INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES
innumerables veces entre grupos antiguos, hasta el cansancio.
Decimos cansancio, pues, porque el ingenio humano es tan poderoso que
construye a más del mal, también el bien. La convivencia llevó al sujeto a experimentar
sentimientos de pertenencia con respecto a condiciones propias. El libre albedrío, la
autonomía, la semejanza, etc., fueron ausencias sensibles en el sector de la comunidad,
que vivía oprimida. Reclamaban algo natural, reivindicaban bienes que les pertenecían
como personas en igualdad de condiciones: exigían justicia.
Nace de esta manera la figura fundamental que da sentido y valor al bienestar
colectivo. Justicia es sinónimo de recompensa y castigo, del equilibrio que debe reinar
Este ideal tuvo, en sus inicios, indicios de organización a través de la “venganza
privada”; luego, mas tarde en la historia, se conocieron y pusieron en práctica las
“ordalías”. De competencia divina, era monopolizada por sacerdotes que interpretaban
- por medio de señales naturales – la suerte de los eventos y sus consecuencias en los
participantes. Sin perder su esencia religiosa, encontramos en Babilonia la más antigua
legislación sobre un orden judicial en la Ley del Talión (1760 a. C.), que básicamente
castigaba con el mismo daño provocado a su autor. La persecución y obtención de
justicia por cuenta propia fue por siglos el método que prevaleció en las sociedades
antiguas, hasta que sobrevino el Código de Hammurabi que pretendió limitar ese poder,
expropiándolo de la voluntad particular a la estatal.
Pero no fue en Roma, siglos más tarde, en que la justicia, como valor, encuentra
su expresión material ideal. La confección de la Ley de las XII Tablas repercutió
notablemente en las relaciones humanas, ya que los ciudadanos conocían sus derechos
y obligaciones, enumerados literalmente en ellas. Era pues necesario, a partir de
entonces, diseñar un esquema de intervención oficial en los pleitos privados.
Desde el momento que existe una sociedad, existe el Derecho1. A partir de la
norma jurídica se hacen necesarias dos intervenciones intelectuales: la interpretación y
la aplicación. La civilización romana comprendió el surgimiento de estas necesidades
que debían ser cubiertas, por lo que ideó un método práctico para brindar protección
a la población en dicha labor: el proceso judicial. Como todo germen, los primitivos
procedimientos romanos resaltaron por ser en extremo ceremoniales; fueron el tiempo
1
“Ubi societas, ibi ius”, donde hay sociedad, hay Derecho. Aforismo romano que legitima la vigencia de un orden
legal en toda nación para reconocer facultades y limitar los poderes políticos. De igual manera resulta, al invertir el
orden de los conceptos.
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