurecimiento de las penas, y al tratamiento desigual de 

ciertos sujetos delincuentes, a los que se aplica un régimen penológico distinto y más gravoso que 

a otros, es la llamada teoría del derecho penal del enemigo, cuyo principal impulsor es el jurista 

alemán Günther Jakobs (Balbuena, 2010).

 

Si bien es cierto, G. Jakobs utilizó por primera vez el concepto de derecho penal del 

enemigo en 1985, refiriéndose a él como un topos para el análisis crítico-descriptivo del derecho 

penal alemán de esa época, en el que dejaba al descubierto la existencia de disposiciones que 

transformaban al autor penal en una mera fuente de peligros, en un enemigo del bien jurídico, 

despojándolo de su esfera privada y de su estatus como ciudadano. Este nivel puramente analítico-

descriptivo lo abandonó en 1999, cuando empezó a hablar de unas leyes de lucha con las cuales se 

combaten individuos, que no prestan la garantía cognitiva mínima para ser tratados como persona 

en derecho, pasando de la descripción de la lex lata ‒derecho vigente‒ a la creación de un concepto 

de enemigo, pretendiendo legitimar una legislación bélica, diferente a la aplicable a los ciudadanos 

(Ambos, 2007; Gracia, 2005; Paz-Mahecha, 2010; Sotomayor, 2008).

 

De manera que, el sistema que plantea consiste en atribuir a ciertos individuos la condición 

de enemigos del sistema social, en razón a que, por sus actitudes se han apartado de modo duradero 

del Derecho; por lo que deben ser considerados como no personas, dando lugar a dos tipos de 

derecho penal: un derecho penal del ciudadano, dirigido a las personas y un derecho penal del 

enemigo, oponible a los no personas, quienes no podrán invocar los derechos y garantías propias 

del derecho penal ordinario o del ciudadano (Paz-Mahecha, 2010).

 

Considerando que, para Jakobs (2003), el derecho penal conoce dos tendencias en sus 

regulaciones; por un lado, el trato con el ciudadano en el que se espera hasta que éste exteriorice 

su hecho para reaccionar, con el fin de confirmar la estructura normativa de la sociedad, y por 

otro, el trato con el enemigo que es interceptado en un estadio previo y al que se le combate por su 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

peligrosidad. Así por ejemplo, en el derecho penal del ciudadano, la función manifiesta de la pena 

es la contradicción, mientras que en el D/derecho penal del enemigo la eliminación de un peligro.

 

Hay que mencionar además, este derecho excepcional ha existido siempre, y ha sido 

utilizado bajo el discurso criminológico de emergencia para combatir al enemigo y legitimar un 

ejercicio ilimitado del poder punitivo con el pretexto de la necesidad de defensa (Zaffaroni, 2011). 

Desde los orígenes de la codificación penal en el siglo XIX, se recurrió a leyes excepcionales, 

contrarias al espíritu liberal y constitucional que inspiraron los primeros códigos penales. 

 

En España, apareció una legislación excepcional para reprimir el bandolerismo, luego 

los movimientos sociales anarquistas de finales del siglo XIX, y sobre todo tras la guerra civil 

(1936/39) una legislación penal de carácter bélico militar que se prolongó durante el régimen de la 

dictadura franquista (Muñoz, 2007;Sevillano, 2016).

 

Igualmente, ejemplos similares los ha habido también durante todo el siglo XX en muchos 

países europeos y, en otras partes del mundo, especialmente durante periodos de graves crisis 

económica, política y social, en situaciones de guerra o posguerra, y de modo muy generalizado 

en los regímenes totalitarios de Hitler, Mussolini, Stalin o Franco; y en dictaduras del Cono Sur 

americano ‒Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil‒ durante los años setenta y parte de los 

ochenta del pasado siglo (Muñoz, 2007). 

 

La novedad de este derecho penal del enemigo al que se refiere G. Jakobs, es que esta 

tipología de carácter excepcional contrario a los principios liberales del Estado de derecho e incluso 

a los derechos fundamentales, reconocidos en las constituciones y declaraciones internacionales 

de derechos humanos, empieza a darse también en los Estados democráticos de derecho (Muñoz, 

2011).

 

En base a las consideraciones que anteceden, este artículo tiene por objeto detectar 

la existencia de normas con rasgos característicos de derecho penal del enemigo, en distintas 

legislaciones de Estados democráticos como Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Brasil y 

Paraguay, con el fin de tomar conciencia de que este tipo de normas ha trascendido los regímenes 

totalitarios y que aún tienen vigencia en Estados liberales bajo el fundamento de hacer frente a los 

problemas que trae consigo la globalización.
 

Derecho penal del enemigo. Generalidades

 

La teoría dogmática propuesta por G. Jakobs, parte de un modelo de pensamiento jurídico 

denominado funcionalismo normativo radical o sistémico, que se estructura a través de las ideas de 

la teoría social de sistemas propuesta por Niklas Luhmann (Rabazoni y Nadim, 2017) y se apoya 

en tres elementos esenciales: Los conceptos de sociedad, norma y persona configurada socialmente 

(Cervini, 2010).

 

Así que, para G. Jakobs (2003), el funcionalismo jurídico penal se reconoce como 

aquella teoría en la que el derecho penal se dirige a garantizar la identidad normativa y con ello 

la constitución misma de la sociedad, con base al presupuesto de que la función de la pena es la 

reafirmación de la vigencia de la norma en beneficio de la estabilización del sistema social. 


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Derecho penal del enemigo y legislaciones 

de Estados democráticos

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En este sentido, su concepción constituye la versión más radical de construir la teoría de la 

pena y del delito en términos de funcionalidad para el mantenimiento del sistema social, a través de 

una completa renormativización de los conceptos jurídico-penales con el objetivo de cumplir con 

la función de prevención general positiva, mediante tres elementos: a) ejercicio en la confianza en 

la norma; b) ejercicio de fidelidad en el derecho; y c) ejercicio de aceptación de las consecuencias 

(Demetrio, 2010).

 

En ese razonamiento, según Polaino Navarrete (2011) el planteamiento de G. Jakobs 

radica en la construcción de un completo sistema funcional-normativista, en el que todos los 

conceptos jurídico-penales se ven privados de su contenido ontológico, pre-jurídico o naturalístico, 

deviniendo nociones netamente normativizadas.

 

Puesto que G. Jakobs (2003) argumenta, si la meta de una norma es determinar la 

configuración de una sociedad, la conducta conforme a ella debe ser realmente esperable, pues 

significa que las expectativas de las personas deberían partir de que los demás no infringirán la 

norma, sino que se comportarán conforme a ella; pues sin una suficiente seguridad cognitiva, la 

vigencia de la norma se convierte en una promesa vacía.

 

Además, afirma que la existencia del Estado y la norma sólo tiene sentido si la protección 

de la libertad y de la seguridad personal se tornan efectivas, y si se puede asegurar con un muy alto 

grado de certeza. De esta manera, el fundamento del Estado y de la norma es el mismo fundamento 

del individuo: La garantía cognitiva derecho-deber a los presupuestos mínimos de la convivencia 

civilizada,  identificada  con  los  presupuestos  mínimos  de  respeto  a  las  expectativas  básicas  de 

conducta, respeto a los valores elementales de la sociedad (Pedrolli, 2017).

 

En  ese  sentido,  el  derecho  penal  cumple  la  misión  de  confirmar  el  mandato  jurídico, 

por encima de la protección de bienes jurídicos y busca principalmente el aseguramiento de las 

expectativas de las normativas esenciales frente a sus defraudadores, esto es la vigencia de la 

norma que permita el desarrollo normal de las actividades ciudadanas (Rubio, 2014).

 

Dentro del esquema señalado por G. Jakobs, aquellos individuos que rechazan por 

principio la legitimidad del ordenamiento jurídico y persiguen la destrucción de ese orden, no 

ofrecen la mínima garantía de seguridad cognitiva de un comportamiento personal y su conducta 

ya no resulta calculable conforme a las expectativas de las normativas, entonces, por su especial 

peligrosidad se constituyen en enemigos de la sociedad y ya no pueden ser tratados por el derecho 

penal ordinario; sino que, como enemigos deben ser sometidos a un derecho penal diferenciado en 

sus principios y reglas (Gracia, 2005).

 

Derecho penal del ciudadano y derecho penal del enemigo

 

En ese orden, para G. Jakobs (2003), el Estado puede proceder de dos formas con los 

delincuentes: Puede ver en ellos personas que han cometido un error, y que a través de la pena 

son llamadas a equilibrar el daño, o individuos a los que se debe impedir mediante coacción que 

destruyan el ordenamiento jurídico; lo que da lugar a dos propensiones en las regulaciones de 

derecho penal, por un lado, el trato con el ciudadano ante quien el Estado reacciona con la pena 

para confirmar la estructura normativa de la sociedad, y por el otro, el trato con el enemigo al que 

directamente se le combate por su peligrosidad.   


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En vista que, en el derecho penal del ciudadano, la pena pretende comunicar, contra 

fácticamente al delincuente, que el hecho que ha cometido ha puesto en cuestión la vigencia de 

una norma. Por el contrario, en el derecho penal del enemigo la pena carecería de dimensión 

comunicativa  y  contra  fáctica;  se  constituye  en  una  mera  herramienta  de  corroboración  de  la 

legítima expectativa cognitiva que los ciudadanos tienen de que tales enemigos no cometerán 

delitos en el futuro (Cervini, 2010).

 

También, para Gracia (2005), el derecho penal del ciudadano sería un ordenamiento de 

integración y de cohesión de los miembros de la sociedad, una herramienta de pacificación entre 

ciudadanos; mientras que el llamado derecho penal del enemigo, sería un ordenamiento jurídico 

orientado a la exclusión de ciertos individuos de la sociedad y una forma de guerra contra enemigos.

 

En tanto, Martínez (2016), señala que el derecho penal del enemigo sería: «el constructo 

lingüístico de naturaleza artificial que legitima la decisión deontológica de excluir parcialmente la 

calidad de persona a un individuo, para incluirle en el catálogo de riesgos y peligros sociales» (p. 

13).

 

En efecto, para J. Cancio (2003), el derecho penal del enemigo resulta de la combinación 

del punitivismo, que trae aparejado la idea del incremento de la pena como único instrumento de 

control de la criminalidad; y del derecho penal simbólico, utilizado como mecanismo de creación 

de  identidad  social  que  tan  solo  identifica  la  especial  importancia  otorgada  por  el  legislador  a 

los aspectos de comunicación política a corto plazo en la aprobación de normas, con el objetivo 

de dar la impresión tranquilizadora a un fenómeno social, pero que se caracteriza por su falta de 

incidencia real en la solución.

 

Por su parte, Silva (2001), distingue el derecho penal en tres velocidades; señala que 

la primera velocidad, está representada por el derecho penal de la cárcel, y por tanto, deben de 

mantenerse rígidamente los principios político-criminales clásicos, las reglas de imputación y los 

principios procesales; la segunda velocidad, que estaría constituida por aquellas infracciones cuyas 

consecuencias no implican privación de libertad, por lo que cabría la flexibilización proporcional 

de los principios y reglas procesales clásicos; y, por último, se refirió a una tercera velocidad del 

derecho, que asemejó al derecho penal del enemigo en la que coexistirían la imposición de penas 

privativas de libertad y la flexibilización de los principios político - criminales y las reglas de 

imputación.

         Se debe agregar que, desde el derecho penal del enemigo, el mayor o menor reconocimiento 

de garantías constitucionales en el sistema penal, viene determinado por la toma de posición del 

reo frente al propio Estado. En vista de que, si viola las normas pero no pone en tela de juicio la 

existencia institucional de la sociedad, será considerado como ciudadano e ingresará en el aparato 

de la justicia penal tradicional con sus principios y límites. 

           Por el contrario, si la conducta va más allá de la violación de la norma y el sujeto se 

coloca voluntariamente fuera del sistema, arriesgando la propia estructura institucional del poder 

público será considerado como enemigo, y sufrirá un derecho penal mucho más restrictivo y 

despersonalizado (Borja, 2017).


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Persona en derecho y enemigo no-persona

 

En este punto conviene señalar que, para Jakobs (2011), una persona en derecho no es, 

un individuo humano o un sujeto considerado desde un punto de vista meramente ontológico, sino 

que es el portador de un rol, o más exactamente, el destinatario del derecho; es una construcción 

exclusivamente normativa a la que se asigna deberes que debe cumplir y derechos cuyo 

cumplimiento puede reclamar. En resumen, la calidad de persona significa ser reconocido como 

portador de derechos y de deberes, de modo evidente en una sociedad. 

 

Ahora bien, el concepto de persona para la teoría en análisis descansa en una base positiva, 

contractualista y utilitarista, no responde a una proposición ontológica, sino a la unión de ciertas 

condiciones, entre ellas el compromiso de fidelidad al ordenamiento jurídico y, mediante él, al 

contrato social; quien no se muestra de esa manera, no sería persona ni ciudadano, sino enemigo, 

es decir no persona (Nuñez, 2009).

 

Esto es, el que pretende ser tratado como persona debe dar a cambio una cierta garantía 

cognitiva de que se va a comportar como persona. Si no existe esa garantía o incluso es negada 

expresamente, el derecho penal pasa de ser una reacción de la sociedad ante el hecho de uno de sus 

miembros a ser una reacción contra un enemigo (Jakobs, 2004).

 

Dado que el tránsito del ciudadano-persona al enemigo-peligroso se iría produciendo 

mediante la reincidencia, la habitualidad, la profesionalidad delictiva y finalmente la integración 

en organizaciones delictivas estructuradas (Piorno, 2010). En última instancia, la posición que 

ocupa el sujeto como titular de derechos, como persona y ciudadano puede perderla por su propia 

conducta y pasar a ser un individuo sin derechos, un combatiente enemigo, que tiene que ser 

aplastado para preservar la sociedad (Borja, 2017).

 

Precisamente, Polaino-Orts (2009) señala al enemigo como todo aquel, que disponiendo 

de sus capacidades intelectiva y volitiva intactas, y pudiendo adecuar su comportamiento a la 

norma, decide autoexcluirse del sistema, rechazando las normas dirigidas a personas razonables y 

competentes, y despersonalizándose mediante una amenaza exteriorizada en forma de inseguridad 

cognitiva que debe ser combatida por el ordenamiento jurídico de forma especialmente drástica, 

con una reacción asegurativa más eficaz, a los efectos de garantizar el mínimo de respeto para la 

convivencia social.

 

Bajo esta arista, enemigo será aquel que no ofrezca garantía cognitiva mínima para 

ser tratado como persona y, en consecuencia, se le excluye del circuito de la comunicación por 

su infidelidad al derecho. Esto implica que el ciudadano deja de ser persona para erigirse en un 

peligro, por lo que corresponde minimizar su catálogo de derechos fundamentales, maximizar las 

penas, reducir las posibilidades de acceder a sustitutivos penitenciarios y anticipar la punibilidad a 

los actos preparatorios con normas de flanqueo (Martínez, 2016).

 

La pena en el derecho penal del enemigo

 

En  lo  que  respecta  a  la  pena  en  general,  G.  Jakobs  (2003),  afirma  que  constituye  la 

confirmación  de  la  existencia  normativa;  el  elemento  decisivo  del  hecho  penal  no  es  la  lesión 

al bien jurídico, sino la lesión a la juricidad en sí misma. Paralelamente, tampoco la pena puede 

estar referida a la seguridad de los bienes o algo similar, sino que sirve como marginalización del 


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hecho en su significado lesivo para la norma y, con ello, como constatación de que su existencia 

normativa no ha cambiado (Pedrolli, 2017).

 

En ese entendimiento, la pena es coacción de diversas clases, mezcladas en íntima 

combinación. Por un lado, es coacción portadora de un significado, como respuesta al hecho de 

una persona racional; en esta medida, tanto el hecho como la coacción son medios de interacción 

simbólica; Sin embargo, la pena también produce físicamente algo: Una prevención especial segura 

durante el lapso efectivo de la pena privativa de libertad; en esta medida, la coacción no pretende 

significar nada, sino quiere ser efectiva contra el individuo peligroso (Jakobs, 2003).

 

Como esta función de aseguramiento, al que se hace referencia en el derecho penal del 

enemigo, no mantiene la vigencia de la norma, ya que no hay expectativa que mantener, de aquí que 

tampoco haya pena como comunicación, sino sólo pura coacción. Lo que se busca es neutralizar el 

peligro futuro de quien no presta la suficiente garantía de cumplir con sus deberes como persona en 

derecho (Almeyda, 2015).

 

Si bien es cierto, la segregación del delincuente a través de la pena privativa de libertad es 

propia de un derecho penal del ciudadano y de un derecho penal del enemigo, difiere en la forma 

en que se llega a dicha segregación y la intensidad de la misma. En el segundo caso, la exclusión 

del reo de la sociedad se logra a través del sacrificio de los derechos y garantías fundamentales del 

estado de derecho, mientras que, en el primero, se mantienen los intentos por que ello no ocurra 

(Manzuelos, 2006).

 

Características del derecho penal del enemigo

 

La teoría del derecho penal del enemigo se caracteriza especialmente por tres elementos: En 

primer lugar, un amplio adelantamiento de la punibilidad, es decir que, en este ámbito, la perspectiva 

del ordenamiento jurídico-penal es prospectiva, en lugar de‒como es habitual‒retrospectiva. En 

segundo lugar, las penas previstas son desproporcionadamente altas: Especialmente, la anticipación 

de la barrera de punición no es tenida en cuenta para reducir en correspondencia la pena amenazada. 

En tercer lugar, determinadas garantías procesales son relativizadas o incluso suprimidas (Cancio, 

2003). 

 

Además, de los citados elementos, G. Jakobs (2011) agrega como característica que se trata 

de un de derecho de la excepción o de lucha-combate; y, Cancio (2003) y Ferrajoli (2007) destacan 

como característica que se trata de un derecho penal de autor, dada la notoria  incompatibilidad 

existente entre el derecho penal del enemigo y el principio del hecho. 

 

Adelantamiento de la punibilidad

 

El adelantamiento de las barreras de punibilidad consiste en la aplicación del ejercicio del 

poder punitivo, a pesar de que la conducta del individuo aún no ha producido la afectación de un 

bien jurídico; representa criminalizar conductas ubicadas exclusivamente el ámbito privado o que 

no constituyen una acción socialmente relevante, lo que tiene el poder de calificar al autor de un 

mero peligro abstracto a un bien jurídico como una fuente actual de peligro importante a dicho bien 

(Molina, 2017; Pedrolli, 2017).


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En vista que el punto de partida de este tipo de regulaciones no es la conducta actuada, 

sino la planeada; el lugar del daño actual a la vigencia de la norma es ocupado por e1 peligro de 

daños futuros. Se toma como punto de referencia las dimensiones del peligro y no el daño en la 

vigencia de la norma ya realizado; la perspectiva del ordenamiento jurídico-penal es prospectiva, 

en lugar de retrospectiva (Jakobs, 2003).

 

En tal sentido, la punibilidad abarca etapas del iter criminis que el derecho penal liberal 

proclamó a salvo de toda persecución penal, ya que se desplaza el punto de referencia del hecho 

realmente ejecutado al hecho propuesto o acordado, con grave avance sobre el ámbito de reserva 

de los individuos y de su libertad ideológica (Niño, 2007). 

 

Incremento desproporcionado de penas

 

Las normas de derecho penal del enemigo se caracterizan porque las penas previstas 

son considerablemente altas. Al respecto, la desproporcionalidad de las penas tendría una doble 

manifestación. Por una parte, la punibilidad de actos preparatorios no iría acompañada de ninguna 

reducción de la pena con respecto a la fijada para los hechos consumados o intentados, en relación 

con los cuales se valora como peligroso el hecho preparatorio realizado en el ámbito previo. Por 

otra parte, la circunstancia específica de pertenencia del autor a una organización es tomada en 

cuenta para establecer agravaciones considerables y, en principio desproporcionadas de las penas 

correspondientes a los hechos delictivos concretos, que realicen los individuos en el ejercicio de su 

actividad habitual o profesional al servicio de la organización (Gracia, 2005; Leiva, 2017).

 

Así también, la razón de la elevadísima pena con que se reprime al injusto penal 

relativamente poco concretado, consistente en una lesión a la seguridad pública, se debe 

fundamentalmente a la necesidad de asegurar cognitivamente y alejar de sus hechos delictivos, o 

incluso solo de sus planeaciones, a determinados autores peligrosos a los que, presumiblemente, en 

breve ya no se les va podría disuadir de llevar a cabo sus propósitos criminales. La pena impuesta 

tiene por ello, predominantemente el carácter de una custodia preventiva de seguridad (Jakobs, 

2011).

Restricción de garantías procesales

 

Un signo especialmente relevante para la identificación del derecho penal del enemigo y, 

a la vez, profundamente sensible es la considerable restricción de garantías y derechos procesales 

de los imputados. A este respecto, se pone en cuestión la presunción de inocencia, se reducen las 

exigencias de licitud y admisibilidad de la prueba, se introducen medidas amplias de intervención 

de las comunicaciones, de investigación secreta o clandestina, de incomunicación, se revierte la 

carga  de  la  prueba,  se  amplían  los  plazos  de  detención  policial  para  el  cumplimiento  de  fines 

investigadores, así como los de prisión preventiva, y en el plano teórico se reivindica incluso la 

licitud de la tortura (Gracia, 2005).

Legislación de guerra, lucha o combate

 

En este punto, G. Jakobs ve también una manifestación típica del derecho penal del 

enemigo en el hecho de que numerosas leyes penales de los últimos años se autodenominen abierta 


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y precisamente como leyes de lucha o de combate, lo cual representaría, según él, un paso de la 

legislación penal a una legislación de combate (Gracia, 2005), en las que el trato que se le da al 

enemigo reviste carácter tradicional militar (Balbuena, 2010).

Derecho penal de autor

 

El derecho penal del enemigo se hace derecho penal de autor cuando se sanciona un hecho 

externo inocuo o no lo suficientemente ofensivo como para ser objeto de castigo penal, buscándose 

en realidad criminalizar la actitud interna; o igualmente cuando se trata de un hecho externo que, 

reuniendo ese contenido mínimo exigible de lesividad, tiene asignada una pena superior a la que 

resultaría ajustada a la gravedad del hecho y ello se hace, por razones que tienen que ver con la 

peligrosidad del autor, con su forma de ser o, en fin, con el colectivo en el que se integra (Alonso, 

2018).

Método

 

La presente investigación se realizó con un alcance de tipo descriptivo, porque se 

busca conocer el fenómeno utilizando un criterio sistemático que permite poner de manifiesto su 

estructura y describir normas a partir del modelo teórico definido previamente (Sabino, 2010); En 

tal sentido, utilizó un enfoque cualitativo porque se determinan las características y cualidades del 

objeto de estudio (Campoy, 2018).  

 

Para ello, se ha recurrido a fuentes secundarias de información para la obtención de datos, 

puesto que se ha trabajado con artículos e investigaciones previas realizadas por otros autores 

(Gallud, 2015).

 

La técnica utilizada fue la revisión documental, que consiste en la obtención y análisis 

de información a partir de documentos que sirven para bosquejar las características y valores del 

fenómeno que se estudia (Scribano, 2007). 

Resultado

Estados Unidos

 

En Estados Unidos se han sancionado verdaderas trasposiciones normativas del derecho 

penal del enemigo, como una reacción radical frente a los atentados terroristas del 11 de setiembre 

de 2001, justificando y legitimando una respuesta bélica, en la que se combate al enemigo con 

la guerra, lo que se puede asociar con un derecho penal de excepción que pretende aniquilar al 

enemigo sin ningún tipo de miramiento, sin garantías, proceso, ni tener en cuenta ninguna otra 

cosa que no sea la legitimidad de la violencia para la consecución de un fin distorsionado: La 

libertad y seguridad de las personas, de los ciudadanos y, en definitiva, de quienes no son enemigos 

(Balbuena, 2010).

 

Algunas leyes dictadas en ese contexto son «The Patriot Act», que facultaba a las agencias 

de investigación, sin control judicial a detener, vigilar e interceptar todo tipo de comunicación, 

prestar especial vigilancia a sospechosos de terrorismo o lavado de dinero, dentro o fuera de los 

Estados Unidos;  «The Airport Security Federalization Act», en la que se hacían más estrictas las 

medidas de seguridad en aeropuertos y aviones de vuelos comerciales, aumentando el número 

de policías y detectives y sus atribuciones para detectar cualquier amenaza de atentado; y, «The 


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de Estados democráticos

Rossana Diana Raquel Carvallo Estigarribia

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Military Commisions Act», en la que se define los sujetos afectados por la orden militar denominada 

Detención, tratamiento y juicio de ciertos no-ciudadanos en la guerra contra el terrorismo, que 

permite detenciones dentro o fuera del territorio estadounidense, juzgamiento por tribunales 

militares, y penas que incluyen la prisión de por vida y la pena de muerte (González, 2013).  

México

 

Así también, en México bajo el discurso de la seguridad pública y la lucha contra la 

delincuencia organizada, se han producido sucesivas reformas al texto constitucional y se han 

dictado leyes especiales en materia de delincuencia organizada, que han derivado en la aplicación 

de un derecho penal de excepción con rasgos característicos del derecho penal del enemigo, como 

respuesta para combatir y erradicar los delitos graves o de alto impacto, dentro de los cuales se 

encuentran los vinculados a la delincuencia organizada, la trata de personas, los homicidios, las 

violaciones y secuestros (Crespo, 2018;Mancera, 2011).

 

En tal sentido, en la reforma constitucional del 2008, se observa una abierta disminución 

de las garantías de legalidad y seguridad jurídica en lo que respecta a toda forma de delincuencia 

organizada, se denota un endurecimiento de la reacción estatal y la legitimación de severos actos 

de privación de derechos por parte del Estado para esos casos.

 

Igualmente, la «Ley federal contra la delincuencia organizada», es otro ejemplo con 

características del derecho penal del enemigo, ya que se implementa la limitación de beneficios 

preliberacionales, para ciertos delitos se incrementa la parte especial, dando paso a la creación de 

nuevos tipos penales, se aumentan las penas a muchas figuras delictivas y, además, se aumenta 

también los plazos de prescripción (Mancera, 2011). 

 

Según Ontiveros (2019), la «Ley de seguridad interior», que entró en vigor en México 

el 22 de diciembre de 2017, constituye otro prototipo más de derecho penal del enemigo, pues su 

objetivo es neutralizar riesgos que amenacen la seguridad nacional, permitiendo el uso de métodos, 

tácticas, armamentos y protocolos que realiza el personal de las Fuerzas Federales y en su caso, las 

Fuerzas Armadas para controlar, repeler o neutralizar actos de resistencia; sin especificar bajo qué 

condiciones un acto puede ser considerado resistencia.

Colombia

 

En el caso de Colombia, para hacerle frente al terrorismo transnacional se implementaron 

una serie de medidas de talante militar y policivo, orientadas hacia la seguridad pública y nacional 

que, en la práctica han resultado en la restricción de derechos fundamentales y en la estructuración 

de un discurso que construye enemigos y potencia temores y prejuicios en la sociedad. Se dictaron 

leyes de emergencia, promovidas desde los prejuicios y el miedo generalizado, intentando lograr la 

reducción del reclamo ciudadano, sin atender realmente el problema, convirtiéndose en un derecho 

penal absolutamente simbólico (Saidiza y Carvajal, 2016).

 

En lo que respecta a la técnica legislativa en la producción de leyes de emergencia en 

materia penal, se observan características como: a) adelantamiento de la punición a estados previos 

a la efectiva puesta en peligro de los bienes jurídicos; b) creación artificiosa de nuevos bienes 

jurídicos a proteger; c) se presta mayor énfasis en la casuística, bajo fórmulas legales poco claras, 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

indeterminadas y maleables; y, d) se evidencia un pernicioso retorno a las tesis del derecho penal 

de autor (Saidiza y Carvajal, 2016).

 

Entre los textos legales con las características señaladas se pueden citar la Ley n.° 1121 

del año 2006, por la cual se dictan normas para la prevención, detección, investigación y sanción 

de la financiación del terrorismo y la Ley n.° 1453, del 24 de junio del 2011, por la cual se modificó 

el Código Penal, el Código de Procedimiento Penal, y el Código de Infancia y Adolescencia; para 

aumentar el control sobre la seguridad y mesurar los índices de criminalidad en las ciudades y 

prevenir el terrorismo; con lo que se deja ver la orientación que han tomado los legisladores hacia 

un derecho penal del enemigo, con el endurecimiento desmedido de penas, el aumento de las 

conductas punibles y con la medida de aseguramiento como primera opción (Bayona, Gómez, 

Mejía, y Ospina, 2017; Gómez y Cifuentes, 2011).

Perú

 

Mientras tanto en Perú, con la promulgación de la Ley n.° 30076, de 2013, que establece 

tolerancia cero al sicariato, se declara la improcedencia de la aplicación de criterios de oportunidad 

para reincidentes habituales y crimen organizado, y se dispone mayores requisitos para los 

beneficios penitenciarios; y con la promulgación de la Ley n.° 30077, de 2013, de lucha contra 

el crimen organizado; se refleja una clara apuesta por una mayor represión o endurecimiento del 

sistema penal como respuesta frente al fenómeno criminal. La severidad que se ha buscado imponer 

a través de dichas leyes, permite apreciar el alto grado de confianza que el legislador deposita en 

la pena, así como su falta de interés por la realización de políticas que se fundamenten en ideas 

distintas a la sola inocuización de delincuentes peligrosos (Castro, 2018).

 

En el plan de reacción ante la criminalidad, también corresponde citar la Ley n.° 30506, 

de setiembre de 2016, en la que se delega en el Poder Ejecutivo la facultad de legislar en materia de 

seguridad ciudadana, con el fin de reprimir al delincuente y disminuir los índices de criminalidad. 

En los 34 decretos legislativos en lo penal, procesal penal y penitenciario, se observa que no están 

orientados a combatir los factores que producen o contribuyen al desarrollo del fenómeno criminal, 

sino que se centran únicamente en adelantar la barrera punitiva y endurecer las sanciones a los 

culpables; lo que lleva a sostener que se pretende enfrentar la inseguridad con la aplicación de un 

derecho penal del enemigo (Chombo, 2016).  

Brasil

 

Por lo que refiere a Brasil, si bien no se adopta abiertamente la teoría del derecho penal 

del enemigo, existen en su ordenamiento jurídico regulaciones con resquicios de esa formulación 

teórica, inclusive en la propia Constitución se aprecia un mandato de incriminación de determinadas 

conductas y la creación de medidas que las repriman a través del derecho penal y procesal penal, 

siendo  éstas  mucho  más  severas  que  las  aplicables  al  resto  de  los  tipos  penales  vigentes;  por 

ejemplo, la imprescriptibilidad de los delitos de racismo, la imposibilidad de que los imputados por 

tortura, tráfico de drogas o terrorismo puedan obtener la libertad bajo fianza; también se establece 

que serán imputados de dichos delitos los que lo ordenan, lo ejecutan y los que omiten evitarlos, lo 

que representa claramente un derecho de lucha (Pedrolli, 2017).


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de Estados democráticos

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Así por ejemplo, la incidencia del derecho penal del enemigo en Brasil son el Decreto n.° 

314, del año 1967, que tipifica los crímenes contra la seguridad nacional, de manera vaga abriendo 

la posibilidad al juez de interpretar según su voluntad, el concepto de seguridad nacional; la «Lei 

de crimes hediondos», en la que se endurece el tratamiento dado en algunos tipos de crímenes 

considerados más amenazantes para la sociedad; la «Lei de Crimes organizados» n.° 12850 del 

año 2013, en la que se volvió obligatorio el cumplimiento de la pena en régimen cerrado (Paganeli, 

2020).

 

También, se pueden citar la «Lei de Execução Penal» n.° 10792 del año 2003, en la que 

se establece un régimen disciplinar diferenciado respecto a los presos de los que se sospecha la 

participación en organizaciones criminales, asociación criminal o milicia privada, autorizando su 

aislamiento y restricción de visitas; y la «Lei do Abate» n.° 9614 del año 1998, en la que se autoriza 

derribar aeronaves tenidas como enemigas o sospechosas de estar realizando tráfico de sustancias 

estupefacientes en el espacio aéreo brasileño (Paganeli, 2020).

Paraguay

 

Con respecto al Paraguay, se observa que existen una serie de figuras que razonan en 

características más agravadas o más contundentes y en la disminución de ciertas garantías del 

sujeto, endureciendo aquellas medidas propias del procedimiento penal, que se diferencian de las 

demás articulaciones del código penal y procesal penal; a esos artículos se les familiariza con 

el precepto del derecho penal del enemigo, y a los restantes artículos se los enmarca dentro del 

derecho penal del ciudadano (Garcete, 2020); también se destaca cierta propensión a un derecho 

penal de autor en el que prevalecen las características personales del presunto autor antes que el 

hecho punible materializado (Brítez, Martínez, y Torres, 2019).

 

Un ejemplo de este tipo de legislación es la Ley n.° 4024 del 24 de junio de 2010, «que 

castiga los hechos punibles de terrorismo, asociación terrorista y financiamiento del terrorismo», ya 

que las conductas allí tipificadas carecen de precisión y resultan indeterminadas e indeterminables 

en violación al principio de estricta legalidad, lo que puede dar lugar a manipulaciones y abusos 

hacia quienes son considerados enemigos del sistema según los intereses propios de quienes se 

encargan de su aplicación (Martens, y otros, 2019). 

Conclusión

 

Conforme a los resultados obtenidos en el marco de la presente investigación es posible 

concluir que, si bien los Estados democráticos cuya legislación ha sido objeto de estudio, propugnan 

principios liberales centrados en la dignidad humana y los valores de libertad, justicia e igualdad, 

por más que no aplican abiertamente la teoría del derecho penal del enemigo como fundamento 

filosófico de su derecho positivo, han incorporado en sus legislaciones algunas normativas que 

revisten rasgos característicos del modelo propuesto por el jurista alemán Günther Jakobs.

 

En esa línea se verifica que Estados Unidos, México, Colombia, Perú, Brasil y Paraguay, 

tienen en común que sus leyes especiales en materia de terrorismo, financiamiento del terrorismo y 

organizaciones criminales constituyen leyes de lucha o combate; presentan una marcada tendencia 

a la reducción de garantías procesales, adelantamiento de la punibilidad, penas muy elevadas y falta 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

de precisión en la determinación de la conducta punible, generando tipos penales muy abiertos que 

violan el principio de estricta legalidad.  

 

En general, estas leyes fundamentan su vigencia en discursos de eficiencia en la lucha 

contra el crimen organizado, en el combate de aquellos sujetos que son considerados fuentes de 

peligro para la seguridad nacional, y que representan una amenaza contra los ciudadanos que 

depositan su confianza en la protección de su seguridad y libertad personal por parte del Estado, 

justificando en ese sentido, la utilización de métodos o elementos propios de regímenes totalitarios, 

en desmedro de las libertades y garantías alcanzadas en el pasado y poniendo en peligro el propio 

Estado de derecho. 

Recomendaciones

 

Promover la investigación y producción de literatura que permita una mayor visibilización 

del problema, que genera la incorporación de normas con características de derecho penal del 

enemigo para la consolidación y vigencia de los principios democráticos y liberales propugnados 

actualmente por los Estados.

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Los cyberdelitos y su incorporación al 

derecho penal paraguayo

Rossana Maldonado Núñez

77-91

Artículo original 

Los cyberdelitos y su incorporación al derecho penal paraguayo

Cybercrimes and their incorporation into Paraguayan criminal law

Ciberdelito kuéra ha ijegueroike ñande derecho penal -pe

Rossana Maldonado Núñez*

https://orcid.org/0000-0003-0730-7227

Poder Judicial. Asunción, Paraguay.  Universidad Nacional de Pilar - Instituto de Estudios 

Comparados en Ciencias Penales y Sociales del Paraguay. Asunción, Paraguay

Resumen
 

Con el objetivo de conocer el marco normativo que castiga el cyberdelito en Paraguay, 

se realizó una breve revisión y análisis del desarrollo de las normativas vigentes a nivel 

nacional, exponiendo los principales conceptos, así como las leyes que protegen los derechos de 

los ciudadanos. Para ese fin, se optó por una investigación con un enfoque cualitativo de tipo 

descriptivo, de diseño no experimental; como técnica de recolección de datos se utilizó el análisis 

documental y  como instrumento  las  fichas  bibliográficas. En  tal sentido, se  puede afirmar que 

Paraguay con el afán de cumplir con los compromisos internacionales, entre ellas el Convenio de 

Budapest, ha incluido reformas al Código Procesal Penal, como asimismo, agregó nuevas figuras, 

desarrolladas en el apartado correspondiente. Sin embargo, hay mucho por Trabajar en materia 

legislativa para la prevención y la represión al cyberdelito. Por ello, es necesario un acuerdo o 

pacto social y regional para dar viabilidad y sostenibilidad al nuevo sistema legal en la materia y 

Recibido: 08.06.2022                  Aprobado: 4/10/2022

*Trabajo realizado en el marco de la Maestría en Garantismo Penal y Derecho Procesal Penal de la Universidad 

Nacional de Pilar-INECIP. 

* Juez Penal de Sentencia de la capital. E-mail: rossanamaldonado@hotmail.com

Abogada (1998). Escribana y Notaria Pública (2002) egresada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales 

de la UNA, Máster en Ciencia de la Educación (2018) Universidad Privada del Guairá, Máster en Derecho 

Penal  Económico  (2020)  UNIR,  Máster  en  Metodología  de  la  Investigación  Científica  (2021)  UNIBE, 

Estudiante de la maestría en Garantismo Penal y Derecho Procesal. Universidad Nacional del Pilar e INECIP. 

ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

 

 Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0


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una actualización constante. Se debe resaltar que, con el uso de la tecnología aumentan los delitos 

que podrían configurar fuera de la definición ordinaria, esto aplicaría también a otros delitos como 

el hurto o la extorsión, y sin embargo, no se tipifican de forma especial. Los temas vinculados a la 

ciberseguridad y el cyberdelito requieren de un análisis multidisciplinario e interinstitucional para 

alcanzar una solución efectiva. Estas acciones deben involucrar además, a comunidades educativas 

y sociedad civil a fin de, poner en práctica acciones preventivas.

Palabras claves: Cyberdelito, tecnología, respuesta estatal, regulación, Convenio de Budapest. 

Abstract 
 

With the aim of knowing the regulatory framework that punishes cybercrime in Paraguay, 

a brief review and analysis of the development of the regulations in force at the national level 

was carried out, exposing the main concepts, as well as the laws that protect the rights of citizens. 

For  this  purpose,  it  was  opted  for  a  qualitative,  descriptive,  non-experimental  design  research 

approach; documentary analysis was used as a data collection technique and bibliographic files 

were used as an instrument. In this regard, it can be stated that Paraguay, in an effort to comply 

with international commitments, including the Budapest Convention, has included reforms to the 

Code of Criminal Procedure, as well as added new figures, developed in the corresponding section. 

However, there is still much to be done in terms of legislation for the prevention and repression of 

cybercrime. Therefore, a social and regional agreement or pact is necessary to give viability and 

sustainability to the new legal system in this area and constant updating. It should be noted that, 

with the use of technology, the crimes that could be configured outside the ordinary definition 

increase, this would also apply to other crimes such as theft or extortion, and yet, they are not 

typified in a special way. Issues related to cybersecurity and cybercrime require a multidisciplinary 

and  inter-institutional  analysis  in  order  to  reach  an  effective  solution. These  actions  must  also 

involve educational communities and civil society in order to implement preventive actions. 
Key words: Cybercrime, technology, state response, regulation, Budapest Convention.

Ñemombyky
 

Ojekuaségui  umi  léi  ojeahaímava  ocastigaha  cyberdelito  tetã  Paraguáipe,  ojehecha  ha 

oñehesa’ỹijo mba’éichapa oñemboheko léi-kuéra ñane retãme oñemyesakã porã mba’épa umíva, 

ha upéicha avei umi léi oñangarekóva guive tetãygua rehe. Upevarã, ojeporavo pe investigacion 

hérava enfoque cualitativo, tipo descriptivo, ha oguerekóva diseño no experimental; ha ombyatypa 

haguã  umi  oikotevẽva  katu  ojesareko  kuatiañe’ẽ  ojehaímava  hesegua  ha  upéicha  avei  oiporu 

ficha ohechaukahápe heta aranduka upéva rehegua. Umi mba’e rupi, ikatu oje’e ko tetã Paraguái 

añetehápe  ojepytasoha  oikóvo  ojapopa  haguã  opaite  compromiso  ambue  tetãndigua,  umíva 

apytépe oĩ pe Convenio Budapest, ha upépe oikéma avei pe Código Procesal Penal, upéichante 

avei, oñemoĩ hendive léi pyahu omyesakãva ko jehaipyrépe. Upeichavéramo jepe, ojehechakuaa 

tekotevẽha  gueteri  heta  oñemba’apo  léi  kuéra  rehe  ikatu  haguã  ojehapejoko  ha  oñemuña 

cyberdelito.  Upévare,  tekotevẽ  oñeñemoĩmba  peteĩ  ñe’ẽme  tojejapo  pacto  social  tuichaháicha 

oñembohape ha oñemopyrenda haguã ko sistema legal pyahu ha taipyahu manterei. Ojekuaauka 

va’erã opárupi pe tecnología jeporu rupive ojejapoha heta ha opaichagua delito ndojegueroikéitiva 


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Los cyberdelitos y su incorporación al 

derecho penal paraguayo

Rossana Maldonado Núñez

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pe definición ordinaria-pe, kóva ojeporu kuaáta avei ambueve delito taha’e ñemonda’imimi térã 

extorsión, ha katu ndojetipifikái gueterívape. Umi tema ojoajúva ciberseguridad ha cyberdetilo 

oikotevẽ ohesa’ỹijo heta iñarandúva, ha avei oñemoĩmbava’erã hese institución ojejuhu peve peteĩ 

solución  oiko  porãva.  Ko’ã  tembiaporãme  ojeikepava’erã,  tekombo’eguáva,  ha  sociedad  civil 

ikatu haguãicha oñembohape hendárupi porã ha tojehapejoko.

Ñe’ẽ tee: cyberdelito, tembiporupyahu, estado mbohovái, ñemohenda, Convenio de Budapest.

Introducción

 

El escenario actual a nivel mundial en relación a las tecnologías de la información y de la 

comunicación, crean el espacio virtual denominado cyberespacio, estas circunstancias ofrecen un 

abanico de posibilidades en lo que respecta a la delincuencia, facilitando la afectación de bienes 

jurídicamente tutelados a una distancia y con una velocidad increíblemente rápida. 

 

Al respecto, se genera un problema a nivel internacional con las legislaciones y su 

aplicación, cuando estos hechos por su naturaleza, trascienden las fronteras. Es por ello, que se 

hace necesario desarrollar procesos de globalización legislativa, leyes de fondo y forma para la 

cooperación entre los Estados y evitar la impunidad.

 

Con la aparición de la tecnología, se dio el inicio a una nueva forma de criminalidad 

vinculados a esta, es por esa razón que los Estados a nivel global se dedicaron a pensar la manera 

de contrarrestar la problemática del cyberdelito. En tal sentido, el objetivo de la investigación es 

analizar el marco normativo que castiga el cyberdelito como consecuencia de los compromisos 

internacionales asumidos por el Paraguay, para ello, se realizó una revisión del desarrollo de las 

normativas en el derecho paraguayo, exponiendo los principales conceptos, así como las leyes que 

protegen los derechos de los ciudadanos.

 

Conceptualización de delitos informáticos

 

En la actualidad se vive en el epicentro de la información a un solo clic, gracias a las 

diversas tecnologías disponibles, es decir, el desarrollo y uso de la tecnología se ha vuelto necesaria 

para la sociedad y es por esta razón que ha abierto un campo que el derecho debe regular. Referente 

a este aspecto nace el derecho informático, en el apogeo de la era de la información y comunicación, 

cuya implicancia es el nacimiento de nuevas modalidades delictivas, por lo que resulta esencial 

perseguir aquellas conductas que dañen derechos e intereses de los ciudadanos. 

 

En tal sentido, el término delito informático se utilizó por primera vez a finales de los años 

noventa, procesualmente con la expansión que el internet tenía por el mundo. Así como se extendía 

el uso de internet, también daba inicios a nuevos problemas. Tal fue el caso, que las naciones que 

conforman el grupo denominado G8, utilizaron el término en una reunión para describir aquellos 

delitos que se cometían en las redes informáticas (Alcívar, et al 2015).  

 

Considerando,  que  existe  un  debate  con  respecto  al  alcance  y  significado  de  delitos 

informáticos, pues según Casabona, citado en Acurio del Pino (2016) se ha utilizado dicho término 

para relacionarlo con la tecnología a través de la que actúa. Sin embargo, a su vez señala que no 

existe puridad, en la terminología, porque la única nota común es su vinculación a las computadoras. 

Es así que para este autor es preferible hablar de delincuencia vinculada a las tecnologías de la 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Propósito

Definición

Investigación de la seguridad

Abuso  informático  es  cualquier  acto  intencional  o  malicioso  que 

involucre a un computador como objeto, sujeto, instrumento o símbolo 

donde una víctima sufrió o podría sufrir una pérdida y el perpetrador 

obtuvo o pudo haber obtenido una ganancia.

Investigación y acusación

Abuso  informático  es  cualquier  acto  intencional  o  malicioso  que 

involucre a un computador como objeto, sujeto, instrumento o símbolo 

donde  una  víctima  sufrió  o  podría  haber  sufrido  una  pérdida  y  el 

perpetrador obtuvo o pudo haber obtenido una ganancia.

Legal

Delito  informático  es  cualquier  acto  tal  como  está  especificado  en 

una ley sobre delito informático en la jurisdicción en que la norma se 

aplica.

Otros

Abuso informático ‒sea cual sea su objetivo‒, es cualquier delito que 

no puede ser cometido sin un computador.

información y comunicación.  

 

Por otro lado, Gómez Perals (1994) refiere que se trata de comportamientos dignos de 

reproche penal, que se realiza a través del sistema informático o que están en relación significativa 

y presenta formas de lesión a diversos bienes jurídicos.  

 

Así  también  para  Rodríguez,  citado  en  Alcívar  et  al  (2015)  el  delito  informático  es 

la realización de una acción que reúne ciertas características que hacen al concepto de delito, 

utilizando un elemento informático o telemático con el fin de vulnerar los derechos del titular de 

un elemento informático, ya sea hardware o software.  

 

Igualmente,  Téllez  (1999)  resume  los  delitos  informáticos  en  dos  modalidades;  en 

primer lugar define como las conductas típicas, antijurídicas y culpables en las que se tiene a las 

computadoras como instrumento o fin; y, por otro lado, señala a las actitudes ilícitas para las que 

se tienen a las computadoras como instrumento o fin.  

 

Es así que son varios los autores quienes coinciden que el instrumento para realizar los 

hechos delictivos son elementos relacionados con las tecnologías; no obstante, existe una falencia 

en cuanto a la tipificación de los hechos punibles en términos de delitos informáticos. En esta 

línea, Parker, citado en Acurio del Pino (2016) elabora una tabla en la que se define los delitos 

informáticos de acuerdo al propósito que se persigue:

Tabla 1

Definición de los delitos informáticos según el propósito

Fuente: Parker, Nycum y Oura, 1973, p. 13.

 

Sin embargo, Acurio del Pino (2016) señala que, independientemente de los propósitos 

que se persigan, no se justifica la diversidad de las definiciones para una sustancia de entidad única. 

Así afirma, que los delitos no afectan solo al ámbito patrimonial, sino que estas conductas pueden 

ser objeto de aflicción para otros bienes jurídicos protegidos como la intimidad personal hasta 

afectar bienes colectivos, como es la seguridad nacional.  


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Los cyberdelitos y su incorporación al 

derecho penal paraguayo

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Con base a lo expuesto, los delitos informáticos tienen dos sujetos; el primero, el sujeto 

activo es quien ejecuta el hecho, este debe tener conocimiento medio o elevado referente al uso y 

manipulación de la tecnología, y el segundo, el pasivo es decir quien recibe el daño puede ser una 

persona física o jurídica tales como: bancos, ONG, Gobierno y otros. 

 

Con respecto a ese enfoque de delitos informáticos, la Unidad Especializada de Delitos 

Informáticos del Ministerio Público conceptualiza el término refiriéndose como: «todas las acciones 

dirigidas a lesionar la integridad, disposición y confiabilidad de datos y de sistemas informáticos, así 

como aquellas conductas que atentan contra el patrimonio de las personas utilizando herramientas 

tecnológicas e informáticas» (2022).

 

En  ese  orden,  para  configurarse  un  delito  informático  es  necesario  la  intervención  de 

toda acción dolosa que genere un perjuicio a personas físicas o jurídicas, con la intervención de 

ordenadores  informáticos  y  sus  elementos.  Asimismo,  no  se  habla  necesariamente  de  nuevos 

delitos, sino una nueva forma de llevar a cabo los delitos tradicionales. Aunque la definición de la 

transgresión depende de los sistemas legales y políticos de cada jurisdicción.  

Clasificación de delitos informáticos en el Convenio sobre ciberdelincuencia 

 

El citado convenio conocido también como Convenio de Budapest n.º 185 del Consejo de 

Europa, conocido así por el lugar de la firma, es un acuerdo internacional para combatir el crimen 

organizado transnacional, específicamente los delitos informáticos, cuyo objetivo es establecer una 

legislación penal y procedimientos comunes entre sus Estados partes. Al respecto, se considera 

como  un  referente  obligado  en  los  esfuerzos  de  la  comunidad  internacional,  para  fortalecer  el 

Estado de derecho en el ciberespacio del cual Paraguay forma parte desde el 20 de noviembre del 

2017, a través de la Ley n.°  5994/17 (2001).

 

Los  diferentes  delitos  informáticos  están  desglosados  en  el  Capítulo  II  del  convenio 

titulado «Medidas que deberán adoptarse a nivel nacional», en la Sección 1 del Derecho penal 

sustantivo, en los títulos 1, 2 y 3. 

 

En  ese  entendimiento,  el  Título  1,  clasifica  los  delitos  contra  la  confidencialidad,  la 

integridad y la disponibilidad de los datos y sistemas informáticos.

 

Al mismo tiempo, en el art. 2, dispone que: 

Los Estados firmantes adoptarán las medidas legislativas o de otro tipo que se estimen 

necesarias para prever como infracción penal, conforme a su derecho interno, el acceso 

doloso y sin autorización a todo o parte de un sistema informático. Los Estados podrán 

exigir que la infracción sea cometida con vulneración de medidas de seguridad, con la 

intención  de  obtener  los  datos  informáticos  o  con  otra  intención  delictiva,  o  también 

podrán requerir que la infracción se perpetre en un sistema informático conectado a otro 

sistema informático (Convenio de Budapest).

Mientras que por mandato del art. 3 se dispone: 

Los Estados firmantes adoptarán las medidas legislativas o de otro tipo que se estimen 

necesarias  para  prever  como  infracción  penal,  conforme  a  su  derecho  interno,  la 

interceptación dolosa y sin autorización, cometida a través de medios técnicos, de datos 

informáticos 

en transmisiones no públicas

 en el destino, origen o en el interior de un 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

sistema informático, incluidas las emisiones electromagnéticas provenientes de un sistema 

informático que transporta tales datos informáticos. Los Estados podrán exigir que la 

infracción sea cometida con alguna intención delictiva o también podrán requerir que la 

infracción se perpetre en un sistema informático conectado a otro sistema informático 

(Convenio de Budapest, 2001). 

 

En tal sentido, adoptará las medidas legislativas y de otro tipo que resulten necesarias 

para tipificar como delito en su derecho interno todo acto deliberado e ilegítimo que dañe, borre, 

deteriore, altere o suprima datos. 

 

De igual manera, por imperio del art. 5° se establece:

Los Estados firmantes adoptarán las medidas legislativas o de otro tipo que se estimen 

necesarias  para  prever  como  infracción  penal,  conforme  a  su  derecho  interno,  la 

obstaculización grave, cometida de forma dolosa y sin autorización, del funcionamiento de 

un sistema informático, mediante la introducción, transmisión, daño, borrado, deterioro, 

alteración o supresión de datos informáticos (Convenio de Budapest, 2001).

 

Estas medidas o de otra naturaleza que resulten necesarias para tipificar como delito en su 

derecho interno, por disposición del art. 6 refiere: 

La comisión deliberada e ilegítima de los siguientes actos: Producción, venta, obtención 

para su utilización, importación, difusión u otra forma de puesta a disposición de cualquier 

dispositivo,  incluido  un  programa  informático,  concebido  o  adaptado  principalmente 

para la comisión de cualquiera de los delitos previstos en los arts. 2 al 5 del convenio 

tales como: Contraseña, código de acceso o datos informáticos similares que permitan 

acceder a todo o parte de un sistema informático, con intención de que sean utilizados 

para cometer cualquiera de los delitos contemplados en los arts. 2 al 5; y b, la posesión 

de alguno de los elementos contemplados en los incisos i) o ii) del apartado anterior, con 

intención de que sean utilizados para cometer cualquiera de los delitos previstos en los 

arts. 2 al 5  (Convenio de Budapest, 2001).

 

Igualmente, las partes podrán exigir en su derecho interno la posesión de un número 

determinado de dichos elementos para considerar que existe responsabilidad penal. 

 

No  obstante,  algunos  expertos  afirman  que  este  artículo  pone  en  riesgo  la  libertad  de 

expresión  y  a  su  vez  penaliza  actividades  legítimas  de  profesionales  y  empresas  de  seguridad 

informática. 

 

Por otro lado, en lo que refiere a los delitos informáticos previstos por el convenio están 

tipificados en el art. 7 y siguientes, entre ellos se prevé: 

La falsificación informática, fraude informático, delitos relacionados con el contenido, 

pornografía infantil, delitos relativos con infracciones de la propiedad intelectual y de los 

derechos afines. En este aspecto, cada parte adoptará las medidas legislativas y de otro 

tipo que resulten necesarias para tipificar como delito en su derecho interno en lo que 

respecta a la introducción, alteración, borrado o supresión deliberados e ilegítimos de 

datos informáticos que genere datos no auténticos con la intención de que sean tomados 

o utilizados a efectos legales como auténticos, con independencia de que los datos sean 

legibles o no de manera directa. Por tanto, las partes podrán exigir la evidencia de una 

intención dolosa o delictiva similar, para que se considere que existe responsabilidad 


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Los cyberdelitos y su incorporación al 

derecho penal paraguayo

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penal (Convenio de Budapest, 2001).     

 

Así también, adoptarán las medidas legislativas o de otro tipo que resulten necesarias para 

tipificar como delito en su derecho interno los actos deliberados e ilegítimos que causen perjuicio 

patrimonial a otra persona mediante: 

...a. La introducción, alteración, borrado o supresión de datos informáticos; 

b.  Cualquier  interferencia  en  el  funcionamiento  de  un  sistema  informático,  con  la 

intención, dolosa o delictiva, de obtener de forma ilegítima un beneficio económico para 

uno mismo o para otra persona (art. 8). 

 

En esa línea de pensamiento, el art. 9, versa respecto a los delitos relacionados con la 

pornografía infantil. Al respecto, establece que cada Estado parte adoptarán las normas que resulten 

necesarias para tipificar como delito en su derecho interno, la comisión deliberada e ilegítima de 

los siguientes actos: 

a. La producción de pornografía infantil con la intención de difundirla a través de un 

sistema informático; 

b.  La  oferta  o  la  puesta  a  disposición  de  pornografía  infantil  a  través  de  un  sistema 

informático;  

c.  La difusión o la transmisión de pornografía infantil a través de un sistema informático; 

d. La adquisición, para uno mismo o para otros, de pornografía infantil a través de un 

sistema informático; 

e. La posesión de pornografía infantil en un sistema informático o en un dispositivo de 

almacenamiento de datos informáticos. 

En el mismo artículo, define a la pornografía infantil, como:

Todo material pornográfico que contenga la representación visual de: un menor adoptando 

un comportamiento sexualmente explícito; una persona que parezca un menor adoptando 

un comportamiento sexualmente explícito; imágenes realistas que representen a un menor 

adoptando un comportamiento sexualmente explícito (Convenio de Budapest, 2001).

 

La referida norma protege a los niños y adolescentes de la explotación sexual. Es decir 

para que se cumpla el presupuesto del tipo penal, el objeto sobre el cual recae la acción debe ser un 

menor de edad.  

 

En  cuanto  a  los  delitos  referentes  a  infracciones  de  la  propiedad  intelectual  y  de  los 

derechos afines establece:

1. Cada parte adoptará las medidas legislativas y de otro tipo que resulten necesarias para 

tipificar como delito en su derecho interno las infracciones de la propiedad intelectual 

que defina su legislación, de conformidad con las obligaciones que haya contraído en 

aplicación del Acta de París del 24 de julio de 1971, por la cual se revisó el Convenio de 

Berna para la protección de las obras literarias y artísticas, del acuerdo sobre los aspectos 

de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio y del Tratado de 

la OMPI sobre Derecho de Autor, a excepción de cualquier derecho moral otorgado por 

dichos onvenios, cuando tales actos se cometan deliberadamente, a escala comercial y por 

medio de un sistema informático. 

2. Cada parte adoptará las medidas legislativas y de otro tipo que resulten necesarias para 


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tipificar como delito en su derecho interno las infracciones de los derechos afines definidas 

en su legislación, de conformidad con las obligaciones que haya asumido en aplicación de la 

Convención Internacional sobre la Protección de los Artistas Intérpretes o Ejecutantes, los 

Productores de Fonogramas y los Organismos de Radiodifusión ‒Convención de Roma‒ 

del acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con 

el comercio y del Tratado de la OMPI sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas, a 

excepción de cualquier derecho moral conferido por dichos Convenios, cuando tales actos 

se cometan deliberadamente, a escala comercial y por medio de un sistema informático. 

3. En circunstancias bien delimitadas, toda parte podrá reservarse el derecho de no 

imponer  responsabilidad  penal  en  virtud  de  los  párrafos  1  y  2  del  presente  artículo, 

siempre que se disponga de otros recursos efectivos y que dicha reserva no vulnere las 

obligaciones internacionales que incumban a dicha parte en aplicación de los instrumentos 

internacionales mencionados en los párrafos 1 y 2 del presente artículo (art. 9). 

Método

 

Esta investigación analiza el marco normativo del cyberdelito o ciberdelincuencia en el 

sistema jurídico paraguayo a partir de los compromisos asumidos por el país a través del Convenio 

de Budapest y para este efecto se utilizó un enfoque cualitativo con un nivel descriptivo, a través 

del análisis documental, que se dio por medio de la revisión de la doctrina, instrumentos jurídicos 

nacionales e internacionales y la jurisprudencia nacional.

Resultado

Marco jurídico vigente  

 

El Estado paraguayo carece de una regulación específica respecto al cyberdelito en un 

solo cuerpo normativo, más bien se encuentra repartido en varias normativas que tratan diversos 

aspectos vinculados al tema.  

 

La Constitución Nacional vigente tutela entre otros derechos: la intimidad personal y 

familiar, así como el respeto a la vida privada, que considera inviolables y en este aspecto sostiene 

que:

La conducta de las personas, en tanto no afecte al orden público establecido en la ley o a 

los derechos de terceros, está exenta de la autoridad pública. Se garantizan el derecho a la 

protección de la intimidad, de la dignidad y de la imagen privada de las personas (art. 33). 

 

Igualmente, gozan de protección constitucional el patrimonio documental y de la 

comunicación  privada;  la  prueba  de  la  verdad,  y  el  derecho  a  informarse;  estos  derechos  son 

inviolables, salvo las excepciones previstas en la ley.

 

A nivel internacional, la ciberdelincuencia constituye uno de los aspectos más 

importantes vinculados a la ciberseguridad y el Convenio de Budapest, constituye el principal 

tratado internacional para combatirla. Su objetivo es aplicar una política penal común, encaminada 

a la protección de la sociedad contra el cibercriminal, especialmente, mediante la adopción de 

una legislación adecuada y el fomento de la cooperación internacional. A pesar de que el Estado 

paraguayo  ratificó  dicho  instrumento  internacional,  por  otra  parte,  muchos  otros  países  no 


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Los cyberdelitos y su incorporación al 

derecho penal paraguayo

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contemplan las principales prácticas para combatirla en sus respectivas legislaciones. 

 

En  cuanto  a  la  regulación  de  este  fenómeno,  en  el  año  2011  fue  aprobada  la  Ley  n.° 

4439/11 que modifica y amplía artículos del C. P., mejor conocida como ley contra los delitos 

informáticos, y de esta manera se adapta la legislación penal nacional a los estándares mínimos, 

establecidos en el referido convenio. 

 

En este entendimiento, la ley modificó tres artículos del C. P., relativos a pornografía 

a  niños,  niñas  y  adolescentes,  sabotaje  de  sistemas  informáticos  y  estafa  mediante  sistemas 

informáticos, y a su vez introdujo seis nuevos tipos penales que se detalla a continuación: Acceso 

indebido de datos, preparación de acceso indebido e interceptación de datos, acceso indebido a 

sistemas informáticos, a la instancia, y a la falsificación de las tarjetas de débito o de crédito y otros 

medios electrónicos de pagos. 

 

Cabe señalar que a través de la Ley n.° 5994/17, el Estado paraguayo se adhirió 

oficialmente al convenio referente a cyberdelincuencia del Consejo de Europa, adoptado en la 

ciudad de Budapest el 23 de noviembre de 2001, además del protocolo adicional respecto a la 

penalización de actos de índole racista y xenófoba. 

 

En ese orden, las adoptadas prevenciones involucran aspectos legales, pero también 

refieren directamente a las tareas propias de especialistas en seguridad informática, que pueden 

discutir y ayudar al estudio de la problemática. 

 

Ahora bien, para enfrentar el problema se realizan intervenciones que en la mayoría de 

los casos se encuentran gran cantidad de pornografía infantil, que afectan a menores de diferentes 

edades. 

 

En cuanto al acceso indebido a datos, se refiere a datos de la propiedad privada, cuando 

se rompe alguna seguridad y se obtiene la información que se encontraba resguardada, y de ahí se 

determina una sanción. 

 

Referente a este aspecto, el C. P. de 1997, previó varios hechos punibles relacionados a la 

criminalidad informática, de los cuales se pueden citar los arts.:174, 175, 188 y 248. Luego fueron 

modificadas tres arts., de los citados ‒140, 175 y 188‒  por la Ley n.° 4439/11. 

 

En tal sentido, el art. 140 fue modificado en tres puntos: Primeramente, reformuló el núm. 

1 del inc. 1°, simplificando los dos tipos penales contenidos en el mismo. Es así que se eliminaron 

en ambos, los elementos subjetivos adicionales que establecían además del dolo, una finalidad al 

producir las publicaciones.    

 

Simultáneamente, el segundo punto consistió en introducir en el núm. 1 del inc. 3°, la 

facultad para la agravación del marco penal, dar acceso a niños ‒menores de 14 años‒ tanto a 

publicaciones como espectáculos descriptos en los incs. 1° y 2°. Anteriormente, solo se consideraba 

en este número cuando los niños participaban de las publicaciones o los espectáculos y no cuando 

se les daba acceso para que los vean.   

 

Por último, la referida ley derogó el inc. 6°, el cual establecía: «Los condenados por la 

comisión de hechos punibles descriptos en este artículo, generalmente no podrán ser beneficiados 

con el régimen de libertad condicional».  

 

Por  su  parte,  el  art.  175  ‒sabotaje  de  computadoras‒  pasa  a  denominarse  sabotaje  de 

sistemas informáticos. También, se amplía el alcance del tipo al eliminar el requerimiento de que 


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los datos sean de importancia vital e incluyéndose a los ‒particulares‒ como posible objeto del 

ataque. 

 

Con anterioridad el tipo objetivo era más restringido, en cuanto exigía que el procesamiento 

de datos sea de importancia vital. Con la reforma, basta obstaculizar un procesamiento de datos, 

sea o no de importancia para el titular. 

 

Acerca  del  art.  188,  queda  como  estafa  mediante  sistemas  informáticos. A  su  vez,  se 

reformulan los términos en los que se enuncian las modalidades contenidas en los núm. del inc. 1°, 

aunque se debe aclarar que las interpretaciones de los tipos penales descritos no se alteran.    

 

En cambio, la innovación más significativa es la inclusión de un inc. 3° en el cual se prevé 

el castigo de conductas consistentes en actos preparatorios de los tipos penales señalados en el inc. 

1°. Por último, se adiciona un inc. 4° vinculado estrechamente al anterior, pues prevé casos en los 

cuales se elimina la punibilidad, si se colabora en evitar que los actos preparatorios se consumen.    

 

Por la misma ley se amplía la gama de conductas del C. P, a través los arts.146b, 146c, 

146d, 174b, 175b, y 248b. En este entendimiento, el acceso indebido a datos ‒art. 146b‒ llena el 

vacío de punibilidad del fenómeno denominado hacking y que afecta la inviolabilidad del ámbito 

de la vida y la intimidad de un individuo. 

 

En cuanto, al art. 174b acceso indebido a sistemas informáticos, la ubicación sistemática 

dada en el C. P., lo ubica entre los «hechos punibles contra otros derechos patrimoniales» por lo que 

no parece condecirse la sintaxis del bien jurídico protegido, en relación a los tipos penales descritos 

en esta parte, pues estas se relacionan con la protección del derecho a la intimidad. Es más, lo que 

se pretende castigar ya está cubierto por el art. 146 b, acceso indebido a datos. Asimismo, el art. 

174 b introduce el elemento «sistemas informáticos». 

 

En lo que refiere al art. 175 b, se establece que los hechos punibles señalados en los 

arts. 174 y 175 son a instancia de la víctima, salvo que haya interés público en la persecución. 

No se hace referencia al criticado art. 174b, con lo cual para la persecución del acceso indebido a 

sistemas informáticos no resulta necesaria la instancia.  

 

Finalmente, la última incorporación de la Ley n.° 4439/11 al C. P., es el art. 248 b, relativo 

a la falsificación de tarjetas de débito o de crédito y otros medios electrónicos de pago, ubicada 

dentro del capítulo de los «hechos punibles contra la prueba documental».    

 

De manera que, el referido artículo contiene cinco inciso. En tal sentido, el 4° y el 5° 

definen tarjeta de crédito y medios electrónicos de pago, respectivamente. Mientras que el inciso 

1°, se divide en dos numerales, que a su vez contiene seis conductas, las cuales si se combinan 

con los diversos objetos: tarjetas de crédito u otro medio electrónico de pago totalizan doce tipos 

penales. Es así que, se castiga tanto las conductas de falsificar o alterar una tarjeta de crédito u otro 

medio de pago electrónico, al igual que la de adquirir, ofrecer, entregar o utilizarla.  

Legislación comparada 

 

En las legislaciones de Latinoamérica y el Convenio de Budapest relativo a la 

ciberdelincuencia, las respuestas ofrecidas por quienes lo firmaron consistirían principalmente en 

modificar  la  legislación penal,  como  es  el  caso  de Argentina, Bolivia, Costa  Rica,  Guatemala, 

México, Paraguay y Perú, seguido por la introducción de leyes específicas, como en Brasil, Chile, 


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Colombia y Venezuela (Convenio de Budapest, 2001).

 

Por su parte, Ecuador ha utilizado una ley civil y comercial para introducir sanciones 

penales, mientras que Uruguay solo prevé una ley de protección a los derechos de autor. En los 

países en que no se dio una reforma en este campo, se trata de reinterpretar la normativa vigente en 

materia penal, para incluir la tipología de delitos informáticos (Rodríguez Flores, 2013). 

 

En el caso de los E.E. U.U., es pionera en la materia acuñando el concepto cybercrimen, 

con una acepción amplia del término, a este respecto comprende aquellas situaciones en que el 

elemento informático se encuentra en el objeto de la conducta penada, intromisión ilegal a bancos 

de datos, y aquellas en que dicho elemento es el medio para realizar un fin ilícito, por ejemplo, 

estafa por internet (BCN, 2014).  

 

En ese orden, el ciberdelito en un sentido amplio abarca tanto delitos comunes que se 

ejecutan  a  través  de  medios  informáticos,  como  las  nuevas  formas  de  delitos  cuya  ejecución 

sólo es posible gracias a la existencia de dichos medios. Esto implica que la respuesta a este 

tipo de criminalidad apele tanto a la legislación general como a leyes especialmente diseñadas 

para combatirla, sin perjuicio de que se critique la inadecuación de la legislación basada en la 

jurisdicción estatal para perseguir un fenómeno de alcance global.  

 

De esta manera, la legislación norteamericana tipifica bajo la denominación genérica de 

cyberdelitos figuras de terrorismo, Ley USA Patriot  refiere a: obscenidades, diversas figuras de 

pornografía, prohibición de dominios engañosos, prohibición de uso de recursos públicos para 

adquisición de ordenadores sin filtros, seducción de menores para propósitos sexuales, protección 

de copyright, difamación, amenazas y acoso cibernético, etc., todos ellos cometidos por medios 

informáticos (BCN, 2014). 

Jurisprudencia nacional 

 

En este punto, se lleva al análisis el fallo judicial de la causa n.° 407/16 «Gladys Fernández 

Molinas s/ estafa mediante sistemas informáticos y otros».  Referente a esta causa, el Tribunal de 

Sentencia luego de sopesar las pruebas, determinó que la acusada, cometió los hechos punibles de 

estafa mediante sistemas informáticos y apropiación grave.

 

En ese entendimiento, durante el juicio el Ministerio Público y la querella demostraron 

que  la  acusada  se  valió  de  falencias  informáticas  entre  dos  softwares  de  gestión  de  ventas  de 

pasajes, y con ello pudo enriquecerse generando un perjuicio patrimonial a la empresa para la cual 

trabajaba. 

 

El caso se habría registrado entre enero y mayo del 2016, cuando la condenada descubrió 

un mecanismo de estafa, mediante las reservas y cancelaciones de pasajes al Brasil. Pues recibía el 

dinero de los pasajeros a través de giros tigo o pago en efectivo, hacía la reserva pero antes de la 

medianoche las cancelaba, a través de un mecanismo que solo un profesional lo haría. El pasajero 

viajaba sin embargo, no se registraba el pago en la agencia. 

 

Bajo ese razonamiento, fue hallada culpable y sentenciada a la pena privativa de libertad 

de siete años, de cumplimiento efectivo con revocación de medidas alternativas. Esta es una de las 


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condenas de mayor relevancia en materia de delitos informáticos en los últimos años. 

Unidad especializada de delitos informáticos  

 

Esta  unidad  especializada  fue  creada  para  combatir  hechos  punibles  cometidos  por 

medio de la tecnología y que a su vez precisa un tratamiento especializado, ya que en este tipo de 

investigación se requiere un conocimiento especializado en el manejo de la evidencia digital.

 

En este contexto, se señala los delitos informáticos como conductas que atentan contra el 

patrimonio de las personas. Además, según las Resoluciones n.° 3459/10 y n.° 4408/11, señalan los 

siguientes tipos penales: 

Acceso indebido a datos, interceptación, preparación al acceso indebido a datos, alteración 

de  datos,  acceso  indebido  a  sistemas  informáticos,  sabotaje  a  sistemas  informáticos, 

alteración  de  datos  relevantes,  falsificación  de  tarjetas  de  crédito  y  débito  y  estafa 

mediante sistemas informáticos (2010/2011). 

 

Igualmente, la unidad ofrece apoyo técnico-jurídico a los agentes fiscales en la realización 

de diligencias, teniendo en cuenta lo establecido el art. 228 del C. P.; también realiza el registro o 

decomiso de datos informáticos almacenados de conformidad con los arts. 183, 192, 193 y 196 del 

C. P. P.  

 

Así también, realiza charlas en instituciones educativas de todo el país en el marco del 

programa de prevención contra el ciberbulling, sexting, pornografía infantil y grooming.  

 

Dicho lo anterior, según datos oficiales, en octubre del 2021 en dicha unidad ingresaron  

3.452 causas que abarcaban pornografía, acceso indebido, estafas mediante sistemas informáticos, 

alteración de datos, falsificación de tarjetas de crédito y débito (Ministerio Público, 2021). 

 

Ahora bien, para comprender mejor el tema se pasa analizar las modalidades en las que 

estos criminales operan, que se resumen de la siguiente manera: 

 

La modalidad denominada phishing se ejecuta a través del engaño, se utiliza la ingeniería 

social para acceder a información de carácter confidencial como pueden ser correos, contraseñas 

y números de tarjetas de crédito. Estas se hacen a través del envío de mensaje en la que se pide al 

usuario el ingreso o actualización de datos, por motivos de seguridad o para confirmar su cuenta, a 

fin de que estos faciliten sus datos personales, claves, etc. (MARKEDATA, 2022).

 

De manera semejante se encuentra la otra modalidad denominada smiching, el cual 

consiste en un método bastante común en el Paraguay. Esta forma de engaño se trata de mensajes 

de texto vía WhatsApp anunciando un premio, brindando un número de teléfono al que el supuesto 

ganador debe acudir, la victima llama al número y el supuesto beneficiador le solicita un poco de 

dinero para agilizar los gastos. Ejemplo, se comunican a una ONG le dice que en la aduana de 

Ciudad del Este están retenidos aparatos tecnológicos, pero que necesitan el valor del combustible 

para el traslado hasta la ciudad de Asunción  (López, 2019).

 

Luego se puede analizar el pharming, que se ejecuta cuando los criminales alteran la 

red y reconducen a sitios falsos, la victima tiene la certeza que es una página válida, rellena los 


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formularios con información confidencial, es decir, usuarios, números de teléfonos, contraseñas, 

tarjetas de crédito. Otra forma de perpetrar este hecho punible es a través de los virus.  

 

Por último, se ubica al vishing, esto es un método también frecuente donde el estafador se 

comunica con la víctima y con argumentos falsos obtiene datos que luego utilizara para la estafa. 

Es el caso de las llamadas que se hacen comunicando falsas premiaciones y exigiendo depósitos de 

dinero para entregarlas  (López, 2019).

Conclusión

 

En el presente trabajo de investigación se analizó el Convenio de Budapest que obliga 

a los Estados partes a adoptar en sus respectivas legislaciones, normas legales y procesales para 

combatir la ciberdelincuencia en el ámbito punitivo.  

 

Dicho convenio, en relación a las normativas penales de fondo establece que los Estados 

deberán incluir en sus ordenamientos jurídicos normativas penales, la tipificación de los siguientes 

delitos:  a)  delitos  contra  la  confidencialidad,  la  integridad  y  la  disponibilidad  de  los  datos  y 

sistemas informáticos: acceso ilícito, la intercepción ilícita, ataques a la integridad de los datos, 

ataques a la integridad del sistema, abuso de los dispositivos; b) delitos informáticos: falsificación 

informática y fraude informático; c) delitos relacionados con el contenido: pornografía infantil; d) 

delitos relacionados con infracciones de propiedad intelectual y de los derechos afines: derechos de 

autor y derechos conexos; e) otras formas de responsabilidad y sanción: tentativa y complicidad, 

responsabilidad de las personas jurídicas. Además, todos los delitos deberán estar sujetos a 

sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias, incluidas penas privativas de libertad. 

 

Uno de los aspectos criticados es la inclusión de delitos ordinarios como la: falsificación, 

fraude  y  pornografía  infantil.  Como  se  puede  apreciar,  los  mismos  ya  se  encuentran  en  los 

ordenamientos jurídicos de las naciones modernas a través de sus leyes penales, entre ellas la 

legislación paraguaya.  

 

En  este  entendimiento,  Paraguay,  con  el  afán  de  cumplir  con  los  compromisos 

internacionales,  entre  ellas  el  citado  convenio,  ha  incluido  reformas  al  C.  P.,  como  asimismo, 

agregó nuevas figuras desarrolladas en el apartado correspondiente. Sin embargo, hay mucho por 

recorrer en materia legislativa de represión y castigo al ciberdelito. 

 

En este punto, la realidad actual en la materia demuestra variados y complejos desafíos 

que deben ser seriamente analizados, a fin de buscar alternativas para la superación o al menos su 

mitigación. Los esfuerzos deberán estar fundados en espacios de diálogo y consenso, ya que no 

solo existe la necesidad de legislar y prevenir sino de respetar los derechos y las libertades de las 

personas.  

 

Por ello, es necesario llegar a un acuerdo o pacto social y regional que brinde sostenibilidad 

y viabilidad al nuevo sistema legal en la materia y una actualización constante. 

 

A pesar de presumir que, con el uso de la tecnología aumentan los casos en que algunos 

delitos  caerían  fuera  de  la  definición  ordinaria,  esto  podría  aplicarse  también  a  otros  delitos 


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ordinarios  como  por  ejemplo:  el  hurto  o  la  extorsión,  y  sin  embargo  no  se  tipifican  de  forma 

especial. Los temas vinculados a la ciberseguridad y el ciberdelito requieren de una discusión 

multidisciplinaria en la que expertos legales, en ciberseguridad y en educación deben aportar 

para alcanzar una solución efectiva. Estas acciones deben involucrar a comunidades educativas y 

sociedad civil, a fin de poner en práctica acciones preventivas también. 

Referencias

Acurio del Pino, S. (2016). Delitos informáticos: Generalidades.

 

https://www.oas.org/juridico/spanish/cyb_ecu_delitos_inform.pdf 

Alcívar, C., Domenech, G. y Ortíz, C. (2015). La seguridad jurídica frente a los delitos informáticos. 

 

Avances, 10(12), 41-57. 

Biblioteca  y Archivo Central del Congreso de la Nación.  Ley  n.° 5994. 

 

https://www.bacn.gov.py/leyes-paraguayas/9900/ley-n-5994-aprueba-la-convencionsobre- 

 la-ciberdelincuencia-y-el-protocolo-adicional-al-convenio-sobreciberdelincuencia-relativo-a- 

 

la-penalizacion-de-actos-de-indole-racista-y-xenofobacometidos-por-medio-de-sistemas- 

 

informaticos 

Biblioteca del Congreso Nacional, BCN (2019). Convenio sobre la Ciberdelincuencia: 

 

Convenio de Budapest. Disponible en: https://www.bcn.cl/obtienearchivo?id=repositorio/

 

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(2022). 

Alertan 

sobre 

intento 

de 

fraude 

por 

phishing 

 

nuevamente  dentro  del  país.  Asunción: El análisis en tus manos.


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91

Los cyberdelitos y su incorporación al 

derecho penal paraguayo

Rossana Maldonado Núñez

77-91

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92

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Artículo original 

El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

The abbreviated procedure in national legislation 

Analysis with comparative legislation

Pe procedimiento oñemboguejýva legislación nacional-pe 

Análisis orekóva legislación comparativa

*Francisco Javier Martínez Paiva

https://orcid.org/0000-0003-1163-0190

Universidad Nacional del Pilar. Ayolas, Paraguay

Recibido: 25/03/22                                   Aprobado: 24/06/22

*Coordinador de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Pilar, filial Ayolas. Ayolas, Paraguay 

Email: fmartinezpaiva@gmail.com

Doctor  en  Ciencias  Jurídicas  por  la  Universidad  Iberoamericana  (UNIBE).  Magíster  en  Derecho  Penal. 

Universidad Técnica de Comercialización y Desarrollo (UTCD). Especialista en Derecho Procesal Penal 

Universidad Católica. Especialista en Didáctica Superior Universitaria (UNP). Egresado de la Facultad de 

Derecho de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Notario y Escribano Público de la Universidad 

Nacional de Pilar (UNP). Egresado de la Escuela Judicial del Paraguay, Consejo de la Magistratura. Docente 

Universitario de la UNP, filial Ayolas. Agente Fiscal en lo penal. Encarnación, Itapúa, Paraguay.

ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

  

 

                        

                 Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0

Resumen 

 

La investigación tiene como objetivo conocer los beneficios del procedimiento abreviado 

en relación al imputado, las víctimas directas del delito y el proceso penal en forma general. En 

ese contexto, el estudio se aborda al considerarla una de las herramientas más modernas en cuanto 

a salidas alternativas al proceso y además cumple con los principios genéricos en relación a los 

presupuestos dogmáticos del derecho procesal penal. En esa línea, se considera que su aplicación 

ayuda a descongestionar el sistema judicial en el ámbito penal. Por lo que, resulta oportuno realizar 

un análisis comparado con los países que tienen previsto esta salida procesal en su legislación, como 

medio alternativo al proceso ordinario. Con ese fin, el método utilizado es el análisis documental 


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

92-113

a  través  de  las  legislaciones  extranjeras  para  el  cotejo  con  la  nacional.  En  una  segunda  etapa, 

se realiza un análisis del contenido. En ese contexto, se reconocen las formalidades, requisitos, 

conductas que deben cumplir las partes, para que el juez otorgue este beneficio al imputado como 

forma de finalización del proceso de manera rápida, transparente, directa, definitiva y concreta 

sobre la base de la legislación comparada. 

Palabras claves: proceso penal, juicio abreviado, salida procesal, imputado, derecho comparado.

Abstract

 

The objective of the investigation is to know the benefits of the abbreviated procedure in 

relation to the accused, the direct victims of the crime and the criminal process in general. In this context, 

the study is addressed by considering it one of the most modern tools in terms of alternative exits to 

the process and also complies with the generic principles in relation to the dogmatic assumptions of 

Criminal Procedure Law. Along these lines, its application is considered to help decongest the judicial 

system in the criminal sphere. Therefore, it is appropriate to carry out a comparative analysis with 

the countries that have foreseen this procedural exit in their legislation as an alternative means to the 

ordinary process. To that end, the method used is documentary analysis through foreign legislation 

for comparison with the national one. In a second stage, an analysis of the content is carried out. 

In  this  context,  the  formalities,  requirements,  behaviors  that  the  parties  must  comply  with  are 

recognized, so that the judge grants this benefit to the accused as a way of completing the process in 

a fast, transparent, direct, definitive and concrete manner on the basis of the legislation. compared. 

Keywords: criminal process, abbreviated trial, procedural exit, accused, comparative law.

 

Ñemombyky 

 

Ko  investigación  rupive  ojekuaase  mba’emba’épa  ou  porã  oñemombykýrõ  pe 

procedimiento  taha’eoñeimputávape,  víctima-pe  ha  avei  proceso  penal-pe  tuichaháicha.  Upéva 

rupi,  ko  kuatiañe’ẽrãme  ojejesarekopaiteumi  tembiporu  pyahu  imodernovéva  ombohapéva    pe 

proceso  ha  ojesarekopaite  ojehechápa  hína  umi  principio  tuichaháicha    omopyrendáva  umi 

presupuesto dogmático oĩva Derecho Procesal Penal-pe. Upéicha rupi ojejuhu kóva ojejapo porãrõ 

tuicha oipytyvõha omongu’e haguã pe sistema judicial oĩva ámbito penal- rypýpe. Ko’ã mba’e 

rupi  ojehecha  tekotevẽha  oñembojovake  oñehesa’ỹijo  haguã  mba’éichapa  ojejapo  hína  ambue 

tetãre oguerekóva péichagua procedimientoleikuápe ombopya’éva. Kóvape oñeguahẽ haguã, upe 

método oiporúva héra análisis documental, oñemoñe’ẽ leikuéra ambue tetãmegua ha oñembojovake 

ñande  leikuérare.  Uperire  katu  oñehesa’ỹijo  paite  umi  contenido.  Ha  upépe  ojehechakuaapaite 

mba’emba’épa  oñekotevẽ  upevarã,  mba’éichagua  conducta-pa  oguerekova’erã  umi  parte-gua, 

ikatu haguã pe juez ome’ẽ upe mba’e porãpe oñemiputávape  ha péichape omohu’ã pya’e, hesakã 

porã ha ikatu haguãicha oñesẽ leípe he’i oñembojovake haguéicha.

 

Ñe’ẽ tee: proceso penal, juicio ñemombyky,  ñesẽrã ñembohape, imputado, derécho ñemohovake.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Introducción

 

El  juicio  abreviado  procede  en  caso  de  confesión  libre  del  imputado,  o  su  expresa 

conformidad  con  la  acusación.  La  aceptación  de  los  hechos  acusados,  no  implica  de  manera 

alguna ignorar las pautas establecidas para la imposición de la condena, por más que se trate de un 

procedimiento especial donde su peculiaridad es ser abreviado.

 

Esta  circunstancia  está  subordinada  a  un  proceso  intelectivo  con  base  a  normas 

específicamente establecidas para el efecto.

 

Por ello, al órgano revisor le compete el estudio de la legalidad de la sanción, y si ha sido 

determinada conforme a la ley y a los principios de la lógica, lo cual debe constar debidamente en 

la resolución bajo la forma de sus fundamentos, conforme lo dispone el art. 256 de la C. N.

 

Sobre  este  punto,  se  resalta  que  en  caso  de  condena  al  acusado  por  procedimiento 

abreviado,  el  juez  no  puede  imponer  una  pena  superior  a  la  requerida  por  los  acusadores.  No 

obstante, para la determinación de la sanción penal se debe remitir a las disposiciones del art. 65 

del código de fondo ‒requisito de toda resolución condenatoria‒.

 

En  ese  orden  de  ideas,  la  circunstancia  en  que  la  imposición  de  la  pena  tenga  como 

parámetro  máximo  la  requerida  por  los  órganos  acusadores,  no  significa  que  el  juzgador  debe 

acogerse a ello y más aun sin tener en cuenta el proceso intelectivo para la cuantificación de la 

condena impuesta, en grave perjuicio del justiciable y en violación a las garantías que lo asiste.

 

Este  procedimiento  especial  basado  en  el  principio  de  consenso  ‒entre  el  imputado  y 

el Ministerio Público‒ tras la observancia de una serie de requisitos objetivos, subjetivos y de 

actividad, evita la celebración de un juicio oral dictando de manera anticipada una sentencia que 

ponga fin al proceso. 

  

Características del procedimiento abreviado

 

Se  caracteriza  por  la  simplificación  de  actuaciones  es  decir,  se  incluye  aquí  su  rasgo 

esencial tanto para agilizar el desarrollo, como para simplificar, reducir o incluso eludir trámites, 

sin perjuicio de las necesarias garantías. En tal sentido, se puede dar el hecho de que concurran 

piezas separadas para el enjuiciamiento de delitos conexos, por lo que el tratamiento relativo a 

cuestiones de competencia debe ser ágil. El tratamiento más ágil de las cuestiones relativas a la 

competencia. A diferencia del procedimiento ordinario, carece de auto de procesamiento, lo que no 

significa que la ausencia de la imputación (Iberley, 2016).

 

El  mismo  autor  menciona  que  se  refuerza,  además  de  la  negociación  para  conseguir 

la conformidad y las garantías de la víctima, es decir, cumple un rol importante las figuras del 

Ministerio Fiscal y de la policía, información que se brinda a la víctima, ya que puede incorporarse 

al proceso sin necesidad de querella a través de, un escrito de personalización y también de su 

derecho a nombrar abogado o pedir de oficio. A su vez se potencia las garantías al inculpado.

Definición

 

Para M. Ossorio, el proceso penal abreviado es:

El que simplifica la realización del proceso, pues se negocia con el imputado sobre su 

aceptación respecto a la acusación, para el dictado rápido de una sentencia, otorgándole 


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

92-113

beneficios en las sanciones que se le impongan. Este procedimiento se solicitará cuando 

sea evidente, que de llegar a juicio oral y público, el órgano acusador ganará el caso por 

tener acreditado el delito y la culpabilidad de su autor (2001). 

Requisitos del procedimiento abreviado

 

El procedimiento abreviado requiere para su inicio de una querella o denuncia presentada 

por una persona particular, también puede darse a través de una actuación policial, así como por las 

diligencias practicadas por el Ministerio Público (Kelsen, 1982).

 

El mismo autor menciona que de iniciar un procedimiento abreviado y luego se comprueba 

que los hechos deberían ser juzgados por otro procedimiento, el enjuiciamiento proseguirá en el 

que corresponda, sin necesidad de que las actuaciones y diligencias efectuadas hasta el momento 

sean anuladas.

 

Para que se lleve a cabo, debe existir una investigación previa, que evidencien la existencia 

de un hecho delictivo y la culpabilidad de su autor. Con esta información, el Ministerio Público, el 

imputado y su defensor, realizarán una negociación donde se valorará si efectivamente el caso tiene 

prueba suficiente para condenar, y evitar un procedimiento dilatorio con una sanción mayor.

 

En  ese  entendimiento,  el  juez  que  conozca  del  caso  verificará  que  el  acusado  esté 

informado de la acusación, la acepte y esté de acuerdo en la realización de este procedimiento; por 

lo que deberá renunciar al juicio oral y público, aceptar a ser juzgado con base a los antecedentes 

recabados en la investigación ‒la prueba no hablará directamente ante el juez‒, además de que 

deberá estar cubierta y asegurada, o existir elementos suficientes para condenar a la reparación del 

daño a favor de la víctima. 

 

Con base al principio de efectividad, el procedimiento abreviado trata de evitar que los 

conflictos sean resueltos necesariamente mediante juicio oral, que por medio de un breve proceso, 

se  asegure  o  garantice  la  reparación  del  daño  a  las  víctimas,  se  establezcan  mecanismos  para 

procurar la reintegración social del condenado, a través del trabajo, la educación, la salud o el 

deporte, bajo la supervisión de un juez.

 

En conclusión, la importancia de esta forma de resolución de conflictos en el sistema 

penal acusatorio, es la de resolver pronta y eficazmente el conflicto social que se genera con la 

comisión de un hecho delictivo; no simplemente acabar con el trámite en tiempo mínimo. 

Método

 

La  presente  investigación  realiza  es  de  tipo  documental,  realiza  un  análisis  de  las 

normativas nacionales e internacionales en relación al procedimiento abreviado y las contrasta con 

la doctrina. Es de tipo descriptivo y no experimental. Para su desarrollo se recurrió a fuentes de 

base de datos abierta, leyes y libros.

Resultados

Legislación comparada del procedimiento abreviado

Alemania

 

Para  Gómez  Colomer  (1985)  este  instituto  procesal  se  la  denomina  procedimiento 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

acelerado y se regula en los arts. 212, 212, y 212b de la ordenanza procesal penal alemán en los 

términos siguientes:

En el proceso ante el juez en lo penal y ante el Tribunal de Escobinos, podrá la Fiscalía 

interponer por escrito u oralmente, la solicitud de enjuiciamiento por el procedimiento 

acelerado, cuando las circunstancias fueren sencillas y posibles el enjuiciamiento rápido. 

Si  hubiera  interpuesto  la  Fiscalía  la  solicitud,  se  llevará  a  cabo  de  inmediato  la  vista 

principal, o se fijará en un corto plazo, sin que se requiera resolución sobre la apertura 

del procedimiento principal. No se requerirá la presentación del escrito de acusación. Si 

no se presenta el escrito de acusación, se formulará la acusación al comienzo de la vista 

principal oralmente y se llenará al acta de la audiencia con su contenido esencial.

Solo se requerirá la citación del inculpado cuando no se presentara voluntariamente a la 

vista principal o no fuera conducido coactivamente ante el tribunal. Con la citación se le 

comunicará lo que le sea imputado. El plazo de citación será de 24 horas (pág. 234).

 

El  juez  de  lo  penal  o  el  Tribunal  de  Escobinos  rechazarán  el  enjuiciamiento  por  el 

procedimiento acelerado, cuando la causa no fuera apropiada para tratarla. No podrá imponerse en 

ese procedimiento una pena superior, como pena privativa de libertad a un año o una medida de 

corrección y de seguridad. Será admisible la privación del permiso de conducir.

 

Ahora bien, se podrá rechazar el enjuiciamiento por procedimiento acelerado, en vista al 

juicio principal, hasta la publicación de la sentencia. En tal sentido, el auto no será impugnable. 

Sin embargo, si se rechaza el procedimiento se requerirá la presentación de un nuevo escrito de 

acusación.

 

Como podrá advertirse, la ordenanza alemana prevé para aquellos casos que se presentan 

como sencillos, en los que sea posible un enjuiciamiento rápido ‒procedimiento acelerado‒.

 

En tal sentido, la competencia para la tramitación y conocimiento de este juicio la tienen 

por una parte el juez en lo penal y por la otra, el Tribunal de Escobinos previa solicitud de la 

Fiscalía. En los demás casos, dicho procedimiento es improcedente.

 

Al tribunal corresponde examinar la solicitud y rechazarla, si es que no reúne los requisitos 

para el caso. Si el procedimiento es admitido hay tres especificaciones: primero, que la solicitud del 

mismo se tramite oralmente, segundo, no será necesario presentar escrito de acusación y el plazo 

de citación se reduce a 24 horas. 

 

En esa línea, otro requisito general es que la pena privativa de libertad no debe ser superior 

a un año. 

Italia 

 

Siguiendo  ese  orden,  para  Delmas  (1995),  en  el  Libro  VI  del  Código  Procesal  Penal 

Italiano de 1988, reglamenta cinco formas a través de los cuales pueden llegarse a una sentencia 

definitiva, que no se realice en un procedimiento ordinario. Uno de ellos lo constituye el guidizio 

abreviatto ‒juicio abreviado‒, regulado en los arts. 438 a 443, en los siguientes términos:

     

Entre la fase instructora propiamente dicha y la del debate se encuentra la audiencia     

 

preliminar, mediante la cual el juez de las indagaciones preliminares debe decidir sobre  

 

la emisión del correspondiente decreto de citación a juicio del sindicado, previa solicitud  


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

92-113

 

en ese sentido elevada por el Ministerio Público. 

 

El  proceso  abreviado  se  caracteriza  por  el  hecho  de  que  el  sindicado  puede  solicitar, 

con el consentimiento del órgano acusador que el proceso se defina directamente en la audiencia 

preliminar, siendo obvio que existe una renuncia recíproca de la oportunidad probatoria, tanto de 

la acusación como de la defensa.

 

Es  entendible  que  existiendo  consenso  del  Ministerio  Público  y  el  sindicado  en  la 

aplicación de este juicio, las posibilidades de impugnar la sentencia se limitan, así este órgano 

no puede apelar por regla general la sentencia condenatoria; el sindicado tampoco podrá hacerlo 

cuando, la sentencia contenga una sanción que no debe ser ejecutada o una pena pecuniaria; ni el 

uno ni el otro podrá impugnarla cuando sea absolutoria y lo único que se pretenda sea una diversa 

motivación.

 

Así también, el juez mediante sentencia debe disponer la aplicación de la pena requerida 

por las partes, siempre que considere que la calificación jurídica del hecho y la aplicación de la 

pena sean correctas (Maciel Guerreño, 2003).

España

 

La Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882, lo ubica entre los llamados «Procedimientos 

Especiales», en los arts. 779 a 799, del Libro IV. Así, el procedimiento abreviado es un proceso 

ordinario establecido para el enjuiciamiento de los delitos menos graves, conforme a principios de 

celeridad y simplificación de trámites (De Llera Suarez-Barcena, 1994).

 

Para el citado autor, quien es representante de la Fiscalía de la Audiencia de Sevilla, en su 

libro «Derecho Procesal Penal, Manual para criminólogos y policías» afirma que:

El Procedimiento Abreviado, se ha convertido incluso en el procedimiento ordinario 

general, ya que la mayoría de los delitos tipificados en el Código Penal y leyes penales 

especiales son delitos menos graves, que deben enjuiciarse mediante este procedimiento, 

mientras que los delitos muy graves son los más escasos. La consideración de un delito 

como ‒muy grave‒ o como ‒menos grave‒ se halla determinada por el tipo y duración de 

la pena asignada al mismo por la ley penal material... Su ámbito de aplicación se extiende 

a los delitos castigados con penas privativas de libertad no superiores a la de prisión 

mayor,  o  bien  con  cualesquiera  otras  penas  de  distinta  naturaleza,  bien  sean  únicas, 

conjuntas o alternativas, cualquiera que sea su cuantía o duración, es decir los que hemos 

llamado “delitos menos graves (págs.73-74).

 

De acuerdo a lo dispuesto en los arts. 14 y 779 de la citada ley, la instrucción por los 

cauces de este procedimiento estará siempre encomendada a los juzgados de instrucción.

 

En ese entendimiento, el enjuiciamiento en esta instancia corresponde a los juzgados en lo 

penal o al Juzgado Central de lo Penal, en su especifico ámbito de competencia ‒cuando el delito 

lleve aparejada pena privativa de libertad no superior a seis años o sea restrictiva de derechos, de 

manera separada, conjunta o alternativa. Con respecto a la restricción de derechos podrían darse, 

la privación del permiso de conducir, con independencia en su duración; o pena pecuniaria, con 

independencia de su cuantía. 

 

En tal sentido, para Llera y Moreno Catena (1997) concuerdan en otros aspectos como los 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

caracteres del procedimiento abreviado ‒los principios de celeridad y simplificación‒ que son a su 

vez consecuencia de la asunción por el legislador español de las resoluciones y recomendaciones 

del Comité de Ministros del Consejo de Europa, tales caracteres son:

a. El reconocimiento de la existencia en la práctica de una amplia actividad investigadora 
de la Policía Judicial y la ampliación de su extensión. La amplificación, así mismo, de 
la investigación oficial a cargo del Ministerio Fiscal, aumentando sus poderes en ella y 
haciendo pasar sobre el mismo la agilización de los trámites procesales;
b.  Correlativamente,  se  produce  la  práctica  de  eliminación  de  la  instrucción  judicial, 
mediante  su  reducción  a  las  diligencias  estrictamente  necesarias  ‒la  comparecencia  y 
declaración del imputado ante el Juez‒, cuando las diligencias practicadas en el atestado 
policial o la investigación fiscal son suficientes para formular acusación, impidiendo la 
reiteración de diligencias por considerarla inútil (arts. 789. 1,2,3, y 4 y 790.1 LEC).
c. La eliminación de trámites y requisitos inútiles, así como el aprovechamiento de los 
adelantos técnicos sobre todo de los medios de comunicación;
d. La potenciación y facilitación de la negociación y del consenso, dentro de los límites 
que la Ley de Enjuiciamiento Criminal permite a las partes, para propiciar la anticipación 
del juicio y la conformidad (arts. 789. 5o, 791.3o y 793.3o LEC);
e. Permitir la celebración del juicio oral en ausencia del acusado cuando haya sido citado 
en forma y se pida para el mismo una pena que no exceda de un año de privación de 
libertad (art. 793.1o LEC);
f. La concentración, en un único trámite, de intervinientes orales, para alegar y resolver 
todas las cuestiones relativas a la vulneración de derechos fundamentales, artículos de 
previo pronunciamiento y causas de suspensión del juicio oral;
g. La admisión de que el Juez sentenciador (de lo Penal) dicte la sentencia ‒in voce‒ (art. 
794. 2o.). Pudiendo las partes mostrarse conforme con la misma en dicho acto y declarase 
en ese instante firme, anticipándose así la ejecución.

 

La preparación del juicio oral se desarrolla totalmente ante el juez de instrucción, quien 

decidirá si procede seguir adelante y abrir el juicio oral o si por el contrario debe sobreseer la causa. 

 

En  la  fase  intermedia  o  de  preparación  del  juicio  oral,  sólo  intervienen  las  partes 

acusadoras, y por lo tanto no se oye al imputado acerca de si procede o no decretar la apertura del 

juicio oral o el sobreseimiento de la causa. 

 

En  esta  fase  de  preparación  del  juicio  oral  el  juez  de  instrucción  da  traslado  de  las 

actuaciones a las partes acusadoras para que en el plazo de tres días soliciten bien el sobreseimiento 

de la causa, bien la apertura del juicio oral ‒en cuyo momento formulan el escrito de acusación‒, 

bien la práctica de diligencias complementarias. 


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

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En caso de que todas las partes acusadoras soliciten la apertura del juicio oral, el tribunal 

se ve vinculado por ello, aunque puede decretar de oficio el sobreseimiento si entiende que el hecho 

no es constitutivo de delito o que no existen indicios racionales de criminalidad. Si decide decretar 

la apertura del juicio oral lo hace mediante auto. Una vez decretada la apertura del juicio, pero aún 

ante el juez de instrucción y en fase preparatoria se da traslado de las actuaciones a la parte acusada 

para que en el plazo de diez días presente su escrito de defensa ‒escrito en el que puede anunciar 

su conformidad, que habrá de ratificar ante el tribunal sentenciador en el acto del juicio‒. 

 

A su vez, la fase intermedia termina con la remisión de las actuaciones por parte del juez 

de instrucción al órgano judicial encargado del enjuiciamiento. Este órgano debe dictar un auto 

en el que decide si admite o no las pruebas propuestas por las partes en sus escritos, acuerda lo 

necesario para la práctica de prueba anticipada, y finalmente se señala el día en el que comenzarán 

las sesiones del juicio oral. Antes del inicio de las citadas sesiones el acusado y acusadores pueden 

desarrollar un escrito de calificación que asigne conjuntamente, que sustituye a los escritos de 

acusación y defensa, en el que también el acusado puede anunciar su conformidad.

 

La celebración del juicio oral comienza con la lectura por el secretario de los escritos 

de  acusación  y  defensa.  Luego,  si  lo  solicita  alguna  de  las  partes  se  da  lugar  al  turno  de  las  

intervenciones o cuestiones previas, que versan a cerca de alguno de los siguientes extremos. En 

ese entendimiento, el hecho de que se encuentre regulados cuestiones de previo pronunciamiento, 

como ser la violación de un derecho fundamental, la competencia del juez, circunstancia que den 

mérito a la suspensión del juicio, la incorporación de un medio de prueba que fue rechazados en la 

fase preliminar o acciones irregulares que permitan su nulidad.

 

Estas cuestiones se resuelven por el juez o tribunal en el mismo auto. En tal sentido, antes 

de la práctica de la prueba, al acusado se le da una nueva oportunidad, para que manifieste su 

conformidad con la acusación más grave. Por lo tanto, una vez abierto el juicio, leído los escritos 

de acusación y defensa, celebrado el turno de intervenciones ‒si tuvo lugar‒, y en caso de que el 

acusado no preste su conformidad, el juicio oral continúa con la práctica de la prueba, a la que se 

aplican las reglas para el proceso ordinario. 

 

Una vez terminada ésta, tiene lugar el trámite de las calificaciones definitivas, que consiste 

en que el tribunal requiere a las partes para que manifiesten si ratifican o modifican sus escritos 

de acusación y defensa. Puede ocurrir que la acusación, sin alterar los hechos objeto del proceso, 

cambie en las conclusiones definitivas, la tipificación penal de los hechos o aprecie un mayor grado 

de participación o alguna circunstancia agravante de la pena. 

 

En estos supuestos, para preservar el derecho a la defensa el órgano jurisdiccional puede 

acordar un aplazamiento de la sesión de hasta diez días, para que el acusado pueda incorporar 

información de descargo que crea adecuado respecto a los hechos atribuidos en la acusación. 

 

También, puede suceder que en las conclusiones definitivas todas las partes acusadoras 

califiquen los hechos como delito, en caso de que la pena exceda de los cinco años de prisión 

o de los diez si es de otra naturaleza, circunstancia en la que el juez en lo penal dejará de tener 

competencia y deberá remitir las actuaciones a la audiencia correspondiente. 

 

Igualmente,  cabe  la  posibilidad  de  que  las  acusaciones  formulen  peticiones  distintas, 

unas calificando el delito dentro del ámbito del juez en lo penal y otras al contrario. En estos 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

supuestos, la mencionada instancia resolverá lo que estime pertinente acerca de la continuación o 

finalización del juicio, pero en ningún caso podrá imponer una pena superior a la correspondiente 

a su competencia.

 

Una vez presentadas las conclusiones definitivas, se pasa al trámite de los informes. Se 

trata de una exposición oral de las partes de cuanto estimen procedente de la valoración de la 

prueba y de la calificación jurídica de los hechos. 

 

Igualmente,  el  tribunal  puede  llevar  a  cabo  una  actuación  similar  a  la  vista  en  el 

procedimiento ordinario de planteamiento de la tesis. Se trata de que este órgano tiene la posibilidad 

de solicitar a los letrados y al Ministerio Fiscal un mayor esclarecimiento de hechos determinados 

para prueba y su valoración jurídica, haciendo las preguntas que crea convenientes.

Costa Rica

 

El nuevo Código Procesal Penal de Costa Rica regula el procedimiento abreviado en los 

arts. 405 al 407, Título Primero del Libro Segundo, como una clase de procedimiento especial 

(Elizondo, 1996).

 

La procedencia de este enjuiciamiento puede resumirse en las consideraciones siguientes:

• 

Que el imputado admita el hecho atribuido y brinde su consentimiento para que se le 

aplique dicho procedimiento.

• 

Que el Ministerio Público, el querellante y la víctima manifiesten su conformidad.

 

Como puede advertirse, las condiciones para la tramitación del procedimiento abreviado 

son  mínimas,  si  se  toma  en  cuenta  basta  que  exista  acuerdo  entre  los  sujetos  procesales  que 

intervienen en el proceso. Este acuerdo es producto de lo que podría definirse como trámite inicial, 

en donde de manera individual o conjunta, los sujetos antes mencionados expresan su deseo de 

someterse a ese procedimiento.

 

Una de las principales finalidades de este procedimiento abreviado es buscar una justicia 

eficaz y eficiente, por tanto es un procedimiento sumario y expedito. No obstante, se debe tener 

el  cuidado  necesario  para  cuando  el  imputado  haya  reconocido  su  culpabilidad,  ya  que  debe 

verificarse que esta prueba no contenga vicios de nulidad que la invaliden.

 

Argentina 

 

Siempre  en  lo  referente  al  estudio  del  juicio  abreviado,  acercándose  un  poco  a  las 

legislaciones americanas, las cuales ‒innegablemente‒ tuvieron influencia en el desarrollo procesal 

penal  de  El  Salvador,  por  medio  del  Código  Procesal  Penal  dictado.  Para  el  jurista  argentino, 

Alberto M. Binder, autor del libro «Introducción al Derecho Procesal Penal», en el Capítulo XX 

referido a los procedimientos especiales dice:

El Proceso Penal supone una conjunción de recursos humanos y materiales. Esto tiene 

un costo que predominantemente es absorbido por el Estado, como un servicio público 

ocurre muchas veces que el delito del que debe ocuparse el proceso es un delito de menor 

importancia, medida ésta en términos objetivos tales como el monto de la pena máxima 

o del perjuicio económico causado y no por el grado de culpabilidad (2016, pág. 272).

 

En estas circunstancias, el Estado toma la decisión de no afectar al caso los mismos 


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

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recursos que le dedicaría si se tratara de un delito de mayor importancia. De este modo, se busca 

simplificar el procedimiento en su totalidad, para que el costo del servicio judicial sea menor.

 

Algunas de las principales características de esta respuesta particular son las siguientes:

a. La simplificación del procedimiento de investigación;

b. La abreviación de los plazos;

c. El tribunal unipersonal para la solución de los casos correccionales;

d. Limitaciones a los recursos;

e. La simplificación de los trámites.

 

Respecto al inc. e) se pude afirmar que existe una simplificación de los trámites; menos 

requisitos formales para la confección de actas; en el contexto de procesos escritos, una actuación 

más cercana a la oralidad, etc.

 

Un avance más pujante hacia el sistema acusatorio, está representado por el proyecto ‒en 

realidad anteproyecto‒ de Santa Fe de 1993, en lo que denomina procedimiento abreviado.

 

El mismo no se limita por el carácter del delito o el monto de la pena y su aplicación 

depende  de  la  solicitud  que  en  forma  conjunta  tienen  que  formular  el  fiscal  y  el  defensor  del 

imputado, durante la investigación penal preparatoria al tribunal que la controla, sin perjuicio de 

otros requisitos de admisibilidad. Una vez admitido, el tribunal de juicio convoca a las partes a 

una audiencia pública en la que presta declaración el imputado y se le requiere la ratificación de lo 

‒acordado‒ por el fiscal y su defensor.

 

La sentencia no puede imponer otra pena que la aceptada por las partes, aunque el acuerdo 

no impedirá que pronuncie sentencia absolutoria. Todo ello enunciado en los arts. 308, 309, 311 y 

312 del ya citado anteproyecto ‒al menos para 1993‒. 

 

El código de Córdoba regula un juicio abreviado y al igual que El Salvador tampoco está 

limitado por la calidad del delito o el monto de la pena, en el que también se puede concebir la 

vigencia de una elección ‒indirecta‒ por parte del imputado: 

 

Si el imputado confesare circunstanciada y llanamente su culpabilidad, podrá omitirse la 

recepción de la prueba tendiente a acreditarla, siempre que estuvieren de acuerdo el tribunal, el 

fiscal y los defensores. En tal supuesto, la sentencia se fundamentará en las pruebas recogidas en la 

investigación penal preparatoria y no se podrá imponer al imputado una sanción más grave que la 

pedida por el fiscal (art. 415). 

 

Hay que mencionar, además, que los Estados esbozados, en los que se puede denotar la 

regulación de esta salida procesal en el derecho comparado, se puede mencionar también entre 

otros; Portugal y Guatemala. Este último país impuso un proyecto de reforma de su justicia penal 

que tiene como resultado en la presentación de un proyecto de Código Procesal Penal, que se 

encuentra vigente desde el 1 de julio de 1994.

 

Este código regula el procedimiento abreviado en términos muy similares al paraguayo, en 

razón a las fuentes materiales de ambos: El Código Procesal Penal Italiano de 1989, la Ordenanza 

Procesal Penal Alemana, el Código Procesal Penal de la provincia de Córdoba ‒Argentina‒ y el 

Código Procesal Penal modelo para Ibero América.

 

En ese orden de ideas, el principio de legalidad en el juicio abreviado: Se sostiene que 

debemos adoptar un sistema acusatorio basado en la legalidad, pero al mismo tiempo «se reclama 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

que este tenga una salida a través del régimen simplificado, como ya lo dijéramos por razones de 

eficiencia del sistema todo» (Ciorciar, 2017).

 

En esa linea de pensamiento, la necesidad de ‒simplificar‒ el proceso penal acusatorio, 

tiene su fundamentación en que este no puede dar respuesta, al menos no en el tiempo adecuado a 

la cantidad de causas que resulta necesario resolver. En ese orden de ideas, la finalidad es lograr un 

procedimiento de manera sencilla. Como lo ha dicho el Dr. Alberto Binder (1993): «…uno de los 

usos de la palabra simplificación del proceso, en ciertos contextos  concretos de  la  discusión de 

la política criminal, puede  esconder  una  visión  profundamente  autoritaria  del proceso penal» 

(pág. 67). 

Chile

 

Siguiendo el estudio comparado, para Riego (2017), el Código Procesal Penal, sancionado 

en el año 2000, estableció el juicio oral como la base fundamental del sistema de garantías en Chile. 

Esta idea se expresa con toda claridad en su art. 1 al proclamar: «Toda persona tiene derecho a un 

juicio previo, oral y público, desarrollado en conformidad con las normas de este cuerpo legal». 

 

No obstante, el código también introdujo la posibilidad de evitar al Estado la necesidad de 

llevar adelante un juicio, permitiendo que el imputado renuncie a todos los derechos con el fin de:

Admitir  un  juzgamiento  con  muchas  menos  garantías  por  la  vía  del  procedimiento 

abreviado, regulado en el título III del libro cuarto, o por su correlato en el procedimiento 

simplificado para los casos de penas inferiores a quinientos cuarenta y un días de privación 

de  libertad,  consistente  en  el  reconocimiento  de  responsabilidad,  que  se  encuentra 

regulado en el art. 395 (Riego, 2017, pág. 832).

 

La base de dicha renuncia está constituida por un acuerdo entre el imputado y el fiscal, 

según  el  cual  el  primero  acepta  los  hechos  de  la  acusación  y  el  juzgamiento  basado  en  los 

antecedentes de la investigación realizada por el fiscal, y este último fija una pena que constituye 

el máximo de la condena que puede ser impuesta por el juez. En esa línea, el citado autor también 

refiere:

Cuando se tomó la decisión de proceder de esta manera, se estaba siguiendo la tendencia 

generalizada  de  las  legislaciones  de  la  época.  Pero,  además,  se  tuvo  en  cuenta  la 

información disponible que llamaba la atención acerca de los riesgos involucrados en 

permitir la renuncia al juicio oral y sus garantías, en cuanto este camino pudiera convertirse 

en una fórmula extorsiva destinada a presionar a los imputados para obtener su renuncia 

al juicio y generar así la posibilidad de una vulneración de las garantías básicas que el 

código pretendía establecer.

En consecuencia, la fórmula que se utilizó estuvo destinada a permitir que el imputado que 

no tuviera una discrepancia sustantiva con los cargos formulados en su contra pudieran 

optar por una forma de juzgamiento más sencilla, obteniendo algunas ventajas limitadas, 

las que en ningún caso debieran constituirse en un incentivo o una presión tan fuerte 

como para que, quienes realmente se opongan sustantivamente a la acusación, y se vieran 

motivados a renunciar al juicio y a las garantías que este le ofrece (2017, págs. 833-834).

 

Es claro que la intención del legislador al establecer el procedimiento abreviado fue la 


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

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de permitir una forma de juzgamiento más rápida y barata con el fin de compensar los enormes 

costos fiscales involucrados para la realización del juicio oral; no obstante, se procura conseguir 

sin afectar el derecho de cualquier persona a ser juzgada con las garantías que el propio código 

establece. 

 

La limitación más importante que se estableció en el código consistió en restringir su 

aplicación a las sanciones ‒relativamente‒ bajas, al disponer que solo podían ser juzgadas por este 

medio las acusaciones en las que la pena privativa de libertad no supere los cinco años. 

 

Al respecto, esta limitación tiene importancia, pues en la práctica no solo restringe la 

posibilidad de que se establezcan penas de larga duración por la vía de la negociación, sino que 

además, beneficia la aplicación de penas sustitutivas, lo cual por lo general ‒en el sistema chileno‒

son  aquellos  casos  con  penas  inferiores  a  cinco  años  y  con  personas  sin  antecedentes  (Riego, 

2017).

 

Si bien es cierto, que no se cuenta con datos precisos al efecto, parece aventurado afirmar 

que antes de la vigencia de la Ley n.° 20.931, era poco común que se condenara a través de  dicho 

procedimiento, a penas que deriven en encarcelamientos efectivos. En su mayoría las condenas se 

establecían con medidas alternativas a la prisión. Tampoco se estableció premios o atenuaciones 

especiales de penas, para quienes aceptaran la renuncia a juicio. En general, no parece posible 

sostener que el sistema estuvo orientado a incentivar la aceptación de renuncia al juicio por la vía 

de una negociación basada en diferencias en  la pena a ser aplicado en juicio y la que solicita el 

Ministerio Público.

 

En ese entendimiento, es claro que alguna diferencia puede existir, pero ella no resulta 

significativa, dado que los fiscales no pueden renunciar a la persecución conforme al principio de 

legalidad. 

 

En la práctica, la diferencia de penas que los fiscales pueden ofrecer, para incentivar la 

renuncia al juicio, se limitan más bien a fijar las penas máximas que se ubiquen en los rangos 

inferiores de los marcos establecidos por la ley, para favorecer la aceptación por parte del juez de 

una circunstancia atenuante.

 

Así también, para la solicitud  no se alegan circunstancias agravantes o recomendar el uso 

de una medida alternativa o sustitutiva a la privación de libertad, ya que estas cuestiones el juez las 

resuelve de manera autónoma. 

 

En  cuanto  a  la  tramitación  legislativa,  se  manifestaron  algunos  cuestionamientos  a  la 

decisión fundamental de regular separadamente al conjunto de delitos que se estimó afectaban 

‒preponderantemente‒  a  la  seguridad  pública,  siendo  cuestionada  la  afectación  al  principio  de 

proporcionalidad en relación al aumento de las penas que efectivamente deben ser aplicables a esos 

delitos y el resultado de lo que esto significará. 

En ese entendimiento Riego también sostiene que existieron algunas objeciones orientadas 

a criticar el hecho de que el proyecto estuviera orientado a perseguir los delitos cometidos 

por un sector social en particular, pero en general esa crítica estuvo muy centrada en 

otras normas del proyecto, en especial en el llamado control de identidad preventivo. No 

obstante, la decisión de avanzar en la línea propuesta por ejecutivo se impuso en todas las 

etapas del proceso legislativo por medio de amplias mayorías (2017, pág. 1092).


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

Sin embargo, la modificación más sustantiva está constituida por un conjunto de cambios 

específicos  cuya  interacción  simultánea  genera,  un  escenario  completamente  nuevo  para  el 

funcionamiento del procedimiento abreviado en un espacio que, se verá más adelante y representa 

una porción muy significativa del total de delitos del que tiene conocimiento el sistema.

Sigue acotando este cambio tiene tres componentes legales principales: «El primero de 

ellos está constituido por una modificación del sistema de determinación de las penas 

aplicables a los delitos de hurto y a todas las modalidades de robo establecidas en el 

Código Penal chileno» (2017, pág. 1.092).

 

 Ahora bien, el sistema de determinación de penas consiste en que se asocia a cada tipo 

delictivo unas penas cuya duración está condicionada por un marco penal relativamente amplio de 

tiempo, del cual el juez debe determinar la duración específica ‒a partir de algunos criterios‒ que 

la ley establece. 

 

De  manera  que  el  referido  marco  de  duración  establecido  por  la  ley  puede  cambiar 

según la existencia de diversas circunstancias atenuantes o agravantes, las cuales están descritas 

‒pormenorizadamente‒ en la ley y cuya existencia debe el juez determinar de modo preciso en el 

fallo. «De este modo, la existencia de circunstancias atenuantes o agravantes puede hacer que la 

pena final se encuentre fuera del marco establecido por la ley para el tipo penal» (Riego C. , 2017, 

pág. 1.092).

 

En  ese  entendimiento  la  nueva  ley  cambia  la  fórmula  descrita  respecto  de  los  delitos 

abarcados  por  ella,  en  el  sentido  de  impedir  que  las  atenuantes  y  agravantes  permitan  al  juez 

modificar el marco penal. Es decir, respecto de esos delitos, el efecto de las atenuantes o agravantes 

que puedan existir opera solo para permitir al juez establecer la pena al interior del marco. 

Según Riego, en el caso de tratarse de personas reincidentes, además del efecto descrito, 

se establece que la determinación de la pena operará solo en la mitad superior del marco 

penal, es decir, la reincidencia produce el efecto de excluir del ámbito de determinación 

de la pena la mitad inferior del marco. 

El segundo componente del cambio está constituido por una norma que otorga un incentivo 

extraordinario para que el imputado, tratándose de los mismos delitos a los que se aplican 

las nuevas reglas, consienta en renunciar a su derecho a un juicio oral y convenga en un 

procedimiento abreviado o acepte la responsabilidad en un procedimiento simplificado. 

El premio establecido por la ley consiste en la posibilidad de rebaja de un grado en la 

pena, respecto de la que corresponda a partir de la aplicación de los criterios para la 

aplicación de la pena.

Finalmente, el último está constituido por la ampliación, solo para los delitos a los que 

se refiere esta nueva regulación, de la aplicabilidad del procedimiento abreviado, el que 

pasa de un límite de cinco años de privación de libertad como pena máxima a uno de diez 

años (2017, pág. 1.093 y 1.094).


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

92-113

Colombia

 

El  procedimiento  abreviado  tiene  el  siguiente  esquema:  Noticia criminal, denuncia o 

querella,  traslado  de  acusación,  audiencia  concentrada  y  finalmente  el  juicio  (Colombia  Legal 

Corporation, 2021).

Noticia Criminal – Denuncia o Querella

 

En este caso es necesario distinguir, si se esta frente a delitos investigables de oficio o por 

el contrario, frente a un delito en lo que se pueda instaurar una querella. 

 

Al respecto, en caso de tratarse de delitos en los que se pude presentar una querella lo 

primero que debe hacer el fiscal es convocar a una audiencia de conciliación. 

Si se lleva a cabo y no tiene un resultado conciliatorio, el fiscal y el investigador deben 

elaborar  el  programa  metodológico.  Así,  posteriormente,  en  caso  de  ser  procedente, 

pueden llevar a cabo la acusación de acuerdo con las reglas del procedimiento abreviado 

(Colombia Legal Corporation, 2021).

 

Lo mismo ocurre cuando las partes deciden surtir la conciliación por fuera del proceso 

penal  y  acuden  ante  un  centro  de  conciliación.  Si  fracasa  el  respectivo  acuerdo,  el  fiscal  está 

legitimado para continuar con el trámite del procedimiento abreviado.

 

En caso de surtirse la conciliación de manera exitosa, se procede con el archivo de la 

actuación, de conformidad con el art. 522 de la Ley n.° 906 de 2004 que establece:

La conciliación en los delitos querellables. La conciliación se surtirá obligatoriamente y 

como requisito de procedibilidad para el ejercicio de la acción penal, cuando se trate de 

delitos querellables, ante el fiscal que corresponda, o en un centro de conciliación o ante 

un conciliador reconocido como tal.

En el primer evento, el fiscal citará a querellante y querellado a diligencia de conciliación. 

Si hubiere acuerdo procederá a archivar las diligencias. En caso contrario, ejercitará la 

acción penal correspondiente, sin perjuicio de que las partes acudan al mecanismo de la 

mediación.

Si la audiencia de conciliación se realizare ante un centro o conciliador reconocidos como 

tales, el conciliador enviará copia del acta al fiscal, quien procederá al archivo de las 

diligencias si fue exitosa o, en caso contrario iniciará la acción penal correspondiente, si 

fuere procedente, sin perjuicio de que las partes acudan al mecanismo de la mediación.

La  inasistencia  injustificada  del  querellante  se  entenderá  como  desistimiento  de  su 

pretensión. La del querellado motivará el ejercicio de la acción penal, si fuere procedente. 

En cualquier caso, si alguno de los citados fuere incapaz, concurrirá su representante 

legal.

La conciliación se ceñirá, en lo pertinente a lo establecido en la Ley n.° 640 de 2001.

 

En esa línea: «Es posible que la querella llegue a la fiscalía con la realización de la audiencia 

de conciliación ya fracasada. En ese caso, se procede a elaborar el programa metodológico y se 

siguen las reglas del procedimiento abreviado» (Colombia Legal Corporatio, 2021).

 

En ese entendimiento, los delitos querellables cumplen ciertas particularidades, ya que 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

no existe necesidad de agotar el requisito de la querella, tampoco la conciliación. Al respecto, el 

parágrafo del art. 74 del Código de Procedimiento Penal consagra lo siguiente: 

No será necesario querella para iniciar la acción penal respecto de casos de flagrancia o 

en los cuales el sujeto pasivo sea menor de edad, inimputable o se refieran a presuntas 

conductas punibles de violencia contra la mujer. En caso de encontrarnos frente a un 

delito investigable de oficio.

 

Si el delito es investigable de oficio, se debe precisar si hay una persona capturada en 

flagrancia o no. En tal circunstancia, el fiscal debe evaluar la legalidad de la captura y procedencia 

de una medida de aseguramiento.

 

En caso de que se dé la captura legal y evidenciar suficientes motivos para solicitar una 

medida de aseguramiento es necesario acudir lo más pronto posible al: 

...juez de control de garantías, para llevar a cabo la audiencia concentrada de legalización 

de  captura  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento. Además,  es  necesario  surtir  el 

traslado del escrito de acusación al indiciado durante esta audiencia y de manera previa a 

la solicitud de medida de aseguramiento (Colombia Legal Corporatio, 2021).

 

Sin embargo, si la captura no es legal o no procede medida de aseguramiento, el fiscal 

puede optar por surtir el traslado del escrito de acusación al indiciado o no, con base en la fortaleza 

de las evidencias probatorias que tenga.

 

Por  otro  lado,  si  no  existe  una  persona  capturada,  se  procede  a  elaborar  el  programa 

metodológico. Desde este momento, comienza la etapa investigativa. En esa fase, la Fiscalía o el 

acusador privado, según sea el caso, comienza las labores de indagación para acreditar los hechos.

 

Todas  las  normas  del  Libro  II  de  la  Ley  n.°  906/14  son  aplicables  al  procedimiento 

abreviado, con excepción de aquellas que hagan referencia a la imputación.

 

Venezuela

 

El Código Orgánico Procesal Penal prevé en el art. 372, tres supuestos para la aplicación 

de este procedimiento, el cual se ventilará ante el tribunal de juicio unipersonal cuando trate de:

1. Delitos flagrantes, en este caso no importa el quantum de la pena.

2. Delitos menores, esto son aquellos que merezcan pena privativa de libertad no mayor 

de cuatro años en su límite máximo.

3. Delitos que no merezcan pena corporal o privativa de libertad.

 

 

Delitos flagrantes. En este caso, el aprehensor debe ‒dentro de las doce horas siguientes‒ 

poner al aprehendido a disposición del Ministerio Público, quien dentro de las treinta y seis horas 

siguientes debe presentarlo ante el juez de control y exponer como se produjo la aprehensión. En 

ese razonamiento el fiscal puede solicitar ante el juez la aplicación del procedimiento abreviado u 

ordinario.

 

El  juez  de  control  deberá  calificar  la  flagrancia,  si  la  situación  encuadra  o  no,  en  la 

previsión del art. 248 del COPP. Puesto que si está acreditada la flagrancia y el órgano acusador 

solicita la aplicación del procedimiento abreviado, se debe remitir las actuaciones al tribunal de 

juicio unipersonal, para que este:


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

92-113

Convoque la celebración del juicio oral y público dentro de los diez a quince días siguientes. 

En este caso el fiscal y el querellante deberán presentar la acusación directamente en la 

audiencia del juicio oral y a partir de allí deben seguirse los trámites del procedimiento 

ordinario.

 

En caso de que el juez de control determine que no se trata de un delito flagrante, deberá 

labrar un acta en la que se hará constar dicha circunstancia y se seguirán las disposiciones del 

procedimiento ordinario.

 

En todo caso, el juez de control debe pronunciarse sobre los pedimentos fiscales dentro de 

las setenta y dos horas siguientes, contadas a partir del momento en que es puesto a su disposición.

 

Delitos Menores. Si se tratare de delitos menores, aquellos que merezcan pena privativa 

de  libertad  no  mayor  de  cuatro  años  en  su  límite  máximo,  o  delitos  que  no  merezcan  pena 

privativa de libertad, el fiscal puede solicitar, dentro de los quince días siguientes al primer acto 

de  procedimiento,  la  aplicación  del  procedimiento  abreviado.  En  este  caso  el  juez  debe  oír  al 

imputado y dictar la decisión que corresponda.

 

Si el juez admite la aplicación de este procedimiento, remitirá las actuaciones al tribunal 

de  juicio  unipersonal  y  el  procedimiento  seguirá  el  mismo  trámite  que  en  el  caso  del  delito 

flagrante, en efecto, la acusación debe proponerse ante el propio tribunal de juicio unipersonal. Si 

no admitiere la aplicación de este procedimiento deberá ordenar la aplicación del procedimiento 

ordinario  (Venezolano, 2012).

México

 

El 5 de marzo de 2014 se, publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el 

que se expide el Código Nacional de Procedimientos Penales, en adelante CNPP y en su capítulo 

IV contempla al procedimiento abreviado de la siguiente manera:

art. 201. El juez de control deberá verificar en audiencia, que el Ministerio Público realice 

dos actividades. La primera, que solicite el procedimiento y, la segunda, que la acusación 

contenga  las  pruebas  que  le  dan  sustento,  además  de  describir  los  hechos  atribuidos 

al acusado, la clasificación jurídica, el grado de intervención, la pena y el monto de la 

reparación del daño.

 

En relación, a la víctima u ofendido que no se oponga y si lo hiciere, que funden las 

razones de la misma.

 

Mientras tanto, en la fracción III se establece que el imputado deberá reconocer que está 

informado de su derecho a ser juzgado a través de un juicio oral y de los alcances del procedimiento 

abreviado,  por  lo  que  deberá  renunciar  expresamente,  aceptar  la  aplicación  del  procedimiento 

abreviado, admitir su responsabilidad por el delito que se le imputa y aceptar ser sentenciado con 

base en las pruebas ofrecidas por el Ministerio Público en la acusación.

 

Así también, el art. 202 dispone que: «el Ministerio Público, podrá solicitar la apertura 

del procedimiento abreviado después de que se dicte el auto de vinculación a proceso y hasta antes 

de la emisión del auto de apertura a juicio oral». A pesar de que no está expresamente señalado en 

el código, esta solicitud deberá ser ofrecida al imputado o en su defecto, solicitada por éste o su 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

defensor al órgano encargado de la persecución penal.

 

En ese orden de ideas, si el acusado reúne los requisitos de que: a) no haya sido condenado 

anteriormente por delito doloso y b) el delito por el que se solicitó el procedimiento tenga una 

sanción cuya pena de prisión no exceda los cinco años, incluidos las atenuantes y agravantes, el 

Ministerio Público podrá solicitar la reducción de hasta la mitad de la pena mínima en el caso de 

delitos doloso y hasta dos terceras partes en el caso de delitos culposos.

En cualquier otro caso, el referido órgano podrá solicitar la reducción de hasta un tercio 

de la pena mínima en el caso de tratarse de delitos dolosos y hasta una mitad de la mínima 

en el caso de delitos culposos (Código Procesal Penal, art. 202, párraf. 4°).

 

De acuerdo con el art. 205 el juez de control desahogará el procedimiento abreviado de 

manera esquemática de la siguiente forma:

Una vez que cuenta con la solicitud del Ministerio Público y expuesta la acusación 

con los datos de prueba que obran en la acusación correspondiente, el juez de control 

deberá:

Primero: Resolver sobre la oposición que haya interpuesto la víctima o el ofendido.

Segundo: Verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos en el art. 201 fracción 

III, es decir, que el imputado:

a) Reconozca estar debidamente informado de su derecho a un juicio oral y de los 

alcances del procedimiento especial o abreviado;

b) Expresamente renuncie al juicio oral; 

c) Consienta la aplicación del procedimiento abreviado;

d) Admita su responsabilidad por el delito que se le imputa y 

e) Acepte ser sentenciado con base en los medios de convicción que exponga el 

Ministerio Público al formular la acusación.

Procedimiento abreviado en el Paraguay

 

En  el  código  Procesal  Penal  paraguayo  el  procedimiento  abreviado  se  encuentra 

regulado en los art. 420 al 421, en tal sentido, el art. 420 dispone los requisitos de admisibilidad 

para la proposición de esta forma de juzgamiento. En ese entendimiento, se dispone que dicho 

requerimiento podrá solicitar hasta la audiencia preliminar cuando:

1) se trate de un hecho punible que tenga prevista una pena máxima inferior a cinco años, 

o una sanción no privativa de libertad;

2)  el  imputado  admita  el  hecho  que  se  le  atribuye  y  consienta  la  aplicación  de  este 

procedimiento; y,

3)  el  defensor  acredite  con  su  firma,  que  el  imputado  ha  prestado  su  consentimiento 

libremente.

 

La existencia de coimputados no impide la aplicación de estas reglas a alguno de ellos.

 

En relación al trámite el art. 421, establece: «el Ministerio Público, el querellante y el 

imputado, conjuntamente o por separado, presentarán un escrito acreditando los preceptos legales 

aplicables y sus pretensiones fundadas», además, reunir los requisitos previstos en el art. 420. 


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

92-113

 

Así también, establece que el juez  oirá al imputado y dictará la resolución que corresponda, 

previa audiencia a la víctima o al querellante.

 

De la misma manera, se da la facultad al juez de absolver o condenar, según sea el caso. 

Sobre este punto, se debe resaltar lo dispuesto en el art. 42 inc. 3 en concordancia con el art. 356 y 

401 respecto a la absolución del procesado. Ya que en este procedimiento especial corresponde al 

juez penal de garantías determinar la responsabilidad del imputado. 

 

Bajo esa premisa, si se diere una condena, la pena impuesta no podrá superar la requerida 

por los acusadores. No obstante, debe realizar un estudio de determinación con base al art. 65 C.P.

 

Con  respecto  a  la  sentencia  contendrá  los  requisitos  previstos  en  los  art.  398,  en 

concordancia con el art. 403 la cual será apelable con base a lo dispuesto en el art. 461 inc. 9 y 

concordantes.

 

En el caso de que el juez no admita la aplicación del procedimiento abreviado, ‒por no 

reunir los requisitos de admisibilidad‒ se emplazará al Ministerio Público para que continúe el 

procedimiento según el trámite ordinario.

 

En este caso, el requerimiento anterior sobre la pena no vincula al Ministerio Público 

durante el juicio, ni la admisión de los hechos por parte del imputado podrán serán considerados 

como una confesión.

Ventajas del procedimiento abreviado

 

Las ventajas del procedimiento abreviado para Leyva (2013) es la aplicación del derecho 

en la búsqueda de la justicia, así como la terminación anticipada de del proceso por medio del 

procedimiento abreviado que a su vez permite la resolución del conflicto, sin que las partes agoten 

las demás fases del juicio ordinario.

 

Entonces las finalidades y utilidades del procedimiento abreviado deben recaer en alguien, 

pero ¿en quién? Es decir, ¿quién resulta beneficiado cuando se aplica? Y la realidad es que se 

beneficia, tanto la persona que cometió el delito, la víctima, el Ministerio Público, los juzgadores 

y la sociedad; cada uno de los mencionados satisface de forma directa o indirecta sus intereses con 

la aplicación de esta figura jurídica.

 

En relación a la persona que cometió el delito, su beneficio es derivado de la aceptación 

de su responsabilidad por los hechos que se le acusa, al adoptar una postura de colaboración para 

resolver el conflicto y como recompensa a su postura para procurar la verdad, se le ofrece una pena 

reducida en comparación a la que recibiría  

 

Así también, el ofendido por el delito se siente protegido, ya que la persona que ejerció 

violencia contra su bien jurídico va a hacer frente a la consecuencia de su conducta y será condenado 

conforme a derecho, pero lo más importante es la posibilidad de solicitar la reparación del daño 

causado por la comisión del delito.

 

Igualmente, el Ministerio Público es el interviniente que obtiene una utilidad práctica 

marcada, ya que al ser el ente encargado del ejercicio de la acción penal y por ende la obligada de 

la carga de la prueba para acusar. En este aspecto, disminuye la labor de recolectar los elementos 

probatorios y de esa manera aligera la labor probatoria dando resultados eficientes y justos. 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

Es necesario señalar que del Ministerio Público depende en gran medida la aplicación del 

procedimiento abreviado, ya que debe proponer una pena específica y atractiva al imputado para 

convencerlo de aceptar su responsabilidad y además porque es el único legalmente facultado para 

solicitarlo ante el ante el órgano jurisdiccional, puesto que por más el procesado asuma su conducta 

delictiva y solicite la aplicación del procedimiento abreviado.

 

En lo referente a los juzgadores, es necesario señalar que se habla del órgano jurisdiccional; 

la utilidad recae en el hecho de que el procedimiento abreviado se tramita ante un juez de control 

o garantía, a diferencia de un juicio ordinario, el cuál obligatoriamente se debe substanciar ante 

un tribunal de sentencia, y en ambos casos se concluye con una sentencia, se busca que sólo las 

causas criminales que no encuentran otra solución viable sean resueltas por esta instancia, lo que se 

traduce en un descongestionamiento del sistema jurisdiccional para funcionar con mayor agilidad 

en los casos que realmente lo ameriten.

 

En ese contexto, se encuentra la sociedad, que histórica y culturalmente tiene desconfianza 

en la aplicación de justicia en el país, ésta situación es muy común debido a diversos factores, 

uno de ellos es que en muchas ocasiones por las circunstancias específicas del caso es imposible 

encontrar al responsable de un delito y queda impune, otro factor es el tiempo empleado para 

juzgar a una persona, si es que se tuvo la suerte de dar con ella.

  

Por último, no se tiene la seguridad de que la persona que será condenada sea realmente la 

culpable; el procedimiento abreviado rompe con estos factores que crean desconfianza en la sociedad 

respecto al sistema de justicia, al considerar que el autor del  delito acepta voluntariamente su 

responsabilidad, es juzgado en un tiempo breve y se tiene la certeza de que se condena al verdadero 

responsable,  evitando  cometer  la  mayor  de  las  injusticias  en  lo  que  significa  la  posibilidad  de 

condenar a un inocente.

 

En  esa  línea,  los  principios  recogidos  en  este  procedimiento  especial  responden  a 

los  mismos  que  sirven  de  fundamento  al  sistema  penal  acusatorio  adversarial  y  oral,  que  son: 

inmediación, igualdad, publicidad, continuidad, concentración y contradicción.

Conclusión

 

El Código Procesal Penal paraguayo y los distintos preceptos normativos del continente 

americano se consideran como base o instrumento jurídico para el cumplimiento de garantías y 

principios rectores para la aplicación de la norma penal, controlando el poder punitivo del Estado, 

para establecer las infracciones penales y proponer la utilización de las salidas alternativas idóneas 

al proceso penal.

 

Se debe reconocer que el procedimiento abreviado es un procedimiento especial, mediando 

acuerdo de partes para resolver el conflicto, se constituye en un medio formal en la justicia penal 

para  descongestionar,  agilizando  y  simplificando  el  proceso  penal,  cuyos  beneficios  se  pueden 

utilizar  sin  menoscabar  los  principios  que  fundamentan  el  sistema  de  los  diversos  normativos 

americanos,  pues  no  infringe  las  garantías  constitucionales  del  imputado,  que  se  encuentran 

establecidas en las normativas procesales y constitucionales. 

 

Es  por  ello,  que  su  utilización  como  una  salida  alternativa  es  importante  para 

descongestionar el sistema judicial y, eso es sinónimo de justicia ya que permita mayor celeridad 


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El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas 

Francisco Javier Martínez Paiva

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para resolver litigios en el ámbito penal, siempre que se cumpla con los requisitos y parámetros 

determinados en las normas procesales, garantizando así los principios de celeridad y economía 

procesal.

 

Conforme a las legislaciones analizadas se considera que la mayoría de los países de habla 

hispana utilizan este medio de resolución alternativa como forma para descomprimir la justicia 

penal. 

 

Sin embargo, la función pública del sistema latinoamericano de justicia se caracteriza por 

la lentitud en cuanto a los procesos penales, que conlleva la utilización en forma exagerada del 

proceso ordinario, que a su vez genera una mala utilización de los  recursos económicos, materiales 

y humanos. Esta situación puede deberse a la poca utilización de esta figura procesal.

 

Estos recursos económicos materiales y humanos se consideran insuficientes para llevar 

adelante los conflictos ordinarios. Siendo el procedimiento abreviado una herramienta legal que 

facilita y garantiza la descongestión del sistema judicial.

 

Asimismo, el principio de la autonomía de la voluntad eleva el cumplimiento de los 

principios de legalidad y racionalidad en cuanto a la determinación de la pena, siendo otra ventaja 

el conocimiento efectivo por las partes y el juzgador de la pena a ser impuesta.

 

En suma, se debe fomentar una gestión eficiente para la mayor utilización de manera 

alternativa  el  procedimiento  abreviado,  como  una  de  la  herramienta  procesal  para  agilizar  el 

sistema judicial latinoamericano, buscando mejorar el desempeño de la administración de justicia. 

 

En ese sentido, se recomienda impulsar la reforma procesal admitiendo la aplicación del 

procedimiento abreviado a hechos punibles sancionados hasta diez años, permitiendo la utilización 

del instituto, al considerar que puede ser capaz de originar una mejor utilización de los recursos 

económicos, humanos y materiales, difundiendo las ventajas y facilidades para la utilización del 

instituto. 

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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Artículo original 

La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Legitimate defense in domestic violence cases

Ogapype oñeñorairõ jave ojeporúrõ Legítima defensa

*

Simeona Solís Múñoz

https://orcid.org/0000-0002-8660-0773

Poder Judicial. Pilar, Paraguay

Recibido: 25/03/22                                   Aprobado: 24/06/22

*Camarista del Tribunal Multifuero de la Circunscripción Judicial de Pilar. Pilar, Paraguay. Email: 

simesolis883358@gmail.com 

Abogada, egresada de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales – Univeridad Nacional del Pilar. 

Notaria y Escribana Pública – UNP. Magíster en Criminología y Derecho Penal – UNP. Especialista en 

Derecho Penal y Derecho Procesal Penal – UNP. Especialista en Didáctica Universitaria – UNP. Docente de 

la FCPyS – UNP. Participante asistente de varios cursos sobre Derecho, tanto Nacionales e Internacionales.

ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

  

 

                        

                 Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0

Resumen 

 

La presente investigación parte del estudio de los principales hechos de violencia 

relacionados al ámbito familiar. Por tanto, se realiza un análisis de la aplicación de la legítima 

defensa  como  causa  de  justificación  en  el  hecho  punible  de  violencia  familiar,  en  el  sistema 

penal paraguayo. Para este efecto, se adoptó un enfoque cuantitativo, a través de un diseño no 

experimental, transversal, descriptivo; la población estuvo compuesta por un total de 257 personas 

vinculadas al sector judicial, tales como camaristas, jueces de primera instancia, jueces de paz, 

agentes fiscales, defensores públicos, abogados particulares y funcionarios de la Circunscripción 

Judicial de Ñeembucú, en el periodo 2018. En tal sentido, la muestra es de tipo no probabilística, 

por lo que fueron seleccionados un total de 48 sujetos, utilizando la encuesta como técnica de 

recolección de datos y un cuestionario on line como instrumento. Se puede concluir que el marco 

de aplicación de la legítima defensa como causa de justificación en la violencia familiar, se conjuga 

una serie de indicios, hechos relevantes, instrumentos y criterios que asumen validez, importancia, 

significancia y protagonismo en el ámbito de la administración de justicia. Por esta razón, los 


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

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organismos competentes y especialmente los órganos juzgadores deben tener presentes para la 

determinación de la conducta y, consecuentemente la aplicación de las penas correspondientes o su 

absolución definitiva.

Palabras clave: doctrina, legítima defensa, causa de justificación, violencia familiar, administración 

de justicia.

Abstract

 

This research is based on the study of the main acts of violence related to family violence. 

Therefore, an analysis is made of the application of self-defense as a cause of justification in the 

punishable act of domestic violence in the Paraguayan penal system. This research is based on 

the study of the main acts of violence related to family violence. Therefore, an analysis is made 

of  the  application  of  self-defense  as  a  cause  of  justification  in  the  punishable  act  of  domestic 

violence in the Paraguayan penal system. For this purpose, a quantitative approach was adopted, 

through a non-experimental, cross-sectional, descriptive design; the population consisted of a total 

of 257 people linked to the judicial sector, such as judges, judges of first instance, prosecutors, 

public defenders, private attorneys and officials of the Judicial District of Ñeembucú, in the 2018 

period. In this sense, the sample is non-probabilistic, so a total of 48 subjects were selected, using 

the survey as a data collection technique and an online questionnaire as an instrument. It can 

be  concluded  that  the  framework  for  the  application  of  self-defense  as  a  cause  of  justification 

in domestic violence, combines a series of indications, relevant facts, instruments and criteria 

that assume validity, importance, significance and prominence in the field of the administration 

of justice. For this reason, the competent agencies and especially the judging bodies must bear 

in mind when determining the conduct and, consequently, the application of the corresponding 

penalties or their definitive acquittal.

Key words: doctrine, self-defense, justifiable cause, family violence, administration of justice

Ñemombyky

 

Ko jehapykuerereka ojesareko hatã umi tembiapovai tuichavéva ñorãirõ ogapy pegua 

rehe.  Upévagui oñehesa’ỹijo mba’éichapa ojeporu hína pe legítima defensa, kóva ojeporu memére 

omboveyive haguã tembiapo vai oiko jave ñorãirõ ogapýpe, ko ñane sistema penal-pe. Kóva osẽ 

porã haguã, ojeporu pe enfoque cuantitativo, ha pe diseño katu héra no experimental, transversal 

descriptivo; oñeguahẽ 257 tapicha omba’apóva tekojorarãe,  umíva hína: camarista-kuéra, juez  

primera instancia peguakuéra, juez de paz,  agente fiscal, defensor público-kuéra,  abogadokuéra 

omba’apóva ijehegui ha mayma funcionario oĩva Circunscripción Judicial Ñeembucú-pe, arapy  

2018 pukukue jave. Upéicha rupi, oiporu pe muestra hérava no probalítica, ha upépe ojeporavókuri 

48 tapicha, ha oñeporandu ichupekuéra encuesta rupive oñembyaty haguã umi dato oñekotevẽva ha 

avei oñeporandu kuri peteĩ tembiporu hérava online rupive. Ha péichape oñembyapu’a pe legítima 

defensa rehegua mba’éichapa ojeporu oje-justifica ñorãirõ ogapypegua,  ojepyguará upépe heta 

indicio, mba’evai oikoveva’ekue, tembiporukuéra, ha criterio oipytyvõ kuaáva guive, ombohapéva 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

ha omotenondétava ojejapo haguã hekopete tekojoja ko mba’épe. Upeicha rupi, umi organismo 

oĩva kóvape guarãva voi ha tenonderãite umi órgano juzgadores ombohapéva tekojorarã oguereko 

haguã  hesa  renondépe  ohesa’ỹijo  haguã  hekopete  pe  tapichaconducta,  omoĩ  haguã  pena  kuéra 

hendapeguaite térã katu omboguepaite.

Ñe’ẽ  tee:  tekombo’epye,  legítima defensa, ojejuhúva ñembovevyirã, ñorãirõ ogapy pegua, 

tekojoja ñeme’ẽ hekopete.

Introducción

 

El art.1° de la Ley n.° 1.600/00 «contra la violencia doméstica» determina esencialmente 

las normas de protección para toda persona que sufre lesiones, maltratos físicos, psíquicos o 

sexuales por parte de alguno de los integrantes del grupo familiar. 

 

Así también, el art. 229, referente a la ‒violencia familiar‒ del Código Penal Paraguayo,  ‒

Ley n.° 1.160/1997‒ en adelante CP, establecía como elemento del tipo objetivo para la subsunción 

del citado hecho punible de violencia física sobre otro con quien conviva, igualmente, se dispuso la 

multa como castigo; luego, con la modificación del artículo en cuestión, por la Ley n.° 5.378/2014, 

se añade, además, de  la violencia física, la psíquica y se dispone que la convivencia ya no es 

requisito sine qua non para la configuración del tipo.

 

Con respecto a la sanción penal, se eleva a seis años de pena privativa de libertad, por lo 

tanto, este tipo penal de ser un delito pasa a calificarse como crimen, lo que conlleva a no poder 

beneficiarse con medidas alternativas a la prisión preventiva. 

 

El estudio de la problemática en la violencia familia se da al momento de analizar 

la conducta de los involucrados, a través de la sucesión de hechos, en razón, a la agresividad, 

brutalidad y severidad dentro del ciclo de violencia, las cuales condicionan frecuentemente un 

ambiente de indefensión, peligro y vulnerabilidad por parte de las víctimas y del entorno familiar 

próximo. 

 

Al respecto, estos escenarios son detonantes para una reacción radical hacia los 

victimarios, ya sea mediante una acción para impedir una agresión, la concreción de un hecho o su 

consumación, pudiendo llegar incluso a matar para defenderse.

 

En esta perspectiva, los hechos de violencia familiar frente a los de violencia de género 

apuntan a toda persona dentro de un grupo familiar, de acuerdo a la interpretación dada por la Ley 

n.° 1.600/2000; mientras que la segunda tiene en consideración solamente a las mujeres dentro 

del ámbito de la familia o unidad doméstica, en la comunidad y el Estado; donde cabe destacar 

que si bien son las mujeres las principales víctimas de la violencia, éstos también afectan a otros 

miembros de la familia. En ese orden de idas, el estudio de la figura de la legítima defensa tiene 

una mayor incidencia para la investigación propuesta.

 

Según los datos presentados por medios de comunicación local, a mediados del tercer 

trimestre del año 2018, en el país se registraron 13.180 denuncias por casos de violencia contra la 

mujer, en tanto que en todo el 2017 se atendieron 13.491 casos, es decir, se puede certificar que la 

cifra podría aumentar en estos dos últimos meses del año. Con todo lo expuesto sobre la violencia 


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

114-136

de género se deja al descubierto la vulnerabilidad de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, 

de acuerdo con lo expuesto en una de las actividades de la Expo Fiscalía. Así también, en la ciudad 

en la ciudad de Asunción, se denunciaron un total de 1.437 casos, informó la periodista del diario 

Última Hora ‒Marcia Martínez‒ (2018).

 

Los diferentes escenarios requieren así el estudio exhaustivo del ciclo de violencia por 

parte de los organismos juzgadores, a fin de determinar el tipo de conducta empleada por el supuesto 

victimario, a través del análisis de las pruebas, estudios y pericias realizadas. Se debe resaltar que 

una agresión ilegítima pone en peligro el bien jurídico protegido de una persona determinada y 

esta se encuentra condiciona a su defensa. Es así que, ante la imposibilidad de protección por parte 

de los órganos estatales se manifiesta positivamente un hecho de legítima defensa en casos de 

violencia familiar.

 

La legítima defensa ante hechos de violencia de género, se considera un fenómeno que 

últimamente ha aumentado en el Paraguay, y por lo tanto, se hace necesario conocer el abordaje 

de hechos relacionados a esta casuística. En este sentido, la jurisprudencia consultada a nivel 

nacional sobre la aplicación del derecho de legítima defensa en hechos de violencia familiar, se 

presenta especialmente en juicios del fuero civil ‒divorcio‒, mientras que a nivel internacional se 

ha encontrado en procesos judiciales del fuero penal ‒homicidio‒. 

 

La problemática en cuestión versa sobre el análisis de la aplicabilidad de esta figura en la 

violencia familiar, y contrastarlo con una doctrina referente a la legítima defensa, entendida esta 

como la acción de repeler una agresión ilegítima presente en contra de uno o de un tercero, para así 

comprender los presupuestos requeridos para su configuración.

 

En este contexto, es conveniente traer a colación las nociones sobre la violencia familiar 

encontradas en el documento final de la Convención de Belem do Pará (1994), señalando así que 

la violencia contra la mujer es tratada como una violación de los derechos humanos, una ofensa a 

la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre 

hombres y mujeres, que trasciende los estratos de la sociedad.

 

La discusión sobre la perspectiva de género en el tratamiento de supuestos hechos de 

legítima defensa ante situaciones de violencia, como criterio de interpretación de la normativa 

aplicable de los hechos y pruebas del caso, sitúa la problemática ante una nueva interpretación del 

instituto de la legítima defensa, frente al cual tiene como propósito el estudio de los fenómenos 

relativos a los escenarios recurrentes de la violencia familiar, cuya población de estudio se dirigió 

a profesionales del derecho, quienes ejercen funciones en ámbitos públicos y judiciales del 

departamento de Ñeembucú.

 

De  esa  manera,  definir  el  objeto  de  estudio,  hechos  producidos  de  forma  regular  o 

espontánea en una conducta de autoprotección, donde se considera que el peligro para la víctima 

es actual, latente, continuo y progresivo en temeridad y riesgo.

 

Para ello, se analizará el marco de aplicación de la legítima defensa como causa de 

justificación de la violencia familiar en el sistema penal paraguayo, de la ciudad de Ñeembucú, en 

el año 2018. En ese contexto, se determinará los principales indicios de la presencia de la legítima 

defensa como causa de justificación en el hecho punible de violencia familiar.


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Contextualización de la violencia familiar

 

Unas décadas atrás, el problema de la violencia familiar había sido menospreciado por 

las sociedades en el mundo y por el aparato estatal de cada sociedad; pero en la actualidad se ha 

producido un cambio radical, dado que los Estados muestran un especial interés por este tema. 

Las consecuencias son múltiples, con graves consecuencias individuales y colectivas; constituyen  

síntomas de distorsiones y manifiestan una grave vulneración a los derechos humanos y libertades, 

y corrompen los lazos familiares (Chanamé et al., 2017).

 

Sobre el punto, Sierra, Macana y Cortés (2014), sostienen que tiene raíces históricas y 

actualmente es más aguda y compleja que nunca. 

 

También, observan en todos los niveles sociales, así también asume múltiples formas: 

Física, psicológica, sexual, verbal y económica; siempre que pueda ejercer poder sobre la víctima. 

 

A su vez, tiene múltiples representaciones: Suicidio, homicidio, desaparición, secuestro, 

masacre, maltrato, chantaje, Ultraje y otros. Afecta a: Niños, niñas, jóvenes, adultos, hombres, 

mujeres, en calidad de víctimas o victimarios y hace parte de nuestra vida cotidiana (Sierra et. al., 

2017).

Violencia intrafamiliar

 

Se puede precisar según Vásquez A. que: «La violencia intrafamiliar se denomina a toda 

actividad sistemática o eventual perjudicial destinada a la manipulación y al control de la persona» 

(2012, pág. 17). Puede incluir el abuso sexual, psicológico, sexual, económico, emocional y verbal. 

Se refiere a cualquier persona que haga o hizo parte del grupo familiar, hubiere o no relación de 

parentesco. 

 

La legislación refiere en la Ley n.° 1.600/00 a los «supuestos de parejas no convivientes», 

como noviazgos o relaciones sentimentales no formales.

 

Sobre el punto, los juzgados de paz son la clave para el cumplimento de la mencionada 

ley, según la afirmación realizada por en el Centro de Documentación y Estudios (2008) al referir:

Son los jueces y juezas de paz quienes tienen la obligación de brindar las medidas de 

protección urgentes, tal como se establece en la ley. Existen en todos los distritos del 

Paraguay y los servicios que brinda son gratuitos ‒o por lo menos deberían serlo‒. 

Son, junto a la Policía Nacional y los servicios públicos de salud, los lugares a los cuales 

recurren las víctimas de violencia en búsqueda de protección, de atención y de justicia. 

Teniendo en cuenta que jueces y juezas tienen un rol clave en el acceso de víctimas de 

violencia a la justicia, la formación desde una perspectiva de género es indispensable.

Las creencias y los mitos producen profundos daños al vivirse constantemente en la 

contradicción entre el mito en el que se cree y la realidad en la que se vive. Existen 

personas que viven inmersas en esta contradicción cuando se enfrentan con una 

cotidianeidad donde la incondicionalidad, ni la reciprocidad, ni el cuidado amoroso están 

presentes (Larrain & Fernández, 2004, pág. 40). 

 

Ahora bien, se entiende por violencia intrafamiliar a todo maltrato que afecte la vida o la 

integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido en calidad de cónyuge al ofensor o una 

relación de convivencia (Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 2017).


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

114-136

 

En ese entendimiento, constituye un problema multicausal que se asocia a varios factores 

sociales, individuales, políticos y comunitarios. Todos pueden ser considerados factores de riesgo, 

cada uno tiene probabilidad de ser componente para el ofensor o aquel que es objeto de violencia, 

los factores interactúan con la situación que se vive en el hogar (Sierra et. al., 2017).

 

En ese orden de ideas, se comenta que este fenómeno de la violencia y el maltrato dentro 

del ámbito familiar no es un problema reciente. Los análisis históricos revelan que ha sido una 

característica de la vida familiar tolerada, aceptada desde tiempos remotos (Maygua, 2008).

 

Sobre esa base, a partir de la apertura democrática paraguaya, tanto autoridades como 

organizaciones sociales han prestado una creciente atención a la prevención de la violencia, la 

asistencia a las víctimas y el estudio de sus características y causas. La comprensión sobre este 

fenómeno puede ayudar a proveedores de la salud y tomadores de decisión, para mejorar los 

recursos disponibles para su prevención y atención a sus víctimas (Centro Paraguayo de Estudios 

de Población, 2010).

 

Para estos casos no son el simple resultado de conductas humanas desviadas o patológicas, 

sino que viene a ser una conducta aprendida, consciente y orientada del ser humano; que viene 

siendo producto de una organización social estructurada sobre la base de la desigualdad. Intervienen 

dentro de esta problemática, las relaciones de poder, ejercida siempre por aquellos que tienen 

mayor derecho sobre los otros, o capacidad de intimidar y controlar la vida de otros (Maygua, 

2008).

 

La violencia sexual es el arma principal del tirano para demostrar su poderío, dominio y 

control sobre la mujer. Sumado a lo anterior, hay ataques ‒en el sentido de agresiones en curso‒ 

que se realizan de manera sistemática y reiterada (Correa, 2016).

Agresión ilegítima

 

Lo primero que se debe identificar es el origen del peligro para satisfacer el requisito de 

afirmación de derecho. La ley no dice explícitamente, pero al ser la agresión ilegítima es lógico que 

lo que se pretende hacer con la repulsión de esa agresión no es más que afirmar derecho (Castillo, 

2013).

 

La legítima defensa actúa como una agresión lícita, pues a este efecto es el restablecimiento 

del derecho. Ahora bien, el requisito de antijuridicidad para que opere esta figura, no es coincidente 

con la responsabilidad, porque esta no cumple una función preventivo general, sino es que es la 

defensa de un derecho (Castillo, 2013).

 

La palabra agresión, utilizada por la ley ha de entenderse en el sentido amplio de  una  

conducta,  que  constituye  un  ataque  o  una  ofensa  a  la  persona  o  derechos  de  otro,  y  

precisando  más  de  acuerdo  a  lo  que  exige  el  CP, es  una  conducta  o  comportamiento del 

hombre que se traduce en una ofensa o ataque verdadero, actual o inminente  a  la  persona  o  

derechos  de  otro (Briseño, 2012). 

 

Por un lado, un fundamento individual consistente en la necesidad de proteger los bienes 

jurídicos individuales objeto de ataque ilegítimo y, por otro, un fundamento supraindividual o 

social consistente en la necesidad de defender.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Consecuencias de la violencia intrafamiliar

 

Generalmente, las mujeres víctimas presentan dificultades en su desarrollo como madre, 

porque la agresión afecta a su capacidad de decisiones y/o acciones sin consentimiento de su 

agresor (Alcázar y Ocampo 2016).

 

Al respecto, las madres estresadas o deprimidas son emocionalmente distantes, difíciles 

de alcanzar y más propensas a ejercer violencia contra sus hijos. Otro punto importante, se percibe 

que las mujeres víctimas podrían no tener control y autoridad sobre los hijos, por el sentimiento de 

inseguridad y dependencia hacia el agresor (Holden citado en Alcázar y Ocampo, 2016).

 

Igualmente, se pudo identificar formas de agresión intrafamiliar que van desde la agresión 

física ejecutada, utilizando elementos contundentes o cortantes, la flagelación con látigos o correas, 

quemaduras con cigarrillos u otros elementos, como golpes de puño, agresión psicológica y verbal 

con insultos, gritos, etc., Ocampos (2016).

Legítima defensa

 

La legítima defensa es tal vez uno de los institutos del derecho más polémico, aún para el 

entendido, como para el común de la gente, que pretenda estar informado acerca de cuándo la ley 

autoriza a matar a un semejante ante una agresión ilegítima y, en qué casos el derecho otorga ésta 

facultad (Gustín, 2017). 

 

Según Ebert (2010) la conducta en legítima defensa consiste en la ‒defensa‒, propiamente 

dicha, cuando ésta ha de ser necesaria. La defensa es la repulsa de la agresión, se considera repulsa 

no  solo  a  las  medidas  defensivas  ‒defensa  protectiva‒,  sino  también  a  las  ofensivas  ‒defensa 

agresiva‒ en la forma de un contraataque.

 

La defensa solo puede enderezarse contra el agresor. En lo que respecta a bienes jurídicos, 

no está amparada para terceros. Siguiendo con la explicación de Ebert (2010), en la legítima defensa 

deben operar dos excepciones a partir del principio en la referencia del agresor. Por un lado, estar 

justificado la defensa de los daños o destrucciones de una cosa ajena utilizada por el agresor en 

el ataque; y otro, la transgresión de normas relacionadas con la defensa para la protección de la 

seguridad y el orden público.

 

En palabras de E. Bacigalupo ‒citado en Ayllón, 2017‒ «el derecho no necesita ceder ante 

lo ilícito». Facultad actual en el derecho vigente que deviene de reciente evolución. La legítima 

defensa es un derecho que la ley reconoce a los ciudadanos, consiste en la posibilidad de emplear o 

utilizar la fuerza contra otros sujetos, para defender determinados bienes jurídicos que se encuentre 

en peligro inminente de sufrir un menoscabo.

 

El derecho se asienta sobre el dogma de la libertad. La existencia del libre albedrío, 

significa  la  facultad  de  autodeterminación  esto  fundamenta  la  existencia  de  la  responsabilidad 

penal. Igualmente, el derecho y su observancia es condición necesaria para el goce de esa misma 

libertad (Defensa Pública de Casación, 2013). 

 

La aplicación de las reglas de la legítima defensa se encuentra sujeta a condicionamientos 

invariables, muchas de las cuales presentan matices diferentes, conforme la interpretación surja 

de una u otra corriente, en particular, en referencia al requisito temporal de la legítima defensa, 

se puede afirmar: Es una cuestión que aún no ha sido debidamente precisada. No hay acuerdo 


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

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unánime en cuanto a su determinación, y prueba de ello son las diferentes posturas y teorías que se 

han esgrimido en la doctrina científica sobre el tema (Ledesma, 2014).

Naturaleza de la norma

 

La naturaleza de la legítima defensa como causa de justificación parece fuera de duda, 

aunque durante mucho tiempo estuvo confundida con las causas de exculpación o irreprochabilidad, 

planteándose como un problema de miedo o perturbación del ánimo en que se defiende al ser 

objeto de un ataque (Ledesma, 2014). 

 

Mientras la agresión recibida sea injusta para la víctima, en la medida que su defensa sea 

proporcional al contexto real; existe una auténtica causa de justificación que legitima el acto de 

defensa realizado. Otro aspecto de esta norma es la supraindividual, representado por la necesidad 

por defender el orden jurídico y del derecho en general, conculcados por la agresión antijurídica. 

Sin embargo, la importancia y trascendencia que tiene conceder a una persona derechos que 

incluso niegan al Estado ‒por ejemplo, matar a otra persona‒, imponen la necesidad de limitar 

ese derecho individual a casos o situaciones realmente excepcionales en los que solo el individuo 

puede defender sus bienes jurídicos más preciados (Ledesma, 2014). 

 

En tal sentido, todo mecanismo que goce de legalidad, siempre en la medida en que 

puedan operar eficazmente otros mecanismos jurídicos protectores, el derecho a la defensa cede. 

Este derecho presupone un acto de fuerza ilegal por parte de un sujeto de derecho internacional, 

que ha provocado el empleo de medidas de defensa propia del estado en el que se encuentra el 

afectado o víctima de la agresión. Para Kelsen, citado en Dojas este derecho debe ser interpretado 

en el sentido de que está limitado a la defensa contra una agresión ilícita (2012).

 

La defensa puede ser propia o de terceros y la ‒propia o de sus derechos‒ que abarca la 

posibilidad de defender legítimamente cualquier bien jurídico. Es decir, es suficiente con que se 

trate de un bien que proteja el derecho con lo que queda absolutamente a salvo su legitimidad, sin 

que imperiosamente deba resultar resguardado por el ordenamiento jurídico penal (Landaverde, 

2015).

Criterios que permiten la aplicabilidad de la legítima defensa

 

Con respecto a los criterios que se deben tener en cuenta para la aplicación de la legítima 

defensa, Martínez (1998) sostiene:

La necesidad es en términos lisos y llanos, el fundamento de la legítima defensa, como 

causa  de  justificación.  La  necesidad  racional,  es  el  requisito  que  la  complementa; 

porque puede haber necesidad en la defensa privada ante una agresión actual, violenta 

y sin derecho, pero la reacción puede resultar desmedida y traspasar los límites de la 

racionalidad (pág. 107).

 

En ese entendimiento, ya no se estaría en los terrenos de la legítima defensa, por falta 

de racionalidad en el medio utilizado, sino en el campo del exceso en la legítima defensa. Por 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

eso se aduce, que la proporción constituye el centro de la necesidad racional, como requisito 

complementario de la necesidad de defensa como fundamento de la legítima defensa. 

 

Al respecto, sostiene Fontán Balestra citado en Martínez (1998) que la dicotomía, referente 

a la necesidad racional del medio empleado para impedir u oponerse a la agresión ilegitima, el 

Código Penal argentino la caracteriza de la siguiente manera:

a) que se haya creado una situación de necesidad, 

b) que el medio empleado sea racionalmente adecuado para evitar el peligro. 

La justificación de la defensa punitiva está supeditada a condiciones ulteriores. En primer 

lugar, se debe tratar de agresiones ilegítimas en un sentido especial: deben ser ilegítimas 

en el sentido de prohibidas penalmente (lo cual no es necesario para todo caso de legítima 

defensa).  En  segundo  lugar,  no  cualquier  prohibición  penal  funciona  como  condición 

necesaria del requisito de agresión ilegítima (Bouvier, 2015, págs. 210-213). 

 

En tercer lugar, la configuración de la legítima defensa está supeditada a tres principios 

básicos de la concepción liberal de la sociedad: Inviolabilidad de la persona humana, autonomía y 

dignidad. La legítima defensa sería de alguna manera instrumental a estos valores pues impediría 

que el individuo se sacrifique frente a deseos heterónomos o consideraciones de beneficio colectivo.

 

En cuarto lugar, la legítima defensa en estos casos está supeditada a otras restricciones 

clásicas. En definitiva, para su justificación especial en su variante punitiva se conjugan principios 

liberales sobre la organización de la sociedad y principios sobre la justificación de la pena y la 

responsabilidad penal que constituyen condiciones necesarias, más no suficientes, para determinar 

la justificación de la defensa.

Requisitos para ampararse en la figura de legítima defensa

 

En los países anglosajones, la figura jurídica de legítima defensa se invoca cuando la 

víctima reacciona o actúa de forma inmediata a la confrontación o agravio padecido, siempre que 

éste sea proporcional al daño o perjuicio recibido (Diaz, 2013). 

 

Es decir, debe ser utilizada solo en el momento en que el individuo es víctima de agresiones, 

no anterior o posterior a ello o se incurriría en otra tipología del delito, por el uso ilegítimo de esa 

defensa o porque pudo haberse previsto y no lo hizo o solo fue una especulación sobre su eventual 

acaecimiento. 

 

De la misma manera, la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la 

agresión. Este requisito supone la concurrencia de dos extremos distintos: La necesidad de defensa, 

que sólo persiste mientras la agresión dura, siempre que sea, además, la única vía posible para 

repelerla o impedirla.  

 

En este aspecto, la racionalidad del medio empelado exige la proporcionalidad, tanto 

en la especie como en la medida, de los medios empleados. La necesidad de la defensa es una 

circunstancia objetiva, en cambio la necesidad racional del medio empleado es una circunstancia 

subjetiva que, inicialmente, corresponde examinar al agredido. Por tanto, éste requisito es por 

fuerza, relativo a la personalidad del sujeto y a la naturaleza de la emotividad, en particular cuando 


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

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se trata de apreciar la defensa (Peña, 2010).

 

En esa línea, la falta de provocación suficiente por parte del defensor ‒otro requisito‒ en 

principio, conforme a una interpretación estricta llevaría a la injusta conclusión de que la agresión 

es  consecuencia  de  una  previa  provocación  de  quien  luego  se  defiende,  en  ningún  caso  cabe 

apreciar legítima defensa. Es decir, el medio no tiene que ser el absolutamente preciso, ni el único 

que pueda emplear el agredido, más bien en cada caso, la defensa se juzga conforme al criterio 

racional por la necesidad de usar éste o aquel procedimiento o recurso. Sólo se exige la necesidad 

racional de la defensa desplegada, que se encuentra  graduada por la razón (Gustin, 2017).

 

En ese contexto, la función de estas exigencias es autorizar acciones que vulneran la 

norma ‒es decir conductas típicas‒, porque se realizan en aras de proteger mayores valores. A 

través de la legítima defensa se justifica la lesión de uno o varios bienes jurídicos para salvaguardar 

los de quien ejercen la acción defensiva o los de terceros. Sin embargo, también se entiende que a 

través de esta figura, se defiende el orden jurídico (Muñoz, 2017).

 

En la medida en que la defensa sea respuesta a una proporción a determinada agresión 

injusta, no cabe duda de que, cualquiera que sea la actitud anímica del que se defiende, existe 

auténtica causa de justificación que legitima el acto realizado. 

 

Los requisitos que deben concurrir para ampararse en esta figura:

a)  Agresión  ilegítima,  la  cual  debe  ser,  antijurídica,  no  debe  ser  puramente  formal 

sino material, es decir, debe haber una efectiva posición en peligro de bienes jurídicos 

defendibles; típica, es decir, que constituya el tipo de injusto de un delito; real, es decir, 

no basta que quien se defienda crea que lo hace ante una agresión que sólo exista en su 

imaginación; y actual. No cabe pues apreciar legítima defensa cuando la agresión ha 

cesado. 

b) Necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión, aquí supone 

la concurrencia de dos extremos distintos, la necesidad de defensa, que sólo se da cuando 

es contemporánea a la agresión y que persiste mientras la agresión dura, siempre que 

sea, además, la única vía posible para repeler o impedirla. La Racionalidad del medio 

que exige la proporcionalidad, tanto en la especie como en la medida de los medios 

empleados para repeler la agresión. 

c) Falta de Provocación suficiente por parte del defensor, solo cuando la agresión es la 

reacción normal a la provocación de que fue objeto el agresor se podrá denegar la legítima 

defensa (Poder Judicial, 2011).

Criterios de justificación para el uso de la figura de legítima defensa

 

Desde el punto de vista estrictamente histórico parece claro que, salvo referencias de muy 

escaso valor y ubicables en épocas anteriores, la discusión sobre elementos subjetivos en el injusto 

solo puede plantearse alrededor del ‒moderno‒ concepto de antijuricidad surgido en los comienzos 

del presente siglo.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

Ahora bien, aparentemente el inicio de la controversia hay que ubicarlo en las diferentes 

interpretaciones, para el derecho penal que realizaron Mayer y Hegler, que refieren a la teoría de 

los elementos subjetivos del ilícito que Fischer desarrollo en el año 1911, en el ámbito del derecho 

civil.

 

La ciencia penal ha sostenido todas las alternativas posibles frente al problema aquí 

analizado en el siguiente orden:

a) Cierto grupo de autores creen, todavía que la cuestión no es susceptible de ser sometida 

a generalizaciones y que las respuestas ante cada caso solo pueden ser encontradas en la 

particular configuración de cada justificante.

b) Al mismo tiempo, hay quienes creen en la eficacia de las causas de justificación frente 

a una comprobación mera solamente objetiva de su presencia. 

c) La tesis dominante entiende bajo el argumento del respeto al modelo de injusto personal, 

que tanto la fundamentación del ilícito, como su exclusión, obliga a la consideración los 

aspectos subjetivos del comportamiento. En el injusto hay un desvalor de acción y un 

desvalor de resultado, de allí que el ámbito de la justificación tendrá que tener un valor 

de acción y un valor de resultado (Fundación Internacional de Ciencias Penales, 2013).

 

La  defensa  propia  fue  justificada  ‒tradicionalmente‒  como  un  derecho  natural  de  las 

personas para defender su vida y su integridad física. Pero a esta justificación se añade otra que 

considera el agresor rompe el pacto social de paz, por tanto, la autodefensa se presenta también 

como una forma de restaurar ese orden. El agresor pierde su derecho a la paz por haber roto el 

orden social y jurídico (Cruz, 2001).

 

El CP en su art. 19, evidencia la necesidad de una agresión ilegítima como condición para 

que se habilite el permiso del orden jurídico; lo notable en dicha redacción es que los legisladores 

no acordaron un significado claro y preciso de este requisito. Una somera revisión del problema lo 

demostraría y planteará una serie de interrogantes. Los debates sobre el tema no se han caracterizado 

por su lucidez.

 

Al mencionar el art.19 las palabras rechazar o desviar una agresión, presente y antijurídica, 

ha de entenderse la acción o conducta humana dolosa, que pone en peligro el bien jurídico, sin que 

haya llegado aún a lesionarlo o, en segundo lugar, que si se lesiona el bien jurídico pero concurre 

el peligro de una lesión ulterior ‒necesidad de impedir o repeler la agresión‒ (Ledesma, 2014).

 

Bajo esa contextualización, se encuentran tres posturas básicas; la primera represente la 

imposibilidad de que la agresión ilegitima pueda cometerse mediante algún tipo de omisión. Luzón 

Peña, sostiene que está influido por el entendimiento previo de la agresión como suceso físico y 

violento, lo que a su vez limita los bienes jurídicos defendibles.

 

Sobre esta base, de manera tácita y expresa se excluye incluso a los caso de ‒comisión 

por omisión‒ u ‒omisión impropia‒ siguiendo esta postura se pude afirmar que ni lingüísticamente 

parece admisible que el que omite agreda, ni preventivo, generalmente parece acertado permitir la 


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

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desproporción característica de la legítima defensa frente a quien se abstiene de interferir (Mora, 

2013).

 

En esa línea, la segunda postura reside en una agresión producida por una omisión, debido 

a que aquel concepto no presupone ‒de ningún modo‒ un comportamiento activo, más la falta de 

una acción esperada o manada por el ordenamiento que derive en el daño a un bien jurídico. Luego 

existen posturas intermedias, que se basan la mayoría de las veces en la posibilidad de que no toda 

omisión puedan constituir agresión, solo aquella que sea una omisión impropia.

Legítima defensa en violencia intrafamiliar

 

En tiempos actuales, donde se observa con lupa muerte de mujeres violentadas dentro 

del hogar, la perspectiva de género se constituye no sólo en un factor de eficacia en la protección 

de los derechos de las mujeres, sino que también se erige en garantía de acceso a la justicia, y el 

seguimiento real de casos; además de la prevención de futuros casos (Capilla, 2014). 

 

La legítima defensa como norma es aplicable en muchos casos, pero también tiene 

problemas  al  momento  de  justificar  acciones  o  situaciones  en  casos  de  violencia  intrafamiliar; 

se debe optar por una sociedad más inclusiva, es decir, implica reconducir o reconstruir las 

instituciones con prácticas más equitativas que, contemplando la diversidad promuevan la igualdad 

y eviten la falsa superioridad masculina (Capilla, 2014). 

 

Al respecto, la legítima defensa es repulsa de la agresión ilegítima, actual o inminente, por 

el atacado o tercera persona, contra el agresor, sin traspasar la necesidad de la defensa y dentro de 

la racional proporción de los medios empleados, para impedir o repelerla (Mora, 2013). 

 

En ese entendimiento, la legítima defensa es una solución viable para casos en los que las 

mujeres son víctimas de violencia doméstica y de género, en el marco de una relación de tiranía 

privada, matan a sus agresores durante una situación sin confrontación (Correa, 2016). 

 

Igualmente, es justo a través de las amenazas donde se le impide a la mujer realizar 

cualquier acto dirigido a liberarse del yugo del tirano. En este escenario, la violencia física actúa 

como refuerzo de las amenazas, y esta dupla amenazas-violencia física es la herramienta con la que 

el tirano construye los barrotes mentales que privan a la mujer de su libertad (Correa, 2016).

 

Establecer la legítima defensa, en casos de mujer maltratada dentro de una relación de 

tiranía privada se configura, por un lado, una situación de peligro latente para los bienes jurídicos de 

ella; y por el otro, una agresión permanente contra la libertad. Estas dos modalidades de agresiones 

continuas componen la ‒gran agresión‒ (Correa, 2016).

 

Por sus características, es una agresión actual en el sentido de la legítima defensa; puede 

haber agresiones susceptibles de legítima defensa, en situaciones donde no hay confrontación.

 

Al respecto, la legítima defensa presupone un estado de necesidad proveniente de la 

amenaza de que la víctima sufrirá un mal grave o inminente generado por una agresión antijurídica 

y no provocada que permite la defensa de los bienes jurídicos aún mediante la realización de 

conductas típicas, siempre que el que se defienda, no haya debido optar por una conducta menos 

lesiva (Defensa Pública de Casación, 2013).

 

Dentro de los tipos de violencia familiar, la violencia conyugal o marital es la reportada 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

con más frecuencia a las autoridades, consecuencia del imperio de la cultura patriarcal donde se 

concibe una relación violenta como la unión de dos o más individuos en la cual uno ejerce su fuerza 

sobre el otro (Diaz, 2013).

 

En ese orden de ideas, se debe considerar en primer lugar, por el mismo tipo de agresión, 

la mujer se encuentra privada de su libertad tras unos barrotes invisibles; es el mismo tirano a 

través de la agresión, el que le impide recurrir a otros medios (Correa, 2016). 
 

En este tipo de violencia estructural se presentan tres fases, según Díaz (2013): 

Tabla 1 

Fase del ciclo de la violencia ‒síndrome de la mujer maltratada‒

Fases

Características

Acumulación de la 

tensión

El hombre modifica su comportamiento habitual e intenta buscar la 

forma de escudar sus acciones violentas.

Explosión violenta

El hombre exterioriza su agresión, propinándole golpes a la mujer, 

situándola en una condición de indefensión.

Manipulación afectiva

Luego de las agresiones, el hombre asume una actitud de 

reivindicación hacia ella, se vivencia un momento de reconciliación 

entre ellos donde se muestran pequeñas actitudes de cambio por 

parte del agresor.

Fuente: Díaz, V. (2013), pág.  239.

 

En estos casos, la agresión tiene dos virtualidades, ya que –por un lado– es la base para la 

configuración de un requisito esencial de la legítima defensa, y por el otro, el tipo de agresión va a 

fundamentar la existencia de los demás requisitos de configuración de esta causa de justificación. 

Por otro lado, el hecho de que exista una relación de pareja o familiar entre la víctima y el agresor, 

no constituye una restricción ético-social a la defensa, y por ende no se disminuye la necesidad de 

la acción defensiva, por tres razones (Correa, 2016). 

Administración de la justicia en materia de violencia de género y legítima defensa

 

Toda denuncia que se realiza por violencia debe ser investigada por el Ministerio Público, 

ya sea que se presenten en una comisaría jurisdiccional, en el sistema 911, en las divisiones de 

Atención a Víctimas de Violencia, sean de conocimiento del personal de salud o de cualquier 

otra dependencia de atención a víctima que exista. Al respecto, Vásquez A., sostiene: «El Estado 

está comprometido a desarrollar su enfoque interinstitucional para combatir la violencia contra 

las mujeres. El objetivo principal del trabajo entre los organismos es el trabajo coordinado para la 

erradicación de la violencia contra las mujeres» (2012, pág. 69).


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

114-136

La violencia familiar en la legislación nacional según Arrúa es: 

Un hecho punible de acción pública donde interviene el Ministerio Público, lo que 

significa es un hecho reprochable que atenta contra un bien jurídico socialmente relevante, 

consecuentemente protegido en las leyes penales suficientemente grave para involucrar e 

interesar al Estado para realizar las en investigación (2005, pág. 32).

 

En la actualidad el código penal juega el papel simbólico al señalar cuáles son las 

conductas más intolerables para la convivencia. Por esta razón es lógico que la presión de las 

mujeres, redunde en una incorporación de nuevos comportamientos lesivos al derecho penal pues, 

refleja precisamente su incorporación al mundo público y su presión para conseguir transformar las 

definiciones incorporadas al código penal (Larrauri , 2016).

Las 100 Reglas de Brasilia

 

Son un conjunto de cien reglas reconocidas por las más importantes redes de sistema 

judicial iberoamericano, como estándares básicos para garantizar el acceso a la justicia de las 

personas en condición de vulnerabilidad (Vásquez A. , 2012).

 

La vulnerabilidad de algunos grupos se manifiesta de múltiples maneras y varía entre los 

individuos. A la vez, una persona puede pertenecer a más de un grupo vulnerable, con lo cual posee 

mayor fragilidad y aumenta también la discriminación. Se refiere a las condiciones agravantes de 

discriminación y desigualdad considerados vulnerables, y que incluyen la sumatoria de distintas 

situaciones como ser el sexo, la edad, raza, etc. (Ribotta, 2012, pág. 12). 

Método

 

El estudio se desarrolló en la ciudad de Pilar, Departamento de Ñeembucú, a través del 

análisis de los hechos denunciados ante órganos competentes para resguardar la integridad de los 

miembros de una familia.

 

En ese entendimiento, se utilizó un enfoque cuantitativo, con diseño no experimental. En 

cuanto al tipo de la investigación es descriptiva, como técnica de recolección de datos se utilizó una 

encuesta con un cuestionario cerrado, aplicando el muestro por conveniencia.

 

Respecto a los criterios de selección de la muestra se tuvo en consideración el cargo 

que ocupa cada uno de estos en el sistema jurídico paraguayo y, el conocimiento en el área de las 

ciencias jurídicas.

 

En tanto que, de los 48 encuestados se señala principalmente, la participación de 23 

abogados defensores, 12 funcionarios, 3 defensores públicos, 3 agentes fiscales, 2 jueces de paz, 

3 jueces de primera instancia y 2 miembros del Tribunal de Apelación. Se da respuesta a los 

indicadores propuestos a partir del objetivo planteado.

 

Además, de los datos recolectados a través de los cuestionarios, se analiza las variables 

con sus respectivos indicadores y se presenta en tablas.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Resultados y discusión

Tabla 2

Principales indicios para identificar la presencia de legítima defensa

 

Interpretación: La valoración de los hechos comprende una manera donde se destacan 

situaciones por parte de los involucrados que pudieran calificarse como verosímiles, en donde el 

órgano juzgador permita valorar la relación de hechos, tanto la imputación como la acusación, para 

quedar reflejado en la sentencia.

 

Con respecto al primer indicador refiere la presencia de la agresión física ‒golpes, lesiones 

y otros‒, un 81 % de los encuestados considera que se permite valorar la presencia de la legítima 

defensa en estas circunstancias.

 

Así también, para el 56 % hace referencia a las cuestiones emocionales como: Miedo, 

temores, fobias, etc., que posibilitan principalmente comprender la dinámica de los hechos y, para 

un 38 % además, influye la posición de cada involucrado. En tal sentido, la presencia de estados 

emocionales alterados da pauta de la condición de la víctima, con relación a la veracidad de los 

hechos.

 

En relación a cuestiones familiares que implica la protección, defensa o auxilio de los 

hijos, el 31 % reflexiona a estos indicios desde una perspectiva de autopreservación. Este aspecto 

brinda un aporte esencial para la calificación de las acciones, especialmente en el estudio de las 

condiciones de vida y relacionamiento de las partes afectadas, como así también, por extensión el 

núcleo familiar.

 

En función a la subcategoría de un desorden mental que fueron ocasionados como 

producto de una violencia sistémica un 44 % razona que tiene especial atención porque considera 

las inhabilidades del autor en relación a los hechos.

Categoría

Indicador

Cantidad de 

encuestados

Porcentaje

Indicios de la legítima 

defensa en el caso de  

violencia familiar

Agresión física

48

81 %

Emocional

56 %

Familiares

31 %

Desorden mental

44 %

Agravios recíprocos

67 %

Violencia sistemática

38 %


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

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Tabla 3

Principales hechos para determinar la legítima defensa en los casos de violencia familiar

Categoría

Indicador

Cantidad de 

encuestados

Porcentaje

Hechos para 

determinar la 

legítima defensa 

en los casos 

de violencia 

familiar

Sevicia por parte del autor

48

94 %

Intentos de solicitar ayudar

88 %

Denuncias formuladas por la victima

94 %

Desatención de denuncias

81 %

Falencias del acceso al sistema

94 %

Medio empleado para repeler la acción

75 %

 

Interpretación: En relación a los hechos para determinar la legítima defensa se establecen 

los indicadores de: Sevicia, intentos de solicitar ayuda, denuncia, desatención, acceso a la justicia 

y el medio empleado para repeler la agresión.

 

En ese contexto, la sevicia por parte del autor ‒crueldad excesiva y malos tratos‒ como 

causa de justificación de legítima defensa en el marco de la violencia familiar es un hecho relevante 

‒94 %‒, que debe ser considerado. 

 

En tal sentido, una persona que sistemáticamente vive en un ambiente violento, en un 

momento dado tiende a manifestar una conducta inversa a la esperada, reacción agresiva. Es posible 

considerar así la capacidad de las víctimas por conocer el estado de vulnerabilidad emocional 

y física del victimario, esperando el momento justo para una acción de defensa, en términos 

coloquiales, para plantarse y poner fin al sufrimiento.

 

Así también, respecto al indicador en relación a los intentos de solicitar ayuda como una 

justificante en la legítima defensa, en el hecho punible de violencia familiar son hechos relevantes 

el ‒88 %‒ ya que se deben apreciar favorablemente. Esto es una manera de reconocer los pedidos 

de auxilio ante el constante avance de la violencia o el aumento desmedido de la vulnerabilidad a la 

que se ve sometida, por lo tanto, responde a justificar la reacción ejercida y los medios empleados.

 

Respecto al enunciado referente a las denuncias realizadas como causa de justificación 

de legítima defensa en el marco de la violencia familiar es un hecho relevante con el ‒94 %‒ 

que se deben analizar objetivamente. Es una prueba instrumental idónea para el órgano juzgador 

competente, a través del cual se tiene un conocimiento válido de la sucesión de hechos; en tal 

sentido, es posible inferir su importancia teniendo en cuenta la frase: Cada familia tiene sus 

particularidades, por lo tanto, es el medio para dar conocimiento público de los hechos ante los 

organismos correspondientes.


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

En ese orden, en relación a la desatención de denuncias previas como justificante de la 

legítima defensa en la violencia familiar son hechos relevantes ‒81%‒ que se deben interpretar de 

manera adecuada. En tal sentido, como elemento prueba, estos hechos, facilitan para el estudio de 

situaciones planteadas en este hecho punible, por lo que corresponde su valoración positiva a fin 

de constatar la legítima defensa.

 

Igualmente, respecto a las falencias en el acceso al sistema de justicia son circunstancias 

apreciables ‒94%‒ frente a lo cual se debe tener. En este aspecto, cuando las partes intervinientes 

y los órganos competentes no satisfacen las necesidades de los involucrados, es decir, de las 

personas que piden auxilio, es posible considerar el estado de necesidad justificante a fin de repeler 

o eliminar las conductas violentas.

 

Finalmente, en relación a la necesidad racional del medio empleado ‒75%‒ que requieren 

de un análisis exhaustivo para su correspondiente juzgamiento.

Tabla 4 

Legislación nacional vigente relacionada a la legítima defensa

Categoría

Indicador

Cantidad de 

encuestados

Porcentaje

Instrumentos 

jurídicos que 

permiten aplicar la 

legítima defensa 

en sistema legal 

paraguayo en los 

casos de violencia 

familiar

Constitución Nacional art. 60 «De 

la protección contra la violencia»

48

69 %

Ley n.° 605/1995 «Convención de 

Belém do Pará»,

69 %

Ley n.° 1.160/97 «Código Penal 

Paraguayo» art. 229. Violencia 

familiar

67 %

Ley n.° 1.600/00 «Contra la 

violencia doméstica»

69 %

Acordada n.° 633/2010 «Que 

implementa Las 100 Reglas de 

Brasilia»

75 %

Leyes que modifican el art. 229 del 

Código Penal Ley n.° 4.628/12 y la 

Ley n.° 5.378/14

81 %

Decreto del Poder Ejecutivo n.° 

5.140/16 «Que aprueba el plan 

nacional contra la violencia hacia 

las mujeres»

56 %


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La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

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Interpretación: La Constitución Nacional (1992) establece en su art. 60 «De la protección 

contra la violencia», en ese sentido, conforme a los datos obtenidos un ‒69 %‒ considera se debe 

utilizar para fundamentar la legítima defensa ante hechos de violencia familiar.

 

Así también, la Ley n.° 605/1995 «Convención de Belém do Pará», de acuerdo a los 

resultados presentados, el ‒69 %‒ sostiene que es un instrumento para fundamentar la legítima 

defensa ante hechos de violencia familiar.

 

Respecto a la Ley n.° 1.160/1997 «Código Penal» art. 229 «Violencia familiar», desde 

la perspectiva de los resultados analizados, el ‒75%‒ afirma que es la normativa para instituir la 

legítima defensa ante hechos de violencia familiar.

 

En relación a la Ley n.° 1.600/2000 «Contra la violencia doméstica conforme a resultados 

obtenidos, el 69 % considera importante esta ley para apoyar la tesis de la legítima defensa. 

 

En cuanto a la Acordada n.° 633/2010 «Implementación de Las 100 Reglas de Brasilia» 

sobre acceso a la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad, ‒el 75 %‒ afirma que es 

un instrumento de base para sustentar.

 

Igualmente, conforme a la Ley n.° 5.378/2014 «Que modifica el art. 229 de la Ley n.° 

1.160/1997, CP y su modificatoria, la Ley n.° 4.628/2012», el 81 % sostiene que debe utilizarse 

para estipular la legítima defensa ante hechos de violencia familiar.

 

Finalmente, respecto al Decreto del Poder Ejecutivo n.° 5.140/2016 «Que aprueba el Plan 

nacional contra la violencia hacia las mujeres 2015-2020», el ‒56 %‒ reconoce que debe utilizarse 

para fundamentar la legítima defensa ante hechos de violencia familiar.

 

Criterios que permiten aplicar el derecho de la legítima defensa

 

En ese orden, con respecto a las consultas sobre agresiones en centros asistenciales el 

50 % sostuvo que es un elemento que se debe considerar para la legítima defensa en hechos de 

violencia familiar resulta.

 

En cuanto al ítem referente al ciclo de violencia, los resultados estiman como criterio 

legítimo en un 44 % e incluso razonable en un 44 %.

 

Con respecto al ítem referido a la forma de realización del hecho y los medios empleados, 

de acuerdo a los resultados obtenidos, éstos son considerados criterios razonables en un 63 % e 

incluso legítimos en un 37 %. 

 

Referente al ítem de auto preservación se consideró como criterio legítimo en 50 % e 

incluso razonable el otro 50 %.

 

En función al ítem de relevancia del daño y del peligro ocasionado, los encuestados  

consideran criterios legítimos en 62 %.

 

Finalmente, el ítem relativo a la perspectiva de género es considerado como criterio 

legítimo en 50 % e incluso razonable en 38 %.

Administración de justicia en los casos de legítima defensa

 

En relación al acceso al sistema de justicia en los casos de violencia familiar los 

encuestados afirmaron en 44 % que son efectivos, mientras que el 44 % sostiene que son limitados,  

considerando que en el departamento de Ñeembucú, existen factores demográficos, culturales y 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

estructurales ‒falta de caminos‒, que pudieran considerarse como desmotivadores para realizar 

denuncias; así como también la falta de seguimiento por parte de los órganos jurisdiccionales.

 

En relación al ítem de la orientación jurídica en los casos de violencia familiar, respondieron 

es efectiva un 44 %, en tanto otro 44 % estima es limitado. Al respecto, existen deficiencias en el 

tratamiento de los casos, ya sea en cuanto a los procedimientos, tiempo y seguimiento de los casos. 

 

En lo que respecta a la aplicación de las medidas de protección urgentes en los casos de 

violencia familiar, el 50 % sostiene que resulta efectivo, en cambio el 31 % dice que es limitado. Si 

bien, la labor de los juzgados competentes resulta efectiva, el cumplimiento de éstas por parte de 

las instituciones auxiliares presenta limitaciones en materia de control, seguimiento y aplicación 

de los protocolos de actuación.

 

Así también, en relación a la valoración de pruebas arrimadas por las partes afectadas en 

estos casos, el 44 % reconoce que son efectivas, no obstante, otro 44 % dice que son limitadas.  

 

Desde el momento de la denuncia policial, la declaración testimonial, la etapa preparatoria 

y el juicio oral, el principio de inmediatez no siempre supone un corto tiempo, afectando el relato 

de los hechos al punto de eludir, minimizar o rechazar las acciones planteadas en la denuncia.  

 

Sin embargo, al considerar la posible aplicación de legítima defensa, éstos tienden a 

cambiar las versiones quedando el órgano juzgador sin elementos para la pena.

 

Finalmente, a la inclusión de la figura legal respectiva dentro del ordenamiento penal 

relativo a los casos de violencia familiar, conforme a los resultados obtenidos en la encuesta, el 63 

% refiere que resulta imperioso, mientra el 25 % considera necesario para una mejor atención de 

los distintos hechos administrados por el sistema penal paraguayo.

Conclusión

 

En el estudio realizado acerca de la aplicación de la legítima defensa, como causa de 

justificación en la violencia familiar, se aplicó una encuesta a un total de 48 actores del sistema 

de justicia. Entre las limitaciones encontradas cabe resaltar la ausencia de jurisprudencia sobre la 

problemática, al menos en el fuero penal, no así en el civil donde éstos hechos asumen otro tipo de 

relevancia, en los casos estudiados por los distintos órganos competentes. 

 

Sin embargo, la aplicación del instrumento de recolección de datos ‒encuesta‒ recogió 

elementos para un análisis de la realidad socio-judicial entorno a la problemática, cumpliendo con 

los objetivos en los términos que se señalan a continuación.

 

Conforme al primer objetivo específico, orientado a determinar los principales indicios 

para identificar la presencia de legítima defensa como causa de justificación de violencia familiar, 

se tuvo en cuenta que la presencia de indicios físicos ‒golpes, lesiones y otros‒ permiten valorar 

la relación de hechos; la existencia de indicios emocionales ‒miedos, temores, fobias‒ posibilitan 

principalmente comprender el desarrollo de los fenómenos estudiados; donde la exposición de 

indicios familiares ‒protección, defensa y/o auxilio a los hijos e hijas‒ estiman importantemente 

considerarla desde una perspectiva de autopreservación.

 

Así también, los indicios de desequilibrios o trastornos mentales ‒ocasionados a causa de 

la violencia sistémica‒ considera las inhabilidades del autor en relación a las circunstancias. Por 

otra parte, la presentación de agravios recíprocos por parte de los involucrados ‒en conflicto‒ es 


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133

La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solís Múñoz

114-136

un factor trascendente para justificar una valoración positiva de las causas; donde la violencia 

sistémica resulta trascendente para evidenciar un estado de indefensión continúa de las víctimas 

de  violencia  familiar,  o  bien,  comprender  el  marco  de  justificación  razonable  para  entender  la 

conducta.

 

En  consonancia  al  segundo  objetivo  específico,  encaminado  a  identificar  los  hechos 

relevantes para determinar el derecho de legítima defensa como causa de justificación de violencia 

familiar,  se  obtuvo  que  la  sevicia  ‒crueldad  excesiva  y  malos  tratos‒,  los  intentos  de  solicitar 

ayuda, las denuncias realizadas, la desatención de las denuncias previas, las falencias en el acceso 

al sistema de justicia y la necesidad racional del medio empleado, son hechos sumamente relevantes 

que se deben estimar convenientemente, analizar con objetividad, dilucidar convenientemente y 

prestar atención a todas las referencias sostenidas por cada afectado, a fin de conocer en profundidad 

las circunstancias que rodean a las denuncias, para realizar un análisis exhaustivo de la legítima 

defensa para su correspondiente juzgamiento.

 

En función al tercer objetivo específico, direccionado a reconocer los instrumentos legales 

que permiten aplicar el derecho de legítima defensa dentro del ámbito de violencia familiar, es 

preciso señalar que la Constitución de la República del Paraguay de 1992 en su art. 60, de la 

protección contra la violencia, la Ley n.° 605/1995 «Convención de Belém do Para», la Ley n.° 

1.160/1997 CP, a través del art. 229, Violencia familiar‒ y sus leyes modificatorias, la Ley n.° 

1.600/2000 «Contra la violencia doméstica», la Acordada n.° 633/2010 «Implementación de Las 

100 Reglas de Brasilia, sobre acceso a la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad», 

el Decreto P. E. n.° 5.140/2016 «Que aprueba el Plan nacional contra la violencia hacia las mujeres 

2015-2020», deben considerarse y utilizar como fundamento en el juzgamiento de los hechos y la 

aplicación del derecho respectivo.

 

De  acuerdo  al  cuarto  objetivo  específico,  señalado  para  describir  los  criterios  que 

permiten  aplicar  el  derecho  de  la  legítima  defensa,  como  causa  de  justificación  de  violencia 

familiar, resulta importante destacar que las consultas sobre agresiones en centros asistenciales 

adquieren una valoración como legítimo; mientras que el ciclo de violencia tiende a considerarse 

legítimo o razonable, al igual que la forma de realización del hecho y los medios empleados, el 

cual se presenta como un elemento reflexivo; donde también, la respuesta de auto preservación, la 

relevancia del daño y del peligro ocasionado y la perspectiva de género, se asumen como razones 

legítimas en el estudio de los hechos para su penalización correspondiente.

 

En esa línea de razonamiento, en relación al quinto objetivo específico, direccionado a 

detallar la administración de la justicia en los casos de legítima defensa, como causa de justificación 

de violencia familiar que terminan en homicidio, es importante advertir que para los sujetos 

encuestados, el acceso al sistema de justicia, la orientación jurídica, la aplicación de las medidas de 

protección urgentes, la valoración de pruebas arrimadas por las partes afectadas y el cumplimiento 

de las disposiciones determinadas son efectivas. 

 

En ese entendimiento, la inclusión de una excepción con respeto a la agresión antijurídica 

presente en esta figura del ordenamiento penal, relativo a los casos de violencia familiar desde la 

perspectiva de la protección familiar para lograr el amparo de sus componentes, como resultado de 

la defensa del agredido o cualquiera de sus miembros resulta necesario.


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134

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

El marco de aplicación de la legítima defensa, como causa de justificación de violencia 

familiar, en el sistema penal paraguayo conjuga una serie de indicios, hechos relevantes, 

instrumentos  y  criterios  que  asumen  validez,  importancia,  significancia  y  protagonismo  en 

el ámbito de la administración de la justicia; razón por la cual, los organismos competentes y 

especialmente los órganos juzgadores deben tener presentes para la determinación de la conducta 

y, consecuentemente la aplicación de las penas correspondientes o su absolución definitiva. 

 

En ese contexto, la aplicación del derecho de legítima defensa está ceñida al análisis en 

profundidad de todos los elementos jurídicos y de la participación de todas las partes involucradas, 

como así también de los organismos de protección del Estado. 

 

Conforme a los resultados obtenidos, cabe destacar que este derecho requiere de su 

incorporación efectiva en el marco jurídico nacional, a través de un análisis profundo, sistemático 

y crítico de sus principios de aplicación, sus limitaciones y ámbitos de aplicación, los cuales deben 

garantizar su aplicación correspondiente con base en los supuestos del estado social de derecho.  

 

En tanto, el estudio de los hechos debe estar fundamentado convenientemente en función 

a los criterios, instrumentos jurídicos y principios de administración de la justicia, a fin de proteger 

el bien más preciado, que es la vida de las personas víctimas de hechos de violencia familiar.

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137

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso 

sexual en niños

Yennifer Ivonne Marchuk Gaona

137-150

Artículo original 

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso sexual en niños

Complicity by omission in the punishable act of sexual abuse of children

Ñeporomo’ã ha ñemokirirĩ mba’e apovai mitãnguéra jejapyhy rehegua

*Yennifer Ivonne Marchuk Gaona

https://orcid.org/0000-0001-9506-6026

Ministerio Público. Itaguá, Paraguay

Recibido: 28/08/22                      Aprobado: 10/11/22

*Yennifer Ivonne Marchuk Gaona, agente fiscal penal de Itaguá. Email: ymarchuk@ministeriopublico.gov.py

Abogada egresada de la UNA. Doctoranda en Ciencias Penales por la Universidad Nacional de Asunción. 

Magister en Ciencias Penales por la Universidad Nacional de Asunción, tema de tesis “La Regulación de 

la Trata de personas en el Código Penal paraguayo”.  Especialista en Ciencias Penales por la Universidad 

Nacional de Asunción. Especialista en Didáctica de la Educación Superior por el Rectorado de la UNA.

ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

  

 

                        

                 Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0

Resumen 

 

En este trabajo se realiza un estudio de la complicidad por omisión del hecho punible 

de abuso sexual en niños, con el objeto de determinar si la modalidad delictiva es aplicable en 

el derecho penal paraguayo. En tal sentido, según lo establecido en el Código Penal la conducta 

humana  penalmente  relevante  es  de  dos  tipos  ‒esencialmente‒  acción  y  omisión,  a  su  vez  la 

omisión tiene dos modalidades, propias e impropias. Para avanzar en el estudio, se ha realizado 

una  descripción  del  hecho  punible  de  abuso  sexual  en  niños,  para  lo  cual  resulta  importante 

comprender que este hecho se encuentra dentro de los denominados delitos de propia mano. Para 

la  investigación  se  utilizó  un  enfoque  cualitativo,  con  diseño  no  experimental.  Responde  a  un 

estudio de tipo hermenéutico, en razón a que se realizó una revisión bibliográfica de los principales 

exponentes  de  la  teoría  de  la  omisión  impropia,  para  luego  elaborar  un  caso  práctico  basado 

respecto esta modalidad delictiva, conforme a la experiencia de la praxis fiscal, para elaborar la 

categoría de análisis de la omisión impropia en dicho hecho punible en grado de complicidad. 

Finalmente, se recurrió a la principal teoría de la problemática identificada, para luego interpretarla 


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138

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

a partir de un caso práctico y diseñar una teoría sustentada en la legislación nacional. Se concluye 

que sí es posible la comisión del hecho punible de abuso sexual en niños en grado de complicidad 

por omisión.
Palabras clave: abuso sexual en niños, omisión impropia, delito de mano propia, complicidad.
Abstract

 

This  paper  studies  complicity  by  omission  in  the  punishable  act  of  sexual  abuse  of 

children, in order to determine whether this type of crime is applicable in Paraguayan criminal law. 

In this sense, according to the Criminal Code, the criminally relevant human behavior consists of 

two types -essentially- action and omission, and omission has two modalities, proper and improper. 

In order to advance in the study, a description of the punishable act of sexual abuse of children 

has been made, for which it is important to understand that this act is one of the so-called crimes 

committed at one’s own hand. A qualitative approach with a non-experimental design was used 

for the research. A hermeneutic study was carried out by means of a bibliographic review of the 

main exponents of the theory of improper omission, to then elaborate a practical case based on 

this criminal modality, according to the experience of the fiscal praxis, to elaborate the category of 

analysis of the improper omission in this punishable act as accomplice. Finally, the main theory of 

the identified problem was used to interpret it from a practical case and to design a theory based on 

national legislation. It is concluded that it is possible to commit the punishable act of sexual abuse 

of children as accomplice, by omission.
Key words: child sexual abuse, improper omission, self-inflicted crime, complicity.

Ñemombyky

 

Ko tembiapópe oñehesa’ỹijo umi ñeporomo’ã ha ñemokirirĩ mba’e apovai mitãnguéra 

jejapyhy rehegua, ojekuaa porã haguã kóichagua tembiapo vaírepa ojeporukuaa pe derecho penal 

paraguayo. Upévare, jajesarekórõ ñande Código Penal-pe ojehaívare jajuhu pe tapicha rembiapovai 

oñepenalisáva ikatu mokõi hendáicha: ojejapóva ha oñemokirirĩva, pe oñemokirirĩva ikatu avei 

mokõi hendáicha: propia ha impropia, Ojekuaa pypukuve haguã, oñehesa’ỹijókuri  umi tembiapovai 

mitãn jejapyhy rehegua, upevarã iporã ojekuaa pe tembiapovai oikeha pe oñembohérava delito 

de propia mano-pe. Ojejapo haguã ko investigación  ojeporúkuri  enfoque cualitativo, diseño no 

experimental.  Ohesa’ỹijopaite  kuatiañe’ẽ  ojehaiháicha,  tipo  hermenéutico,  ojeporekapaite  rupi 

oĩva guive aranduka rehe karai aradukuéra ñe’ẽ oikuaa porãva ko omisión impropia rehegua, ha 

upéva  ári  ojejapo  peteĩ  káso  oikova’ekue  tembiapo  vaite  reheguáva,  ojekuaápype  fiscal-kuéra 

rembiapo  tee,  ojejuhu  haguã  umi  categoría  oñehesa’ỹijo  haguã  pe  oñemokirirĩvapa  impropia-

hína pe tembiapo vaípe ha ojehechakuaápa oĩhague ñeporomo’ã. Ipahaitépe oñeguahẽ pe teoría 

apyterépe omombe’úva ko mba’evai apo, ha upe rire oñeñe’ẽ hese umi káso kuéra áriguive ha 

ojehechauka peteĩ teoría oñemopy rendáva léikuéra ñane retãmegua rehe.  Ha oñembyapu’ávo 

ikatu ja’e ha’eha tembiapo vai (hecho punible) umi oporomo’ãva ha oñemokirirĩva.


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139

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso 

sexual en niños

Yennifer Ivonne Marchuk Gaona

137-150

Ñe’ẽ tee: mitãnguéra jejapyhy, omisión impropia, mba’evai ojejapóva pórupi, oporomo’ãva.

Introducción

 

El trabajo de investigación realiza un análisis respecto a la complicidad por omisión en 

el hecho punible de abuso sexual en niños, conforme a lo previsto en el Código Penal Paraguayo, 

en adelante CP. Para ello se analiza el concepto de abuso sexual en niños, a partir de sus elementos 

objetivos y subjetivos que a su vez se pueden dar de manera activa u omisiva, caracterizando cada 

uno de sus presupuestos. 

 

Por lo tanto, se explicará la calsificación de conductas omisivas existentes conforme a 

la legislación penal, partiendo de la conceptualización de la omisión propia y luego a la omisión 

impropia, con el fin de describir cada uno de su componentes, para que se de la configuración 

delictiva de manera omisiva y se pone énfasis en los elementos de la omisión impropia, como el 

deber de garante y la cláusula de equivalencia o correspondencia. 

 

Posteriormente, mediante el análisis de la definción del hechos punible de propia mano, 

se ve la posibilidad de sancionar a una persona como autor en la comisión de un hecho punible de 

acción por omisión impropia.

 

Seguidamente, se determinará quienes tienen el deber legal de velar por la protección de 

los niños y adolescentes, de acuerdo al análisis realizado de la Constitución Nacional, en adelante 

CN, y el Código de la Niñez y la Adolescencia, en adelante CNyA, en concordancia con lo dispuesto 

en el Código Civil, en adelante CC. Finalmente, mediante un caso simulado se realiza un análisis 

jurídico en el que se describe una conducta de omisión impropia en calidad de complicidad, lo que 

ha permitido verificar que la construcción de la participación por omisión en el hecho punible de 

abuso sexual en niños y adolescentes es posible.

 

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso sexual en niños

Abuso sexual en niños. Concepto

 

Los hechos punibles cometidos contra niños y adolescentes se encuentran reguladas en el 

Capítulo VI, de los «Hechos punibles contra niños y adolescentes», del CP, bajo la protección del 

bien jurídico niños y adolescentes. 

 

En ese entendimiento, el tipo penal de abuso sexual en niños requiere que una persona 

realice actos sexuales con un niño, entendiendo al acto sexual en los términos del art. 128 núm. 5 

inc. 1 del CP: «Aquellos actos destinados a excitar o satisfacer los impulsos de la libido, siempre 

que respecto a los bienes jurídicos protegidos, el desarrollo sexual armónico de niños y adolescentes 

sean relevantes». 

 

En tal sentido, en el abuso cometido contra niños se omite hablar de autonomía sexual, ya 

que un niño o niña aún no tiene la autodeterminación sexual, más bien se habla de desarrollo sexual 

armónico. Es por ello que, conforme a lo que establece el art. 135 a inc. 5 del CP: «Se entenderá 

por niño, a los efectos de este capítulo, la persona que no haya cumplido catorce años de edad». 

 

Ahora  bien,  la  mayoría  de  los  hechos  punibles  tipificados  en  el  CP  pueden  realizarse 

mediante una conducta activa y pasiva, es decir, mediante acción y omisión. 

 

Por lo tanto, se realiza un análisis jurídico de la comisión de este hecho punible a través 


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140

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

de una conducta omisiva y que vulnere el desarrollo sexual armónico de niños y niñas.

Conducta. Tipos

 

La conducta realizada por el ser humano, −penalmente relevante‒ se clasifica en: acciones 

‒conductas positivas‒ y omisiones ‒conductas negativas‒. De manera que, la conducta activa, es 

aquella en la que: «Se intenta modificar la situación de hecho interviniendo…tiende a un resultado 

valorado  negativamente  por  el  derecho  y  por  cuya  razón  está  prohibida»  (Stratenwerth,  2005, 

pág. 103). Dicho autor también sostiene que la omisión se verifica cuando: «Falta intervención 

modificatoria y, por cierto, posiblemente falte porque el acontecer ya por sí mismos desembocará 

en un resultado deseado…cuando está mandado actuar para impedir ese resultado» (2005, pág. 

103).

 

Así por ejemplo, si Juan Pérez realiza actos de manoseo en las partes íntimas de una niña de 

5 años, quien además es su hijastra, comete una conducta activa ‒de realizar actos sexuales como: 

tocar/manosear‒, prohibida y sancionada por el ordenamiento jurídico penal, pues constituye una 

conducta activa que atenta contra niños o adolescentes cuya pena oscila entre los 10 a 15 años, 

conducta agravada por ser Juan Pérez, padrastro de la niña conforme al art. 135 a inc. 1 y 2 núm. 

3.  del CP. 

 

Entonces, se pude afirmar que son hechos punibles de acción aquellos en los que la ley 

prohíbe la realización de una conducta que se estima nociva. Por otro lado, según Mir Puig (2016) 

son hechos punibles de omisión: «Aquellos en que se ordena actuar en determinado sentido que se 

reputa beneficioso y se castiga el no hacerlo» (pág. 233).
Omisión. Concepto

 

En la conducta omisiva la ley penal impone que el sujeto obligado actué de determinada 

forma, a fin de evitar el resultado de un tipo legal, así por ejemplo, en la omisión de auxilio el sujeto 

que no salva a otro de la muerte o de una lesión considerable, pudiendo hacerlo sin riesgo personal, 

comete el delito de omisión, siempre y cuando pudo intervenir en el hecho sin riesgo a su persona, 

estuviera presente en el suceso y se hubiera pedido su intervención en forma directa y personal 

(Congreso Nacional, 2015).

 

Igualmente, se encuentra una conducta omisiva en el tipo penal de abandono, cuando 

aquella persona que tiene bajo su guarda o cuidado a alguien, se ausenta y deja en situación de 

desamparo, y con ello pone en peligro la vida o integridad física del que debía o estaba obligado a 

proteger o amparar (Congreso Nacional, 2015).

 

En la conducta omisiva el omitente es penado por una omisión, es decir, en razón de que 

no ha ejecutado determinada acción. Dado que todos los presupuestos de la punibilidad deben 

referirse a la omisión de esa acción. En el delito de omisión, la acción no ejecutada‒ al igual que la 

ejecutada en el delito de comisión‒ tiene que estar caracterizada de modo exacto en la cuestión de 

subsunción (Frister, 2011).

 

Así, para Frister (2011) se tiene que para configurarse el delito omisivo en el primer hecho 

mencionado, debe mediar ciertos presupuestos como:

Posibilidad de actuar sin riesgo alguno para la persona del omitente (el omitente debe 


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Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso 

sexual en niños

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estar en capacidad de actuar, es decir hacer lo que la ley ordena, salvar a otro de la muerte 

o una lesión considerable, sin riesgo alguno a su persona, sin embargo, no lo hace).

Así como en el caso de la acción, la ejecución del movimiento corporal tiene que depender 

de la voluntad, así también tiene que depender de ella, en la omisión, la no ejecución del 

movimiento corporal. Esto se suele formular diciendo que el autor tiene que haber tenido 

“la posibilidad física real”

 de ejecutar la respectiva acción de salvamento (pág. 432).

 

En tal sentido, se puede inferir que estar presente en el lugar del suceso o en el caso de 

que se le hubiera pedido su intervención de forma directa y personal, ‒además el omitente de la 

conducta activa ordenada en la ley, debe estar presente en el lugar del hecho o en el caso que de 

forma directa y personal se le hubiera pedido ayuda‒.

 

Para una mejor ilustración: Una persona que presencia un accidente de tránsito en la cual 

una de las víctimas sufrió graves lesiones y  necesita atención urgente, sin embargo, observa el 

suceso y se retira del lugar sin dar aviso a nadie de lo acontecido. 

 

Este  supuesto  debe  mediar  para  que  se  configure  la  omisión  de  auxilio  en  la  primera 

alternativa, en cambio en la segunda alternativa se debe tomar como referencia el ejemplo anterior, 

si el accidente se produjo por el manejo imprudente del omitente, quien pudiendo ayudar a la 

víctima sin riesgo alguno, se retira del lugar sin prestar la ayuda requerida, lo que ocasionó lesiones 

considerables en la víctima.

 

Por lo tanto, deben darse ciertos elementos o presupuestos del hecho punible de omisión 

u omisión propia. 

 

Seguidamente, se pasa a explicar la otra forma de omisión reglada en el ordenamiento 

jurídico ‒objeto de estudio del presente artículo‒ el cual es la omisión de evitar un resultado o 

la omisión impropia, reglada en el art. 15 del CP. Al respecto Stratenwerth (2005) sostiene: «El 

delito de omisión consiste en la inobservancia de un mandato de actuar. Por eso, desde un principio 

solo puede ser cometido por una persona que hubiera estado obligada a llevar a cabo la acción 

mandada» (pág. 381).

 

En los delitos de omisión propia los tipos penales se dividen según se afecte o lesione 

el deber de socorro o la omisión equivalga a una acción, así en la omisión de auxilio el omitente 

lesiona el deber de socorro o auxilio al no dar aviso a la policía o llamar a la ambulancia cuando 

encuentra una persona accidentada, que requiere de su ayuda.

 

Mientras que en el abandono, la acción de descuido o desamparo que realiza el omitente es 

equivalente a una conducta activa, el enfermero de un hogar de ancianos que no presta la atención 

necesaria a una abuelita muy enferma, a quien deja sola la mayor parte del tiempo, su conducta 

omisiva de descuido o desamparo que pone en peligro su vida es igualmente equiparable a una 

conducta activa. 
Omisión Impropia. Concepto

 

En esa línea de razonamiento, el Diccionario panhispánico del español jurídico define a la 

omisión impropia de la siguiente manera: 

Delito  realmente  comisivo  que,  mediante  lo  que  en  principio  es  omisión,  o  sea, 

incumplimiento de un deber normativo de actuación, infringe una norma prohibitiva de 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

determinada conducta lesiva de un modo equivalente a su realización en comisión activa.

La omisión impropia o delito de omisión impropio se denomina por ello también comisión 

por omisión. Ello puede suceder ante todo en los tipos puros de resultado, que prohíben 

cualquier conducta que puede producir ese resultado, y no parece factible en los tipos 

de resultado, pero con modalidades limitadas de acción o ejecución si no incluyen la 

forma omisiva. Pero también, cabe omisión impropia en un delito de mera conducta que 

lesiona un bien jurídico si el tipo legal equipara expresamente la modalidad omisiva a la 

activa, como sucede, por ejemplo, en el allanamiento de morada, donde la ley equipara 

el allanamiento omisivo, no abandonar la morada ajena al ser requerido, al allanamiento 

activo de la entrada indebida en la morada ajena (2020).

 

La ley penal paraguaya prevé en su art. 15, la omisión de evitar un resultado o conocida 

‒doctrinariamente‒ como omisión impropia, que castiga la conducta cuando el omitente impide 

evitar un  resultado de un  hecho punible de  acción, siempre y  cuando reúna en su  persona los 

siguientes elementos: 1. Posición de garante y 2. Cláusula de equivalencia o correspondencia.

 

Respecto a los delitos de omisión impropia, Strantenwerth (2005), menciona:

La idea de que, partiendo del presupuesto de tal deber especial, también un delito de 

comisión podría ser realizado por omisión, se formula ya en el tránsito del siglo XVIII 

al XIX, explicada con el ejemplo didáctico habitual hasta hoy, entre otros, de los padres 

que dejan morir de inanición a su hijo. Pero nunca se produjo una regulación de mayor 

exactitud de las posibles causas-fuentes ni del alcance de los deberes de garantía. Recién 

en  1969  fue  incluida  en  la  ley  al  menos  la  fórmula  de  que  el  autor  que  omita  evitar 

un resultado típico es punible, sólo cuando deba responder jurídicamente de que no se 

produzca el resultado y cuando la omisión equivalga a la realización del tipo legal por un 

hacer (pág. 383).

 

Entonces, se aplicará la sanción cuando por omisión se produzca un resultado previsto en 

el tipo legal de acción, siempre que:

 

1-Exista un mandato jurídico que obligue al omitente a impedir tal resultado ‒posición de 

garante‒; y

 

2-Este  mandato  jurídico  tenga  la  finalidad  de  proteger  el  bien  jurídico  amenazado  de 

manera tan específica y, directa que la omisión resulte, generalmente tan grave como la producción 

activa del resultado ‒cláusula de equivalencia‒. 

Método

 

La investigación utilizó un enfoque cualitativo, con diseño no experimental. Para este 

efecto se realizó un estudio de tipo hermenéutico en razón a que, se hizo una revisión bibliográfica 

de los principales exponentes de la teoría de la omisión impropia para luego elaborar un caso 

práctico basado respecto al hecho punible de abuso sexual en niños, con base en la experiencia 

de la praxis fiscal, para finalmente construir la categoría de análisis de la omisión impropia, en el 

hecho punible de abuso sexual en niño en grado de complicidad.

 

Al respecto, la investigación hermenéutica tiene tres etapas y dos niveles. En cuanto a las 

etapas, se encuentra el conjunto de textos interpretados, conocidos como la interpretación de los 


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Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso 

sexual en niños

Yennifer Ivonne Marchuk Gaona

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textos y la generación de la teoría. En lo que respecta a los niveles, se establece la identificación de 

un problema, así como la identificación de los textos relevantes (Red Educa, 2022).

 

Respecto a la técnica de recolección de datos, se utilizó el análisis documental, como 

instrumento fue utilizado la ficha de contenido. El alcance de la investigación es de tipo descriptivo, 

ya que describe las características del fenómeno estudiado, pero no realiza relación de variables. 

Resultado

 

El trabajo de investigación relativo a la omisión en el hecho punible de abuso sexual 

en  niños,  puede  cometerse  a  través  de  una  complicidad  por  omisión,  es  decir,  esta  modalidad 

conductual, resulta penalmente relevante para el derecho penal paraguayo, pues dicho hecho es 

típico a la luz de la redacción actual del CP.

Elementos de la omisión impropia

Los deberes de garante

 

Según G. Stratenwerth (2005) la posición de garante debe ser analizada de acuerdo a su 

causa-fuente: La ley, el contrato, la acción precedente generadora de un riesgo y las relaciones de 

comunidad especiales y el ámbito de dominio. 

 

También, de acuerdo a su contenido: Las dirigidas a la protección de determinados bienes 

jurídicos  o  intereses  frente  a  todos  los  peligros  que  los  amenacen  ‒garantes  de  protección‒,  y 

aquellas en las que se trata de evitar todas las amenazas que provengan de una fuente de peligro 

determinada ‒garantes de control o aseguramiento‒. 
 

Posición de garante conforme a su Causa-fuente

 

La ley. El  deber  de  actuar  o  de  proteger  determinado  bien  jurídico  a  fin  de  evitar  la 

producción del resultado de un delito de acción, debe provenir de la ley y a esto debe sumarse 

según Strantenwerth (2005) la relación existente entre la ley, el obligado y el bien o interés a 

proteger o entre el obligado y la fuente de peligro. 

 

Por citar un ejemplo se presente un caso: Ana, quien estaba conduciendo su vehículo, 

cuando en un momento dado es perseguida por desconocidos quienes empiezan a disparar a su 

vehículo poniendo en peligro su vida.

 

Con el fin de obtener ayuda, Ana, pasa frente a un control policial haciendo sonar la 

alarma y gritando por ayuda, sin embargo, el policía que estaba en el lugar no la ayuda, por lo 

que finalmente es alcanzada por los desconocidos, quienes la despojan de sus pertenencias y de su 

vehículo. 

 

Se observa que el funcionario policial, tiene el deber legal y constitucional de garante 

‒proteger la seguridad de las personas y sus bienes‒, pero omitió impedir el resultado de un tipo 

legal de acción ‒no evitó la sustracción de las pertenencias de Ana‒, con la obligación específica 

y directa de proteger la seguridad personal y de los bienes de la víctima, por lo que esa omisión 

resulta tan grave como la producción activa del resultado.

Por tanto, el obligado siempre tiene que ser responsable, en una medida incrementada 

del bien jurídico amenazado, o bien de la persona o cosa de la que parte el peligro, para 

que al deber legal de actuar le corresponda el rango de un deber de garante (Stratenwerth, 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

2005, pág. 386).

 Contrato. Otra de las fuentes del deber de garante es el contrato, en virtud del cual sólo 

si  al  obligado  le  corresponde  una  posición  de  confianza  ‒con  especiales  deberes  de  custodia, 

cuidado o supervisión‒ importa deber de garante; también, esto clarifica la analogía con los casos 

de equiparación regulados legalmente. Continúa diciendo Stratenwerth (2005), sólo en caso de 

que  exista  un  vínculo  especialmente  intenso  entre  las  partes  contratantes  ‒de  larga  duración  o 

que  se  basa  en  una  confianza  incrementada‒  las  obligaciones  accesorias  pueden  convertirse 

excepcionalmente en deberes de garante. 

 

En ese entendimiento, el deber de garante se genera a partir de la asunción fáctica de la 

posición de confianza, por el hecho de que a partir de ese momento otros, el amenazado o quien, si 

no, sería responsable, cuenten con la persona obligada. Por ejemplo, el caso de los guardaespaldas o 

de los guías de una aventura extrema, que tienen la obligación contractual de velar por la seguridad 

de una persona.

 

Actuar precedente. Se da cuando una conducta que genera un peligro puede obligar, 

dentro de ciertos límites, a conjugar el peligro creado por el mismo sujeto, el actuar precedente 

fundamenta responsabilidad solamente para aquellos peligros que estén vinculados a él de modo 

previsible. 

 

Considerando que la responsabilidad está fundamentada por la conducta previa, ella sólo 

puede extenderse a aquellas consecuencias que, al ser conocibles ex ante, también tendrían que 

haber sido tenidas en cuenta de antemano. Menciona como ejemplos  Stratenwerth (2005); quien 

está a punto de talar un árbol, sin duda tiene que avisarles a las personas en peligro si el árbol 

comienza a  caer antes  de  lo  esperado;  quien  enciende un  fuego  tiene que  tener en  cuenta, los 

peligros que derivan de éste mismo. 

 

Otras causas-fuentes del deber de garante. Aunque muy discutidas son: los deberes 

legales de vigilancia o cuidado frecuente el cual se basa principalmente en el grado de vinculación 

personal existente entre los afectados, grado de dependencia entre los intervinientes, el peso de los 

bienes jurídicos amenazados, etc.

 

Por otro lado, se menciona como otra causa fuente, la comunidad de peligros asumida 

voluntariamente, que obliga a los intervinientes en condición de garantes, a prestarse auxilio mutuo 

y cita como ejemplo Stratenwerth (2005), el caso de ascenso de una montaña o una expedición, 

confiando en la asistencia del guía, se expongan a peligros que de otro modo no hubieran asumido. 
 

Cláusula  de  equivalencia.  Ahora  bien,  respecto  al  segundo  elemento  de  la  omisión 

impropia se tiene que la ley no sólo requiere que el autor haya omitido impedir el resultado típico, 

sino también que la omisión equivalga a la realización del tipo legal por un actuar, configurándose 

de ese modo la omisión del sujeto igual o equivalente a la acción misma. 

La omisión impropia en los hechos punibles de propia mano

 

Para establecer la posibilidad de sancionar a una persona como autor en la comisión de 

un hecho punible de acción omisión impropia, en los hechos punibles de propia mano, resulta 

importante determinar en qué consisten estos tipos de hechos.


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Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso 

sexual en niños

Yennifer Ivonne Marchuk Gaona

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Es  así  que  Roxin  (2016):  «En  los  delitos  de  propia  mano,  según  su  definición,  solo 

fundamenta la autoría llevar a cabo personalmente la acción típica» (pág. 386). Bajo esa premisa, 

el hecho punible de abuso sexual en niños es considerado de propia mano, es decir el autor debe 

llevar a cabo la acción de forma física directa y personal en la persona del niño, pues no admite otra 

forma de autoría que no sea de la forma mencionada.

 

En consecuencia, al determinarse que el abuso sexual en niños es un delito de propia mano, 

resulta improbable la comisión de este hecho punible de acción por omisión impropia en calidad de 

autor, desde el momento que para ser considerado autor, el sujeto debe ejercer la conducta de abuso 

de forma física directa y personal en la persona del niño, por lo que necesariamente la conducta del 

autor debe ser activa.

 

Por  lo  tanto,  es  importante  establecer  si  puede  configurarse  una  participación  en  la 

comisión del abuso sexual en niños por omisión, en una forma distinta a la autoría, por ejemplo: 

Una complicidad por omisión impropia.

 

En los hechos punibles de acción cometidos por omisión, el que omite termina siendo 

autor por el deber que tenía de evitar el resultado (Roxin, 2016), de allí surge la interrogante si 

puede concebirse una participación por omisión. 

 

Sobre esta pregunta, Roxin (2016) considera que la participación por omisión es posible, 

afirmando que:

La participación es una cooperación fuera del dominio del hecho determinante para el 

tipo  en  cuestión. Así  pues,  se  representa  la  participación  por  omisión,  allí  donde  una 

inactividad con arreglo a patrones jurídicos, aparece como cooperación en un delito, sin 

reunir los requisitos de autoría (pág. 457).

 

Entonces, con lo dicho hasta aquí, no se puede ser autor por omisión de un hecho punible 

de abuso sexual en niños, por tratarse de un delito de propia mano, pero si se puede ser cómplice 

del hecho, cuando una persona que tenga posición de garante en relación a la víctima, no actué para 

evitar el resultado del abuso, constituye mediante la cláusula de equivalencia, una cooperación o 

ayuda en la comisión del hecho, una participación en el hecho comisivo por omisión, al tratarse de 

un hecho punible que exige la comisión de propia mano, es decir, una actividad corporal del autor. 

 

Por tanto, la omisión del obligado en evitar la acción del autor del abuso resulta una 

verdadera ayuda para la verificación del resultado.
Posición de Garante en relación a los menores niños y adolescentes

 

Según lo dispuesto en el art. 54 de la CN, el deber de protección de los niños y adolescentes, 

recae en la familia, la sociedad y el Estado. En ese orden, quienes tienen la obligación de garantizar 

el desarrollo armónico e integral de los niños y adolescentes, el ejercicio pleno de sus derechos, 

protegerlos contra el abandono, la desnutrición, la violencia, el abuso, el tráfico y la explotación. 

 

Además,  agrega  la  ley  máxima  del  Estado  paraguayo,  que  cualquier  persona  puede 

reclamar a la autoridad competente el cumplimiento de estos derechos y solicitar la sanción de los 

que violen derechos y garantías de los menores. 

 

De lo antes dicho se desprende, que el deber de garante respecto a los menores, lo tienen 

en primer lugar: La familia, la sociedad y el Estado, por lo que se puede concluir que existe un 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

mandato de rango constitucional que obliga a estos tres estamentos a impedir un resultado de un 

hecho punible de acción, siendo la causa fuente del deber de garante la ley. 

 

Por su parte, el Código de la Niñez y la Adolescencia en el art. 4, es mucho más específico 

al desarrollar sobre la responsabilidad subsidiaria, en tal sentido el referido artículo establece: 

Los padres biológicos y adoptivos, o quienes tengan niños o adolescentes bajo su guarda 

o custodia, y las demás personas mencionadas en el art. 258 del Código Civil, tienen 

la obligación de garantizar al niño o adolescente su desarrollo armónico e integral, y a 

protegerlo contra el abandono, la desnutrición, la violencia, el abuso y la explotación. 

Cuando  esta  obligación  no  fuere  cumplida,  el  Estado  está  obligado  a  cumplirla 

subsidiariamente.

Cualquier persona puede requerir a la autoridad competente que exija a los obligados 

principales y al Estado el cumplimiento de sus obligaciones.

 

Las personas mencionadas en el art. 258 del CC son: Los cónyuges, los hermanos, los 

abuelos y en defecto los ascendientes más próximos, los suegros, yerno, nueras. 

 

Igualmente, la ley tuitiva del ámbito de la niñez y adolescencia al referirse a que el Estado, 

tiene el deber de velar por los menores de forma subsidiaria, cuando aquellas obligaciones no 

fueran cumplidas por los primeros obligados, al considerar que la disposición fue redactada en 

consonancia con lo dispuesto por la carta magna. 

 

Así se tiene, que el deber de garante respecto a los menores está bien definido en la ley, 

−Constitución Nacional, Código de la Niñez y la Adolescencia y el Código Civil− cumpliendo 

de ese modo con el primer presupuesto de la omisión impropia que impone la exigencia de un 

mandato jurídico que obligue al omitente impedir un resultado. 

 

Análisis de caso práctico de participación en la comisión de abuso sexual en niños 

por omisión impropio

Relato de hechos

 

T. B. abuela materna de M. B. amenazó a esta con agredirle físicamente si le contaba a su 

madre lo que le hacia su pareja −G. A.− quien le sacó la ropa, la besó en la boca, manoseo el cuerpo 

y sus partes íntimas. 

 

Asimismo, la abuela T. B., dijo a su otra nieta C. B. −víctima de abusos desde los 3 años 

aproximadamente, hasta los 13 años de edad− que si M. B. le pedía ayuda por lo que le hacia su 

−abuelastro G. A.− debía decirle a ella que el era parte de la familia y que debía tolerar lo que le 

hace, además de hacer lo que le pedía.

 

Ahora bien, las niñas M. B. y C. B. manifestaron ante la psicóloga del Ministerio Público 

e igualmente ante la psicóloga encargada de la entrevista mediante el acto de cámara gesell, que su 

abuela T. B. tenía conocimiento de los actos de abusos a los que eran sometidas y que no hacía nada 

para defenderlas, peor aún, las amenazaba que si contaban algo a su madre, ejercería violencia 

física contra ella, de hecho, efectivamente las maltrataba físicamente.

 

Por su parte M. B. manifestó que su abuela veía cuando el acusado G. A. entraba en el 

baño con ellas y que estos actos de abuso sucedía varias veces, es decir de forma sistemática.


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147

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso 

sexual en niños

Yennifer Ivonne Marchuk Gaona

137-150

 

Las manifestaciones dichas −actos de abuso−  ocurrieron en la casa de la abuela T. B. 

cuando las menores se quedaban bajo cuidado de la abuela T. B.. 

Análisis jurídico del caso

 

Conforme al relato fáctico descrito, el autor inmediato del hecho punible de abuso sexual 

en niños es el abuelastro G. A. en razón a que tenía el dominio del hecho.

 

En tal sentido, fue quien realizó tales actos mediante acción directa, personal y corporal 

sobre las víctimas, sin embargo, en el marco de este artículo es imprescindible el análisis jurídico 

respecto a la conducta penalmente relevante realizada por parte de la abuela, quien con su actuar 

omisivo contribuyó a la perpetración sistemática del abuso sexual de niños en contra de sus nietas, 

desde el momento que tuvo el deber de evitar la consumación de estos hechos de los cuales tomaba 

pleno conocimiento. 

 

Así, se tiene que la 

susbsunción de la conducta de la abuela T. B.: 

 

Luego de analizar la teoría fáctica, se considera que la conducta de T. B.,  se adecua al tipo 

penal de abuso sexual en niños, previsto en el art. 135 a inc. 1° y 2 núm. 3 del CP, modificado por la 

Ley n.° 6.002/17, en concordancia con el art. 15 y 31 del CP, en calidad de cómplice por omisión; 

y violación del deber de cuidado o educación, dispuesto en el art. 226 inc. 1 del CP, como autora, 

según el art. 29 inc. 1° del referido cuerpo normativo. 

 

La inferencia antes dicha, es que no puede ser calificada como autora del hecho de abuso 

sexual en niños, desde el momento que se trata de un hecho punible de propia mano, pero sí se 

puede encuadrar su conducta como cómplice en los términos legales mencionados.

Tipicidad objetiva y subjetiva del abuso sexual en niños por omisión 

Ausencia de una acción con tendencia al cumplimiento del mandato

 

La abuela T. B. al enterarse de todos los abusos a los que estaban siendo sometidas sus 

nietas, no hizo nada para defenderlas y de esa manera evitar el resultado, por lo que se puede 

afirmar que no protegió el desarrollo sexual armónico, en razón de no evitó la afectación del bien 

jurídico protegido y la integridad de las menores cuyo derecho es prioritario, en consecuencia 

incumplió un mandato establecido en al ley.

 

Capacidad de realizar la acción ausente 

 

La abuela T. B. se representó como segura la situación típica, ya que al no acudir a la 

policía u otra institución encargada, a fin de denunciar los abusos a los que eran sometidas sus 

nietas, no defenderlas de su pareja G. A. y evitar la afectación al desarrollo sexual armónico de las 

menores; e incluso se mantuvo callada. 

 

Además, amenazó con agredirlas físicamente, si comentaban lo que les hacía el señor G. 

A. y, de esta manera colaboraba con la conducta omisiva, para que su pareja siga sometiéndolas 

sexualmente, teniendo la obligación de cuidar y protegerlas de acuerdo a la posición de garante, 

que surge de las disposiciones legales y constitucionales mencionadas.

  

En esa línea de razonamiento, la abuela T. B. se representó como seguro su deber de 

garante, para cumplir con el mandato legal de evitar el resultado. En este caso sabía que debía 

proteger a sus nietas de cualquier tipo de abuso, dar aviso a la autoridad competente inmediatamente 


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148

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

al momento de tomar conocimiento del hecho. 

 

Además,  sus  propias  nietas  le  solicitaban  ayuda,  y  de  esta  manera  se  representó  la 

obligación de proteger. Sin embargo, omitió defenderlas cuando era seguro que la conducta realizada 

por  G.A. causaría un daño a en desarrollo físico y psicológico, en atención que las víctimas eran 

menores, por lo que se encuentran en pleno desarrollo, lo que hace su conducta omisiva antijurídica 

anterior −no defender a sus nietas y haberlas amenazado con pegarlas si contaban algo de lo que 

le hacía su pareja−. Esta circunstancia, sitúa a la abuela en plena condición de realizar la acción 

ausente. 

 

A  su  vez,  tenía  la  capacidad  física  y  el  tiempo  suficiente  para  realizar  el  mandato  de 

proteger y defender a las menores, tomar las medidas necesarias a fin de, evitar el resultado ya que, 

la conducta del autor se desarrolló por un tiempo prolongado, con pleno conocimiento de la abuela 

pero, a pesar de estos conocimientos decidió no actuar.

 

Por lo tanto, existe un nexo de responsabilidad pues, el resultado acaecido −afectación al 

desarrollo sexual armónico de niños y adolescentes− como consecuencia de la conducta omisiva y 

debida por mandato jurídico −Constitución Nacional, Código de la Niñez y la Adolescencia− de la 

acusada T. B..

 

Esto se configura al no tomar todas las medidas necesarias para defender y proteger a 

sus nietas tal y como lo exige el mandato jurídico que dispone el art. 54 de la CN y el CNyA, los 

cuales disponen que la familia, la sociedad y el Estado tiene la obligación de garantizar al niño su 

desarrollo sexual armónico e integral. 

 

Así  como  el  ejercicio  pleno  de  su  derecho,  protegiéndolo  contra  el  abandono,  la 

desnutrición, la violencia, el abuso, etc. cualquier persona puede exigir a la autoridad competente 

el cumplimiento de tales garantías  y la sanción de los infractores, acciones que la abuela no realizó 

omitiendo así cumplir con el mandato jurídico en el presente caso. Por lo que se puede concluir que 

estamos ante una conducta omisiva dolosa del hecho punible 
Antijurídica

 

Contesta a la pregunta si la abuela ha dejado de obrar amparada por alguna causa de 

justificación prevista en el ordenamiento positivo nacional; es decir, si ella  contaba con un permiso 

legal para no actuar conforme al mandato legal. En tal sentido, no existen circunstancias fácticas 

que ameriten el estudio de una causa de justificación, como lo son la legítima defensa o el estado 

necesidad justificante, por lo que además de ser típica, la conducta de T. B. es antijurídica.

  

Reprochable

 

Además, la abuela no padece de alteraciones mentales que permita inferir desconocimiento  

de la antijurididad de su conducta y de determinarse conforme a dicho conocimiento, es decir, no se 

verifica situaciones previstas en los arts. 22 y 23 del C. P. que excluya la reprochabilidad de T. B..

Punible

  

A consecuencia de todo lo dicho, la conducta llevada a cabo por la abuela es pasible de 

pena, conforme a lo establecido en el art. 135 a inc. 1 y 2, núm. 3 del CP modificado por la Ley 

n.° 6.002/17, en calidad de cómplice por omisión, conforme con el arts. 15 y 31 de dicho cuerpo 


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149

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso 

sexual en niños

Yennifer Ivonne Marchuk Gaona

137-150

normativo, con una expectativa de pena privativa de libertad de hasta 15 años.

 

Por  otra  parte,  es  importante  mencionar  que  la  conducta  desplegada  por  la  abuela  se 

subsume en lo dispuesto en la violación deber de cuidado respecto a sus nietas, pero en calidad de 

autora, análisis que no es objeto del presente artículo.

Conclusión

 

Del  análisis  realizado  mediante  la  presente  investigación  se  puede  afirmar  que  para 

subsumir la conducta al hecho punible de abuso sexual en niños, se debe dar la calidad de autor, es 

decir se debe tener el dominio de la acción, por tratarse de un delito de propia mano.

 

Sin embargo, a fin de que ciertas conductas no quede impune en especial aquellas en las 

que se vulneran el desarrollo sexual armónico de los menores, se debe considerar, además, de la 

conducta atribuible al autor, los casos en las que existe algún tipo de colaboración o participación 

de aquella persona que sin ser autor del hecho posee un deber legal de proteger a la victima.

 

Es decir, cuando una persona que tenga la posición de garante en relación a la víctima 

y  no  actué  para  evitar  el  resultado  del  abuso,  constituye  la  conducta,  mediante  la  cláusula  de 

equivalencia, una cooperación o ayuda en la comisión del hecho, una participación en el hecho 

comisivo por omisión, al tratarse de un hecho punible que exige la comisión de propia mano, es 

decir, una actividad corporal del autor. Es así que la omisión del obligado en evitar la acción del 

autor del abuso resulta una verdadera ayuda para la verificación del resultado.                                                                            

 

Por lo que mediante este trabajo se determina que la ley penal paraguaya, conforme lo 

reglado en el art. 15 del CP permite también el castigo del sujeto que tenga la posición de garante, 

en la calidad de cómplice del hecho. 

Referencias

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Código Procesal Penal paraguayo. Ley n.° 1286/1998.

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Código de la Niñez y de la Adolescencia. Ley n.° 1680/2001. Asunción, Paraguay.

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150

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por el art. 1° de la Ley n.° 3.440/08, “que modifica varias disposiciones de la Ley n.° 1.160/97

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Stratenwerth, G. (2005). Derecho Penal. Parte General I El hecho Punible. Navarra, España: 

 

Aranzadi.


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151

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

Artículo original 

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Demystifying:  State  presence  in  relation  to  the  increase  of  drug  trafficking  in  Paraguay.

Ñemyesakãrã: Estado rembiapo oñembojovake narcotráfico jekakuare Paraguáipe

*Carlos Aníbal Peris Castiglioni

https://orcid.org/0000-0002-8205-3768

Universidad Nacional de Asunción. Asunción, Paraguay.

Recibido: 07/10/22                                   Aprobado: 11/11/22

*Investigador categorizado en el PRONII – CONACYT Nivel 1 y en la Universidad Nacional de Asunción, 

Asunción – Paraguay. Labores en Insight Crimen y en GIGA de Hamburgo. Email: carlosperisc@gmail.com

Sociólogo por la Universidad Católica “Ntra. Sra. de la Asunción”, Paraguay. Máster en Acción Social por la 

Universidad Carlos III de Madrid, España. Doctor en Humanidades y Ciencias Sociales por la Universidad 

Nacional de Misiones, Argentina. Postdoctorado en la Universidad Sorbona – París 3, Francia.

ISSN 2415-5063 Versión impresa             ISSN 2415-5071 Versión en línea 

https://ojs.ministeriopublico.gov.py          Contacto: dip.informaciones@ministeriopublico.gov.py

 

Artículo de acceso abierto. Licencia Creative Commons 4.0

Resumen 

 

En los últimos años se acrecentó la cantidad de sucesos relacionados al narcotráfico en 

el Paraguay. Un escenario con potencialidad de gravedad, primordialmente, por las operaciones 

de grupos criminales transnacionales y el aumento generalizado de la violencia cotidiana. 

Ante la nefasta coyuntura brotó un conjunto de discursos que argumentaron el crecimiento del 

fenómeno debido a la ausencia del Estado, y sus respectivos agentes. A pesar de ello, es importante 

preguntarse ¿solo se podría atribuir al Estado, su presencia, o ausencia, como el único o el 

principal factor de crecimiento del crimen organizado y del mercado ilegal de las drogas en el 

Paraguay? Al respecto, se propuso discutir a tal línea explicativa mediante datos empíricos que 

mostraron las acciones estatales en los territorios rojos: ‒departamentos de Amambay, Canindeyú 

y Concepción‒. Para lograr el objetivo propuesto se realizó una investigación tipo documental, con 

un alcance descriptivo, como técnica de recolección de datos se realizó el análisis documental y el 

instrumento utilizado fue la ficha de contenido. En tal sentido se pude afirmar que se complejizó 

que el narcotráfico se halla en tales zonas a pesar de que sí ha existido una acción estatal observable 

a través de: a) la Policía Nacional b) agentes de la SENAD y c) unidades fiscales especializadas. 

El artículo, buscó desmitificar una idea aceptada, promoviendo e invitando, últimamente a otros 

razonamientos que consiguieran dar una mejor fundamentación de lo sucedido en lo que respecta 

al narcotráfico y su expansión en el Paraguay. 


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152

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Palabras clave: Estado paraguayo, crecimiento del narcotráfico, acción estatal, desmitificación, 

crimen organizado.

Abstract

 

In recent years, the number of events related to drug trafficking in Paraguay has increased, 

which represents a potentially serious scenario, primarily due to the operations of transnational 

criminal groups and the generalized increase in daily violence. Faced with this unfortunate situation, 

a series of discourses argues that the growth of the phenomenon is due to the absence of the State 

and its respective agents. Nevertheless, it is important to ask the question: can only the State and 

its presence, or absence, be attributed as the sole and main factor in the growth of organized crime 

and the illegal drug market in Paraguay? In this regard, it was proposed to discuss this line of 

explanation by means of empirical data showing state actions in the so called red territories: the 

Departments of Amambay, Canindeyú and Concepción. In order to achieve the proposed objective, 

a documentary type of research was carried out, with a descriptive scope, documentary analysis 

was used as the data collection technique, and the instrument used was the content card. In this 

sense, it can be affirmed that drug trafficking has become more complex in these areas despite the 

fact that there has been observable state action through: a) the National Police, b) SENAD agents, 

c) specialized fiscal units. The article sought to demystify an accepted idea, ultimately promoting 

and inviting other reasoning that would provide a better basis for what has happened with regard 

to drug trafficking and its expansion in Paraguay.

Keywords:  Paraguayan  state,  drug  trafficking  growth,  state  action,  demystification,  organized 

crime.

Ñemombyky 

 

Ko’ãga  rupi  okakuaa  kakuaave  ohóvo  káso  oikóva  oñembojáva  narcotráfico-ha  ko 

Paraguáipe.  Ojehecha  ivaivaiveha  umi  oikopáva  ñande  apytépe,  oĩ  rupi  heta  aty  oku’éva 

mba’evairãnte ha ojepysóva ambue tetãre, ko’ãva ogueru opaichagua ñorãirõreko opa araite.  Ko 

mba’e vaiete renondépe oñehendu opáichagua ñe’ẽ, oñehendu ombojáva kóva oikoha ndaiporigui 

Estado  ha  imba’apohárakuéra  ndojapóiha  mba’eve.  Upeicharõ  jepe,  iporãite  ñañeporandumi, 

ikatúpa  jaitypaite  opa  mba’e  Estado  ári  ojapoha  térã  ndojapoiha    mba’eve,  ha  hese  rupive 

okakakuaaha pe crimen organizado ha okakuaaveha mercado oñembohasaha droga ko Paraguáipe. 

Upévare,  kóva  rehe  oñeñomongeta  heta,  oñemombe’u  ha  ojehechauka  dato-kuéra  rupi  mba’e 

mba’épa  ojapo  oikóvo  Estado  umi  tenda  oikovehápe  ko  jepy’apy  guasu:  ‒Departamentos  de 

Amambay, Canindeyú ha Concepción. Omyesakã porã haguã ko mba’e ojejapo peteĩ investigación 

ohesa’ỹijo  kuatiakuéra ha omombe’úva ojejapóva, oñembyaty haguã dato-kuéra katu oñehesa’ỹijo 

kuatiakuéra ha pe tembiporu katu héra ficha de contenido. Kóva rupive ojejuhu hypy’ũveha umi 

tenda oku’ehárupi narcotráfico, oku’e ha omba’apóramo jepe umí rupi Estado, ko’ãva jahechakuaa 

a) la Policía Nacional b) agentes de la SENAD, c) unidades fiscales especializadas. Kóicha ko 

kuatiañe’ẽ  oheka  omyesakãvo  ha  omopeteĩvo  opavavete  omoneíva  ha  upéicha  oporomokyre’ỹ 

ha oporohendu ojejuhu haguã ambue ñe’ẽ arandu oipytyvõtava  oñemopyrenda porãve hagã opa 


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153

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

mba’e oikóva narcotráfico apytépe ha ojepysóva  tetã Paraguáire. 

Ñe’ẽ  tee:  Estado  paraguayo,    narcotráfico  jekakuaa,  estado  rembiapo,    ñemyesakã,  crimen 

organizado.

Introducción

 

En los últimos años acrecentó la cantidad de sucesos relacionados al narcotráfico en el 

Paraguay (Peris y Saffon, 2022). Sobresalieron en el 2021, dos incautaciones históricas de cocaína, 

en las ciudades de Amberes ‒Bélgica‒ y en Hamburgo ‒Alemania‒, que tuvieron como sus puntos 

de salida, terminales portuarias ubicadas en tierras guaraní (Deutsche Welle, 2021). 

 

Hay que mencionar además, los informes de prensa sentenciaron que dicho país se halló 

en un profundo proceso de complejización en lo referente a las drogas ilícitas (Global Initiative 

Against Transnational Organized Crime, 2021). Un escenario con enorme potencialidad de 

gravedad, primordialmente, por las operaciones de grupos criminales transnacionales, destacándose 

el accionar del Primer Comando de la Capital, no solo en las denominadas «zonas rojas» de los 

Departamentos de: Amambay, Canindeyú y Concepción, incluso en interacciones cotidianas en las 

calles, cárceles, rutas y otras propiedades de toda la nación (Shuldiner, 2022). 

 

En ese entendimiento, a pesar de la configuración actual, la relación del Paraguay con 

el  narcotráfico  no  fue  algo  nuevo.  Numerosos  estudios  la  situaron  en  una  de  las  principales 

productoras de marihuana (Moriconi y Peris, 2018). Fenómeno que tuvo su origen en el arribo 

del francés Auguste Ricord (1911-1985), a fines de la década de 1960, transformando el paso de 

mercaderías, bajo la lógica del contrabando al tráfico de sustancias ilegales. 

 

Puesto que el negocio, posteriormente, gozó con un amplio crecimiento por la intromisión 

de jerarcas militares durante la época stronista y, luego de la caída del régimen no democrático, la 

instalación de patrones territoriales que manejaron la delincuencia del narcotráfico (Fest, 2022).

 

Consecuentemente, con la instalación de grupos criminales transnacionales, el país 

mantuvo la hegemonía marihuanera. Se sumó a ella, laboratorios clandestinos donde se genera la 

cocaína exportada al resto del mundo. Así, de una diligencia muy local y secundaria a comienzos 

de 1970, actualmente el narcotráfico se convirtió en una actividad más diversa y de alcance global 

(Peris, 2021).

 

Ante la nefasta y preocupante coyuntura, brotó en la opinión pública, sectores de gobierno 

y referentes técnicos-especializados, un conjunto de explicaciones que intentaron fundamentar 

sobre el porqué se magnificó el narcotráfico en el Paraguay. Tales discursos se radicaron a través 

de una razón política, argumentando que el crecimiento del fenómeno se debió a la ausencia del 

Estado, y sus respectivos agentes en las zonas conflictivas (Mejías, 2020).

 

En este contexto, en septiembre de 2022 por ejemplo, el congresista Enrique Riera, de la 

Asociación Nacional Republicana, en adelante ‒ANR‒, sostuvo que existieron «franjas liberadas» 

en las cuales el crimen organizado tuvo un amplio crecimiento (La Nación, 2022).

 

Igualmente, Hugo Vera, extitular de la Secretaría Nacional Antidrogas, en adelante 

‒SENAD‒,  subrayó  el  nulo  ejercicio  del  gobierno,  urgiendo  que  los  responsables  de  turno 

reconozcan sus errores y realicen las correcciones para revertir la situación (La Nación, 2022).


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154

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

Por último, el diario ABC Color uno de los medios de comunicación con mayor alcance y 

repercusión, en su edición del 27 de agosto de 2022 refirió: «En el Paraguay el crimen organizado 

tiene abiertas las puertas de entrada y de salida para el tráfico de drogas o de armas, esto se dio 

porque el Estado no pudo controlar los espacios por donde circularon dichas actividades» (2022).

 

De lo antes dicho, se puede apreciar tres discursos que versan acerca de del ámbito 

político, técnico y mediático, en los cuales se vio la constante de un supuesto Estado ausente y de la 

consecuente expansión del crimen organizado. En tal sentido, las zonas liberadas, el reconocimiento 

de errores y puertas de entrada y salida abiertas a criminales, todas las reflexiones giraron en virtud 

de un terreno no intervenido, el cual propició indirecta o directamente que el narcotráfico se haya 

asentado con mayor fuerza en el país. 

 

Lo expuesto, inclusive ha gozado de una razón teórica. Aquella que versó sobre la debilidad 

oficial para cumplir con las tareas básicas de seguridad. Ya sea por una base fiscal pequeña, falta de 

modernización, carencia profesional sólido y desactualización de equipos, se han liberado ciertos 

mercados, áreas del territorios y criminales (Escalante, 2009). 

 

Al no aparecer el orden nacional se generó el colapso de la legalidad, los ciudadanos 

buscaron medios alternativos para conseguir sus propósitos y, finalmente se ocasionó un mandato 

social distinto, el clandestino emergido desde la ilegalidad (Moriconi, 2011).

 

A pesar de lo citado y reflexionado, ¿solo se podría atribuir al Estado, su presencia o 

ausencia en este caso, como el único y el principal factor de crecimiento del crimen organizado y 

del mercado ilegal de las drogas en el Paraguay?

 

Al respecto, este trabajo científico se propuso discutir a tal línea explicativa. Mediante datos 

empíricos, que mostraron las acciones del Estado y sus agentes en los territorios rojos como son 

‒departamentos de Amambay, Canindeyú y Concepción‒ que se complejizaron cuantitativamente.

 

Ya que el narcotráfico se halló en tales zonas a pesar de que sí ha existido una acción 

estatal, una manifestada en: a) La Policía Nacional, instalaciones y dependencias; b) agentes de la 

SENAD, c) unidades fiscales especializadas, y d) disponibilidad y ejecución presupuestario. 

 

El artículo, en definitiva busca desmitificar una idea aceptada, promoviendo e invitando 

últimamente a otros razonamientos, que consiguieran dar una mejor fundamentación de lo sucedido 

entorno al: «narcotráfico y su expansión en el país».

Contextualización de la problemática

 
 

La  premisa  que  se  pretendió  discutir  en  el  presente  trabajo  fue  que,  ‒el  aumento  del 

narcotráfico en el Paraguay se debe exclusivamente a la ausencia del Estado y sus correspondientes 

agentes‒. Dicho de una manera alterna, la pesquisa intentó establecer, y comprobar que el Estado 

paraguayo, y sus representantes, sí estuvieron en áreas en las cuales el mercado ilegal de la droga 

se acrecentó y se complejizó y, por tal contexto, afirmar que la razón se halló solo en la carencia 

estatal no supondría un criterio válido en la comprensión del fenómeno.

 

Los territorios indagados se constituyeron en los departamentos de Amambay, Canindeyú 

y Concepción. Estas áreas geográficas, son fronterizas con el Estado Federal de Brasil, dado que 

son considerados como las «zonas calientes» en lo referente al narcotráfico del país.


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155

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

Era de los jerarcas militares (1967-1989)

Enfoque regional, narcotráfico junto al contrabando.

Era de los patrones zonales (1989-2001)

Mayor alcance de las operaciones. Redes con otros cárteles especializados 

en la marihuena y en el paso de cocaína de la región antina al Brasil

Era de los empresarios (2001-2021)

Movimientos ilícitos a nivel global.

Marihuana, pero especialmente cocaína, La producción, el 

transporte y la distribución se hallan en una cadena bajo la 

lógica del arrendamiento y prestación de servicios.

Figura 1 

Desarrollo histórico del narcotráfico en el Paraguay

Regiones

2019

2020

2021

Hectáreas

%

Hectáreas

%

Hectáreas

%

Región Norte: Concepción, 

Amambay, Canindeyú, San 

Pedro, Alto Paraguay y 

Boquerón

14.265

93,8 %

12.729

91 %

14.845

92 %

Región Este: Alto Paraná, 

Caaguazú, Caazapá y Guairá

678

4,5 %

1.024

7 %

1.057

7 %

Región Sur: Itapúa, Misiones y 

Ñeembucú

264

1,7 %

249

2 %

296

2 %

Región Centro Metropolitana: 

Asunción, Central, Paraguarí, 

Cordillera y Presidente Hayes

0

0 %

0

0 %

0

0 %

Fuente: Acceso a la Información Pública, Institución: SENAD, 2022.

Tabla 1

Plantaciones de marihuana por región geográfica, 2019, 2020 y 2021

 

La anterior idea encontró su fundamento empírico primeramente, por el índice de 

plantación  marihuanera.  De  hecho,  los  departamentos  estudiados  se  hallaron  en  la  categoría  ‒

Región Norte‒ que, junto con San Pedro, Alto Paraguay y Boquerón, expusieron en los años 2019, 

2020 y 2021 una superficie total de 14.265, 12.729 y 14.845 hectáreas cultivadas de marihuana, 

significando más del 90 % de lo localizado en toda la nación.    


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156

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

En segundo orden, los tres departamentos fijados no solo fueron los que mayor presencia 

de droga ilícita tuvieron en sus tierras, además, ostentaron una violencia extrema.

Departamentos

2019

2020

2021

Total

Tasa

Total

Tasa

Total

Tasa

Amambay:

133

78,4

137

79,6

122

69,8

Concepción:

39

15

35

13.7

61

23,6

Canindeyú:

37

16

22

9,4

36

15,0

Fuente: Acceso a la Información Pública, Institución: Ministerio del Interior, 2022.

Tabla 2

Homicidio doloso por cada 100.000 habitantes en los años 2019, 2020 y 2021.

 

Así, en lo referente a la tasa de homicidio doloso por cada 100.000 habitantes, en 

Amambay fue de 78,4 en el 2019; 79,6 en el 2020; y de 69,8 en el 2021. En Concepción, en el 

2019 se estableció en 15; 2020 en 17,7; y 2021 en 26,6. Por último en Canindeyú, 2019 en 16; 

2020 en 9,4; y en el 2021 en 15. En todos los casos y periodos de tiempo analizados, estas regiones 

superaron ampliamente los promedios del país, definidos en 8 durante el 2019; 6,6 en el 2020, y 

7,21 en el 2021.

 

En tercer lugar, en lo que refiere al sicariato, se constituyeron en los territorios en los 

cuales más se han generado este tipo de acontecimientos. En una sumatoria de 2019 a 2021, 

Amambay presentó 207 casos, Concepción, en segundo lugar con 20 sucesos y, en tercer lugar, 

Canindeyú con 15 acontecimientos (ver Tabla 3). 

 

Así, los homicidios por encargo, conocidos como sicariato, encarnaron más de una tercera 

parte de los asesinatos en Paraguay solo durante el año 2021. Estos se volvieron habitual ‒pan de 

cada día‒ en Amambay, Canindeyú y Concepción, que a su vez fueron tradicionalmente ‒los pasos 

cruciales‒ en el traslado de marihuana y cocaína al Brasil (Mistler-Ferguson, 2022).

 

Conforme a los datos presentados, a) plantación de marihuana por hectárea, b) tasa de 

homicidio doloso por cada 100.000 habitantes, y c) sicariato, los departamentos seleccionados 

fueron justificados como los territorios adecuados para el estudio. Ellos se constituyeron en las 

áreas donde mayor droga ha circulado, pero incluso, la acción narco se mostró más cruel, activa y 

enfáticamente.


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157

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

Departamento

2019

2020

2021

Total

Amambay 

80

63

64

207

Concepción 

6

6

8

20

Canindeyú 

4

3

8

15

Alto Paraná 

3

3

8

14

Central 

2

1

8

11

Itapúa 

6

0

1

7

Caaguazú 

2

1

2

5

Presidente Hayes

2

0

3

5

San Pedro 

1

0

3

4

Caazapá 

1

0

1

2

Paraguarí

0

1

0

1

Capital

0

0

1

1

Guairá

0

0

1

1

Fuente: Acceso a la Información Pública, Institución: Policía Nacional, 2022.

Tabla 3

Sicariato en el Paraguay en los años 2019, 2020 y 2021

Método

 

Acorde a la contextualización antes dicha, la población estudiada comprende los 

departamentos de: Amambay, Concepción y Canindeyú. En ese entendimiento, se buscó 

cuantitativamente: a) el número miembros de la Policía Nacional designados, instalaciones y 

dependencias, b) la cifra de unidades fiscales especializadas, c) el total de agentes de la SENAD 

enviados al área del año 2021. 

 

Estos datos se obtuvieron mediante el portal de «Acceso a la Información Pública» 

durante los meses de julio a septiembre de 2022.

 

Por tanto, los insumos exhibidos y analizados, fueron comparados con los datos a 

nivel nacional. Es de enfoque cualitativo, con diseño no experimental, pues, aunque se trabajó 

numéricamente, los mismos se consideraron con base a los datos recolectados por las instituciones 

estudiadas. 

 

En cuanto al tipo de investigación fue documental, con un enfoque descriptivo, como 

técnica de recolección de datos se utilizó el análisis documental y el instrumento utilizado fue la 

ficha de contenido.


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158

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

Análisis de los resultados

Miembros de la Policía Nacional asignados según las instalaciones y dependencias
 

Con relación a la figura de la Policía Nacional, en los departamentos analizados como 

primer punto a tratar, se registra un nivel medio en cuanto a la cantidad de policías designados. 

 

De  las  18  demarcaciones  geográficas  establecidas  por  el  sistema  de  estadística  del 

Ministerio del Interior, los departamentos de: Amambay, Concepción y Canindeyú se posicionan 

en los lugares n.° 8, 10 y 11, respectivamente.
Tabla 4 

Cantidad de policías por departamentos del Paraguay al mes de diciembre de 2021

Departamento:

Oficial 

Superior:

Oficial Jefe:

Oficial 

Subalterno:

Suboficial:

Total

1

Central

1

183

298

2.149

2.631

2

Asunción

1

77

219

1.661

1.958

3

Alto Paraná

1

61

62

1.239

1.363

4

Caaguazú

0

32

37

1.048

1.117

5

Cordillera

1

38

40

845

924

6

Itapúa

1

20

27

712

760

7

San Pedro

1

26

34

683

744

8

Amambay

0

60

51

628

739

9

Paraguarí

0

20

36

632

688

10

Concepción

0

12

14

644

670

11

Canindeyú

1

41

43

466

551

12

Guairá

1

16

20

470

507

13

Caazapá

0

7

10

443

460

14

Misiones

1

9

14

401

425

15

Ñeembucú

0

14

15

398

427

16

Pdte. Hayes

0

40

14

289

343

17

Boquerón

0

17

15

143

175

18 Alto Paraguay

0

8

3

73

84

Total

9

681

952

12.924

14.566

Fuente: Acceso a la Información Pública, Institución: Policía Nacional, 2022.


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159

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

 

En cambio, en Canindeyú existe un policía por cada 458 habitantes, en Concepción uno 

por cada 374 y en Amambay, uno por cada 334 personas. Las cantidades citadas se hallaron en el 

cociente promedio, pues en la Región Oriental la cifra se situó en alrededor de un vigilante por 

cada 410 habitantes.

 

Se  destacaron  además,  Amambay  y  Canindeyú  por  la  cantidad  de  ‒oficiales  jefes‒ 

equivalentes a 60 y 41 oficial subalterno, mostrando que no solo existe una cantidad considerable 

de miembros con menor rango, sino también, se pudo personales con alta responsabilidad en el 

escalafón.

Fuente: Acceso a la Información Pública, Institución: Policía Nacional, 2022.

Departamento: Comisarías: Subcomisarías:

Puestos 

Policiales:

Destacamento 

policial:

Total

1

Itapúa

114

1

5

0

120

2

Alto Paraná

28

56

17

2

103

3

Caaguazú

33

52

10

7

102

4

Central

60

18

13

0

91

5

San Pedro

34

43

10

0

87

6

Concepción

21

31

15

0

67

7

Ñeembucú

29

21

17

0

67

8

Guairá

39

24

2

0

65

9

Paraguarí

29

11

20

0

60

10 Canindeyú

13

27

17

0

57

11 Amambay

12

8

26

2

48

12 Cordillera

28

12

1

5

46

13 Caazapá

30

11

0

5

46

14 Misiones

11

30

1

0

42

15 Pdte. Hayes

21

2

6

0

29

16 Asunción

24

1

0

0

25

17 Boquerón

16

2

0

0

18

18 Alto Py.

9

3

4

0

16

Total

551

353

164

21

1.089

Tabla 5 

Cantidad de dependencias de la Policía Nacional por departamentos al mes de diciembre de 2021


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160

Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

Al  respecto,  en  Canindeyú  se  verificó  en  funciones  a  un  ‒oficial  superior‒,  autoridad 

máxima de la estructura, mando que solamente se encontraron en 9 de las 18 delimitaciones 

territoriales. 

 

Entonces,  se  puede  afirmar  que  los  tres  departamentos  cuentan  con  una  cobertura 

aceptable en lo que respecta a la cantidad de miembros de la Policía Nacional, superando a otras 

jurisdicciones como: Guairá, Caazapá y Misiones, considerada también con una amplia actividad 

económica,  social  y  demográfica.  En  definitiva,  una  presencia  hasta  importante  atendiendo  la 

coyuntura del país.

 

Sumando a lo anterior, y en segundo orden, se observó también a la Policía Nacional 

también en cuanto a la infraestructura montada en los terrenos investigados. Según los datos 

obtenidos, Concepción se posicionó en el puesto n.° 6, con un total de 67 dependencias. 

 

En lo que concierne a Canindeyú y Amambay, se posicionaron en los puntos 9 y 10, 

con 57 y 48 instalaciones de control respectivamente. En ese entendimiento, sean comisarías, 

subcomisarías, puestos policiales o destacamento policial, se pudo observar una mayor presencia 

de esta institución en tales zonas. Si el número de efectivos estuvo en la parte media de la tabla y, 

en el caso de las construcciones de vigilancia, se ubicaron en la sección media-alta.

 

En términos amplios, la seguridad ciudadana y más aún en lo relacionado al narcotráfico, 

ambos se manifestaron bajo la lógica del control de los espacios. En efecto, el cuidado de la 

población no se aplicó en el marco de este trabajo y se logró únicamente por tareas del personal, 

ya que necesitó de obras físicas que lo contengan y permitan erigirse en autoridad y representante 

del monopolio de la fuerza legal del Estado ante la ciudadanía. Así, la infraestructura policial como 

indicador fue fundamental, pues, agregó al análisis respecto a la noción y presencia arquitectónica 

dentro de un área determinada. 

 

De hecho en Amambay, con una superficie de 12.933 km², la cobertura policial fue de 269 

km²; en Concepción, con 18.051 km², la cobertura fue de 269 km²; y en Canindeyú, con 14.667 

km², se radicó en 257 km². Por lo tanto, el promedio de protección en la región Oriental se estipuló 

en 158 km², por cada dependencia de seguridad, dato macro que mostró comparativamente, un 

radio de acción aceptable de la entidad en los tres departamentos investigados.

 

Definitivamente, la Policía Nacional es un actor clave en la lucha interna, ya sea de manera 

preventiva y reactiva contra el negocio ilícito de las drogas en el Paraguay. En ese sentido, hasta se 

puede presentar como deficiente el número del personal policial o instalaciones designadas. Dicha 

situación fue una constante en todo el país, sin importar el lugar, ya que faltaron más agentes y 

dependencias, especialmente cuando se compara con otras regiones del mundo (Mohor, 2007).

 

Sin embargo, lo importante por subrayar es que estos tres departamentos sí cuentan con 

tales elementos de combates y compromiso en la contra del tráfico de sustancias estupefacientes.  

 

En resumen, en las ‒zonas rojas‒ la Policía Nacional del Estado paraguayo se encontró 

activa, a través de la presencia de oficiales o en infraestructura, en un nivel medio.


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161

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

Cantidad de unidades fiscales especializadas
 

En  lo  que  concierne  a  las  unidades  fiscales  de  lucha  contra  el  narcotráfico,  segunda 

variable versada sobre la presencia estatal, estas son dependientes del Ministerio Público cuya 

finalidad es investigar exclusivamente, hechos punibles de tráfico, tenencia y posesión de drogas o 

sustancias estupefacientes tipificados en la Ley n.° 1340/88. En tal sentido, la función principal fue 

desalentar o desarticular a las organizaciones dedicadas al tráfico internacional de drogas, venta y/o 

comercialización de sustancias estupefacientes en zonas urbanas y lugares concurridos por niños, 

adolescentes y jóvenes ‒escuelas, colegios, centro de recreaciones‒. 

 

De la misma manera, se estipuló que estas entidades especializadas buscaron eliminar 

laboratorios clandestinos y destruir los cultivos de plantaciones de marihuanas en el interior del 

país, impidiendo la legitimación del dinero y los bienes productos de la comercialización y el 

tráfico de drogas.

Departamento:

Unidad narcotráfico:

1

Asunción

9

2

Central

4

3

Canindeyú

2

Concepción

2

Amambay

2

Alto Paraná

2

Ñeembucú

2

Misiones

2

Itapúa

2

4

San Pedro

1

Caaguazú

1

Paraguarí

1

Cordillera

1

Caazapá

1

Pdte. Hayes

1

Guairá

1

Boquerón

1

5

Alto Paraguay

0

Fuente: Acceso a la Información Pública, Institución: Ministerio Público,

Tabla 6 

Unidades fiscales especializadas en la lucha contra el narcotráfico al mes de diciembre de 2021


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

 

En  ese  entendimiento,  los  agentes  fiscales  que  compusieron  estas  unidades  ejercieron 

su rol de titular de la acción penal pública, en la lucha antidrogas en todo el territorio nacional 

y actuaron bajo la supervisión de la Fiscalía Adjunta ubicada en la Capital del país (Ministerio 

Público, 2021).

 

Al respecto, la mayor cantidad de unidades fiscales se instalaron en Asunción y Central, 

nueve en la primera y cuatro en la segunda. Esta circunstancia se debe primeramente al peso 

demográfico de ambas zonas, en atención a que son las más pobladas del país, pero además, por la 

burocracia excesivamente centralizada de la administración paraguaya. Ahora bien, en el caso de 

Canindeyú, Concepción y Amambay, se asentaron en el tercer puesto, con dos unidades especiales 

contra el narcotráfico. 

 

Se debe tener presente que, contar con dichas representaciones supuso una labor más 

efectiva,  ya  que  no  se  encuentran  en  todo  el  país  y,  tenerlas  significaría  incluso  más  agentes 

fiscales, otros medios y recursos propios dedicados esencialmente a las cuestiones del tráfico ilegal 

de drogas. 

Secretaría Nacional Antidrogas en los departamentos de: Amambay, Canindyú y Concepción

 

Con respecto a la SENAD, como tercer indicador de la presencia estatal, se puede indicar 

que del total de agentes comisionados en el interior del país, 12 de ellos se designaron en Amambay, 

siendo la zona geográfica, fuera de Asunción y Central ‒con 153 oficiales‒, que mayor cantidad 

obtuvo. 

Departamento

Agentes antidrogas

Amambay

12

Alto Paraná

8

Canindeyú

5

Concepción

5

Caaguazú

5

Boquerón

5

Itapúa

5

Ñeembucú

5

Presidente Hayes

3

Paraguarí

2

Total:

55

Fuente: Acceso a la Información Pública, Institución: SENAD, 2022.

Tabla 7 

Agentes antidrogas comisionados en el interior del país, hasta diciembre de2021


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Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

 

Igualmente, en Concepción y Canindeyú, se les designó agentes especializados que, 

sumando  con  la  cifra  de  Amambay,  los  tres  departamentos  arrojaron  el  número  final  de  22 

funcionarios, de los 55 que se desempeñan más allá de la Capital y sus alrededores.

 

De todas las instituciones estudiadas, la SENAD fue la más importante y trascendente 

en la lucha frontal contra el tráfico de estupefacientes. Su misión se define: «en aplicar la Política 

Nacional sobre drogas y delitos conexos, en beneficio de la sociedad» . En cuanto a su visión 

se describe de la siguiente manera: «Ser una institución profesional y científica, comprometida 

con la seguridad nacional relacionada al crimen organizado y con la salud pública en materia de 

reducción de la demanda de drogas» (SENAD, 2022).

 

Así, por las funciones que cumple, responde directamente al Poder Ejecutivo, goza de un 

carácter reservado en sus asignaciones presupuestarias y acciones en el terreno y sus miembros, 

además, sus funcionarios fueron uno de los pocos que se sometieron al polígrafo u otras operaciones 

de contrainteligencia en beneficio de la integridad. De hecho, un personal asignado en las llamadas 

‒zona caliente‒, por lo general, se queda como máximo entre 6 y 10 meses evitando su arraigo en 

las dinámicas locales que le tocó combatir (SENAD, 2022).

Conclusión

 

La presente investigación demostró que el Estado paraguayo se encuentra presente en 

los departamentos estudiados, o dicho de otra manera: el Estado no está totalmente ausente, en 

los territorios de Amambay, Canindeyú y Concepción, ‒zonas calientes del tráfico de drogas‒, 

sin embargo, el narcotráfico consiguió avanzar y complejizarse en dichas áreas. Es por ello, que 

razonar en teorizar e indagar solamente desde el factor de ausencia estatal sería un error respecto a 

la realidad del problema, cuyas circunstancias y contextos son mucho más complejos, discontinuos, 

cambiantes y multivariables. 

 

En ese entendimiento, si se afirma la premisa antes dicha permitiría nuevos enfoques en la 

comprensión del fenómeno. Como se ha dicho, el Estado se personalizó geográficamente, ya sea a 

través del personal de la Policía Nacional, funcionarios del Ministerio Público, agentes especiales 

de la SENAD.

 

A pesar de ello, la criminalidad relacionada al tráfico de estupefacientes se volvió más 

extensiva, cotidiana, diversa y enraizada en la estructura de la sociedad. Entonces, la pregunta 

continúa es la misma que se manifestó en el apartado de la introducción; ¿cuál es la causa de la 

expansión del narcotráfico en el territorio paraguayo?

 

En razón a que conforme los resultados expuestos, se pudo inferir que contar con la 

presencia del Estado de manera represiva no significa menos narcotráfico, la realidad sentencia 

que es lo contrario y esto constituye el aporte fundamental de la pesquisa versada. 

 

En segundo lugar, se consolidaron varias aproximaciones teóricas que consideraron que 

lo ilegal se dio mediante la legalidad, es decir: Lo ilícito no solo se pudo explicar a partir del mundo 

sumergido o de individuos provenientes del sector informal o mercado negro o criminal, este 

poseyó su razón en representantes legales que propiciaron, regularon o fueron cómplices directos, 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12. 2

con actos de corrupción de tales hechos. En definitiva, se borraron las fronteras y, para entender lo 

ilegal, se debería analizar a las figuras legales y sus respectivos procedimientos.

 

Como tercer punto, hay que considerar que el Estado se manifestó en su forma represiva, 

pero estuvo ausente en su carácter social. Ante una ciudadanía con múltiples carencias y pocas 

oportunidades, características históricas de la sociedad paraguaya, florecieron ofertas de progreso 

y subsistencia desde los mercados y sectores prohibidos. Esta explicación quizás sea la más 

peligrosa y nefasta en la proyección de escenarios futuros, pues aquí se produciría un colapso 

de una sociedad tentada o sumergida por lo clandestino. Un orden social que estructuraría una 

realidad, ya no más desde lo legal, sino desde lo ilegal. 

 

A lo complejizado, en resumen se puede decir: Cuando se padeció de un Estado corrupto 

y presente solo en su carácter represivo, fue hasta normal y esperable que el narcotráfico haya 

crecido. Por lo que, mayor figura estatal no significó menos tráfico de estupefacientes. Se debería 

analizar otras causales.

 

 Tal vez la clave se encuentra en la manifestación social del Estado, brindando 

oportunidades, contención y dejando de lado el imaginario que: «A mayor represión o control, más 

cerca se toparía la sociedad de la tan anhelada seguridad».

 

Al terminar este trabajo se recomienda e invita continuar desarrollando tal línea de 

observación  científica.  Aquellos  que,  gracias  a  la  presente  investigación,  tendrán  una  mayor 

amplitud conceptual y coyuntural en la comprensión y análisis del fenómeno del narcotráfico en el 

Paraguay.

Referencias

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Desmitificando: Presencia del Estado en relación al 

crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni

151-166

La Nación, P. (2022b). Narcotráfico se “corporativizó” con Abdo. Edición del 20 de septiembre de 

 

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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

Normas de Publicación

 

La Revista Jurídica es editada por el Centro de Entrenamiento del Ministerio Público, 

es un espacio destinado para fomentar la cultura investigativa y a incentivar, impulsar y apoyar 

la investigación jurídica y de otras ciencias afines que se traduzcan en aportes relevantes para la 

eficiencia y eficacia de la gestión fiscal.

 

Inicialmente tuvo una periodicidad anual, a partir del año 2019, la periodicidad es 

semestral.  La  convocatoria  es  abierta  a  la  comunidad  científica  nacional  e  internacional.  Los 

ejemplares son gratuitos y están disponibles en versión digital e impresa. 

 

En  la  revista  se  publican  artículos  científicos  que  luego  de  un  proceso  de  revisión  y 

selección, tomando como base los siguientes parámetros, el valor científico, el rigor metodológico, 

la originalidad (inédito), el aporte a la función fiscal, al derecho, a las capacitaciones y su utilidad 

práctica.

 

Para la publicación del artículo se solicita al autor la firma de una carta compromiso de 

autoría y cesión de derechos de reproducción, en la misma el autor da fe de la autoría y originalidad 

de la investigación presentada, expresando su conformidad en ceder los derechos de publicación, 

reproducción y circulación como parte de la edición respectiva. En su caso, el autor deberá informar 

si su trabajo fuepublicado o presentado previamente para su publicación en otros medios.

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de una revisión minuciosa en internet.

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postulantes, que en el caso de ser publicados en la revista se otorgará al autor un certificado 

de reconocimiento.

• 

Rechazar la publicación de la investigación ante la detección de cualquier indicio o elemento 

manifiesto de transcripción total o parcial de textos, publicaciones o cualquier documento u 

obra protegido por el derecho de autor, sin las debidas referencias. Esta decisión es irrecurrible.

• 

Los artículos de investigación aprobados serán entregados al autor en su última versión para 

que autorice la publicación. 

• 

En  el  caso  de  realizarse  investigaciones  con  financiamiento  por  parte  de  una  institución 

externa, se deberá contar con la autorización para la publicación de los resultados o hacer 

mención del mismo. 

• 

En caso de conflicto, el autor deberá hacer mención para conocimiento del equipo editorial.


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• 

El autor declara que el artículo es inédito y que no esta presentando a la vez en otra editorial 

para su publicación. En su caso, deberá hacer mención de los lugares en los que fue remitido 

previamente.

• 

Cuando participasen personas en la investigación por medio de entrevistas se deberá disponer 

de un documento del consentimiento informado, en donde deberá constar los objetivos de la 

investigación, además de mantener la confidencialidad.

Formato general del artículo

 

Los  artículos  deben  ser  presentados  en  hoja  tamaño  carta,  escritura  a  simple  faz,  los 

márgenes 2.54 izquierdo, derecho, inferior y superior en toda la hoja, la sangría a cinco espacios en 

la primera línea de cada párrafo, interlineado 1,5 y el texto justificado, sin espacio entre líneas y sin 

espacio entre párrafos. Tipo de letra Times New Román 12 puntos. El artículo tendrá un mínimo 

de 10 hasta un máximo de 30 páginas incluyendo, titulo, resumen, desarrollo, referencias, cuadros 

e imágenes si los tuviera.

Datos Generales: El autor deberá consignar un breve CV (3 líneas), dirección de email. Afiliación 

institucional – Dependencia. Número de teléfono.

Estructura del Artículo

 

Título: Desprendido del tema, consiste en la forma más sucinta posible del tema a ser 

investigado. En lo posible se debe abarcar en pocas palabras el sentido de la investigación.

 Resumen: 

Es una síntesis breve y global de los contenidos más importantes de la 

investigación, los descubrimientos básicos y las conclusiones más importantes y sus implicancias. 

Debe  ser  preciso,  no  evaluativo,  coherente,  legible  y  conciso.  El  resumen  se  escribe  una  vez 

terminada la investigación, en un solo párrafo y debe tener una extensión entre 150 y 250 palabras.

 

Palabras clave: Palabra 1, Palabra 2, Palabra 3, Palabra 4 (de 4 a 6 palabras clave que 

describen el contenido principal del artículo, separadas por comas).

 

Introducción: La introducción debe plantear el problema a identificar, el objetivo general, 

debe justificar los fundamentos de la investigación y delimitar sus alcances, establecer la hipótesis. 

Realizar una explicación de los antecedentes y/o las bases teóricas.

 

Marco Teórico: El marco teórico o la perspectiva teórica se integra con las teorías, los 

enfoques teóricos, estudios y antecedentes en general, que se refieran al problema de investigación. 

Para elaborar el marco teórico es necesario detectar, obtener y consultar la literatura, y otros 

documentos pertinentes para el problema de investigación, así como extraer y recopilar de ellos la 

información de interés.

 

Método: En esta sección se describe a detalle cómo se realizó el estudio, incluyendo 

las definiciones conceptuales y operacionales de las variables empleadas, así como, la teoría de 


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recolección de datos y si fuera el caso, de las herramientas de medición que permitan evaluar la 

metodología, la fiabilidad y la validez de los resultados obtenidos. 

 

Análisis de los resultados: El análisis de datos se realiza una vez que el investigador ha 

codificado los datos, transferido a una matriz y revisado los errores, se centra en la interpretación de 

los resultados. Se describen los hallazgos mediante tablas, cuadros, gráficos. Los resultados deben 

ser expresados de manera clara pues implican los nuevos conocimientos que se están aportando 

con la investigación realizada.

 

Discusión/Conclusión: En la discusión/conclusión se presentan los principios, relaciones 

y generalizaciones que los resultados indican. Se mencionan los resultados relevantes, incluso los 

que van en contra de lo esperado. El autor evalúa e interpreta las implicancias, inferencias y a partir 

de ellas obtendrá conclusiones a la vez que se enfatiza las consecuencias teóricas o prácticas de los 

resultados.

 Recomendación: Las propuestas que se presenta a partir del análisis de los resultados y 

que permitirán ofrecer una alternativa para mejor o una mejor aplicación.

 

Referencias: Listado de libros y otras fuentes que se emplean y consultan durante la 

investigación y en la elaboración del marco teórico. Se lo introduce en orden alfabético por autores 

siguiendo las reglas del sistema internacional de referencia (APA).

 

En la lista de referencias, el autor escoge e incluye sólo aquellas fuentes que utilizó en 

su trabajo. En este sentido, “una lista de referencias cita trabajos que apoyan específicamente a un 

artículo en particular. En contraste, una bibliografía cita trabajos que sirvieron de fundamento o 

son útiles para una lectura posterior, y puede incluir notas descriptivas”. (American Psychological 

Asociation, 2002, p. 223).

Modelos de citas y referencias - Normas APA 

 

Cita Textual: cuando se extraen fragmentos o ideas textuales de un texto. Las palabras 

o frases omitidas se reemplazan con puntos suspensivos (...). Para este tipo de cita es necesario 

incluir el apellido del autor, el año de la publicación y la página en la cual está el texto extraído. 

 

Citas de menos de 40 palabras: cuando la cita tiene menos de 40 palabras se escribe 

inmersa en el texto, entre comillas y sin cursiva. Se escribe punto después de finalizar la cita y 

todos los datos. 

 

- Frase textual entre comillas: “Esto significa que, en cierto sentido, lo que nos ocurre a 

nosotros afecta de manera instantánea a cosas en lejanos confines del universo, (...). En cierto sentido 

hay una madera de entrelazamiento que conecta confines lejanos del universo, incluyéndonos a 

nosotros” (Kaku, 2009, p. 90). 

 

Cita de más de 40 palabras: se escriben aparte del texto, con sangría, sin comillas y sin 

cursiva. Al final de la cita se coloca el punto antes de los datos. De igual forma, la organización de 

los datos puede variar según donde se ponga el énfasis.


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

 

Cita de parafraseo: se utilizan las ideas de un autor, pero en palabras propias del escritor. 

En esta cita es necesario incluir el apellido del autor y el año de la publicación. Así mismo puede 

variar de acuerdo al énfasis que se haga.

Reglas según el numero de autores

 

Cuando son dos autores sus apellidos van separados por “y”, si se publica en inglés por 

“&”.           

 

- Rosenblum y Kuttner (2010) afirman que es posible (…) - (…) es necesario hacer esas 

consideraciones (Rosenblum y Kuttner, 2010).

 

Tres a cinco autores: Cuando son tres a cinco autores, la primera vez que se citan se 

indican los apellidos de todos. Posteriormente se cita solo el primero y se agrega et al. seguido de 

punto (et al.).            

 

- Reimers, Mackemmish, Mckenzie y Mark (2009) aseguran que se ha podido evidenciar 

en varios experimentos (…).            

 

- Reimers et al. (2009) refieren que es importante (…)

 

Seis o más autores: Cuando son seis o más autores se cita el apellido del primero seguido 

de et al. desde la primera citación.              

 

- Hameroff et al. (2006) afirma que los microtúbulos (…) - (…) la coherencia cuántica 

produciría la consciencia (Hamerroff, et al., 2006)

 

Autor corporativo: En el caso de un autor corporativo, se coloca el nombre de la 

organización en vez del apellido. La primera vez se cita el nombre completo y entre el paréntesis 

se indica la sigla. En adelante, se cita solamente con la sigla.            

 

-  Según la Policía Nacional (PN, 2010)…, los homicidios (PN, 2010).

 Anónimo: 

Cuando  es  un  autor  anónimo,  en  vez  del  apellido  se  coloca  la  palabra 

“Anónimo” y se tienen en cuenta todas las reglas anteriores.

 

Cita de una cita:  Se realiza cita de una cita cuando se tiene acceso a una fuente de 

información a través de otra. Por ejemplo, si se está leyendo un libro de Stephen Hawking y este 

cita una opinión o afirmación de Roger Penrose se cita:          

 

 - Penrose (como se citó en Hawking, 2010) piensa que las matemáticas (…)

 Nota: cuando se realizan párrafos que amplían o explican lo desarrollado en el texto, 

estos se deben marcar con índice (1) y ubicar al final de la página o después de las referencias 

bibliográficas con el título “Notas”.

Tipos de Artículos

 

A su vez estos artículos se distinguen, conforme a su tipo y siguiendo los lineamientos 

tanto de indexación y de las normas APA, en:

 

Artículo original: Son estudios empíricos de investigaciones originales, incluyen análisis 


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Rev. juríd. 

Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

secundarios  que  ponen  a  prueba  la  hipótesis,  presentando  nuevos  análisis  de  datos  que  no  se 

consideraron o abordaron en informes anteriores. En su estructura constan de distintas secciones 

que reflejan las etapas del proceso de investigación.

 

Artículo de revisión: Investigación que analiza, sistematiza e integra datos con la finalidad 

de informar al lector acerca de los avances y el estado de la investigación en curso y sugiere los 

pasos para resolver el problema.

 

Reporte  de  casos:  Son  informes  obtenidos  al  trabajar  con  un  individuo,  un  grupo  o 

una organización. Los estudios de caso ilustran un problema; indican los medios para resolver 

un problema y/o arrojan luz sobre investigaciones requeridas, aplicaciones clínicas o cuestiones 

teóricas. En estudios de caso escritos, los autores deben determinar el balance entre proporcionar 

un material ilustrativo importante o emplear un material confidencial con responsabilidad. Tema de 

actualidad: Artículos que aporten un real interés científico, pero sin la profundidad de un análisis 

crítico que requiere un artículo de investigación. Puede prescindir en su estructura de la sección 

métodos y materiales.

Sistema de revisión

 

Todos  los  trabajos  de  investigación  presentados  para  su  publicación  serán  revisados, 

evaluados y seleccionados por un equipo editor interno conformado por la Dirección de Análisis 

y Evaluación Curricular, el Departamento de Investigación y Publicación, el funcionario asignado 

para corrección de Redacción y Estilo y miembros del Consejo Editorial externo, seleccionados 

según su especialidad en relación a la materia objeto de investigación.

 

Los artículos serán evaluados a través del sistema de arbitraje por pares en la modalidad 

doble ciego, a fin de preservar la objetividad. Los mismos, integran el Consejo Editorial externo. 

Será seleccionado un miembro por artículo para la revisión.

 

Los  evaluadores  elevarán  sus  sugerencias  de  modificación,  aprobación  o  rechazo  del 

artículo en cuestión. En caso de disconformidad por parte del autor con la evaluación, la Dirección 

de  Análisis  y  Evaluación  Curricular  podrá  convocar  a  otro  árbitro  de  modo  a  obtener  una 

segunda evaluación. El dictamen final será elaborado por la Dirección de Análisis y Evaluación 

Curricular, sobre la base de las evaluaciones realizadas. Esta puede ser de aceptación, rechazo o 

condicionamiento a las modificaciones sugeridas por los revisores.

 

La revisión, evaluación y selección de las investigaciones serán realizadas conforme a los 

criterios establecidos en este Reglamento.

 

 

Criterios generales para la aceptación de artículos 

 

Las investigaciones se evaluarán según la naturaleza del trabajo, teniendo en consideración:

 

• El valor científico.

 

• El rigor metodológico.

 

• Su originalidad (los artículos deben ser originales) y aporte a la función

 

fiscal, al derecho y a las capacitaciones.

 

• Su utilidad práctica.

 


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

 

Envío de artículos

 

Luego de presentado el trabajo, el Consejo Editorial interno y externo designado para el 

efecto lo revisará, formulará las consideraciones que crea pertinentes y se expedirá a través de la 

Dirección de Análisis y Evaluación Curricular. 

 

Al respecto podrá:

 

• Devolver el trabajo al investigador para que, en el plazo de tres días, corrija o ajuste su 

investigación a las reglas formales y metodológicas.

 

• Devolver el trabajo al investigador y fijar un plazo adicional para los cambios pertinentes 

si el equipo editor considera que requiere alguna modificación, ampliación, reducción, ajuste o 

adaptación en cuanto al contenido sustancial. En estos casos, se podrá fijar una entrevista con el 

investigador para exponerle las sugerencias sobre su trabajo. 

 

• Rechazar la publicación si el trabajo no responde a las políticas de investigación, se 

aparta de los parámetros y reglas metodológicas o no guarda el

rigor científico debido.

 

• Rechazar la publicación de la investigación ante la detección de cualquier indicio o 

elemento manifiesto de transcripción total o parcial de textos, publicaciones o cualquier documento 

u obra protegido por el derecho de autor, sin las debidas referencias. Esta decisión será irrecurrible.

 

• Aprobar el trabajo de investigación para su publicación. En caso de no ser posible su 

publicación  en  la  Revista  Jurídica  por  la  limitación  de  plazas,  si  el  investigador  así  lo  indica, 

su trabajo quedará en expectativa para concursar por una plaza de publicación para el siguiente 

periodo, por lo que quedará archivado en la dirección a ese efecto. Mientras, dicha investigación 

será publicada en la página web del MP en el espacio designado para ese efecto. En todos los casos, 

las decisiones serán comunicadas al autor del trabajo de investigación.

Lista de comprobación para la preparación de envíos 

 

Como  parte  del  proceso  de  envío,  los  autores/as  están  obligados  a  comprobar  que  su 

envío cumpla todos los elementos que se muestran a continuación. Se devolverán a los autores/as 

aquellos envíos que no cumplan estas directrices.

• 

El envío no ha sido publicado previamente ni se ha sometido a consideración por ninguna otra 

revista (o se ha proporcionado una explicación al respecto en los Comentarios al editor/a).

• 

El texto tiene interlineado sencillo; 12 puntos de tamaño de fuente; y todas las ilustraciones, 

figuras y tablas se encuentran colocadas en los lugares del texto apropiados, en vez de al final.

• 

El archivo de envío está en formato Microsoft Word. Las figuras: tablas y gráficos están en 

otro archivo en formato excel y las imágenes en formato jpg.

• 

El texto se adhiere a los requisitos estilísticos y biliográficos resumidos en las Directrices del 

autor/a, que aparecen en Acerca de la revista.

• 

Siempre que sea posible, se proporcionan direcciones URL para las referencias.


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• 

Facilita/habilita url del ORCID ID

• 

Incorpora curriculum vitae resumido y dirección de e-mail que acompañará al artículo.

Carta compromiso

 

Compromiso de autoría y cesión de derechos de reproducción

 

Quien  suscribe,…………  con  C.I.  n.°………..autor  de  la  investigación  titulada 

…………………..por intermedio de la presente, doy fe de la autoría y originalidad de la obra 

mencionada que se presenta ante la Dirección de Análisis y Evaluación Curricular del Centro de 

Entrenamiento  del  Ministerio  Público,  para  ser  publicada  en  la  Revista  Jurídica……..  Edición 

2018.

 

Asimismo, expreso mi conformidad de ceder de forma gratuita los derechos de publicación, 

reproducción y circulación de esta investigación como parte de la Edición de la Revista Jurídica en 

forma exclusiva, al Centro de Entrenamiento del Ministerio Público.

 

Dicha reproducción y circulación se podrá realizar, en una o varias veces, en cualquier 

soporte, para todo el mundo, con fines sociales, educativos y científicos.

 

Se firma la presente en la Ciudad de Asunción, a los…días de…del…..

 

 Firma

 

 

Aclaración

 

 

C. I. n.°


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Investigación en ciencias jurídicas y sociales. 2022; 12.2

La recusación de los agentes fiscales en el proceso penal

Análisis de la modificación del art. 57 por Ley n.° 4685/12

Roquelina Elizabeth Ocampos Peralta

Efectos de la criminología mediática en la política legislativa paraguaya

Yeruti B. Alderete Ortega

Derecho penal del enemigo y legislaciones de Estados democráticos

Rossana Diana Raquel Carvallo Estigarribia

Los cyberdelitos y su incorporación al derecho penal paraguayo

Rossana Maldonado Núñez

El procedimiento abreviado en la legislación nacional

Análisis con las legislaciones comparadas

Francisco Javier Martínez Paiva

La legítima defensa en los casos de violencia familiar

Simeona Solis Muñoz

Complicidad por omisión en el hecho punible de abuso sexual en niños

Yennifer Marchuk

Efectos de la criminología mediática en la política legislativa paraguaya

Desmitificando: Presencia del Estado en relación al crecimiento del narcotráfico en Paraguay

Carlos Aníbal Peris Castiglioni